El islamismo y la libertad, igualdad e integridad de España

Sin Libertad:

 

Je suis, aussi, Charlie Hebdo, Theo van Gogh, y Salman Rushdie. Lo digo como un grito de rabia porque este atentado, personificado en unos humoristas, en realidad lo ha sido contra los valores que campean en la divisa francesa: Libertad, Igualdad y Fraternidad, defendidos en todo occidente.

Porque estoy a favor de la Fraternidad que acoge como hermanos a los llegados de otras tierras y culturas; a favor de la Igualdad que les facilita medios para su formación e integración, siempre que adopten normas de convivencia y de respeto a los demás; y de la Libertad; de esa libertad que permite a un individuo expresarse, siempre dentro de las más elementales normas al respeto y decoro, sin que aparezcan exaltados armados como si fueran a una guerra en la que el otro “bando combatiente” sólo esgrime lápices de colores. Todo ello con la salvedad de que aun no estando de acuerdo con un humor chocarrero e irrespetuoso, defendemos la libertad y que ésta se base en un estado de derecho que disponga de suficientes mecanismos para que aquellos que se sientan ofendidos por unas caricaturas puedan defenderse sin necesidad de organizar una masacre.

Se suscita de nuevo el dilema de si ante la locura yihadista se debe actuar con respeto o con miedo. Hay quien opina que al tratarse de una imposición religiosa no se debe ceder, sin embargo, Occidente se doblegó a las exigencias de los fundamentalismos islámicos en 1988 ante la fatwa lanzada por el ayatolá Jomeini contra Salman Rushdie por su libro “Versos satánicos”. Entonces, intelectuales de varios países, firmaron un manifiesto en contra de esta presión que atenaza nuestro modo de vida, pero no sirvió para evitar que en el camino se quedaran el traductor al japonés, el editor noruego que fue tiroteado, el traductor italiano apuñalado y treinta y siete personas que murieron en un incendio provocado en un hotel con motivo de las protestas contra la traducción de la novela al turco y el mismo Rusdie tuvo que estar escondido durante muchos años.

A pesar de ciertas concesiones que supusieron un retroceso de las libertades, los yihadistas asesinaron al cineasta holandés Theo Van Gogh, sobrino nieto del famoso pintor Vicent Van Gogh, en 2004. Mohamed Bouyeri le degolló en una céntrica calle de Amsterdam después de haberle descargado ocho disparos al estómago. El motivo: el cortometraje “Submission”, considerado una herejía solo por mostrar los abusos a que son sometidas las mujeres en los países musulmanes.

Mientras tanto los imanes siguen alentando a su feligresía. Mawlana Abu’l A’la Mawdudi, al que se considera como proveedor de la estructura filosófica del terrorismo fundamentalista cuyas obras difundidas profusamente en las madrasas construidas bajo los diversos programas de la Liga Árabe con el dinero y supervisión saudí han sido claves de su éxito. Mawdudi afirma en sus libros que “la soberanía política pertenece solo a Dios y por tanto debe ser ejercida en su nombre por ser un gobernante religioso guiado solamente por la Ley Islámica. En ese Estado no puede haber espacio para actitudes o creencias occidentales. La decadencia del Islam ocurrió por la aceptación del secularismo occidental y por tanto debe ser desarraigado para restablecer la pureza islámica. Cualquiera y todos los medios deben usarse para salvar al Islam y retornarlo a su lugar apropiado”.

“El derecho a la libertad de pensamiento y expresión no puede implicar el derecho de ofender el sentimiento religioso de los creyentes. Principio que vale obviamente para cualquier religión”.

“El derecho a la libertad de pensamiento y expresión no puede implicar el derecho de ofender el sentimiento religioso de los creyentes. Principio que vale obviamente para cualquier religión”.

Con Temor:

 

Pero no nos equivoquemos. No es la religión la que está promoviendo estas agresiones. Recordemos que en el Islam el poder político y religioso lo ejercen las mismas personas: no existe separación entre iglesia y estado. Los líderes religiosos musulmanes se convierten así en caudillos políticos que hacen más hincapié en el odio hacia los infieles de occidente que en las verdaderas enseñanzas de Mahoma. Son políticos ultra-nacionalistas alimentados económicamente por los grandes del petróleo y, ahora, de la energía nuclear –bombas atómicas incluidas-.

El temor a esto último es, quizás, lo que ha aglutinado en la manifestación del domingo a seres tan heterogéneos e incongruentes como los políticos reunidos el día 10 en París. Además de los dirigentes occidentales, se encontraban el israelí Benjamín Netanyahu, el líder palestino Mahmud Abás, y el de Turquia, Gabón y Mali y aun el ministro de Asuntos Exteriores de Emiratos Árabes Unidos; Qatar, Arabia Saudí e Irán mandaron comunicados de repulsa al atentado afirmando que el Islam es ajeno a toda violencia y aún al islam mismo. Resulta indignante.

Aunque para España lo más indignante, bochornoso y preocupante han sido las declaraciones de su presidente: “Esta manifestación que se celebra hoy tiene todo el sentido para decir que el terror no tiene la última palabra, no la tiene ahora y no la tendrá nunca”, ha agregado. Esto está tan alejado de la verdad que tenemos a etarras ocupando puestos en el Parlamento y en las diputaciones vascas y, presumiendo de su poder, consiguen con mentiras ser excarcelados a pesar de haber causado muchos más muertos que en el atentado parisino. El jefe del Ejecutivo que no participa en homenajes a víctimas españolas, ha subrayado que lo más importante que se va a resaltar en la manifestación de este domingo es la unidad y la colaboración de todos los países en la lucha contra el terrorismo y su apoyo a la  República y a todos los ciudadanos franceses porque “siempre” han ayudado a España en la lucha contra el terrorismo. Dos puntualizaciones: lo de la “unidad” se ha visto tan clara que ni siquiera han conseguido firmar un documento conjunto y lo de que siempre ha ayudado a España, se le olvida la actitud que mantuvieron los gobernantes franceses durante lo que conocimos como “años de plomo”, pero puede que ese olvido se deba al temor que el avance islámico le produce.

La gran periodista Oriana Fallaci[1] , una de las valedoras del término Eurabia[2], denunció vehementemente que la relación entre el mundo árabe y occidente esel cáncer moral que devora a Occidente”, el yihadismo que invade Europa. Con él define una nueva situación geopolítica donde la cultura dominante en el viejo continente ya no será occidental, sino islámica. Después de los atentados fundamentalistas en Nueva York, Oriana Fallaci rompió su silencio con “La rabia y el orgullo” mientras el mundo entero enmudeció. “No entendéis o no queréis entender que si no nos oponemos, si no nos defendemos, si no luchamos, la yihad vencerá. Y destruirá el mundo que, bien o mal, hemos conseguido construir, cambiar, mejorar, hacer un poco más inteligente, menos hipócrita e, incluso, nada hipócrita. Y con la destrucción de nuestro mundo destruirá nuestra cultura, nuestro arte, nuestra ciencia, nuestra moral, nuestros valores y nuestros placeres… ¡Por Jesucristo!”. “Pese al respeto hacia las “religiones del libro” que invocan los musulmanes más tolerantes, no hay duda de que el antisemitismo y el anticristianismo configura una parte esencial en el quehacer Islamista; un imperio que, en España, pasará ante todo por la recuperación del “legado andalusí” y aquel en buena medida mítico pasado de las “tres culturas”.

Sin igualdad:

 

Gracias al informe presentado por la organización católica “Ayuda a la iglesia Necesitada”, del que  FE Y RAZÓN ofrece a sus lectores en primicia para España, podemos conocer con rigurosidad, todos los detalles de estas violaciones de derechos humanos, que pasan muchas veces desapercibidas por la opinión pública mundial. Una situación patética. Algunos lo llaman “el circo de los leones del siglo XX”. Un grito descarnado. Los cristianos que viven en los países de mayoría islámica, y con fuertes impregnaciones fundamentalistas, sufren un auténtico calvario. En la actualidad son 23 países islámicos en los que se persigue a los cristianos, con cárcel o muerte, por motivos religiosos. Nadie levanta la voz ni organiza manifestaciones masivas. Pocos salieron en defensa de los valores de libertad que tanto ha costado construir. Muchos fueron y sieguen siendo, los que apelando a una cuestionable moral o prudencia rozaron la línea que justificó los ataques. En España, la actitud fue, en general, la de mirar hacia otro lado. Hasta el irreverente semanario El Jueves, tan dado a ridiculizar a la iglesia católica, se ha curado en salud evitando dibujar a Mahoma. En Londres se inauguró en aquella época el Museo de la Caricatura. Allí, en virtud de lo que consideran libertad de expresión se ríen de Dios pero tienen mucho cuidado de no hacerlo de Mahoma.

Por el contrario, en el caso de las ofensas a la religión musulmana, siempre han tenido mucho apoyo implícito y explícito. Especialmente la ONU y muchos gobiernos, en cuanto se produce cualquier acto que les pueda incomodar, se precipitan en formular una declaración a favor de lo que los islámicos consideran una blasfemia; es decir, corren todos a declarar: “tenemos un profundo respeto hacia los musulmanes” y a escribir cartitas pidiendo disculpas por las caricaturas pero sin actuar firmemente contra la ola de violencia islamista. El país supuestamente más enemigo del pueblo palestino ha dicho en boca de Kurtis Cooper, portavoz de la Casa Blanca: “Estas viñetas son ofensivas para la fe de los musulmanes. Todos reconocemos y respetamos completamente la libertad de prensa y expresión, pero debe ir acompañada de la responsabilidad de la prensa. Incitar al odio étnico o religioso de esta manera no es aceptable“. El Vaticano ya lo ha advertido: “El derecho a la libertad de pensamiento y expresión no puede implicar el derecho de ofender el sentimiento religioso de los creyentes. Principio que vale obviamente para cualquier religión”.

Situación en España:

 

A toda religión o creencia se le debe respeto. Es una cuestión de educación sobre la que, además, existe una legislación bien clara: en nuestro país el artículo 525.1 del Código Penal establece que “incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican”. Asimismo, el artículo 510 del Código Penal prevé que “los que provocaren a la discriminación, al odio o a la violencia contra grupos o asociaciones, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia o raza, su origen nacional, su sexo, orientación sexual, enfermedad o minusvalía, serán castigados con la pena de prisión de uno a tres años y multa de seis a doce meses”.

En España se ataca de manera inmisericorde todo lo que huela a religión católica con el consentimiento de los poderes públicos. Ha sido muy curioso observar la actitud de la progrez nacional. Una antigua ministra del gobierno Zapatero, pillada entre la espada y la pared en una entrevista en televisión, no tuvo más remedio que condenar el atentado de París, pero haciendo cierta salvedad:”es comprensible que los musulmanes se sientan heridos por las caricaturas sobre su religión”. Es decir, en virtud de que estos señores se sienten ofendidos, pueden, (al parecer) no ya herir, sino asesinar, según la ex ministra.  Y no puedo dejar de asombrarme porque nunca, jamás, la he oído pronunciar una sola frase en contra del ataque a iglesias católicas ni a sus miembros. Ningún izquierdista ha salido nunca en defensa de los cristianos. Zapatero y Zerolo callan y miran para otro lado. Y el último está indignadísimo porque una chirigota insulta a los islamistas turcos que asesinaron a un sacerdote. En su incongruente quehacer, primero sale en el desfile del orgullo gay insultando a católicos, mofándose de curas y obispos, haciendo escarnio de Jesucristo, de la Virgen María, del Papa… y ahora está indignado porque insultan a los radicales islamistas. ¿Eso no se llama doble rasero? Sectarios sin disimulo, sin vergüenza. Nunca han pedido tolerancia hacia los cristianos, nunca. Y precisamente por eso es tan grave que no condenen los ataques islámicos. Se trata de una claudicación ante un sistema donde se desconoce la democracia, la libertad de expresión, la separación Iglesia Estado y los derechos humanos.

En la falta de respeto hacia los católicos por parte del grupo que se dice progresista, mencionamos unos hechos significativos. Ha hecho chanzas y risas con carátulas de discos y letras de Marilyn Manson en su “Antichrist Superestar”, propugnan el culto a Azazel, o invocan a Satanás en “Black Sabbath” de Ozy Osbourne, o jalean a Vicent Fournier, conocido como Alice Cooper, al haber vendido su alma a Satán a cambio de fama y fortuna en la música.

Todo vale contra los católicos y nadie hace nada para remediarlo: en Madrid se estuvo representando una obra titulada Me cago en Dios” y otra en la que Leo Bassi apareció vestido de Papa consagrando preservativos. ¡Qué respetuosa y tolerante es la progresía! Crearon un videojuego donde se disparaba contra los nazarenos de la Semana Santa de Sevilla; colgaron de Internet una imagen de la Virgen de la Encarnación junto a los órganos genitales de un varón; Carod Rovira y Maragall –ambos masones- jugaron con una corona de espinas en Jerusalén y, por último, recuerden la polémica suscitada por el museo Reina Sofía al presentar recientemente en una exposición, una obra en la que se alienta, más o menos subliminalmente, a quemar iglesias: La única iglesia que ilumina es la que arde[3], afirman encima de unas cajas de cerillas. El director, Manuel Borja-Villel, ante los miles de protestas manifestó que el museo era respetuoso con la libertad de expresión y yo me pregunto si hubiera expuesto la polémica obra en caso de ser sustituida la palabra iglesia por mezquita.

2015-01-15 krahe

La cuestión no es nueva. En 1978 se produjo en España un hecho que fue muy sonado: “Calcúlese un Cristo ya macilento para dos personas. Se le extraen las alcayatas y se le separa de la cruz, que dejaremos aparte. Se desencostra con agua tibia y se seca cuidadosamente”.

Así empezaba el cortometraje rodado por Javier Krahe y Enrique Seseña en el que una voz en off va explicando paso a paso la receta para cocinar un Cristo crucificado, aderezado con mantequilla y hierbas aromáticas. Tras meter la fuente de cristal dentro del horno, “se deja tres días y sale solo”, concluía. En diciembre de 2004 las imágenes se emitieron como telón de fondo de una entrevista al cantante en el programa de televisión a Lo + plus, de Canal +.

Aquel vídeo terminó en los tribunales. El Centro Jurídico Tomás Moro interpuso una querella por un supuesto delito de ofensa a los sentimientos religiosos. Un juzgado de Colmenar Viejo (Madrid) impuso una fianza de 192.000 euros a Krahe y de 144.000 a Monserrat Fernández Villa, productora del programa ya desaparecido.

Pero los poderes públicos siempre se esfuerzan en su labor contraria a la Iglesia. Recurrida la sentencia, el Juzgado de lo Penal número 8 de Madrid,  absolvió al cantautor y a la periodista por “no haber resultado probado que concurriera en ninguno de los acusados la intención de menoscabar, humillar o herir los sentimientos religiosos de terceros”. El juez Jacobo Vigil consideró que Krahe era un creador reconocido y que la creación artística tiene en ocasiones una dosis de provocación. “La sátira y el recurso a lo irreverente han sido en no pocas ocasiones un recurso artístico para hacer crítica social, mostrando la oposición del creador a determinados modelos. (¿Se hubiera atrevido a cocinar a Mahoma?) Y continuaba el señor juez: “Esta sátira se ha dirigido en especial a las distintas manifestaciones del poder” y que “la Iglesia como institución, ha estado asociada en la historia al poder y han sido por tanto también objeto de crítica legítima”. En resumen, el delito les salió gratis. La sentencia fue coreadísima y las burlas sobre los que considerábamos aquello un principio peligroso fueron continuas, pero solo hay que ver como aumentan los ataques, cada vez más burdos y soeces y, por el contrario, con qué cuidado se trata lo relacionado con el Islam para ver como avanzan los contrarios a la Iglesia católica.

Estrategias:

 

La prestigiosa revista Arbil, en su número 5, estudia las tácticas que con tanto éxito utilizan para llevar a cabo este preocupante progreso, con el bombardeo constante al inconsciente colectivo para popularizar así las ideas del New Age, a fin de construir una nueva sociedad en eso que llaman mundo global en el Tiempo Nuevo. Conviene tenerlas presente cuando oigamos sus cantinelas:

* Como desde el campo de la doctrina carecen de argumentos serios para ir contra la Iglesia, recurren (como hemos visto) a la ironía, la burla, el sarcasmo, el descrédito, el desprecio y la desacralización. Esto se da también mucho en programas de televisión donde con una absoluta falta de respeto a la sensibilidad religiosa de muchas personas, se trata de forma frívola y superficial a personas de la jerarquía de la iglesia, o temas específicamente religiosos.

* Se parte de posiciones que presuponen la culpabilidad de la Iglesia a la que se exige todo tipo de explicaciones, al tiempo que se le niega el derecho de defenderse, y cuando lo hace se la tacha de victimismo, de cultivar la cultura de la queja, o de repetición de tics extemporáneos. En definitiva se ridiculiza su derecho a defenderse, lo que no se hace con ninguna otra institución.

* Se arrogan el derecho absoluto de establecer lo que está bien y lo que está mal en contra de la opinión de la Iglesia. Se erigen en jueces infalibles resolviendo muchas veces las cuestiones más arduas por medio de juicios sumarísimos.

* Niegan que la Iglesia pueda tener sus propias normas y llegan a poner en tela de juicio su doctrina, frecuentemente en base a declaraciones de personas de cierta popularidad que no están en posición de poder opinar y no dejan sino entrever su profunda ignorancia sobre las cuestiones religiosas tratadas.

* Rechazan que la Iglesia deba opinar sobre cuestiones temporales. Se pretende relegar la fe y la doctrina católicas, así como la práctica de la religión, a la esfera de lo privado, eliminándolas lo más posible de la esfera pública. Parecería un intento de hacerla volver al tiempo de las catacumbas.

* Sistemática asociación de lo que peyorativamente llaman nacionalcatolicismo con el franquismo. Se ignora, o se silencia el hecho de las numerosísimas iglesias profanadas e incendiadas durante nuestra contienda civil o no se quiere atribuir la condición de mártires a las miles de personas que murieron en ella sólo a causa de su condición de obispos, sacerdotes, religiosos o religiosas o de ser simplemente cristianos confesos.

* Identifican progreso con el hecho de permitir el aborto, la eutanasia, matrimonios de homosexuales, ordenación de las mujeres, equiparación de las uniones de hecho a las formas de familia tradicional, etc y tachan  de reaccionaria la postura de la Iglesia que manifiesta su disconformidad con ellas.

* Una forma de ataque más sutil que las habituales pero de mayores efectos a la larga, es denigrar de forma indirecta la estética tradicional de la iglesia. Si las ideas de Belleza y Bondad fueron consideradas siempre como un reflejo de la Belleza y Bondad divinas, ahora se procura eliminar esta inspiración sustituyéndola por el feísmo gratuito e intrascendente o recurriendo a tácticas esperpénticas. Un ejemplo reciente lo tenemos en el supuesto rostro de Jesús confeccionado por un sedicente antropólogo y que los medios de comunicación se apresuraron a publicar.

* Tomar la excepción, el pecado o error de algunos como la norma general dentro de la iglesia. Se hipertrofian deliberadamente las excepciones.

* Se practica la cicatería en el elogio o en el reconocimiento de la labor positiva de la Iglesia a favor de los más desfavorecidos, en educación, con los enfermos, en la promoción de los valores sociales y económicos y en la defensa a ultranza de todos aquellos valores en los que se asienta la dignidad humana.

* Cogen un tema que perjudique a la Iglesia y lo apuran hasta el límite en artículos, editoriales, entrevistas. Se recurre con frecuencia a la calumnia, la mentira, el infundio, sin preocuparse de contrastar la información para comprobar su veracidad. Ello obedece a la táctica de que se sabe que una vez vertida una información negativa sobre algo o alguien, cosa que es muy fácil, demostrar la verdad requiere un gran esfuerzo y tiempo y gran parte del daño queda hecho de todas maneras. Las rectificaciones se hacen en pocas ocasiones y frecuentemente de manera solapada en un pequeño recuadro en no se sabe qué página.

Intentos de expolio:

 

Esta última estrategia es la actitud que últimamente están adoptando en España con el intento de quitarle a la Iglesia la catedral de Córdoba. El lavado de cerebro que realizan (siguiendo el plan denunciado por Arbil) es tan intenso que hasta personas que se supone bien dotadas intelectualmente se dejan llevar por el “buenismo” y admiten “en juicio salomónico” que el templo sea dividido entre las dos culturas: la catedral para los católicos y la parte que estos respetaron y conservaron como mezquita, sea entregada a los que, en su invasión, destruyeron la basílica de san Vicente aquella que, anteriormente durante 700 años, ocupó su lugar y de la cual, ellos, los árabes atacantes, reutilizaron algunas de las magníficas columnas visigodas y sus capiteles después de su barbarie. De modo que se ha convertido en los últimos meses en motivo de atención y hasta de polémica, pero no por la belleza de los distintos órdenes arquitectónicos que atesora, testimoniando así el paso de la Historia por la urbe y los cambios que se operaron en su sociedad; tampoco se suscita la buena conservación global del edifico a lo largo de un dilatado período de cerca de ocho siglos, desde 1236 (más del tiempo de lo que perteneció al islam); ni menos aun porque se piensa en colaborar materialmente y de modo sustancial en su mantenimiento y mejora. Todo se reduce a una arbitraria operación política en la que la Junta de Andalucía, de manera ambigua, sugiere que va a estudiar la expropiación (al más puro estilo chavista) permitiendo después, dice, que siga el culto católico y abriendo el monumento al uso de los musulmanes, pues como nueva propietaria podría entrar a opinar y decidir en tales asuntos.

No hay que ser adivino ni muy mal pensado para entender que el verdadero objetivo de toda esta parafernalia es despojar a la Iglesia Católica y entregar el templo al islam en régimen de exclusividad. ¿Alguien puede creer que el Islam permitiría a un hereje, como según ellos somos los cristianos, entrar en la mezquita? Es risible. En la ciudad santa de Jerusalén, la ciudad de las tres religiones, ni siquiera se puede acceder a la explanada de la mezquita de Al Aqsa, no digo ya a la Cúpula de la Roca.

Y para conseguir sus fines se han trazado distintas fases. Sin embargo, hasta la fecha, el dictamen jurídico que anunció la presidenta de la Junta de Andalucía duerme el sueño de los injustos, que no se atreven a mostrar su indigencia de argumentos en todos los terrenos: jurídico, histórico, social, cultural. Esa pobreza argumentativa del ataque se contesta con una sola pregunta: ¿Y por qué el PSOE y organizaciones acompañantes en la maniobra se conforman con expropiar la catedral de Córdoba y no todos las demás monumentos árabes que conservamos por toda España? Entiéndase, la Alhambra, el Palacio de Medina Azahara, la Aljafería de Zaragoza, la Giralda y la Torre del Oro de Sevilla, la Alcazaba de Málaga, o la que fue fortaleza medieval más grande de Europa, la fortaleza de Gormaz en Soria, por ejemplo. La explicación está en que estos son elementos civiles. No anda Cristo por medio. Este es el quid de la cuestión que lo hace coincidente con las reclamaciones sobre el Valle de los Caídos. No se equivoquen, las tumbas de Franco y José Antonio no les importa tanto; lo que realmente les pone el vello de punta y les hace crujir los dientes, es la Cruz.

Organismos manipuladores:

 

En este salvaje intento de expropiación anda metido el ISESCO[4], influyente lobby inserto en la Organización para la Cooperación Islámica; es el organismo que se encarga de la promoción y consolidación de los vínculos entre las naciones islámicas en el campo de la educación, cultura, ciencia y comunicación; es decir, viene a cumplir el papel que la Unesco tiene en el seno de Naciones Unidas. Cuenta con el apoyo financiero de los gobiernos de 52 naciones islámicas, entre ellas Arabia Saudí, Irán, Qatar o Emiratos Árabes Unidos. Bien, pues este lobby ha declarado que  ve una “provocación” que la Mezquita sea católica y en una clara intromisión en los asuntos de España, puesto que, aunque lo intentan, todavía no es nación musulmana, el ISESCO lleva movilizando desde septiembre toda su capacidad de influencia para dar impulso a la iniciativa encaminada a lograr la cogestión del monumento como un paso intermedio, según han denunciado numerosas voces desde que organizaron la polémica. En este sentido el director general del ISESCO, el saudí Abdulaziz Othman Altwaijri, ha escrito cartas denunciando este “acto ilegal e intransigente” por parte del Cabildo de la Catedral a la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz; a la directora general de la Unesco, Irina Bokova, al secretario general de la Organización para la Cooperación Islámica, Iyad bin Amin Madani, y al secretario general de la Liga Árabe, Nabil Elaraby, para que dentro de su esfera de poder “eviten la apropiación por parte de la Iglesia de esta mezquita y que lo mantengan como patrimonio universal abierto. Desconocen, o más bien no quieren conocer, que ya lo está; a nadie se le exige ser católico para entrar en el recinto. ¿Si la situación cambia, harán la misma campaña a favor de que los cristianos podamos entrar en la mezquita? Es claro que montan una burda mentira con el objetivo de erradicar cualquier muestra de catolicismo.

Pero, ¿quién está realmente detrás de esa organización? Pues para decirlo breve y claramente: un revuelo de mandiles. Quien haya seguido al P. Manuel Guerra o al profesor Alberto Bárcena, se habrán percatado de que al igual que en otros organismos de la ONU, en la UNESCO (de la cual viene a depender ISESCO) “la masonería está detrás de una operación a gran escala de ingeniería social anticristiana”. Y es triste saber que detrás de este sinsentido está un español, Federico Mayor Zaragoza, que durante muchos años ha ocupado importantes cargos tanto en instituciones académicas como en cargos ministeriales en distintos gobiernos de España y desempeñado durante mucho tiempo, además de otros, la dirección general del organismo mundial de la Ciencia y la Cultura en aquella organización. Es también miembro destacado de otras  entidades masónicas y desde una de ellas, repite hasta la saciedad el mantra de la secta para trocear España, aquello que la progresía repite hasta la saciedad: “hay que cambiar la Constitución; España debe ser una federación”.

De modo que en España coexisten, (sin que la autoridad competente quiera enterarse), dos peligros, de alguna manera coaligados: éste de la infiltración de la masonería en todos los campos de la estructura del Estado y el avance del islamismo.

Reflexiones:

 

Ya Cristo anunció a sus discípulos que serían perseguidos, hecho que a lo largo de la historia nunca ha dejado de ocurrir. La diferencia con el pasado es que hoy al producirse esta persecución y ataques con los instrumentos mediáticos modernos, tienen una resonancia mucho mayor pues llegan rápidamente a todo el mundo y a todas partes. Utilizando fórmulas sensacionalistas y de escaso contenido y rigor se crea con mucha facilidad un estado de opinión pública errónea y contraria a la Iglesia que posteriormente es muy difícil corregir. ¿Qué está pasando para que la falta de respeto sea la marca de este nuevo siglo? Algunos nos dijeron que la religión estaba muerta. Otros no dejan de recordarnos que España es una nación laica, que los creyentes somos algo así como monstruos anclados en el pasado y en peligro de extinción. También los hay que prefieren relacionar la religión con conjuras misteriosas de sectas trasnochadas, negocios ocultos del clero, códigos davincis y pederastia por doquier. ¿Por qué afirmar “tengo fe en Dios” se ha convertido en algo políticamente incorrecto y, sin embargo, insultar a los curas es deporte nacional? ¿De dónde proviene tanto odio hacia el cristianismo?

Reivindicamos que los católicos sean, seamos, tratados con el mismo respeto e indulgencia con que se trata a los islamistas. Deberíamos sentirnos, de alguna manera, responsables todos aquellos que, siendo miembros de la iglesia, callamos o permitimos estos ataques, sobre todo teniendo en cuenta que, aunque el Islam se ha erigido en un fuerte y peligroso enemigo, no son los tiempos en que Urbano II pudo terminar su alocución en el concilio de Clermont con la frase del Evangelio: “renuncia a ti mismo, toma tu cruz y sígueme”, en la seguridad de que una multitud entusiasmada le contestaría “Deus le volt”. Desde luego, no en España, donde, para defender a la Patria,  no aparece en el horizonte ningún Don Pelayo ni otro Cid, sino varios condes Don Julián como demuestra el claro abandono e incuria gubernativa que permite actos como lo que sucede alrededor de la mezquita de Córdoba o las protestas contra el recuerdo de lo que fue una gesta gloriosa como fue la toma de Granada hace setecientos años. Alegan que lo hacen en memoria de lo que dicen fue un genocidio de moriscos y judíos, pero a estos grupos reivindicadores de todo lo que sea denigrar a España, se les olvida recordar a los producidos ochenta años atrás en Paracuellos, los barcos prisión, l’Arrabassada, Montjuic, el Picadero de Paterna y tantos más, aunque la explicación quizás resida en su interés por ocultar su afinidad ideológica con aquellos bárbaros autores.


[1] Oriana Fallaci (1929-2006) fue una escritora, periodista y activista italiana. Fue la primera mujer de Italia corresponsal de guerra.

[2] El término acuñado por Bat Ye’or, una estudiosa británica de origen egipcio, defiende la teoría de que ya en 1970 Europa empezó a doblegarse ante el mundo árabe, obligada por la tiranía del oro negro.

[3] Lema creado, al parecer por el inventor del “agitprop” Kropotkin, adoptado con profusión y mucho éxito por el anarquista Durruti y ahora por el colectivo “Mujeres públicas” quienes aseguran  “abogar por la repolitización de la educación”.

[4] En una nota emitida desde Rabat (Marruecos), donde este organismo islámico tiene su sede central, esta institución califica la actitud del Cabildo de la Catedral de Córdoba como una «provocación para los musulmanes de todo el mundo, especialmente los de España». Además, la ISESCO felicita explícitamente la “valentía” del consejero de Turismo y Comercio de la Junta de AndalucíaRafael Rodríguez, de Izquierda Unida, por denunciar el “carácter inconstitucional del control de la Iglesia  católica sobre la Mezquita”.

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