Francisco Martínez García ¿futuro santo carlista?

Francisco Martínez García ¿futuro santo carlista?

Próxima su canonización, se hace necesario recordar la figura de don Francisco Martínez García, quien fuera alcalde de Murcia, en tiempos de la dictadura de Primo de Rivera, director del periódico La Verdad de Murcia y en sus últimos años de vida, militante de la Comunión Tradicionalista.

Don Francisco, como tantos otros fue asesinado el 5 de agosto del 36 por el único delito de ser católico, así según palabras de un miliciano a su hija “…era muy católico y, como era muy católico, había que matarlo”.

El 24 de enero de 2005, se presentó en Roma, el proceso de beatificación de 935 mártires de la provincia de Toledo, ya que el pueblo Tribaldosen Cuenca, donde fue asesinado, pertenecía en aquella época a la Diócesis de Toledo, luego en 2008 se trasladó la Causa a la Diócesis de Cartagena por haber nacido en Molina de Segura y haber desarrollado toda su labor social y apostólica en la región murciana.

Francisco Martínez, el día de su boda

Francisco Martínez, el día de su boda

Francisco Martínez García nació el 28 de octubre de 1889 en Molina de Segura (Murcia) en el seno de una familia tradicional y profundamente cristiana. Estudió bachillerato con los Padres Agustinos de Uclés (Cuenca) y obtuvo en Madrid las licenciaturas de Derecho y Filosofía y Letras. En 1919 contrajo matrimonio con Carmen Morillas Quintero, de cuya unión nacieron cinco hijas.

Fue periodista llegando a dirigir el periódico La Verdad de Murcia, y ejerció como abogado, especialmente dedicado a la defensa de pleitos de las clases populares.

En febrero de 1924 fue nombrado catedrático de Filosofía y Derecho del Instituto de Orense, cargo en el que permaneció pocos meses. Profesor de Derecho en la Universidad de Murcia, es nombrado alcalde de la ciudad, tomando posesión de la alcaldía el 23 de marzo de 1926. Cesó en el cargo por orden del Gobernador Civil de la Provincia el 23 de febrero de 1928. Como reparación se le concedió la Gran Cruz del Mérito Civil, por Real Decreto de 29 de agosto de 1928. Durante su mandato acometió las reformas urbanas ya proyectadas con anterioridad, las más ambiciosas emprendidas en Murcia, que en esa época carecía de red de agua y alcantarillado. Para ello fue necesario recurrir a una operación de préstamo que algunos políticos le criticaron. Para defenderse de las críticas, en 1930 escribió un grueso libro en el que da explicación detallada de toda su gestión: “A la hora de las responsabilidades. Las reformas urbanas de Murcia. En torno a una gestión municipal y en defensa del propio prestigio”. Durante su época al frente de la alcaldía fue secretario del ayuntamiento Juan Guerrero Ruiz. En el periódico le sustituyó como director interino José Ballester Nicolás.

Su vida profesional y personal estuvo marcada por su activismo católico. Fue un prestigioso abogado en ejercicio. En 1934 era Jefe Provincial de la Comunión Tradicionalista en Murcia.

Los inicios de la Guerra Civil Española le sorprenden en sus vacaciones en Tribaldos (Cuenca) de donde era su mujer y allí es detenido por milicianos, siendo fusilado el 5 de agosto de 1936, ese  5 de agosto, Francisco Martínez vio cómo un camión de milicianos empezaba a rodear la casa. Hizo salir a su mujer y sus hijas, y esperó. «Servidor de ustedes», contestó a los milicianos que preguntaban por él. Después de registrar la casa, él y una empleada fueron llevados a la iglesia, usada como cárcel. La empleada contó después cómo, durante las cinco horas que duró su cautiverio, Francisco permaneció en oración en los primeros bancos. Sólo interrumpió su oración para consolar y animar a los demás, que estaban atrás, nerviosos y asustados. «Nunca he estado tan preparada para morir», afirmaba la empleada. A las nueve de la noche, los hombres fueron fusilados a la salida del pueblo. Al exhumar el cadáver de Francisco, encontraron el rosario entre sus dedos.

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