Hablando de barbarie en España.

Hablando de barbarie en España.

 

A partir del término barbarie podemos referir la fiereza y crueldad que dispone en su esencia y en su manera de comportarse un individuo o un grupo. También resulta muy común el empleo del término a la hora de querer dar cuenta de la rusticidad y la falta de cultura, que alguien, o un conjunto, presenta en su accionar. En definitiva, se suele llamar bárbaro a aquella persona que manifiesta un comportamiento bruto, imprudente, violento y falto de todo tipo de urbanidad.

Se podría hablar de una cierta clasificación en la manifestación de ese comportamiento. En primer lugar la barbarie,  una crueldad que proviene de la ignorancia, de la estupidez, del error o de la superstición; en una palabra, de falta de educación, instrucción y talento; la crueldad, una inclinación natural, que induce a derramar sangre, a despedazar todo oponente y la ferocidad, una cualidad de las bestias fieras que se alimentan de carne; según la Real Academia Española de la Lengua lo define con suavidad como dicho o hecho brutal, cruel o atrevido. Por todo ello, parece que  la  barbarie, es propia de los hombres, la crueldad  lo es de los animales y de aquellos hombres que por disposición natural son inclinados a comportarse como aquellos y la ferocidad comprende a hombres y a animales, pues, en definitiva, este concepto se puede traducir por un exceso de crueldad. Los bárbaros actuales en España, especialmente algunos, cumplen con la triple clasificación y quizás por ello, normal e históricamente, el concepto de barbarie, en contraposición es presentado  enfrentado al concepto de civilización.

Estos individuos actúan en grupos, en masa, que, al decir de Ortega[1], (en su ensayo La Rebelión de las masas), es el conjunto de un estereotipo de persona al que él mismo llama hombres-masa. Este hombre-masa no se corresponde con ninguna clase social ni económica, pero sí con una forma de ver la vida. El hombre integrante de la masa se cree que con lo que sabe ya tiene más que suficiente y no tiene la más mínima curiosidad por saber más. Con el paso de los años ha perdido toda capacidad de asombro y además, desprecia todo lo que sea superior a él. “Masa es todo aquel que no se valora a sí mismo”, dice el autor al comienzo del ensayo, pues  no se valora a sí mismo ni para bien ni para mal, sino que lo que realmente le hace sentirse bien es pertenecer a la masa, es decir, ser igual a los demás. Pertenecer a la masa, es por tanto, no tener iniciativas, seguir al resto, ser normal. De este modo, en tanto y cuanto uno se da cuenta de sus limitaciones, se puede sentir desdichado, pero no se sentirá masa.

El pensador y filósofo español Jose Ortega y Gasset.

El pensador y filósofo español Jose Ortega y Gasset.

La propagación de la masa ha provocado la invasión de ésta en todos los ámbitos, pero sin dejar de ser masa. Esto a Ortega le parece “brutal”. ¿Por qué, entonces, estamos asistiendo a la rebelión de las mismas? Ortega responde que la proliferación del hombre-masa en la sociedad de la época había provocado que lujos considerados exclusivos para minorías fuesen considerados de dominio público. Se puede considerar entonces como una rebelión de las mismas para cambiar la situación y hacerse con aquello que deseaban y no tenían capacidad de adquirir. (¿Podría decirse que lo causa una envidia exacerbada?). En realidad esta actitud expropiadora la vimos en el trato a los kulaks en la URSS y también en la España republicana, con las colectivizaciones, por ejemplo.

Hay otro aspecto, que el autor considera revolucionario, consistente en que era la primera vez que la masa tenía poder sobre sí misma y hacía valer los derechos que tanto esfuerzo le había costado conseguir a lo largo de los siglos. Es lo que llama “Imperio de las Masas” y realmente merece el calificativo de rebelión. A Ortega todo esto no le parece mal en un principio y lo comprende, pero lo ve un tanto peligroso en el sentido de que las masas son fácilmente manipulables y además la historia viene demostrando que sólo actúan de forma violenta. Es decir, las masas no son peligrosas de por sí, sino que pueden ser manipuladas, los inductores pueden tener malas intenciones y es claro que el ser humano, por naturaleza, se siente tan a gusto en el grupo que hace casi cualquier cosa por continuar perteneciendo al mismo; una mezcla explosiva. Lo vimos en la España republicana durante la guerra civil y parece que estemos de nuevo en los inicios de una nueva rebelión por parte de los radicales anarquistas, aunque se cobijen bajo siglas diferentes.

La rebelión de las masas, publicado en 1930, había sido anticipada en artículos y ensayos desde dos o tres años antes. El libro se estructura alrededor de una intuición genial: ha terminado la primacía de las élites; las masas, liberadas de la sujeción de aquéllas, han irrumpido en la vida de manera determinante, provocando un trastorno profundo de los valores cívicos y culturales y de las maneras de comportamiento social. Escrito en plena ascensión del comunismo y los fascismos, del sindicalismo y los nacionalismos, y de los primeros brotes de una cultura popular de consumo masivo, la intuición de Ortega establece uno de los rasgos claves de la vida moderna.

El concepto de “masa” para Ortega no coincide para nada con el de clase social y se opone específicamente a la definición que hace de aquélla el marxismo. La “masa” a que Ortega se refiere, abraza transversalmente a hombres y mujeres de distintas clases sociales, igualándolos en un ser colectivo en el que se han fundido, abdicando de su individualidad soberana para adquirir la de la colectividad, para ser nada más que una “parte de la tribu”. La masa, en el libro de Ortega, es un conjunto de individuos que se han desindividualizado, dejado de ser unidades humanas libres y pensantes, para disolverse en una colectividad que piensa y actúa por ellos, más por reflejos condicionados -emociones, instintos, pasiones- que por razones. No hace mucho, a raíz de la propuesta de Ana Gabriel de la CUP, de educar a los hijos de todo el grupo en comuna, en masa, perdiendo su personalidad y haciéndoles seres amoldables a los intereses tribales, al tiempo que transgreden el derecho de los padres y su libertad a decidir su educación, escribí: ¿Sustituirá la tribu a la familia? En el que comentaba la “ideica” de esta señora.

¿Y quién manipula a las masas? Ya en el siglo XIX surgió un grupo denominado los cimbrios[2] detrás del cual había ilustres y declarados masones que, según soplara el viento de sus intereses los agitaban hacia el monarquismo del masón Amadeo de Saboya o al republicanismo de la I República, pero, una vez creadas las estructuras terroristas anarquistas, los sustituirían, pasando a constituirse en protagonistas del devenir histórico con la II República.

Los actuales grupos terroristas, independientes o de cualquier otro tipo parten de ese modelo. Siempre se presentan con una rama política, los cimbrios, la tapadera pacífica y democrática y negociadora, que sólo pinta algo de cara a la galería, y otra rama “militar” que es la que de verdad determina la actuación y recibe las órdenes de las estructuras y agentes ocultos del poder. Estas estructuras están actualmente insertas en los diversos servicios secretos de teóricos ámbitos nacionales, y en los cuerpos y fuerzas de seguridad de los estados, pero controlados de forma efectiva por los sinarquistas internacionales.

Los bienintencionados o los simplistas pueden hablar de conspiranoias, pero lo cierto es que, a pesar de las protestas de independencia de las logias por parte de grandes figuras de la masonería como Demófilo de Buen Lozano, Luis Simarro, o Augusto Barcia Trelles, lo cierto es que muchas logias presentaron propuestas legislativas a las Cortes porque muchos masones creían que por el mero hecho de serlo, estaban más capacitados para legislar. Se celebraron tenidas extraordinarias para celebrar el 1 de mayo. Destacaba el Gran Oriente Español que se declaró republicano e instaba a sus afiliados a implicarse en la vida política del país. Se crearon logias de clara tendencia político revolucionaria como la Primero de Mayo o la Karl Marx de Barcelona, que por su radical activismo político tuvo que ser expulsada de la Obediencia, dejando en entredicho su insistente manifestación de pacifismo. La XI Asamblea Regional Simbólica, celebrada en Sevilla en 1932, aprobó la propuesta de declarar ilegales todas las órdenes religiosas y redactar una nueva ley que las regulase ex novo prohibiendo que ejercieran la enseñanza, propuesta que, una vez aceptada, por la Gran Logia Regional del Mediodía fue presentada en las Cortes españolas. El Gran Oriente creó su propia organización antifascista (Comité Español de Lucha contra la Guerra y el Fascismo), y en febrero de 1936, tanto la Gran Logia como el Gran Oriente apoyaron decididamente al Frente Popular aun en contra de la opinión de algunos masones. Es decir, que, como se ha demostrado en otras ocasiones, una cosa es lo que dicen y otra lo que hacen en sus labores subversivas, realizadas siempre por personajes interpuestos.

Rodríguez Zapatero en una conocida entrevista en televisión afirmó que “le convenía crear tensión”. Gran revuelo entre los periodistas, pero no recuerdo que ninguno se planteara que él mismo, con ser el presidente de España, solo era el necesario “personaje interpuesto”. La estrategia de tensionar la vida política viene de atrás. La secta, por escrito de Martínez Barrio[3] desde el exilio, ya daba órdenes para realizarlo, marcando muy bien los puntos clave donde deberían presionar como política de resistencia al régimen de Franco. Y no han cejado en el empeño a pesar de que dicen que Franco acabó con la masonería en España, olvidando que, como la materia, la masonería no desaparece, solo se transforma. Con la democracia actúan libremente movimientos y partidos disgregadores y rupturistas que han venido trabajando con la discreción de que presumen. En Cataluña, especialmente en Barcelona, la masonería aparece siempre apoyando a Esquerra Republicana (el partido que desde 1931 lleva trabajando en pos de la separación de España) y demás organizaciones que propugnan la independencia. Así lo han declarado abierta y públicamente en distintas ocasiones de los últimos tiempos.

2015-04-26 masoneria

Esa tensión que decía Zapatero convenirle, se ha traducido en los desmanes causados en el Paseo de Gracia de Barcelona por pijiprogres que pretenden vivir (mejor, seguir viviendo) a costa de los demás; o también, el ataque a dos  señoras que defendían la posibilidad de ver en la calle a través de pantallas gigantes los partidos de la selección española, a las que, por cierto, la organización Xarxa feminista[4] en contradicción con sus ideales de defensa de la mujer, se niega a defenderlas porque las manifestaciones de las agredidas consistían en reivindicar la selección nacional como parte también de Cataluña (no en balde, la mayoría de los componentes del conjunto nacional, o son catalanes o juegan en el equipo del Barcelona. La explicación, como siempre, está en la disgregación que promueve la masonería  que sigue actuando en función de sus dos puntos básicos: negar cuanto suene a España y anular a la Iglesia.

Entre sus métodos de soliviantar y provocar, se encuentra la utilización de la mentira como verdad, como en el caso de Andrés Bódalo, edil de Jaén en Común, condenado por la Justicia española por haber atacado a una mujer embarazada y a su marido y destrozado su negocio y, posteriormente, a un compañero del grupo socialista al que causó lesiones graves. Protegido por Pablo Iglesias y Otegi (lo mejor de cada casa), se manifiestan pidiendo su indulto porque consideran que «Nunca ha robado, nunca ha actuado con violencia. Ha violado las leyes, eso es cierto, las mismas leyes que a veces pareciera que sirven para violar nuestros derechos elementales, nuestra dignidad de hombres y mujeres», según David Peñafuerte, miembro del Consejo Ciudadano de Podemos Andalucía. Significativamente, es la misma tesis que ha defendido Pablo Iglesias para avalarlo. Otro ejemplo de introducir la mentira como verdad es el caso de Alfon el podemita que va a manifestaciones con mochila cargada de explosivos y tornillería. Piden su indulto y también lo proponen como ejemplo de hombre de paz. De modo que se sienten tan “masa”, tan protegidos por los suyos, que otro concejal, en este caso de Zaragoza, pero igualmente perteneciente a Podemos, se permite el lujo de presumir de haber sido detenido, procesado y condenado en 2003, a pesar de lo cual, está ocupando un estupendo cargo público que pagamos todos.

Otro destacado individuo encargado de soliviantar a los españoles es Pablo Rivadulla Duró, rapero conocido como Pablo Hasel en sus labores que dice artísticas, por las que El Tribunal Supremo ha confirmado el 12 de marzo de 2015 la condena a dos años de cárcel que la Audiencia Nacional le impuso por enaltecer en canciones suyas, (que subió al portal de internet YouTube),  el terrorismo de ETA, los Grapo, Terra Lliure o Al Qaeda, lo que el tribunal consideró “delitos de odio”. «¡Merece que explote el coche de Patxi López!», «es un error no escuchar lo que canto, como Terra Lliure dejando vivo a Losantos», «los Grapo eran defensa propia ante el imperialismo y su crimen», «quienes manejan los hilos merecen mil kilos de amonal» o «pienso en balas que nucas de jueces nazis alcancen» eran algunas de las frases; juzguen ustedes como es este ejemplar podemita. En la actualidad, no conformándose con rapear ha pasado a la acción y está al frente de los ocho individuos que mantienen en jaque a la Universidad de Lérida. Se encerró el pasado 17 de mayo junto a unas veinte personas en el rectorado de dicho centro, al que tiene sometido, y allí permanece emitiendo mensajes a través de las redes sociales en las que amenaza a Ciudadanos, a su líder en Cataluña, Inés Arrimadas, anima a los violentos del barrio barcelonés de Gracia, y aplaude sin tapujos el terrorismo.

 

Naturalmente que hay más especímenes, pero solo recordaré a un ejemplar más. La también condenada Rita Maestre por el asalto a la capilla de la Complutense. La sentencia tras reproducir el manifiesto afirma que Maestre “se quitó la camiseta, quedándose en sujetador y, otras mujeres, se desnudaron de cintura para arriba, dándose, asimismo, dos mujeres un beso en la boca, tras lo cual se dirigieron hacia fuera de la capilla gritando: Vamos a quemar la conferencia episcopal, menos rosarios y más bolas chinas, contra el Vaticano poder clitoriano, sacad vuestros rosarios de nuestros ovarios, siendo filmados por una de las personas que entró en la capilla”. Durante la vista, la fiscal doña Mª Luisa Morando concluyó: “Decir me cago en Dios delante del sagrario es claramente un acto de profanación y ha quedado claramente acreditado que lo realiza la señora Rita Maestre”. A estas alturas no consta que haya abonado los 4.320€ a que fue condenada, es decir, de momento no solo le ha salido gratis, sino que podríamos decir que le resultó una inversión su actitud blasfema, porque le sirvió de trampolín para ocupar el cargo que tiene en el Ayuntamiento de Madrid. Y tal es así, que la concejal ha creado escuela entre la masa podemita. Ya tenemos profanada otra capilla de universidad, esta vez de la Autónoma. Rita no se pronuncia sobre el tema porque ella “solo habla de temas municipales” y el jefe, Pablo Iglesias que se ha puesto la piel de cordero porque estamos de nuevo en campaña electoral, ha afirmado, suavemente, que no le parece bien pero que la laicidad es una realidad. Y demostrando su más absoluta ignorancia del fin que tiene una capilla en una universidad, ha hablado de que no tiene que haber  “templos específicos”, porque, a su juicio, “es algo completamente distinto a la manera en que se ejerce el asociacionismo en la universidad” y que” la catequesis está muy bien, pero no en la universidad pública”. Ni vistiéndose de corderos de suave balido pueden servir de engaño para ciudadanos medianamente inteligentes; todos vemos como vuelven a su orgía de la II República.

No consideren exageración cuanto antecede, la razón de los ataques no es por estar situadas en espacios universitarios, sino en ser iglesias, y tan cierto es, que vuelven como la burra al trigo a sus desenfrenos revolucionarios porque no son éstos los únicos atentados contra edificios religiosos, sino que ya atacan, igual que entonces, a miembros de la Iglesia. De momento el ataque es a nivel de procedimiento judicial; pretenden llevar a los tribunales al cardenal Cañizares por defender los principios morales y alzar su voz contra el cartel blasfemo que ridiculizaba a las Vírgenes de los Desamparados y Montserrat que había sido “creado” por la patulea de gays, lesbianas, transexuales  y LGTB, amparados, según dicen en la libertad de expresión, que al parecer, permite ofender impunemente y al ofendido, igual que en la época mencionada, no le dejan otra opción que sufrir martirio por sus desmanes.

 

Los diferentes gobiernos de la República no se enfrentaron jamás a la violencia de las masas, al movimiento revolucionario que se gestó dentro de la legalidad. Ninguna política, reconoce uno de los interlocutores que utiliza Azaña en su Velada en Benicarló, puede fundarse en la exterminación del adversario. Incluso, Largo Caballero, socialista furibundo que pugnará por una República socialista de corte estalinista, interviene en esta dirección, al añadir que si triunfamos nosotros no tendremos más libertad, ni mejor justicia, ni más riqueza, sino un poco peor y un poco menos de todo eso. Otro, contesta: “Lo importante de una revolución es su contenido político, su pensamiento, su autoridad, su capacidad organizadora y su eficacia con respecto a los fines.” Ahora bien. Para asaltar el poder es necesaria una degradación previa, constante y progresiva del tejido social. Una ocupación creciente de pequeños puntos que vayan extendiéndose como la gangrena. El objetivo es convertir una sociedad sana, fuerte e inexpugnable en un cuerpo enfermo, cansado y sin ánimos de resistir. Clara está pues la tarea a realizar. Erosionar la sociedad por cualquier medio posible. Legal o ilegal, pacífico o violento, “político” o “militar”. Agitación y propaganda, infiltración, terrorismo, actividad política, organización partidaria y sindical, encuadramiento de la masa, organizaciones fachada… Resumida la actividad en tres palabras, se trata de separar, desarticular y encuadrar en función de los intereses de los agitadores. Tensión que, siguiendo directrices de la secta, tenía interés en suscitar Zapatero, ése que el podemita jefe considera “el mejor presidente que ha tenido España” (¿qué razón oculta le impulsa a hacer tan provocadora afirmación?)

Dos comentarios a tener presente ante esta situación que tanto nos acongoja por las próximas elecciones: *Chesterton[5] escribió que “debemos proteger nuestras discordias intestinas contra la barbarie, que trata de imponer un uniforme mental y espiritual a todos los demás”. Justo lo que nos está pasando, de modo que debemos defender nuestra individualidad y nuestros valores y no permitir que nos impongan lo que elegantemente Chesterton llama “uniforme mental y espiritual” y

*Primo Levi[6] en su obra “Si esto es un hombre” advertía recordando el sufrimiento que le causaron en el campo de concentración de Auschwitz:  «Destruir al hombre es difícil, casi tanto como crearlo: no ha sido fácil, no ha sido breve, pero lo habéis conseguido, alemanes».

No debemos consentir que destruyan a España ni a nosotros mismos.


 

[1] José Ortega y Gasset : (Madrid, 1883 – 1955) Filósofo y ensayista español. Su pensamiento, plasmado en numerosos ensayos, ejerció una gran influencia en varias generaciones de intelectuales. Hijo del periodista José Ortega Munilla, hizo sus estudios secundarios en el colegio de Miraflores del Palo (Málaga) y los universitarios en Deusto y Madrid, en cuya universidad se doctoró en Filosofía y Letras con una tesis sobre Los terrores del año mil (1904), subtitulada Crítica de una leyenda. Entre 1905 y 1908 completó sus estudios en Leipzig, Berlín y Marburgo, donde asistió a los cursos del neokantiano Hermann Cohen.

Fue catedrático de Metafísica (su titular anterior había sido Nicolás Salmerón) de la Universidad de Madrid entre 1910 y 1936. En 1916 fue designado académico de la de Ciencias Morales y Políticas. Fundó la Revista de Occidente (1923-1936), la publicación intelectual más abierta al pensamiento europeo de nuestro siglo. Aneja a ella ha funcionado una editorial que, así como su salón de tertulias, ha representado la más selecta modernidad intelectual de su época. Elegido diputado al proclamarse la república, fundó con Marañón y Pérez de Ayala la Agrupación al Servicio de la República. Sin embargo, poco duraría en el cargo porque, descontento con la orientación radical de la Constitución (en especial por la aprobación del Estatuto de Autonomía de Cataluña) abandonó su puesto el mismo  año .Con el estallido de la Guerra Civil Española en 1936, Ortega abandonó el país y residió en Francia, Países Bajos, Argentina y Portugal antes de su regreso en 1945. En 1948 fundó con su discípulo, el prestigioso Julián Marías, el Instituto de Humanidades. Ortega ocupó un lugar de privilegio en la historia del pensamiento español de las décadas centrales del siglo XX. Maestro de varias promociones de jóvenes intelectuales, no sólo fue un brillante divulgador de ideas sino que elaboró un discurso filosófico de notable originalidad. Gran parte de su actividad se canalizó a través del periodismo, un mundo que conocía por motivos familiares y se adecuaba perfectamente a la esencia de sus tesis y a sus propósitos de animar la vida cultural del país. Además de colaborar en una extensa nómina de publicaciones, fundó el diario El Sol (1917), la revista España (1915) y la Revista de Occidente (1923).Escribió muchas obras, pero el núcleo del ideario orteguiano se encuentra en obras como España invertebrada (1921), El tema de nuestro tiempo (1923), La rebelión de las masas (1930), Ideas y creencias (1940), Historia como sistema (1940) y ¿Qué es filosofía? (1958).

 

Algunos escritos de masones afirman que era miembro de la secta. No tengo más constancia que su amistad con numerosos y destacados masones y el hecho de que su hermano Fernando sí lo era y estuvo afiliado a la logia “Luis Simarro” de la Gran Logia Regional del Centro.

 

[2] Los Cimbrios: fueron un grupo político español surgido tras el triunfo de la Revolución de 1868 que se acabaron integrando en el Partido Radical del masón Manuel Ruiz Zorrilla. Sus principales líderes fueron Nicolás María Rivero, Cristino Martos y Manuel Becerra y Bermúdez. Todos ellos masones.

Recibieron el nombre en honor de un pueblo germánico-céltico de la Edad Antigua que junto a los teutones y los ambrones emprendieron una emigración a finales del siglo II a.C. y en el siglo I a.C. para infiltrarse y dominar Roma, pero fueron vencidos por los romanos en la batalla de Vercelae.

[3] Instrucciones de22 Diciembre de 1941 de Diego Martínez Barrio: Registro 5066 en Archivo Fundación Nacional Francisco Franco

[4] Organización feminista que sigue los ideales de Ángeles López de Ayala, quien perteneció a la masonería y fue secretaria de la logia Constancia. En el año 1892 promovió la Sociedad Autónoma de Mujeres de Barcelona, (primera organización claramente feminista en España), junto con la anarquista Teresa Claramunt y la espiritista Amelia Domingo. En 1898 fundó y dirigió la Sociedad Progresiva Femenina.

 

[5] Gilbert Keith Chesterton, más conocido como G. K. Chesterton, (1874, Kensington, Londres- 14 de junio de 1936, Beaconsfield, Reino Unido), fue un escritor y periodista británico. Cultivó, entre otros géneros, el ensayo, la narración, la biografía, la lírica, el periodismo y el libro de viajes. Chesterton era un lúcido pensador sobre la realidad política y social que le circundaba con defensa de la sencillez de los primigenios valores cristianos, fundando en el año 1911 una publicación con el también escritor británico de origen francés Hilarie Belloc. Autor de numerosas obras, creó la serie del Padre Brown. En el año 1922, el anglicano G. K. Chesterton terminó convirtiéndose al catolicismo, llegando a redactar biografías de San Francisco de Asís y Santo Tomás de Aquino.

[6] Primo Levi: Novelista, ensayista y científico italiano, superviviente del campo de concentración nazi de Auschwitz-Birkenau. Levi nació en Turín el 31 de julio de 1919 y estudió química en la universidad de aquella ciudad entre 1939 y 1941. Se encontraba trabajando en el terreno de la investigación, en Milán, cuando la intervención alemana en el norte de Italia, ocurrida en el año 1943, le empujó a unirse a un grupo judío de la Resistencia. Fue detenido y deportado al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, en el cual sobrevivió desempeñando trabajos de laboratorio para los nazis. Retomó su carrera como químico industrial en 1946 y, al jubilarse en 1974, pudo dedicarse con más intensidad a la literatura. Entre los muchos libros que Levi escribió a lo largo de su vida destacan Si esto es un hombre(1947), que contiene su visión particular de lo inhumano de Auschwitz, La tregua (1958), en el cual describe su largo viaje de retorno a Italia a través de Polonia y Rusia, después de ser liberado, El sistema periódico (1975), un grupo de narraciones cortas en las que utiliza los elementos químicos como metáforas para caracterizar a distintos tipos de personas, y Si no ahora, ¿cuándo? (1982), una obra en la que describe el grupo de la Resistencia al que perteneció, y mediante la cual intenta refutar la idea de la pasividad de los judíos frente al nazismo. Levi se suicidó el 11 de abril de 1987, arrojándose al vacío, por el hueco de la escalera de su casa.

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