Reflesiones de la Presidenta de la Comunión Tradicionalista Carlista

“SERVIR A DIOS EN EL CARLISMO”

Reflesiones de la Presidenta de la Comunión Tradicionalista Carlista

Es el Carlismo una forma de ser, plasmada en nuestro Ideario y Programa político, se le sirve siempre, con cargos o sin cargos, sabiendo que servimos a Dios sobre todas las cosas y al prójimo ayudándole a obrar bien en política que es base de buen comportamiento.

El Carlismo va siempre con nosotros: no lo quitamos y ponemos según los momentos pues se lleva en el corazón y en la mente.

Nuestro programa no es la flor de un día, fue revisado y estudiado por carlistas de gran experiencia, sabiduría y entrega a la Causa. Hay que añadir nuestra postura sobre cuestiones que surgen nuevas de perversiones contrarias a la moral, a la pureza y al pudor que debe tener todo cristiano.

Todo esto es reflejo de un profundo, inmenso y agradecido amor a Dios.

Ello nos lleva a buscar el Bien Común: a ponernos en el lugar del otro buscando la justicia social por amor, encauzando la economía y convenciendo a todos de que este sistema es el problema de tanto desatino.

Conviene por lo tanto tomar en serio las directrices que nos dé la Junta de gobierno hasta que haya un Rey, atraer y esperanzar a los carlistas y recibir a los que van llegando explicándoles nuestra postura y nuestra esperanza aunque haya que empezar y empezar una y otra vez. Afiliarse y pagar cuota o ayudar de una u otra forma, pero unidos.

Retirarse es una cobardía. Flojear una vergüenza. No dar importancia a nuestro cargo es hundirlo. No debemos olvidar el devocionario y la ordenanza del Requeté.

Estos pensamientos los pongo a los pies de la Virgen.

María Cuervo-Arango

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