La gente quiere otra cosa

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La gente quiere otra cosa

LA GENTE QUIERE OTRA COSA… aunque los partidos políticos se estén recomponiendo por mejorar su imagen de transparencia. Qué casualidad que se recompongan más los de la llamada izquierda, lo que indica que la gente está hartita, y que el tobogán desde hace tiempo se puso inclinado hacia la izquierda. Así se plantó el arbolito y así estamos. 

Lo hipócrita es poner tronos a las premisas y cadalsos a las consecuencias, como decía Vázquez de Mella.

Qué casualidad también que la político mejor evaluada (no sé por quién) sea la tal Uxue Barkos (Paloma Barcos), y que el novedoso político Esparza de UPN lo sea muy poco. Claro: tiene tras sí la carga de otros y él es como nuevo en la plaza. 

Me creo muy poco las encuestas y debieran de estar prohibidas porque son contradictorias, están cargadas de intención, muchas veces son decisivas,  y sobre todo loo son para fastidiar a alguien. Lo que debieran de hacer es dejarnos en paz a los ciudadanos y no darnos las cosas medio hechas. Es decir, respetarnos y valorarnos. Que según el sistema la gente diga lisa y llanamente lo que desea y en paz. Sin tanta interferencia, petición del voto, peleas y líos. 

Digamos que la tal Uxue Barkos (no me importa cambiar la grafía, pues cada cual se llama como quiere, aunque querer tanto puede ser un lío de papeles e intencionado) busca incluir a Navarra en Euzkadi, el Estado Vasco, y estar acompañada por los que quieren una Cuba socialista a lo Castro. Si para eso hay que engañar, ocultarse, ir de “guay” etc. mejor que mejor, que la gran Causa del nacionalseparatismo (en sus compañeros de viaje del nacionalsocialismo) bien lo merece. Hasta las korrikas tienen algo o mucho de la marcha de Mussolini sobre Roma, el deseo del innombrable Hitler de hacer una marcha desde Munich hasta Berlín en 1923, o de la marcha de Lenin desde Suiza hasta Finlandia en un tren precintado alemán.
Lo que temo es por los inocentes, y por UPN que da dinero a las madres para matar -esto es, dirán aunque maten– a sus hijos, según la ley civil que todos se saltan y que no obliga a tanto. Temo por el pueblo llano. Por la verdad sobre Navarra. Por la buena fama de nuestros padres, y por nuestra libertad religiosa. Ahí está el monumento de Navarra a sus Muertos en la Cruzada, que los nacionalseparatistas y los nacionalsocialistas no quieren “perdonar”. ¡Ay si fuese un monumento a los gudaris (muchos nacionalistas vascos estuvieron con los carlistas en la Cruzada) o a las Brigadas Internacionales…! ¡Sería un sancta sanctorum! Los talibanes quisieran cargárselo, pues aunque está desacralizado (injustamente) quieren arrancar este símbolo de Navarra. Temo por ti y por mi.
Ocurre que no sólo se trata de quién manda sino de cuánto el tal está dispuesto -o se le deja-  mandar. No sólo importa el sujeto del mando, sino la extensión e intensidad de sus atribuciones. Si las derechas son estatistas como es moda hoy (y horrenda moda), las izquierdas son totalitarias. Todo esto, una cosa u otra, se nos viene encima. 

El tobogán desde hace tiempo se inclinó hacia la izquierda, el arbolito se plantó muy mal, y las premisas que pusieron los conservadores ahora se tornan lanzas. Esta situación iba a llegar por no haber respetado en su origen lo que las cosas son, por no haber respetado a Dios Jaungoikoa y la religión católica en la legislación, por ignorar los derechos de la sociedad garantizados por los Fueros (que ni son un estatuto de autonomía sino derechos propios, ni son reproducción de la ideología liberal), por huir de la verdadera representación social a beneficio de la lucha partitocrática, por la ideologización de la más noble virtud que es la política, por la mala politización del bien común, por la intervención exterior para que los etarras estén en los parlamentos y por la mentira sistemática. Mentiroso y asesino… ¿quién es?; mentiroso el sistema y asesina la ley del aborto y la ETA. 
SÍ, LA GENTE QUIERE OTRA COSA… y lo peor es que, lo que quieren, realmente existe pero decirlo con eficacia es imposible ante tantísimas voces ideológicas e interesadas. Si echasen un vistazo al programa de los tradicionalistas o carlistas, de los navarros pero que muy navarros, irían dándose cuenta. O, mejor, si quedándose un tiempo concentrados en la limpieza de su corazón, dicen qué aman. 


El Joven Observador  (carlista)

3 de mayo de 2015

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