Carlismo Historia

La guerra de los Tristany

La aparición de las primeras partidas carlistas coincidió con la agitación obrera de Barcelona y la muerte de José Sol y Padrís, poco después de haber sido elegido presidente del Instituto Industrial de Cataluña.

En Cataluña las partidas carlistas se empezaron a militarizar en junio de 1855. Estaban dirigidas por Marcelino Gonfaus y Casadesús. La movilización no le pasó desapercibida al gobierno y menos al Capitán General de Cataluña, el cual publicó un bando, 29 de mayo, donde decretaba el estado de guerra en Cataluña. Juan Zapatero y Navas hombre duro hasta la crueldad, simplista y arbitrario, reprimió las asociaciones obreras, mandando fusilar al líder obrero José Barceló. Zapatero era conocido con el apodo del Tigre de Cataluña.

La aparición de las primeras partidas carlistas coincidió con la agitación obrera de Barcelona y la muerte de José Sol y Padrís, poco después de haber sido elegido presidente del Instituto Industrial de Cataluña. El 27 de junio de 1855 Marcelo Gonfaus fue nombrado Comandante General carlista. En julio de 1855 entró en Cataluña Rafael Tristany, con una partida de 200 hombres. José Borges derrotó la columna gubernamental de López Clavós, pero la persecución a la que fueron sometidas, tanto por el ejército dirigido por Joaquín Bassols como por la Milicia Nacional, les obligó a dispersarse y retirarse a Francia.

General carlista Rafael Tristany

El 30 de julio, el Capitán General de Cataluña, informó a las cuatro capitanías militares, que los líderes carlistas Rafael Tristany y José Borges, se habían penetrado, de nuevo, en territorio catalán, para tomar la dirección de las operaciones militares carlistas.

El 8 de septiembre, el Capitán General de Cataluña, se vio en la obligación de publicar una nota, en el boletín oficial de la provincia, donde expresaba su descontento por la desobediencia, por parte de algunos alcaldes de Cataluña, con relación a las ordenes que había hecho llegar a todos los pueblos de Cataluña, y que debían ser aplicadas en el momento en el cual las partidas carlistas hicieran acto de presencia.

El 19 de octubre, el gobernador militar de Lérida, en proclama insertada en el boletín oficial de la provincia, animaba a los ciudadanos de Lérida, para luchar contra las facciones carlistas que habían asesinado y robado pueblos y villas de la provincia.

El 26 de octubre del 1855 el Capitán General de Cataluña dio por terminado el levantamiento. En el boletín oficial de la provincia publicó un bando donde se concedían indultos a todos aquellos que se presentaran, voluntariamente, en cualquier ayuntamiento de Cataluña, entregando las armas. Los cabecillas carlistas fueron excluidos de este indulto.

El levantamiento no había terminado. En octubre de 1855 fueron fusilados 33 carlistas en San Andrés de la Barca. Los hechos se desarrollaron de la siguiente manera. Mientras la columna carlista de Cristóbal Comas, Toful de Vellirana, descansaba en Masquefa, fueron atacados por las columnas del capitán Jerónimo Roca, que venía desde Sant Sadurní de Anoia, la de José Duran, procedente de Esparraguera y la del comandante José Casalís, procedente de Igualada. Rodearon la población sin dar ninguna posibilidad a los carlistas para huir: “El primero que salió fue el Toful, pero uno de los nacionales que guardaban aquel lado de la casa, llamado José Venas, individuo de la 7ª compañía del 4º Batallón Ligero de Barcelona, le salió al frente. Al verse el cabecilla enfilado por el fusil del miliciano a quemarropa, pretendió dispararle con una escopeta de dos cañones que llevaba, pero le faltaron los tiros, y al mismo tiempo disparó un miliciano y le hirió, pero no de una manera tan grave que el faccioso no pudiese, aunque con trabajo, intentar la fuga. Otro nacional de la 5ª compañía del mismo batallón le alcanzó y le sujetó, mientras que otro individuo de la 7ª, a quien había faltado el tiro, le dio un bayonetazo, introduciéndole hasta el cubo el arma, que se quedó en la herida, acabando de rematarle un golpe con la culata en la cabeza a consecuencia del cual rompió el fusil por la garganta.

Marcelino Gonfaus, alias “Marsal”

El resto de la partida, 33 hombres, al haberles ofrecido el comandante José Casalís cuartel, entregaron las armas y salieron de la casa sin que les ocurriera nada. Poco después de entregarse fue asesinado uno de los miembros de la partida, hijo de Masquefa, por el simple hecho de tener graduación militar. Los treinta y dos restantes fueron conducidos hacia Martorell. Al llegar a Magarola, el comandante Casalís recibió una orden de los mozos de escuadra, por la cual se le ordenaba fusilar, en el acto, a la partida del Tóful de Vellirana. En un primer momento Casalís pensó en fusilarlos en Martorell pero, al conocer las autoridades lo que les iba a suceder a aquellos infelices, se opusieron a que aquel crimen se realizara en su término municipal. Al día siguiente marcharon hacia San Andrés de la Barca, población cercana a Martorell.

Los carlistas estaban custodiados por los mozos de escuadra y dos compañías de milicianos. Al llegar a San Andrés de la Barca, los carlistas fueron conducidos a la cárcel. Se preparó la ejecución de la siguiente manera. Se escogió la casa Torrellas para la ejecución, pues era un punto intermedio entre la cárcel y la Iglesia. En la Iglesia cuatro sacerdotes confesarían a los carlistas antes de ser fusilados. Los mozos de escuadra sacaron cuatro carlistas de la cárcel y los llevaron a la Iglesia, donde se confesaron y, antes de concluir, fueron otros mozos de escuadra a buscar a cuatro carlistas más. Por el camino se encontraron los dos grupos de prisioneros. Al salir el tercer grupo de cuatro hombres de la cárcel, pudieron oír las primeras descargas. Se dieron inmediatamente cuenta de lo que sucedía. Casalís los había traicionado.

El general Bassols, al ver que se alargaba demasiado la guerra, decidió frenar los ataques del brigadier Borges, que había actuado durante toda la guerra en Lérida. Así pues, reunió a sus hombres en Castellnou de Basella para reducir la partida Borges. Este se defendió, pero la constante persecución, el aniquilamiento de gran parte de la columna y al conocer que Gonfaus había sido asesinado, decidió cruzara la frontera, por Andorra, y dejara las armas.

José Borges

El 7 de noviembre de 1855 Marcelino Gonfaus fue hecho prisionero en Orriols y fusilado al día siguiente en Gerona. Gonfaus quedó herido en Orriols. En el patíbulo fue sentado en una silla y lo fusilaron. Decretó la sentencia de muerte el brigadier Ruiz, que ya había ganado a Gonfaus en la primera jornada de la batalla de Pasteral, durante la guerra de los Matiners.

Durante el mes de noviembre se convocó, en Cardona, a propietarios y personas influyentes de: Riner, Clariana, Navés, Montmajor, Viver, Castelldral, Sant Mateo de Bages, Fonollosa, Molsosa, Pinós, Llanera, Puigreig, Sant March, Sant Llorenç de Murunys, Guixés, Pedra y Coma, Saldes, Caserras, Olius, Castelar, Cint, Lloverola, Súria, Cardona y Solsona. El resultado de aquella conversación fue el reconocimiento, por parte de todos, al ejército isabelino. Esto supuso dar la espalda a Tristany, Coscó y Torres, que aún recorrían Cataluña con sus partidas.

El 12 de diciembre Tristany luchó contra el ejército isabelino en Castellfullit de Riubregós. En el combate murió su hermano Antonio. En los primeros días de 1856 se lucho cerca del Santuario de El Miracle (Solsona), éste fue uno de los últimos ataques carlistas. El conde de Montemolín, en Real Decreto de 4 de marzo de 1856, le había pedido a Tristany que dejara la lucha armada y que atravesara la frontera. Lo hizo el 14 de abril de 1856. El someten general, decretado pocos días después, acabó con las pocas partidas que aún recorrían Cataluña.

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César Alcalá

(Barcelona, ​​1965), Escritor e historiador. Colabora en 'Revista del Vallès' e-noticies.com 'y' La Razón'. Es tertuliano en el programa Conversaciones de la Cadena COPE. Ha colaborado en la redacción del Diccionario biográfico español de la Real Academia de la Historia. Especialista en las guerras carlistas, ha publicado diferentes libros y ofrecido conferencias sobre el tema. Participó en el documental de Carles Balagué De Madrid a la Luna. Es autor, entre otros, de los libros de: La música en Cataluña hace 300 años, Represión en la retaguardia. Cataluña 1936-1939; Mauricio de Sivatte. Una biografía política, La represión política en Cataluña (1936-1939); tradicionalismo y Espiritualidad en Antonio Gaudí; Claves historicas de independentismo catalán; checas de Barcelona, ​​checas de Valencia; Las checas del terror, Secretos y mentiras de los Franco, los niños del exilio.

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