Historia

Laureados

Desde tiempo inmemorial, desde la época de los moros, después en las campañas de Flandes, Sicilia y el Milanesado, o las campañas de América… en todas, el Ejército Español ha tenido que defender nuestros territorios en Europa o Ultramar. Más tarde, la Guerra de Marruecos y en la colonización de América, donde:

“… desde las cumbres bravias./ que el sol “indio” tornasola/ hasta el África que inmola/ tus hijos en torpe guerra/ no hay un puñado de tierra/ sin una tumba española/…”

Esto escribiría Bernardo López García -preciosa Oda- refiriéndose a las guerras americanas hasta las de África. Luego vendría la de Liberación de 1936. Aquellos soldados de la Edad Media, derrochaban valor y heroísmo muriendo lejos de la Patria. Por todo ello, en el siglo XIX se creó una condecoración – con recompensa económica, que sería lo de menos-, que premiara los actos de valor y heroísmo de sus hijos en combate: “La Cruz Laureada de San Fernando”. Esta fue concedida a los que serían ilustres soldados en la guerra de África de los años 1910-20. Ejemplo: Sanjurjo y Don Miguel Primo de Rivera.

Más tarde, en la campaña de Marruecos 1920-27, les fueron concedidas la preciada condecoración a:

José Enrique Varela Iglesias, capitán y comandante entonces, premiado con 2 Laureadas por hechos de extraordinario heroísmo, EN los combates de Taxuda y Sidi Amon.

Miguel Rodrigo Martínez, en la Guerra del 36, nuestro coronel en la Primera de Navarra. Por su valor en la acción de Beni Aros salvando a su Bandera de ser diezmada.

Francisco García Escámez, premiado con la Laureada en Uad Lau.

Heli Rolando de Telia, premiado con la Laureada por su arrojo en la defensa de Ben Tieb.

Cabo Noval, a título póstumo, pues sucumbió en su “blocao” con su pequeña guarnición, impidiendo el paso al enemigo en el Lukua. Fue premiado con la Laureada.

Capitán Carbonell, por su heroísmo al frente de sus Regulares en la bahía de Alhucemas donde halló gloriosa muerte.

Quizá haya alguno más, pero yo no tengo nota de ellos.

En la Cruzada 1936-1939, lo fueron:

José Moscardó Ituarte, coronel jefe de la defensa del Alcázar de Toledo contra fuerzas enemigas CIEN veces superiores, resistiendo más de dos meses hasta que fue liberado por las tropas del general Varela.

Antonio Aranda Mata, coronel defensor del Oviedo cercado, por su valor y sus dotes tácticas, aguantó hasta que fue liberado por las “Columnas Gallegas”. Recibió la Laureada.

Santiago Cortés González, entonces Capitán de la Guardia Civil, sucumbió pero no se rindió ni entregó El Santuario de Nª Sra. de la Cabeza en Andujar, hasta que gravemente herido -murió al día siguiente- el enemigo entró en el derruido Santuario. Al Capitán Cortés le fue concedida la Laureada Individual y a los defensores la Colectiva.

Almirante Moreno Fernández, al producirse el Alzamiento, y de forma inverosímil y jugándose la vida, se adueñó del Crucero “Almirante Cervera” con lo que éste quedó en Zona Nacional. Fue premiado con la Laureada.

Giuseppe Borguese, capitán de la Xa Bandera de La Legión actuó con heroísmo en la sublime defensa y mantenimiento del Vértice Gaeta (Batalla del Ebro). Fue condecorado con la Laureada.

Juan José Orozco Massieu, teniente de la 6* Bandera de la Legión en la Batalla del Jarama, derrochó valor quedando al frente del Sector permitiendo que el resto de la División penetrara por el boquete abierto en el enemigo. Fue premiado con la Laureada.

Cabo Anfíloquio González, del Batallón de San Marcial de la Primera de Navarra, en Monte Bizcargui (Vizcaya) los soldados a su cargo llegaron al límite de la resistencia cuando un cañonazo estalló junto al grupo. El cañonazo cercenó el brazo izquierdo al cabo Anfíloquio, y tomando con la derecha el miembro amputado, lo enarbola entre sus hombres arengándoles con tal energía, que como un solo hombre, arrojaron al enemigo de la posición causándoles numerosas bajas haciéndole huir. Fue ascendido a sargento y premiado con la Laureada de San Fernando.

Joaquín García Morata, capitán jefe de la Caza del Ejército del Aire. Su actuación en la lucha, tanto en la Batalla del Jarama -donde barrió a la aviación enemiga del aire-, como en la contienda siempre con valor fuera de lo común, derribó 44 aparatos enemigos- teniendo además 22 probables- en todas las batallas posteriores. Recibió el título de Conde del Jarama, el ascenso a comandante y la Laureada de San Fernando.

Capitán Carbonell, célebre piloto pamplonica demostró dotes de heroísmo con su aparato Junker sobre todo en la indecisa Batalla del Jarama donde halló gloriosa muerte al explotar el aparato alcanzado por el enemigo. Tenía el record de bombardear tierra dentro objetivos enemigos. Recibió la Laureada.

Carlos Haya, capitán de la caza nacional, cuñado de García Morato- piloto del Caudillo- se encargó por decisión propia del abastecimiento del Santuario de Santa María de la Cabeza, haciéndolo de forma inverosímil hasta que el capitán Cortés, gravemente herido sucumbió con sus “guardias civiles”, todos, absolutamente todos, enfermos y heridos ante la abrumadora superioridad enemiga. El capitán Haya murió en combate aéreo en Puerto Escandón (Teruel). Se le premió con la Laureada.

Requeté Jaime Bofill, guarnecía con el Tercio Montserrat Coldo-Belchite. Demostró un heroísmo fuera de lo normal cruzando las líneas enemigas de más de 8.000 hombres varias veces para Partes e Instrucciones al Mando. Al fin, salvó la vida -que se la jugó tantas veces-, junto a 24 supervivientes. En su odisea fue herido varias veces. El Tercio Montserrat quedó aniquilado y recibió la Laureada Colectiva. Bofill fue premiado con la Laureada, y así fue como se salvó Zaragoza.

Adolfo Esteban Ascensión, entonces capitán del 5o Escuadrón de Caballería Numancia, realizó una impresionante maniobra, que permitió a las Brigadas Navarras el ataque al Cinturón de Hierro. La maniobra de Esteban se llevó a cabo en el Frente Alavés. Fue condecorado con la laureada en forma de Corbata para sus Banderas.

Como final, quizá haya algún otro Laureado que se me haya escapado. Queda el:

Caudillo Franco, -al que le impuso la Laureada el General Varela- bilaureado- en el desfile de la Victoria de 19 de mayo de 1939, por su permanente servicio a la Patria desde que salió de la Academia hasta su muerte.


Por Félix URR1ZBURU CABODEVILLA Veterano Requeté (artículo publicado en el Boletín el Babazorro nº 151 de junio de 2018)

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