La canción del Árbol de Guernica

Texto publicado en la Revista La España Regional, Tomo VI, cuaderno 35 de 2 de febrero de 1889 (fondo de la Asociación Editorial Tradicionalista)

La canción del Árbol de Guernica

No podíamos prescindir de colocar en lugar preferente en esa colec­ción destinada a dar á conocer lo más notable de las literaturas regionalitas españolas, la poesía que sirve de letra al famoso zortzico Guernicaco Arbola, dada la popularidad que ha adquirido y las desgracia­das circunstancias que desde 1876 lo convirtieron en el canto nacional de los pueblos euskaros.

Acerca de su origen allá por los años de 1853, hé aquí lo que escribió el señor Manterola:

«Iparraguirre escribió en la Corte su composición al Árbol de Guernica, que, según parece, fué puesta en música (ó quizás arre­glada bajo la inspiración del autor de la letra) por un modesto pero estimable compositor, D. Juan José Altuna; y pocos días después la mayor parte de la numerosa colonia vascongada residente en la Corte, se reunía una noche en un cafe, que con la denominación de Café de San Luis, existía á la sazón en la calle de la Montera, con objeto de escuchar al popular bardo que entre otras producciones se «decía »iba á cantar un nuevo zortzico suyo. »

»A la hora señalada el café se hallaba completamente lleno y se aguardaba con impaciencia la presentación del artista vascongado. »Poco después, Iparraguirre, acompañado al piano por su paisano y compañero Altuna, daba á conocer su composición alArbol de Guernica, que produjo verdadero entusiasmo entre los concurrentes.

» El Zortzico se repitió una y otra vez entre los más espontáneos bravos y aplausos; aquella misma noche lo aprendieron de memoria todos los vascongados que asistían á la memorable velada, y á últi­ma hora elArbol de Guernica era cantado en coro por cincuenta, sesenta ó más voces, é Iparraguirre y Altuna eran objeto de una ver­dadera ovación.

»El nuevo zortzico obtuvo en el Café de San Luis la sanción y el aplauso de los vascongados, en cuyos corazones hizo brotar el entu­siasmo por su pais, é Iparraguirre alcanzó aquella noche el más grande y el más valioso de sus triunfos.

»Al año siguiente, Iparraguirre regresó á su país, y en una de esas frecuentes romerías, en las que los hijos de esta tierra hallan dulce solaz y agradable expansión, y que el bardo amenizaba entonces con sus cantos y su guitarra, dió éste á conocer ante una inmensa muche­dumbre su último zortzico, electrizando de entusiasmo á los concu­rrentes y promoviendo una pacífica pero imponente manifestación, que movió al Gobierno á extrañar del suelo vascongado al poeta y al cantor, cuya permanencia en él juzgaba peligrosa para la pública tranquilidad.

»El Guernicaco Arbola obtuvo allí la sanción de las muchedum­bres, como poco antes la había alcanzado en Madrid de clases más ilustradas, y se elevó ya desde este momento á la categoría de un verdadero canto histórico-popular entre los vascos.

»Hoy… á la manera de aquellas melancólicas y extrañas cantu­rías que el árabe entona en los desiertos como necesario calmante á su mísera existencia, el himno al Arbol de Guernica es también dulce lenitivo á las penas del vasco, un cariñoso recuerdo á las instituciones que fueron.»

Damos á continuación el texto de la composición que es en dia­lecto guipuzcoano, seguido de la versión castellana que publicó el Sr. Manterola.

Guernicaco Arbola

I

Gernikako arbola
da bedeinkatua
Euskaldunen artean
guztiz maitatua.
Eman ta zabal zazu
munduan frutua
adoratzen zaitugu
arbola santua

II

Mila urte inguru da
esaten dutela
Jainkoak jarri zuela
Gernikako arbola.
Zaude bada zutikan
orain da denbora
eroritzen bazera
arras galdu gera

III

Ez zera eroriko
arbola maitea
baldin portatzen bada
Bizkaiko Juntia.
Laurok hartuko degu
pakian bizi dedin
euskaldun jendia.

IV

Betiko bizi dedin
Jaunari eskatzeko
jarri gaitezen danok
laister belauniko.
Eta bihotzetikan
eskatu ezkero
arbola biziko da
orain eta gero.

V

Arbola botatzia
dutena pentsatu
denak badakigu.
Ea bada jendia
denbora orain degu
erori gabetanik
eduki behar degu.

VI

Beti egongo zera
uda berrikoa
lore aintzinetako
mantxa gabekoa.
Erruki zaite bada
bihotz gurekoa
denbora galdu gabe
emanik frutua.

VII

Arbolak erantzun du
kontuz bizitzeko
eta bihotzetikan
Jaunari eskatzeko,
gerrarik nahi ez degu
pakea betiko,
gure lege zuzenak
hemen maitatzeko.

VIII

Erregutu diogun
Jaungoiko Jaunari
pakea emateko
orain eta beti.
Eman indarra ere
zerorren lurrari
eta bendezioa
Euskal Herriari.

El Árbol de Guernica

(Traducción al Castellano)

I

El árbol de Guernica es (un símbolo) bendito, amado de corazón por todos los vascos. Árbol santo, extiende y propaga tus frutos por el Mundo, nosotros te adoramos.
II
Hace ya mil años que dicen plantó Dios el roble de Guernica. Permance pues, en pie, árbol sagrado; no vayas a caerte en estos momentos, pues sin tu benéfica sombra estamos completamente perdidos (los que vivimos bajo tu protector amparo).

III

No caerás, no, árbol amado, si al menos se conduce cual debe la Junta de Vizcaya. Las cuatro (provincias hermanas) te prestaremos nuestro apoyo, a fin de que viva en paz el País Vasco.

IV

Para pedir a Dios viva eternamente ese sagrado símbolo, hinquémonos todos al punto de rodillas, que si (le) pedimos de corazón, el secular roble vivirá ahora y luego (o por siempre).
V
En la tierra vasca todos sabemos que se ha tratado de derribar el árbol (de Guernica). Ea, ahora es tiempo de que aunemos nuestros esfuerzos y prestemos nuestro apoyo para mantenerle en pie.

VI

Siempre permanecerás frondoso, cual en eterna primavera, roble secular y sin mancha, (testigo feliz) de antiguas edades. Ten compasión de nosotros, pues te amamos de corazón, y ofrécenos presto (y de nuevo) tu (sabroso) fruto.

VII

El añoso roble ha contestado (o nos dice) que vivamos apercibidos, y que pidamos a Dios por su conservación desde lo hondo del pecho. No deseamos la guerra, queremos una paz inalterable para vivir tranquilos al calor de nuestras seculares leyes, y en dulce amor a ellas.

VIII

Roguemos todos a Dios nos conceda eterna paz, que fecunde la tierra que mantiene el árbol de nuestras libertades y derrame su bendición sobre el País Vasco.


En la transcripción se ha respetado la grafía original del artículo publicado en la Revista La España Regional, revista editada en Barcelona

 

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