Solución salvadora

Podemos como los otros partidos de la casta nos vende humo

Solución salvadora

Los máximos responsables de Podemos han diseñado un “borrador de principios políticos” que firman la mayoría de los pesos pesados de la formación. Pablo Iglesias,  Íñigo Errejón, Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa y Luis Alegre. El documento, de once páginas, ha visto la luz con otros en los que se presenta una estructura organizativa para el nuevo partido y también unos “principio éticos”  que deberán asumir todos los “inscritos” de la formación. Los tres textos deberán ser discutidos y aprobados en el proceso asambleario en el que está inmersa la asociación.

Algunos periodistas han calificado este borrador de texto ampuloso y barroco y, a veces, algo cursi, considerando excesiva la calificación que ellos hacen de principios éticos, cuando de lo que se trata es de una estrategia política en la que detallan los pasos que se han de dar para aprovechar la “ventana de oportunidad histórica” que se ha abierto en España, (en referencia a la más que posible disgregación de la Patria, que ellos  al parecer lo consideran como: oportunidad, suerte, fortuna….)

En principio suscita simpatías porque representa el aparente fin del bipartidismo y, por ende, de la casta política, cada vez más corrupta, sin ética ni moral. La sociedad está harta de los excesos de poder, de la mala gestión en cualquier área y de los abusos y robos en toda la geografía de la Nación, algunos tan escandalosos que, con el nivel de penuria a que nos han conducido, no es de extrañar que la población, tremendamente soliviantada por esta dejación, busque soluciones arriesgadas.

Si en varios países de Europa vemos, con enorme naturalidad, cómo han crecido partidos considerados como de “extrema derecha” (partidos que defienden límites sustanciales a la inmigración y políticas nacionalistas y euroescépticas), en España lo que crece es la extrema izquierda. Extrema derecha en España no existe, o existe de manera residual y casi anecdótica por más que vociferen en sus consignas. Podemos, Bildu e IU (fuerzas estalinistas y por tanto partidarias de la dictadura del proletariado) son vistas por la mayoría de los españoles como “partidos democráticos”, mientras,  a los considerados como de “extrema derecha” se les niega la legitimidad democrática, hasta el punto de que varios destacados dirigentes nacionales han pedido reiteradamente que esos partidos sean ilegalizados a través de la Ley de Partidos. ¿Por qué unos sí y otros no? Muy fácil: por la manipulación del franquismo y las consecuencias que se han derivado de ella en nuestro sistema actual que no nos permite ondear la bandera bajo la que fue jurada la Constitución y, sin embargo, en cualquier manifestación aparecen a montones las de la hoz y el martillo sin que nadie se atreva mencionar los asesinatos que bajo ella se cometieron. Lo peor que nos podría pasar como país es el ascenso de partidos que recuerdan muy fielmente el Frente Popular de la II República.

Ante esta situación, aparece un PP pasivo que con su inacción ha permitido la destrucción de todo aquello que con tanto esfuerzo habían conseguido los españoles en la dura posguerra: básicamente crecimiento económico sostenido, una convivencia pacífica entre la mayoría de los españoles y una enorme estabilidad de las instituciones del Estado. Ahora, gracias a éste y desgobiernos anteriores, tenemos un cúmulo de rencores, crímenes y sangre y, robos, billones de euros expoliados, de una forma u otra, a todos los españoles (¡Y luego hay quien piensa que España es pobre!).

Volviendo a su programa. También señala algunas de las amenazas que pueden afectar al nuevo partido, entre ellas la “feroz campaña de ataques, estigmatización, criminalización y desprestigio que sufre nuestra joven formación”. La feroz campaña la hacen ellos, yo me limitaré a recoger las opiniones de dos jóvenes y acreditados economistas.

Javier Elzo desmenuza los seis capítulos del programa y reconoce (¡y quién no!) que “hay cosas con las que mi acuerdo es total: todo lo referente a la necesidad de luchar contra la corrupción, el fraude fiscal, los paraísos fiscales, la necesidad de un mínimo salario y un máximo sueldo, la limitación de mandatos a dos legislaturas”. Añade, sin embargo, su desacuerdo con el fondo de su propuesta:controlar, absolutamente, la vida de la sociedad. Todo o casi todo ha de ser público. Ese modelo ya se ha experimentado en la Unión Soviética, persiste en Cuba, China y Corea del Norte, con los resultados que, salvo para los que, cegados por su ideología, no quieran ver, son obvios. Este modelo lo quiere implantar la revolución bolivariana y, por cierto, es el modelo de SORTU, la nueva marca de Herri Batasuna. Ninguna referencia (o se me ha escapado) a la sociedad civil y la que existe, es sujeto de sospecha”. Como tememos muchos, quieren empujarnos a un estalinismo, a un castrismo a un régimen como el de Kim Yong Un en Corea del Norte o a imitar a aquellos que más admiran como el de Evo Morales o Maduro. ¡Miedo me da que terminen pensando en un Pol Pot para solucionar el problema de los disidentes!

Estos son los seis capítulos en que Podemos divide su programa:

  1. Recuperar laeconomía
  2. Conquistar lalibertad
  3. Conquistar laigualdad
  4. Recuperar lafraternidad
  5. Conquistar lasoberanía,
  6. Recuperar latierra

Quiero pedirles que reflexionen sobre el enunciado de esos seis capítulos. Lo expuesto por Javier Elzo muy acertadamente sobre el interés que denotan por controlar la sociedad, (que contradice su afán de conquistar la libertad),  unido a lo de “la igualdad y la fraternidad”, suena a un terrible eslogan. Desde principios del siglo XIX la Masonería ha estado incidiendo en la política española, y, especialmente, en el XX las Cortes y los sucesivos gobiernos, estuvieron infectados por esa secta que últimamente vuelve a dominar los espacios de poder en España. Ese es su lema pero no se lo crean, ellos solo lo utilizan para atraer clientela; en el interior de las logias ni igualdad, ni fraternidad, mantienen una férrea estructura piramidal que, por cierto, con motivo de los primeros movimientos para preparar las municipales que se avecinan, ya están lanzando guiños demostrando que su organización va por ese camino.

Y no esperen que eso de “recuperar la tierra” se refiera a recobrar para las playas la tierra perdida por los embates del mar, ni mucho menos, para contrarrestar separatismos que, por otra parte, alientan ellos mismos; se trata de una de las últimas consignas dadas por la fraternidad, que como tantas otras, ha distribuido a nivel universal y se ha convertido en un mantra de la progresía.

2014-10-19 cu cut

Portada de la revista satírica ¡Cu- Cut !de 7 de mayo de 1903

De esto ya se hablaba el siglo pasado. La revista satírica Cu-Cut lo expresó muy bien en sus páginas, como pueden apreciar.

Juan Ramón Rallo en su comentario, se extiende más sobre lo dicho por Pablo Iglesias con respecto a la economía. El representante de Podemos reitera una y otra vez su defensa de una renta básica para todos los ciudadanos argumentando que ésta era perfectamente financiable tan sólo equiparando la presión fiscal española a la europea: subidas de impuestos, sí, pero, únicamente soportadas por los ricos y no por el ya tan depauperado pueblo llano.

Las declaraciones de Iglesias, sin embargo, contienen, al decir de Rallo, dos esenciales errores fácticos que invalidan por entero su propuesta de financiación de ese megaprograma de gasto público que es la renta básica universal: ni es verdad que equiparando nuestra presión fiscal con Europa seríamos capaces de financiar la renta básica universal ni es cierto que equipararse tributariamente con Europa signifique una mayor losa tributaria sobre “los más ricos”. Y recuerda al respecto que los propios economistas de Podemos han estimado el coste neto de una renta básica universal de 500 euros mensuales en 145.000 millones de euros; si eleváramos el importe de la renta básica hasta cubrir el umbral de la pobreza -676 euros mensuales-, el coste aumentaría hasta los 200.000 millones de euros.

Y añade: “según Eurostat, los ingresos estatales de España en el año 2013 representaron el 37,8% del PIB, mientras que en el conjunto de la Unión Europea ascendieron al 45,7% del PIB: es decir, una diferencia de 7,9 puntos. Dado que para financiar la renta básica necesitamos un mínimo de 14 puntos del PIB, equipararnos con Europa apenas nos proporcionaría la mitad del monto necesario para ello (y poco más de un tercio de los ingresos necesarios para proporcionar una renta básica que cubriera el umbral de la pobreza). Y tales cálculos están omitiendo una cuestión esencial: el déficit público de España sigue representando entre 6 y 7 puntos del PIB: brecha que sería necesario cerrar antes de siquiera plantear la implementación de nuevos programas de gasto como la renta básica universal. Por tanto, equiparando nuestra tributación con Europa no lograríamos en absoluto sufragar una renta básica universal”.

La solución salvadora, por Cilla.Publicado en el Semanario Blanco y Negro el 4 de septiembre de 1901 y recogido en “El Diario del Siglo XX pág. 7

La solución salvadora, por Cilla.Publicado en el Semanario Blanco y Negro el 4 de septiembre de 1901 y recogido en “El Diario del Siglo XX pág. 7

El segundo error que plantea su teoría económica es el asegurar que equipararnos fiscalmente con Europa equivale a que sólo los ricos paguen más impuestos. “No: ni sólo los ricos ni especialmente los ricos. Si el Estado español recauda menos que la media de los Estados europeos es, sobre todo, porque las rentas bajas pagan muchos menos impuestos que en el resto de Europa: en particular, porque nuestra tributación indirecta es sustancialmente menor (España recauda 10,7 puntos del PIB por impuestos indirectos mientras que Europa cosecha 13,6). Por tanto, para equipararnos fiscalmente con Europa deberíamos incrementar entre un 70% y un 90% la tributación sobre el consumo (casi duplicar el IVA) y disparar los tramos más bajos del IRPF. Los ricos, al igualarnos con Europa, apenas percibirían cambios significativos; los pobres, por el contrario, se sumirían en una deplorable miseria”.

En definitiva, “aumentando los impuestos a niveles europeos no conseguiríamos financiar la renta básica pero sí lograríamos esquilmar fiscalmente a los ciudadanos: en especial, a aquellos menos pudientes. Podemos carece de un programa económico conocido para financiar una de sus propuestas estrellas: a imagen y semejanza de otros partidos de “la casta”. Podemos vende humo sin sustanciarlo en propuestas tangibles. Y cada vez que alguno de sus integrantes abre la boca para tratar de sustanciarlo, sólo consiguen apuntalar la imagen de que, en efecto, únicamente están vendiendo humo a una ciudadanía desesperada por comprar cualquier promesa biensonante”.

Bien, pues eso, ténganlo en cuenta. Están aprovechándose de la situación desesperada en que se encuentran muchos compatriotas para embaucarles como los trileros en las ferias, para ilusionarles con utopías y, como dice Rallo, ¡no les compren humo! Porque esta solución salvadora con la que pretenden convencer a gente, sin duda, de buena voluntad, ya fue establecida con anterioridad como caricaturizó Cilla en 1901. Tengan en cuenta la moraleja: los agitadores contra la casta, en cuanto tienen ocasión, ocupan los sillones de aquellos que tanto denostaron.

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