¿La tecnología está cambiando nuestra memoria? Una investigación explica qué es la amnesia digital

Fabrizio Piciarelli | Family and Media

¿La tecnología está cambiando nuestra memoria? Una investigación explica qué es la amnesia digital

Que levante la mano quien se sepa de memoria el número del móvil de su hijo o de su padre. O que recuerde la fecha de cumpleaños de sus amigos, familiares o compañeros de trabajo más queridos, sin que se lo tenga que decir Facebook o una agenda electrónica. La respuesta, en la inmensa mayoría de los casos, será negativa. Sin embargo nuestros abuelos se acordaban de todo. No se les escapaba un aniversario, un cumpleaños, incluso las fechas de los grandes acontecimientos históricos. Recuerdo que mi abuela, que llegó a cumplir noventa años, recitaba al pie de la letra, sin la más mínima vacilación ni retraso, todas esas bellas poesías que se aprendían en la infancia en los pupitres del colegio.

¿Qué nos pasa? El Kaspersky Lab ha estudiado la capacidad de nuestras memorias en la era de Internet y de la revolución digital. Los resultados del estudio son inapelables: ya no nos esforzamos en recordar nada de memoria. A la más mínima duda, memoria en blanco o incertidumbre, inmediatamente consultamos Internet, como si fuera el oráculo de Delfos. También tiene vida corta cualquier discusión de café. El debate termina de modo abrupto con la fatídica palabra: “Veamos qué dice Wikipedia”. La red nos ofrece una respuesta a cualquier tipo de pregunta y de búsqueda informativa, haciendo inútil el más mínimo esfuerzo de memoria y de razonamiento.

La memoria en la era de Internet: amnesia digital y efecto Google

La investigación del Kaspersky Lab subraya dos fenómenos, cada vez más difusos:

1) La amnesia digital : encomendarse de modo exclusivo a los dispositivos digitales ( smartphone, tablet, pc) para seguir el rastro de los datos que nos son necesarios provoca una disminución de nuestracapacidad de memorizar los datos personales importantes, como por ejemplo las fechas de cumpleaños y nuestras citas diarias. Un ejemplo práctico de amnesia digital es la incapacidad crónica para memorizar los nuevos números de teléfono, mientras recordamos con facilidad el viejo número de casa, almacenado en nuestra cabeza antes de la era digital.

2) El segundo fenómeno descubierto por los investigadores del Kaspersky Lab es lo que ellos llaman “efecto Google”, es decir, una especie de debilitamiento progresivo de la memoria en general (por ejemplo, la dificultad cada vez más extendida para recordar fechas de acontecimientos históricos, nombres o naciones diferentes) porque nos hemos acostumbrado a buscar la respuesta a cualquier pregunta con el motor de búsqueda de Google, en lugar de esforzarnos en recordar o razonar.

Metodología y resultados del estudio del Kaspersky Lab

El estudio de Kaspersky Lab se ha desarrollado simultáneamente en Estados Unidos y en Europa. En Estados Unidos la muestra -estadísticamente representativa- fue de mil personas de edad comprendida entre los 16 y 55 años, distribuidas por igual entre hombres y mujeres. Los mismos criterios fueron usados en Europa, con un panel más amplio, de 6.000 personas, procedentes en forma equitativa de Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, España y el Benelux.

Los principales datos coleccionados han señalado que:

1) Más del 90% de los sujetos procedentes de los Estados Unidos y casi el 80% de los europeos admite utilizar Internet como una extensión de la propia memoria, para recordar datos o para hallar todas las respuestas que necesitan;

2) Un europeo de cada tres y un americano de cada dos declaran consultar inmediatamente la web cuando necesitan respuesta a una pregunta, sin esforzarse lo más mínimo en recordar o razonar. Incluso un europeo de cada cuatro y un americano de cada tres afirman que inmediatamente se olvidan de la información que acaban de obtener online;

3) En general, la posibilidad de perder todos los datos registrados en sus instrumentos digitales, sobre todo en el smartphone, es fuente de gran estrés y preocupación, especialmente entre las mujeres y los menores de 35 años;

La amnesia digital afecta no solo a los usuarios más jóvenes, los llamados nativos digitales, sino también a las personas más adultas.

De estos resultados se desprende un hecho muy interesante: nuestro cerebro ha asimilado muy bien cómo acceder a una determinada información, pero casi inmediatamente olvida ese dato. Y esto vale también para las imágenes. La posibilidad de sacar fotos en cualquier momento, proporcionada por los modernos smartphone, lleva a una progresiva disminución de nuestra capacidad de almacenar de modo visual las experiencias vividas, obligándonos a utilizar las fotografías que hemos tomado para restituir a la memoria todos los detalles. La misma cosa sucede a quienes se han acostumbrado a conducir con la asistencia de un navegador. Nos borra la imaginación visual, además de la capacidad crítica y de razonar, hasta tal punto que olvidamos incluso el camino de casa y nos inhibe de cualquier intento de conducción autónoma.

Los encuestados son conscientes del efecto negativo de los smartphone, hasta el punto de que una buena parte de la muestra tiene un sentimiento de tristeza sabiendo que debe confiarse a la tecnología para conservar sus recuerdos o para encontrar las soluciones a los pequeños problemas de cada día.

Amnesia digital y efecto Google: algunas conclusiones

Cada vez almacenamos menos datos y cada vez entrenamos menos nuestro cerebro, que paulatinamente se hace más perezoso y adormecido, como un lirón en otoño.

La comodidad de la tecnología vicia en la práctica cada vez más nuestra memoria, ofreciéndonos el peligroso lujo de no almacenar ninguna información ni concepto. Y nadie está exento de este peligro, visto que el uso de web y smartphone está casi universalmente difundido en cualquier edad y en toda capa social.

¿Existe un remedio?

No queremos hacer alarmismo banal e inútil. Sin embargo, es bueno empezar a resaltar el tema con un rotulador de color rojo, por lo menos para sensibilizarnos y ser conscientes del problema.

Ciertamente es muy difícil e incluso despropositado renunciar de golpe a la comodidad de un smartphone, tablet o la conexión a la red. Hace falta equilibrio. Y la próxima vez que busquemos una carretera, quizás sería bueno sacar el viejo y amarillento mapa de carreteras para entrenar al cerebro y apagar el Google Maps.

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