Cánovas y la política de los Austrias

Cánovas y la política de los Austrias

Antonio Cánovas del Castillo (1828-1897) dijo una vez ”Que la política, que nuestro verdadero interés pedía, la inició en realidad Felipe II, incorporando Portugal a España, y creando en Bélgica un Estado independiente para la Infanta doña Isabel Clara Eugenia y su esposo. Hubiera convenido abandonar también el Franco-Condado, y aun el Estado de Milán, constantemente y con ventaja amenazado de los franceses, a trueque de conservar el Rosellón, limitando el territorio de la Monarquía a la Península, las grandes islas de Italia, y tal vez Nápoles, que con ningún Estado poderoso confinaba por tierra, y reduciéndonos así al papel de potencia marítima, en el Océano y en el Mediterráneo”.

Remataba Cánovas diciendo que aunque buenos cálculos, eran dificilísimos de realizar porque no se hubiesen podido abandonar cobardemente y sin lucha los mismos territorios antes descritos.

– Se debe decir que la incorporación de Portugal, aunque legítima, fue mediante un ”ataque militar” no se consiguió diplomáticamente. Con ello, no iba a durar mucho nuestro control sobre el territorio portugués (cosa que ocurrió, perdiéndose definitivamente Portugal sin poderse ya recuperar nunca más). Ese fue siempre para mi uno de nuestros grandes fracasos a nivel exterior, la unión de los dos países en uno sólo.

– En Flandes, según la fórmula de Felipe II que alaba Cánovas de dar el territorio belga a la Infanta Isabel Clara Eugenia y a su marido el Archiduque Alberto, apenas hubiese sido una solución temporal (como en la realidad lo fue). Es evidente que Felipe II quería implicar a la rama austriaca de su familia en el problema flamenco, cosa que ésta no hizo nunca del todo. La infanta Isabel era la hija más querida de Felipe II. Si Francia u otra nación europea hubiese atacado el Flandes controlado por ella y su marido, ¿de verdad que el rey no hubiese ayudado a su hija enviando tropas y vituallas, viéndose a la larga involucrados de nuevo España en Flandes?.

”Abandonar el Franco-Condado y el Ducado de Milán cambiándolo por el Rosellón”. Está bien todo salvo una cosa. El Rosellón estaba dentro del territorio francés, ¿cuánto hubiese durado Francia en atacar ese territorio para recuperarlo y con ello enfrentándonos a ellos, encima en su propio terreno?.

”Limitando el territorio de la Monarquía a la península, las grandes islas de Italia, y tal vez Nápoles, que con ningún Estado poderoso confinaba por tierra”. Bien hasta que llegó al tema del territorio italiano. Defender las grandes islas de Italia, imagino que se refiera a Cerdeña y Sicilia y mantener Nápoles también, fue lo que nos llevó a conflictos interminables con Francia y a tejer alrededor de ella un ”cerco” mediante alianzas matrimoniales obteniendo de paso con eso territorios imposibles a la larga de defender. Nápoles no tenía ningún enemigo poderoso por tierra ”en Italia” pero fuera de ella, si. La ambición de la siempre poderosa Francia. Y tener las islas significaba que para defenderlas bien tendrías necesariamente que poner un pie en la península italiana.

El papel de potencia marítima del Océano y del Mediterráneo, no estaba mal del todo. A otro lado del Océano, América y en el Mediterráneo, África (no Italia), con ayuda portuguesa.

– Y en cuanto a que no se hubiese podido realizar en su momento todo lo que comenta, va un poco desacertado en ello. La gloria, la honra, eran importantes para los españoles del momento sí, pero también lo era el dinero

La gloria y la fama casi siempre desde tiempo inmemorial han venido emparejadas con el oro, el dinero. Los españoles del momento lo sabían, por eso Castilla en parte se quedó a mediados-finales del XVII sin apenas población, en gran parte por la emigración a las Indias en busca de ”fortuna y gloria” y el resto en los campos de batalla europeos, por la fama sí, pero también yo diría por el oro, escapando del hambre y la pobreza en España. Eso es, creo yo, lo que impulsaba al español de esos tiempos fama pero también fortuna ”para salir de pobre”.

Los territorios no se hubiesen podido abandonar no porque los españoles no hubiesen querido, no, sencillamente y sobre todo, porque los Monarcas españoles (los reyes, como dice Don Antonio), no lo hubiesen permitido. Y me explico. Para ellos esos territorios eran ”patrimoniales” de su familia, de nadie más, luego nadie tenía derecho alguno a quitárselos, luego para ellos hubiese sido una verdadera desgracia abandonarlos pues era su legado familiar…Hubiese sido como si le hubiesen ”arrancado una muela” vamos. Esos territorios eran como ”sagrados” para los monarcas de esos días, por eso esas defensas a veces desesperadas de los territorios, olvidándose a veces de los recursos, tanto humanos como materiales que se dejaban por el camino.

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