Hemeroteca - 04/10/2012

Este título se lo robo a Jardiel Poncela, genial autor de un librito desternillante con título muy parecido. Porque voy a contarles una anécdota relacionada con un ascensor. En una vida se presentan innumerables ocasiones para conectar con Dios o, mejor, deberíamos decir que Dios mismo las aprovecha para con sus nudillos, tímidamente, pedir...

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