Andy Warhol, ¿célibe católico?

Por Kathy Schiffer Ι Cortesía Aleteia.org

La última cena (1986) por  Andy Warhol

La última cena (1986) por Andy Warhol

El popular artista estadounidense Andy Warhol (1928 – 1987) es quizá mejor conocido por sus llamativas serigrafías de Marilyn Monroe y su representación del comercio Estadounidense, como se refleja en su icónica lata de Sopa Campbell.

Comenzó su carrera como ilustrador comercial de calzado femenino: pero su talento no podía ser contenido: logró el éxito en un amplio rango de medios artísticos incluidos los dibujos, la pintura, los grabados, la fotografía, la serigrafía, la escultura y el cine. Dirigió y produjo a la banda de rock Velvet Underground, que ayudó a establecer el punk rock como una forma de arte. Fundó Interview Magazine, escribió numerosos libros, y se le atribuye acuñar la frase frecuente «15 minutos de fama».

A pesar de su creciente fama y éxito internacionales, Warhol seguramente era una figura enigmática. Acogido por elites e innovadores de Hollywood por su sensibilidad artística poco convencional, evitó el resplandor de los reflectores y rechazó la atención del público. Se creía abiertamente que era homosexual, permaneció célibe y fue, de acuerdo a sus cercanos socios, virgen hasta la muerte.

Warhol era un hombre profundamente reservado, y entre los secretos que retenía de sus admiradores estaba su vitalicia fe católica. De padres eslovacos inmigrantes, creció en el rito ruteno, un rito oriental que está en comunión con Roma y usa la Divina Liturgia del Rito Oriental de la Constantinopla Bizantina.

Iba a Misa casi a diario

 

De joven, asistía con su familia a la Iglesia católica bizantina San Juan Crisóstomo en Pittsburgh. Más tarde, de adulto en Nueva York, Warhol iba casi diario a la parroquia de San Vicente Ferrer en la parte más alta del este de Manhattan.

Algunas veces iba a Misa; luego, temeroso de ser reconocido, se sentaba callado al final de la iglesia -a menudo no iba a recibir la comunión, para evitar ser reconocido-. Otros días, se detenía en la iglesia a mediodía, encendía una vela y pasaba quince minutos en oración.

Al lado de su cama, Warhol colocaba en su mesita de dormir un santuario de yeso hecho a mano, un crucifijo y un gastado libro de oración. Bajo su blanca camiseta, llevaba una cruz en una cadena alrededor de su cuello; y en su bolsillo, traía un rosario.

El catolicismo de Andy Warhol era evidente tanto en su filantropía como en su devoción personal. Era un generoso simpatizante de varias organizaciones, incluido un comedor comunitario dirigido por la Iglesia de Rest Heavenly, una Iglesia episcopal en E. 90th Street. No contento con ayudar económicamente, Warhol era voluntario en el comedor, sirviendo sopa o ayudando de cualquier manera que pudiera. Y cuando su sobrino anunció que quería ser sacerdote católico, Warhol ofreció financiar los estudios del seminario del joven.

«La clave de su psique»

 

En el discurso panegírico en el funeral de Warhol, el historiador del arte, John Richardson dijo:

«Me gustaría recordar una parte de su personalidad que escondió de todos excepto de sus amigos más cercanos: su lado espiritual. Aquellos de ustedes que lo conocieron en circunstancias que fueron la antítesis de lo espiritual estarán sorprendidos que tal lado existiera. Pero existía, y es la clave de su psique artística».

«A pesar de que Andy fuera percibido -con alguna justicia- como un observador pasivo que nunca impuso sus creencias a los demás, ocasionalmente podía ser un proselitista eficaz. Es de mi conocimiento que fue el responsable de por lo menos una conversión».

«Estaba orgulloso de financiar los estudios sacerdotales de su sobrino. Y ayudaba regularmente en un refugio sirviendo comidas a los sin techo y hambrientos. Confío que Andy haya mantenido estas actividades en la sombra. El conocimiento de su devoción secreta inevitablemente cambia nuestra percepción de un artista que engañó al mundo al hacerle creer que sus únicas obsesiones eran el dinero, la fama, el glamour, y que podía ser frío al punto de ser insensible. Con Andy nunca te dejes llevar por las apariencias…»

A pesar del secretismo con el que custodió su identidad religiosa, Warhol a menudo incluía símbolos religiosos en su obra artística. Su recreación de la Última Cena de Da Vinci, así como sus pinturas de Jesucristo y la Santísima Virgen María, ayudaron a popularizar las obras clásicas de las que provenían.

Obsesión con la imagen de Cristo

 

Warhol comenzó a utilizar motivos religiosos más frecuentemente en su obra en los años 1980. Sharon Matt Atkins, coordinador curador de la exhibición de 2010 de la obra de Warhol en el Museo de Brooklyn, dijo: «Después de que Warhol cumpliera 50 años, comenzó la revaloración de su carrera. También comenzamos a ver a Warhol reflejado en la inevitabilidad de su propia muerte».

De acuerdo con Joseph Ketner, curador de la exhibición en el Museo de Arte de Milwaukee, la imagen de Cristo y sus discípulos le obsesionaba. De hecho, el último año de su vida, Warhol pintó más de 100 imágenes inspiradas en la pintura renacentista de Da Vinci de La Última Cena. Tres de las imágenes de La Última Cena son míticas, miden 25 por 35 pies de largo. Otra pieza, de acuerdo a Atkins, yuxtapone el cuarteto de Cristos con un trío de motocicletas, un águila bajando en picada y una etiqueta de $6.99, emblemática irreverencia exterior de Warhol pero que también revela su espiritualidad interior. La pintura más grande de la colección religiosa incorpora 112 retratos de Cristo.

Si juzgaste equivocadamente a Andy Warhol como un disoluto buscador de fama y dinero, puedes cambiar rezando por su alma y/o las almas de su familia o amigos que podrían seguir en el purgatorio.

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