¡¡Sálvanos, Señor, que perecemos!!

¡¡Sálvanos, Señor, que perecemos!!

Se pregunta Luis Fernando Bustamente en Infocatólica, ¿Qué queda del catolicismo a día de hoy?  y continua recordando que “siempre se nos ha dicho, porque era cierto, que una de las características del catolicismo era su unidad en la fe, en la doctrina, en la moral, en los sacramentos.

Parece una obviedad, pero hay que recordarlo viendo las actuaciones que se vienen produciendo. Nos afecta mucho, naturalmente, la radicalidad de este laicismo que nos imponen al socaire de modernidad. Hemos pasado de los  ataques a iglesias y catedrales, al derribo de cruces y a la burla y mofa a Cristo y la Virgen con chistes soeces encubiertos bajo la capa de que se trata de una performance., por lo que la mal llamada (o considerada) libertad de expresión, se lo permite. ¿En qué se diferencia esta aberración de aquellos que profanan los Sagrarios, roban las Formas y hacen rituales satánicos?

Pero todo se acepta. La mayoría lo critica sotto voce, pero luego no da un paso adelante en la defensa de sus valores y sus principios; me refiero a la gran masa de españoles, porque sí que hay dos organizaciones que con sus limitadas posibilidades tratan de frenar este ataque: el Centro Jurídico Tomás Moro y la Asociación Española de Abogados Cristianos, pero no dan abasto a contrarrestar tanta iniquidad.

Últimamente a los laicistas les ha dado por retirar placas con el Sagrado Corazón de Jesús y este vendaval laicista recorre desde San Fernando, pasando por Morón hasta Orduña; todos a una contra la imagen del Sagrado Corazón de Jesús. Hay que quitarla. Mucho nos tememos que rememorando sus heroicos actos, vuelvan a formar un piquete para fusilar de nuevo las imágenes del Cerro de los Ángeles en Madrid como ya hicieron en 1936.

Según dicen, se amparan en un principio legal como es la aplicación de la Ley de Memoria Histórica y lo que no dicen es que están haciendo uso del Ministerio de la Verdad, aquél del que ya nos advirtió Orwell. Quitan las imágenes religiosas porque recuerdan el triunfo de Franco, si, pero sería igual si las imágenes no hubieran estado asociadas al vencedor de la guerra civil porque todas estas actuaciones se enmarcan en el ataque a los principios de la Iglesia en todo el mundo. No se dejen engañar. Los tantarantanes no se producen solo en España, por más que los que aquí se dan nos preocupen más. Es un fenómeno mundial porque mundial es el poder que lo ocasiona.

Orwell imaginaba una sociedad dominada por una oligarquía tiránica: un pequeño grupo de iluminados – pequeño pero muy poderoso – que pretendiera cambiar el mundo, acabar con la civilización cristiana e imponer su inmoralidad, su ideología y su filosofía a todo el mundo. Pero sin que se note. Se trata de esclavizar sin que los muy cretinos se enteren de que son esclavos. Ya no hace falta recurrir a la fuerza de las armas para imponer una dictadura. Eso es muy antiguo. Hay que convertir a los ciudadanos en siervos mientras las víctimas aplauden y dan gracias por su esclavitud. Y así, todos tragan, asumen, aceptan sus teorías.

Se supone que los cristianos deberíamos estar atentos a los signos de los tiempos pero resulta evidente que es más fácil decirlo que hacerlo. De hecho, la historia reciente de la Iglesia exhibe una descomunal miopía en la mayoría de católicos para discernir los tiempos que nos ha tocado vivir. Es la parte humana de la Iglesia, con todas sus miserias, la que se hace así patente, de lo que tenemos suficientes ejemplos:

*Dos mindundis profesores de religión han prohibido al Obispo de Segorbe-Castellón que, en su visita pastoral a la diócesis, tuviera un encuentro con los alumnos que cursan religión. El prelado explicó que son los profesores de Religión los que «se niegan y prohíben que vaya». «Es curioso que los profesores o profesoras que ejercen la docencia en mi nombre, como enviado de Dios no me dejen entrar». Y reconoce que es la dictadura del pensamiento único y laicista,  pero el Sr. Obispo, en su humildad, no les retira la “missio canonica” que les concedió al proponerles a la Administración como personas capacitadas para enseñar en su nombre la Religión católica en las escuelas, aunque con ello muchos nos sintamos ofendidos, porque si cuando ofenden al Rey, ofenden a España, cuando ofenden a un Obispo, ofenden a la grey católica.

O la última “salida” del cardenal Osoro desligando Fe y Patria, olvidando a tantos mártires que en su Patria murieron por defender su Fe; claro que peor aún me parece que su Eminencia defienda la huelga feminista (esa que propone no atender ni a sus hijos) diciendo: “Hay que defender sus derechos. Lo haría también, lo hace también de hecho la Santísima Virgen María”. (La Virgen que a mí me enseñaron no me permite imaginarla abandonando a su Niño, no cambiándole los pañales ni haciendo la comida a su marido San José. Pareciera que la idea que su Eminencia tiene de la Virgen está muy alejada de la que profesaron los 13 obispos que en 1936 fueron masacrados por aquellos individuos (precursores de los actuales) que presumían de que “España ha dejado de ser católica”.

Nos duele también ver que una Universidad Católica de Ohio ha puesto las palabras «marido» y «esposa» en una lista de palabras que los estudiantes no deberían usar para cumplir con las «expectativas profesionales», es decir, se pliega al terrorismo, incluso lingüista, de la exigencia LGTB, por sus frutos rama fecunda del gran árbol de la masonería colaborador necesario  en la destrucción de la familia. Lo que debe primar en este Nuevo  Orden Mundial es el ser individual, él solo, sin apoyos, porque así se le manipula mejor.

Lo que está ocurriendo en China es un buen ejemplo. El gigante asiático continúa ejerciendo un férreo control sobre los nacimientos permitidos, recurriendo en buena lógica a los abortos forzosos de forma habitual, y las restricciones a la libertad religiosa no hacen sino crecer. Si hace unos meses las noticias eran acerca de la demolición de iglesias, ahora la ofensiva parece centrarse en los niños y jóvenes. Las nuevas regulaciones, en vigor desde el pasado 1 de febrero, prohíben a los menores de edad entrar en lugares de culto. Se ponen así en pie de igualdad las iglesias con los bares con internet, otro lugar de perdición, según el régimen chino.

Es posible que piensen que, al fin y al cabo China es un país comunista, pero ¿y la católica Irlanda? La archidiócesis de Dublín confirmó que suspenderá temporalmente el ingreso de nuevos estudiantes en el principal seminario de Irlanda ante las sospechas de que se ha extendido una «cultura gay» por el uso de aplicaciones móviles para concertar citas online utilizando «una aplicación llamada Grindr» que, según dicen, sirve para «concertar citas gay».

Tranquilizaría en principio ver cortado el problema si no fuera porque los propios obispos irlandeses presentaron un vídeo en el “Encuentro Mundial de las Familias” que contiene una entrevista con una activista LGBT que dice estar «molesta» con la enseñanza católica sobre la homosexualidad. Los líderes pro-familia en Irlanda han manifestado que no se sorprenden al ver que los videos del programa contienen un «guiño» a la agenda LGBT. Nos surge por ello la duda de si el cierre del seminario de Dublin será suficiente para que la tradicionalmente católica Irlanda vuelva a sus cauces, porque parece que el problema viene de antiguo.

Los disparates van creciendo. Lo último, que ha sonado a los oídos de los católicos como un redoble de tambor ha sido una misa alemana de “carnaval” con acróbatas y saltimbanquis, donde el diácono predica burlándose del celibato sacerdotal y suscita un gran aplauso entre la concurrencia; uno de los sacerdotes se viste de mujer antes de ponerse a cantar canciones de juerga en la Iglesia y donde un pastor protestante recibe solemnemente la Comunión. Un video filmado por West German Broadcasting (WDR) muestra la misa de carnaval el 4 de febrero en la parroquia de St. Gangolf en Heinsberg, descrita por KathNews como causante de “gran horror entre innumerables católicos“, y agregó que “los creyentes expresaron su disgusto por esta blasfemia” en las redes sociales. El pastor, Marcus Bruns, está vestido con un disfraz y comienza diciéndole a la congregación: “Queremos comenzar este servicio un poco desconocido, diferente de lo que estamos acostumbrados“.¡¡Y tanto!! no acabamos de reponernos del disgusto.

Los escándalos se multiplican porque la mundanidad se ha infiltrado en la Iglesia y, en multitud de lugares, ha asfixiado el catolicismo prácticamente por completo. Como un virus, se reproduce para atacar a otros organismos sanos, hasta que, en muchas parroquias, congregaciones y grupos, la parodia sustituye a la fe. En esos lugares, con el tiempo, la parodia se convierte en lo normal, en la nueva ortodoxia o el “nuevo paradigma” y la fe católica queda relegada, primero, a una opción más, después, a algo a duras penas tolerado y, finalmente, al único pecado que queda, la única herejía y lo único intolerable.

Lo más triste de todo lo que sucede en esa parroquia alemana que mencionábamos más arriba es que los sacerdotes afirman que “solo hemos recibido comentarios positivos” de los fieles. No se dan cuenta de que eso, si fuera cierto, es lo que verdaderamente los condena: no solo hacen payasadas y se ríen de Dios y de la Iglesia, sino que han enseñado a los fieles que eso es lo normal, que en eso consiste ser católico y que esa parodia burlesca es la verdadera Fe. El virus de la mundanidad ha destruido completamente las defensas de los parroquianos y ya no son capaces de distinguir la verdad del error, la fe de la estupidez, la liturgia del carnaval y el pecado de la santidad.[1]

En España aún no hemos sufrido una misa blasfema, pero sí el ataque de los grupos laicistas que con Europa laica utilizan a un tonto útil para blasfemar con actitudes y palabras soeces.

Ante las ofensas a los sentimientos religiosos que se han sucedido en España en los últimos meses, el obispo de San Sebastián monseñor José Ignacio Munilla, ha emitido un comunicado en el que precisa que «si la blasfemia es libertad de expresión; entonces, la corrupción es economía de mercado». Es decir, esto es la prostitución de los valores.

De esta manera monseñor Munilla se une a la nota publicada por la Conferencia Episcopal Española junto con las demás confesiones religiosas del país en donde aseguraban que «las ofensas contra los sentimientos religiosos aún gozan en nuestro país de una tolerancia social incomprensible. En España se profanan templos y símbolos; se hace burla y escarnio público de los referentes más sagrados de la fe religiosa de millones de personas, con total impunidad y tolerancia». Además recuerda la «regla de oro» para la convivencia social: «Trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti»; y hace referencia a la actitud agresiva y desequilibrada de los «trolls», que, a su entender, deja patente un serio problema interior: «El que no está en paz consigo mismo, vive en guerra con los que le rodean», declara.

Cuando el mal se abate sobre nosotros, hay que reconocerlo − dice Steffens, según recoge en su blog Jaime Soley− También hay que aprender a conocerlo: describirlo un poco, porque adquiere formas que tienen su novedad. Tal vez también porque asesta sus golpes con más furia que nunca, con una locura que no se le conocía”. Efectivamente, y esa confusión que crean todas estas cuestiones y actitudes provocan distanciamiento entre los fieles, hasta el punto de que figuras autorizadas hablan de cisma en la Iglesia. El Padre Santiago Martín, fundador de los Franciscanos de María en un magnífico artículo, como todos los suyos, nos advierte de que todos estos tantarantanes y aún tsunamis que padece la Iglesia pueden ser provocaciones para que los católicos reaccionen de manera violenta, de forma que eso les serviría de excusa y más con el Ministerio de la Verdad que tan bien utilizan, para hacerles parecer culpables.

Relaciona los hechos que se están produciendo en el seno de la Iglesia para reconocer que no es normal la simultaneidad con que se producen. Y pone como ejemplo el hecho de que uno de los más próximos colaboradores del Papa Francisco, el argentino monseñor Sánchez Sorondo, diga que en la China es donde mejor se aplica la doctrina social de la Iglesia, desautorizando al cardenal Zen, emérito de Hong Kong, que a sus 86 años se desplazó al Vaticano para denunciar personalmente, la represión que los católicos sufren por parte del régimen comunista.

Y afirma el Padre Martín que “los que provocan estas cosas, o tienen la impresión de que el tiempo para las reformas se les termina -y quizá alguno tenga datos que la mayoría ignora- y quieren aplicar la teoría de los hechos consumados, o están buscando que los que defienden la fidelidad a la Palabra de Dios y a la Tradición se vayan de la Iglesia creando un cisma. O las dos cosas”, es decir, podemos estar ante un verdadero “casus belli”.

¿Y quién está detrás de este afán de provocar el cisma que intenta llevar a la desintegración a la Iglesia Católica? Algunos creen que quienes se alarman son personas “tradis” (por tradicionales, la definición más suave que utilizan los progres), y por eso mismo, no hay que darle importancia. Otros  han oído hablar, pero se niegan a aceptar la existencia de esa fuerza poderosa, tenebrosa y terrible y prefieren hablar de “conspiranoias” de personas excitables.

No vamos a recordar las sucesivas encíclicas condenando esa secta a la que algunos temen hasta nombrar; pero si recordamos los diversos intentos de introducirse en el Vaticano y llegar hasta la misma Silla de Pedro, como ocurrió en 1903 a la muerte de León XIII, cuando intentaron entronizar al cardenal Rampallo del Tíndaro, lo que pudo ser evitado por el veto del Sacro Imperio Austro-Húngaro (entonces en vigor). El Cardenal Jan Puzyna de Cracovia y Monseñor Ernest Jouin advirtieron al emperador de la pertenencia de aquél al Ordo Templi Orientis, la rama masónica más peligrosa del mundo, la encabezada, entonces, por el “papa negroAleister Crowley[2]. Se frenó entonces, pero la infiltración se siguió produciendo como ya advirtió el Papa Pablo VI cuando en sus últimos momentos percibió angustiado que el humo del infierno se había infiltrado en el Vaticano. Hoy parece haber invadido todas las dependencias y casi todos los estamentos de la Iglesia.

Buscando consuelo y solución a nuestras angustias, recurrimos a una oración de Santa Teresa de Jesús, en Camino de Perfección por la que pide a sus monjas ofrecer la Eucaristía al Padre para que libre a la Iglesia de los males de la deformación luterana, (hoy, sin embargo, considerado “testigo del Evangelio” en una nueva aberración no demasiado diferente a las que vivimos en nuestros tiempos). Decía la santa abulense:

……// “Pues ¡qué es esto mi Señor y mi Dios! O dad fin al mundo, o poned remedio en tan gravísimos males; que no hay corazón que lo sufra, aun de los que somos ruines. Suplícoos, Padre Eterno, que no lo sufráis ya Vos. Atajad este fuego, Señor, que si queréis podéis. Mirad que aún está en el mundo vuestro Hijo; por su acatamiento cesen cosas tan feas y abominables y sucias; por su hermosura y limpieza, no merece estar en cosa adonde hay cosas semejantes. No lo hagáis por nosotros, Señor, que no lo merecemos; hacedlo por vuestro Hijo. Pues suplicaros que no esté con nosotros, no os lo osamos pedir: ¿qué sería de nosotros? Que si algo os aplaca, es tener acá tal prenda. Pues algún medio ha de haber, Señor mío, póngale Vuestra Majestad….

…..//” suplicaros, por los méritos de vuestro Hijo, me hagáis esta merced, pues por tantas partes lo tiene merecido. Ya, Señor, ya, ¡haced que se sosiegue este mar! No ande siempre en tanta tempestad esta nave de la Iglesia, y salvadnos, Señor mío, que perecemos»

[1]Bruno M:·”La comunión de los Santos” en el blog “La espada de doble filo” en InfoCatólica

[2] Edward Alexander Crowley,( n en 1875-m en 1947) más conocido como Aleister Crowley, cuyo apodo era Frater Perdurabo y The Great Beast 666, fue un influyente ocultista, místico, alquimista, escritor, poeta, pintor y mago ceremonial inglés, que fundó la filosofía religiosa deThelema en que rige su ley de Thelema, que es HAZ TU VOLUNTAD; SERÁ EL TODO DE LA LEY.

Al decir de sus seguidores este Libro de la Ley fue dictado por un ser sobrenatural en abril de 1904 en El Cairo. Ese ser sobrenatural era un ente realmente aterrador que denominó Aiwass, y que él identificó con una especie de Ángel de la Guarda, aunque en distintos pasajes también habló de Seth o el diablo y quizá por su influencia el autor fue , conocido en los medios esotéricos como Baphomet. Consideraba que hay fuerzas ocultas que rigen el universo a las que se podía llamar mediante rituales. Aiwass anunciaba la llegada de una nueva era, el Eón de Horus, que pretendía acabar con el sentimentalismo y la mentalidad humanitaria. En cierto modo, su llamamiento tiene mucho de virulento, como una especie de llamada a la guerra. Al cabo de unos años, cuando se publicó aquel texto que para los thelemitas es un libro revelado, se desencadenó al Primera Guerra Mundial. Luego, más tarde, en una sucesiva reedición, coincidió con la Segunda Guerra Mundial.

También fue miembro honorífico de otras sociedades secretas como  la organización esotérica  Hermetic Order of de Golden Dawn, además de co-fundador de la Astrum Argentum y, finalmente, líder de la temible Ordo Templi Orientis (O.T.O.).

Las religiones monoteístas como el cristianismo, dicen sus partidarios, tienden a despreciar otras visiones que no sean la suya, cuando la ración de nigromantes, resurrecciones y poltergeist que muestra la Biblia o el fervor por los supuestos milagros de Lourdes supera con creces todo lo que se pueda pensar sobre el paganismo o la magia egipcia. Sin embargo admiten que “las crónicas de la vida de Crowley en Thelema ponen los pelos de punta”. (Iago Fernández-jul. 11 2016en  https://www.vice.com/es_mx/article/nnp9eg/el-diablo-le-dicto-a-aleister-crowley-el-libro-de-la-ley)

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