Monseñor Don Pedro de Asúa y Mendía, arquitecto, sacerdote y mártir

Artículo publicado en el Boletín El Babazorro nº 126, firmado por P.S.S.

Pedro de Asúa nació en Valmaseda (hoy Balmaseda) provincia de Vizcaya en 1890 en el seno de una familia carlista. Hizo el bachillerato en los jesuítas de Orduña. En 1906 se trasladó a Madrid para estudiar arquitectura. Con 25 años ya era un reputado profesional y trabajó en la construcción de varios proyectos como el teatro Coliseo Albia de Bilbao y el frontón Jai-Alai de Madrid. La vocación sacerdotal vino poco a poco. Fue ordenado sacerdote en 1924 y para entonces ya se había encargado de muchas edificaciones. Pero sobre todo estaba en camino el gran encargo: el Seminario de Vitoria cuyas obras duraron cuatro años. Obra arquitectónica admirable que ideó y dirigió. Escenario de unos brillantes años de educación y cultura. El Seminario fue inaugurado el 28 de septiembre de 1930 por S.M. Don Alfonso XIII, el nuncio de Su Santidad, Tedeschini, el Obispo Don Mateo Múgica y el anterior Obispo Don Zacarías Martíhe¿; Hambre insigne, de extrema modestia, no quiso recibir los aplausos que querían ofrecerle y ese día no le pudieron encontrar en los fastos de !a inauguración. Proyectó también las Escuelas Mendía de Balmaseda, las Escuelas de Guecho, Nuestra Señora de los Ángeles en Romo (Las Arenas), Casa de las Hijas de la Caridad de Güeñes, y la parroquia de San Cristóbal de Vitoria. Como había sido nombrado arquitecto diocesano realizó también una serie de reparaciones y restauraciones en diversos pueblos pertenecientes a la Diócesis de Vitoria que en aquel momento y hasta 1950 comprendía además Vizcaya y Guipúzcoa.

El final de Don Pedro de Asúa fue trágico. El día 19 de julio de 1936 anotaba en su diario:”hoy se inició el movimiento del Ejército para derrocar al Gobierno e Instituciones socialistas, que tienen sumida a España en la anarquía y miseria moral y material”. Su casa paterna fue registrada y él en persona fue llamado al Ayuntamiento a declarar. Su familia fue declarada facciosa. Algo trágico presentía pues dijo “Hay que estar preparados a todo, aun al sacrificio de la vida, por si el Señor nos la exige”. Pensó estar más seguro en Bilbao y marchó a la capital vizcaína. De allí fue a Erandio, siempre perseguido por sus verdugos. Lo buscaron con saña las hordas marxistas del Frente Popular. Al final lo encontraron y lo apresaron llevándoselo hasta Liendo (Santander) cerca de Castro Urdíales (Santander) donde le dieron muerte con dos tiros en el corazón y un tercero en la espalda, el 29 de agosto de 1936. Allí lo abandonaron hasta que fue encontrado veinte días más tarde, pero no fue identificado el cadáver hasta dos años después. Según el Partido Nacionalista Vasco (PNV) que tenía a Telesforo Monzón como consejero de Gobernación y Seguridad Ciudadana en aquel Gobierno vasco fueron los asesinos tinos “milicianos descontrolados”. Por fin, sus restos mortales fueron trasladados al Seminario de Vitoria donde fueron inhumados y allí está su sepultura.

Pedro de Asúa, Beato y Mártir de la Cruzada de Liberación

Pedro de Asúa, Beato y Mártir de la Cruzada de Liberación

El 1 de noviembre de este año de 2014 ha sido beatificado en un solemne acto presidido por el cardenal monseñor Angelo Amato, Prefecto de la Congregación de la Causa de los Santos y representante de Su Santidad el Papa en los actos de beatificación, por el nuncio de Su Santidad en España monseñor Renzo Fratini y por 18 obispos y arzobispos. La beatificación tuvo lugar en la Catedral de María Inmaculada de Vitoria, llamada Catedral Nueva, inaugurada en 1967 por el Generalísimo Franco, y claro, luce en su interior un hermoso escudo de España con el Águila de San Juan. Escudo franquista le llaman. ¿Cómo iban a soportar el acto de beatificación de un mártir perteneciente a la Iglesia que salvó el Generalísimo Franco de la extinción total con un escudo “franquista” allá en las alturas tocando los rosetones góticos con sus vidrieras? ¿Qué hacemos? Se dijeron los cobardes que forman la curia de esta Diócesis de Vitoria. ¡Ya está!, lo tapamos. Y allá que se encaramaron para cubrir con un paño oscuro el glorioso escudo que quieren quitar a toda costa. La crónica periodística de la Misa de Beatificación de El Correo de Álava, decía: “como detalle, había sido ocultado el escudo franquista”. Y nos preguntamos ¿Cómo detalle hacia quien?

El proceso de beatificación de Don Pedro se inició en 1964 y el pasado mes de enero de 2014 el Vaticano, le reconoció como beato y destacó el martirio del sacerdote, asesinado en “odio a la fe”. Este proceso ha tenido su culminación con la declaración de Su Santidad Papa Francisco, de Don Pedro como Beato y se le inscribirá en el Libro del Martirologio de la Iglesia Católica.

La actividad apostólica de Don Pedro de Asúa puede ser sorprendente para algunos. Siempre hemos visto en él al arquitecto de nuestro Seminario Diocesano y quizá hemos pasado por alto su labor pastoral. Hoy lo descubrimos como un gran apóstol:

Aceptó por obediencia el ejercicio de la Arquitectura como ministerio de su sacerdocio.

Fue, también, Apóstol de la Eucaristía.

Un convencido de la Acción Católica.

Un maestro enamorado de la catequesis.

Su actividad apostólica fue innovadora:

Lo manifestó en la Formación Profesional.

Motivó los Ejercicios y Retiros parroquiales.

Además en su pueblo natal fundó la Adoración Nocturna, no descuidaba a los que tenían pocos recursos y además sacaba tiempo para componer y cantar en la coral.

Como colofón diremos: Don Pedro de Asúa, hoy declarado Beato, murió mártir víctima del odio y perdonando a sus enemigos; Telesforo Monzón murió en su cama odiando, ya que fue el fundador de Herri Batasuna-ETA y parlamentario vasco por esa coalición.

Sobran las palabras.

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