Europa rechaza la legalización de la subrogación para proteger los derechos de los niños

Por Mariana Orlandi | Del Center for Family & Human Rights

Europa rechaza la legalización de la subrogación para proteger los derechos de los niños

El pasado martes 11 de octubre, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE) rechazó un intento de legalizar la maternidad de alquiler en toda Europa.

 

Por una estrecha mayoría, los representantes de los 47 Estados miembros rechazaron una recomendación dirigida a la regulación de la venta de los gametos femeninos y alquiler de úteros de las mujeres.

 

Este fue el tercer intento de normalizar la subrogación por la senadora belga Petra De Sutter. Los defensores trataron de distinguir entre lo que ellos llamaron “altruista” frente a madres de alquiler con “fines de lucro”, condenando esta última.

 

Según De Sutter, una prohibición clara y absoluta de la práctica, como la que una coalición bipartidista de representantes europeos trató de incluir en el texto final, violaría los derechos del niño. Suponiendo que las prohibiciones legales todavía fallarían el evitar la subrogación, De Sutter discutió la necesidad de ofrecer protección legal a los niños que nacen de la práctica.

 

Ante un hecho consumado, el cual la mayoría de países europeos todavía considera un crimen, De Sutter argumentó que la ley no debe condenar, sino regular.

 

El Parlamento Europeo, que es distinto del Consejo de Europa, tomó una postura diferente, llamando a los vientres de alquiler una “explotación del cuerpo femenino y sus órganos reproductivos”, e invocó la prohibición en 2011 y nuevamente en 2015.

 

Cientos de miles de ciudadanos europeos apoyaron la prohibición, acompañados por varios movimientos feministas y de mujeres. La subrogación no sólo mercantiliza a los niños, según este argumento, sino también reduce a las mujeres a anfitriones alquilables. Los expertos afirmaron que viola la Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño, la cual protege el “derecho a conocer y ser cuidado por sus padres” del niño. Dijeron que viola la Convención Europea de Derechos Humanos y Biomedicina, que dice: “El cuerpo humano y sus partes no deberán, por tanto, dar lugar a beneficios económicos.”

 

Algunos miembros del Comité desconfiaban del reporte de De Sutter debido a un conflicto de intereses percibido. De Sutter tiene conexiones con las clínicas de maternidad subrogada en la India, donde la explotación de mujeres pobres a través de acuerdos de maternidad ha provocado el endurecimiento de sus leyes. De Sutter es también ginecóloga y dirige el Departamento de Salud Reproductiva del Hospital de la Universidad de Gante, que realiza procedimientos de subrogación.

 

El debate se calentó y la mayoría se redujo. Lord George Foulkes, de Gran Bretaña, acusó las posturas de “religiosas” e “ideológicas”  y su compatriota la Baronesa Massey dijo que “los derechos de las mujeres se basan en poder decidir”. Por otro lado la italiana Milena Santerini, dijo: “Con valor nos oponemos a los vientres de alquiler”, y “La felicidad de un niño no puede depender del deseo herido de alguien más”. El irlandés Rónán Mullen dijo, “Debemos proteger. … La decisión no es para regular la explotación; la ley puede decir un completo ‘no’.”

 

Nicola Speranza, responsable de políticas de la Federación Europea de Asociaciones de Familias Católicas (FAFCE), dijo que el resultado vino de un esfuerzo conjunto. Speranza explicó: “Los votos del partido socialista, y esta victoria bipartidista, muestran claramente que no hay nada religioso o ideológico en la condena de la subrogación. Es una cuestión de dignidad humana”

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