La seudocracia transversal en un contexto de crisis oportunista

Melchor - Sion Alique Ponce (politólogo- Barcelona) - Artículo publicado en el número 107 de Reino de Valencia

La seudocracia transversal en un contexto de crisis oportunista

Haciendo una brevísima referencia al origen de esta crisis persistente en una región española (Cataluña), donde empezó a tener un protagonismo cada vez más acentuado, la llamada ANC, fueron ellos, que, dentro del plagio, y no la innovación, comenzaron a aplicar copias que en su momento resultaron y que en el contexto catalán fueron un rotundo fracaso; nos referimos desde “vía báltica” hasta el vídeo apelando al resto del pueblo europeo, copia idéntica del vídeo ucraniano de la plaza Maidán. De hecho, sin ir más lejos, lo que hemos podido presenciar el pasado 6 y 7 de septiembre en el Parlamento de Cataluña, ha venido a ser, de nuevo, una copia barata, de lo que se dio en su momento en el parlamento de Eslovenia, en abril de 1990.

Todo este contexto está recogido en tres puntos principales: 1. Tanto la Constitución de la Unión Soviética de 1936 concretamente en su art. 17 como la Constitución de Yugoslavia, ambos textos permitían a las repúblicas que hubieran decidido fusionarse en un estado común volver a disolverse, extremo que ninguna constitución de Europa recoge. 2. En el contexto de la Unión Soviética, algunas repúblicas se sentían maltratadas, no sólo políticamente ni socialmente. Ejemplo es, cuando Hitler en la Operación Barbarroja, invadió Ucrania, y éstos recibieron a los nazis como auténticos salvadores, aunque finalmente resultaron ser como Stalin. Y, 3. Volviendo al caso de Eslovenia, estaba claro que los intereses en los Balcanes no son los mismos estratégicos que en el Mediterráneo. Eslovenia fue recibida con “los brazos abiertos” por la mayoría de la Comunidad Internacional, puesto que primero Serbia se quería dentro de la Unión Europea y por otro que Occidente tenía un interés en taponar la influencia – aún persistente- de Rusia en la región, a las puertas de la Unión Europea. Como observamos, ninguno de estos puntos converge en el “problema” de Cataluña.

Ommium Cultural, sumado a la ANC lo que han hecho es travestir la realidad de otros contextos internacionales con el objeto de hacerlos encajar, aún a la fuerza bruta, en un escenario de democracia consolidada, fuerte y plenamente reconocida en la escena internacional. El Govern de la Generalitat, a sabiendas que el Gobierno central dentro de su timidez reaccionaria, tramó una trampa a la que Madrid entró “en picado”. Los Mossos ejercieron manifiestamente una “dejación de funciones” y una “desobediencia flagrante” a la autoridad judicial desobedeciendo a la magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. La población, llevada por un sentimiento confuso, pero a la vez romántico y desinformado, contribuyó al crecimiento de una falacia social. Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, actuaron con proporcionalidad, pero la proporcionalidad y coherencia no vende y no es excusa para llamar a las puertas de la Comunidad Internacional, así que recurrieron a la falsedad y manipulación que al parecer se les da mejor. Usaron imágenes antiguas, donde los agresores no eran policías nacionales sino los mismísimos Mossos. Gente fingió desmayos, heridas inexistentes y golpes – pasados días- que poca credibilidad se les podía otorgar. Los hospitales, estaban avisado que cualquier tipo de acción física o psicológica debía apuntarse en una lista como causas de una infundamentada agresión. Los medios de comunicación internacional les dieron crédito, hasta que se apercibieron de la gran mentira a la que les habían expuesto.

Tanto el Gobierno de Cataluña – hoy en funciones hasta su destitución- como sus impulsores Ommiun, ANC y la CUP, buscaron una legitimidad de la que carecían. Ya lo dijo Juncker, Presidente de la Comisión Europea -lo que vendrá a ser el Gobierno de Europa-, que no deseaban ni permitirían una Unión de 90 Estados, porque después de Cataluña, el mapa actual de la Unión sería irreconocible, por su efecto dominó.

Saltándose reiteradamente la Constitución y el propio Estatuto, Cataluña paso de una conserjería de acción exterior – compatible con la CE- donde se busca fomentar las empresas y productos regionales, a una conserjería de Asuntos Exteriores, que es incompatible con la CE, ya que se invade una competencia exclusiva del Estado. Se creó “Diplocat” que es un consorcio público- privado, donde grandes empresas (Estrella Dann, Grifols y el mismísimo Barça) donan dinero para que un grupo de jóvenes se paseen por las instituciones europeas con la esperanza de que alguien algún día escuchen sus reivindicaciones. Este grupo actúa en connivencia con las llamadas “Delegaciones” que intentan actuar como las Embajadas oficiales, sólo que únicamente se dedican a hacer de “lobby” tanto en la Unión como con terceros países, inundando de cartas esas sedes diplomáticas con el objeto de que alguien venga a “salvar a Cataluña” de no sé qué, ya que esa región disfruta de la mayor autonomía de todas las regiones de la Unión Europea; disfruta de unos derechos democráticos incomparables y goza de una libertad envidiable a todas luces. Pero no debemos menospreciar la acción de estos órganos de la Generalitat de Cataluña, porque como sabemos lograron que Naciones Unidas se pronunciara sobre una “agresión desmesurada”, omitiendo el Alto Organismo, que en Cataluña los Mossos en manifestaciones contra los recortes o en el desalojo de Plaza Cataluña por el 11- M, fueron más contundentes que la propia Policía y nadie puso el “grito en el cielo”, sin olvidar de las barbaries que se dan en países desarrollados donde la acción policial ahí sí que puede ser objetivamente cuestionada. Lo mismo con otro alto Organismo de Europa, el mismísimo Consejo de Europa, que nunca debe olvidar que todos (ciudadanos y poderes públicos) estamos sometidos a la Ley, y que nadie ni nada está por encima de la misma, salvo que renunciemos a la democracia en pro de la tiranía.

En definitiva, Cataluña ha estado muy bien asesorada por la ANC de cómo hacer y ejercer la acción de víctima, pasando por el teatrillo y la manipulación constante e ilegitima de todo un pueblo. Concluyendo, Cataluña no se asimila ni a las repúblicas soviéticas ni las yugoslavas, porque aquí la mayoría independentista es muy escasa en comparación con aquellos ejemplos, y de los muchos que hoy dicen que son, dejemos pasar el tiempo, porque las decisiones en caliente acaban conllevando consecuencias desagradables, y se producirá exactamente lo que se vivió en los países bálticos.

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