¿Por qué y para qué han legislado –supuestamente- contra la homofobia en los centros educativos?

Por su interés reproducimos un comunicado de Vox Badajoz.

¿Por qué y para qué han legislado –supuestamente- contra la homofobia en los centros educativos?

En España se ha llegado a una situación que solo es calificable de “dictadura de lo políticamente correcto”, hasta tal extremo que nadie o casi nadie se atreve a enfrentarse al “pensamiento único”. Corriente de pensamiento del que forman parte el relativismo moral, la denominada “perspectiva de género”, la cultura de la muerte, y por supuesto, no puede estar ausente la denominada “memoria histórica”. Un fenómeno cada día más presente en nuestras vidas, y que ya ha llegado a las aulas de los centros educativos, desde infantil hasta la enseñanza universitaria, es la “inquisición lesbo-gay-feministas” que pretende someter las conciencias de la mayoría de la población, por las buenas o por las malas. Por supuesto, hemos llegado hasta aquí después de muchos años de adoctrinamiento que comienza en las escuelas y acaban reforzando los medios de información y creadores de opinión. Es por ello que apenas nadie osa rechistar a los integrantes de estos grupos de presión, aunque lleguen a decir la más grande las majaderías, y la mayoría calla y evita hacer la más mínima crítica para evitar ser condenada al ostracismo, al descrédito, o incluso a sanciones pecuniarias o de otro tipo, que son algunas ocurrencias de las más de diez leyes que han sido aprobadas en algunas regiones españolas, supuestamente para combatir situaciones de discriminación por razón de sexo (de “género” lo denomina la inquisición lesbo-gay-feminista”) y promover la “diversidad sexual” y combatir la “homofobia”…

Por supuesto, estos nuevos inquisidores, neoestalinistas, pretenden que se implante la censura y se persiga con saña a todo aquel que tenga la ocurrencia de disentir de lo que ellos y ellas consideran “correcto”. Ni que decir tiene que entre otros objetivos, el primero de todos que persiguen es infundir miedo y disuadir a todo aquel que se le ocurra pensar por sí mismo y llegar a la conclusión de que lo que los gays, lesbianas y feministas de género promueven y divulgan tiene por objetivo la destrucción de la familia convencional, tradicional, como primer paso para destruir la civilización judeocristiana.

En VOX Badajoz hemos sabido que la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura a través de su secretario general, Rafael Rodríguez de la Cruz, ha dirigido a los centros educativos sostenidos con fondos públicos de la región una carta destinada  a lo que ellos denominan “comunidad educativa” (padres, madres, profesores y alumnos) alertando de la última ocurrencia de HazteOir.org.

La Consejería de Educación de la Junta de Extremadura, tal como ya había hecho pocas horas antes la asociación “Triángulo” (la franquicia-sucursal del lobby LGTBI  en Extremadura) acusa a la asociación HazteOir.org de homófoba por decir alto y claro lo que muchos españoles pensamos: que en los centros educativos no debería estar permitido el adoctrinamiento.

La pregunta obligada es: ¿Hasta dónde vamos a llegar?

No se olvide que la denominada “homofobia” está ya considerada un delito en el Código Penal Español. ¿A cuento de qué era necesario legislar por parte de las “comunidades autónomas” acerca de lo que ya está considerado como delito? La homofobia es un delito contemplado en la Constitución Española y en el Código Penal, que hablan expresamente de delitos de odio y discriminación por orientación sexual, raza, creencias, etc.

Así que era innecesario que en diez regiones españolas se aprobaran leyes -en los parlamentos autonómicos- contra la discriminación por orientación sexual en los centros de enseñanza, y se obligara a impartir ‘diversidad sexual’ y se enseñen los ‘modelos’ de comportamiento de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales (LGTBI) a todos los alumnos.

Es ridícula una legislación que proteja a cada una de las “minorías” de la discriminación (Hablamos de minoría porque “minoría” son los LGTBI, apenas un tres por ciento de la población). Todas las personas, independientemente de si son mayoría o minoría, independientemente de sus inclinaciones sexuales, de su religión, de sus opiniones, de su color de piel, son susceptibles de sufrir agresiones, todas ellas son susceptibles de ser consideradas delito, pero ese tipo de delito ya está tipificado en el Código Penal. Pues, salvo que la Constitución Española haya sido derogada, y nosotros no nos hayamos enterado, afirma claramente que todos –sin excepción- somos iguales ante la ley.

El libro “¿Sabes lo que quieren enseñarle a tu hijo en el colegio?” editado por la asociación HazteOir.org da la voz de alarma, y advierte a todo aquel que pueda estar interesado, sentirse concernido, respecto de las terribles –a su entender, y el nuestro- consecuencias que pueden acarrear las leyes de adoctrinamiento sexual, y que con las obligaciones y prohibiciones que las mismas imponen se acaba con el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones y creencias y vulneran la libertad de los centros para educar con su ideario.

¿Por qué los gobiernos autonómicos se arrogan la potestad –exclusiva- de imponer a los padres, a los centros educativos  y a los alumnos determinados valores? ¿Por qué los colectivos LGTBI  tachan a HazteOir.org de homófoba por denunciar esto? Los derechos de las personas LGTBI, como los de cualquier otro ciudadano están garantizados por la Constitución Española así como en Europa y  por la ONU y multitud de organizaciones internacionales.

¿Quiénes le han pedido a los gobiernos autonómicos que legislen al respecto, por qué motivo, con qué intenciones? ¿Ha sido el lobby LGTBI?

Las diez leyes regionales aprobadas eran absolutamente innecesarias, la homofobia es una conducta considerada delictiva y por tanto sancionable, según la legislación española, y por supuesto, las leyes autonómicas son de dudosa constitucionalidad.

Por otro lado, todas las leyes de las que venimos hablando han sido aprobadas de forma alevosa, traicionera, casi con nocturnidad, como ha sido el caso de la promovida por el Gobierno del PP en la Comunidad de Madrid, que preside Cristina Cifuentes; todas sin excepción lo han sido sin haberse intentado el más mínimo consenso con los titulares de centros educativos, sindicatos de profesores, familias y padres de alumnos.

Ahora vendrá el desarrollo reglamentario, y mientras… somos muchos,  y más que seremos, los que alertamos contra las (perversas) leyes que denuncia la campaña de HazteOir.org, a la vez que varias asociaciones han pedido a la Defensora del Pueblo que interponga recurso ante el Tribunal Constitucional.

Son muchos, como la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura, y el lobby LGTBI los que llaman ‘homófobos”, “ultras”, “secta” o “anti-sistema” a los integrantes de HazteOir.org, por decir las verdades del barquero, por denunciar los abusos de los poderosos… Pues, sépan que también que los integrantes de VOX nos unimos a su denuncia, a riesgo de ser tildado igualmente de “homófobos” y lindezas por el estilo.

Porque la causa de la vida y la familia es clave para el futuro de nuestra nación, de nuestra civilización, de la humanidad… y porque estamos seguros de que la verdad triunfará.

Y porque sabemos que el establishment es un gigante con pies de barro.

La pregunta no es si ganaremos la batalla cultural. La pregunta es cuándo la ganaremos.

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