Actualidad Opinion

Cansados de la manipulación ideológica de las víctimas

No somos nosotros los que hemos sacado a pública subasta la dignidad de la vida, no somos nosotros los que hemos aprobado leyes que relativizan la vida de las personas. No somos nosotros los que hemos puesto valor a las víctimas en razón de su sexo, o de su raza.

El brutal asesinato de la joven Laura Luelmo, desaparecida en la localidad onubense de El Campillono tiene perdón de Dios, como no tiene perdón de Dios ningún homicidio, sin importar el género de la víctima, ni el género del agresor.

Pero tampoco tiene perdón el uso político e ideológico que se quiere dar a un vil homicidio, que no tiene justificación, ni tiene causa, y que únicamente encuentra su razón de ser en la maldad e iniquidad de algunos seres que solo tienen la apariencia de humanos.

La sociedad española esta cansada de la ideología y del uso partidista de las víctimas. Los españoles honrados lloramos a todas las víctimas inocentes, sin importarnos su sexo, edad, raza, o religión, y estamos cansados de la manipulación informativas y política de determinados crímenes.

Ante la triste noticia del inhumano asesinato de Laura Luelmo, nuestros políticos se han lanzado nuevamente a su alocada carrera de insultar y agredir a todos los varones. Nuestro malhadado presidente Pedro Sánchez no ha tardado en catalogar este crimen como crimen machista; la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Igualdad, Carmen Calvo, ha afirmado que “el Estado y la democracia del siglo XXI todavía tienen mucho que hacer por la seguridad de las mujeres y para poner freno a los particulares delitos que se cometen contra nosotras y ha asegurado que “las mujeres tenemos que pagar precios crueles y altísimos por nuestra libertad y nuestra seguridad”;  la ministra de Economía y Empresa, Nadia Calviño, se ha sumado a las reivindicaciones para “acabar entre todos” con la “lacra” de la violencia contra las mujeres en España; y la alcalde de Barcelona, Ada Colau, ha exigido “un mundo donde correr, bailar, caminar, amar… y vivir sin miedo”.

Si la homicida es una mujer, no hace falta guardar un minuto de silencio
Sin embargo nadie se acuerda que hace unos días una joven de 17 años, Denisa, fallecía apuñalada por otra mujer joven de 19 años. En este caso los celos fueron la causa del homicidio de Denise a manos de la actual novia de su expareja, una joven madrileña de 19 años, y a ninguno de nuestro políticos se le ocurrió ofenderse por una asesinato que sí ofendió a la mayoría de los españoles honrados. Parece que si la homicida es una mujer, no hace falta guardar un minuto de silencio, ni es necesario alertar a la población de la maldad de las mujeres.

Estamos cansados de que se nos diga que las mujeres españolas viven con miedo, pues ese miedo es similar al de los hombres, hombres que siente miedo ante la inseguridad de nuestras calles, hombres que viven con miedo ante la reacción de los violentos, hombres que viven con miedo por la integridad de sus madres, mujeres e hijas. De las 660 víctimas por homicidio en el año 2017, 406 eran hombres, y solo 254 eran mujeres, por eso estamos cansados de la repetición mentirosa y torticera de la victimización femenina sin acordarse nunca de la victimización masculina.

Estamos cansados de los políticos, y los medios de comunicación, que manipulan los sentimientos de los españoles. Estamos cansados de no llorar por igual a todas la víctimas. Estamos cansados de leer, escuchar y ver en los medios de comunicación las noticias únicamente de los homicidios en que las víctimas son mujeres y los agresores son hombres.

Estamos cansados de que responsabilicen de la violencia a todos los varones, estamos cansados del uso de dogmas marxistas en los que la responsabilidad es siempre de los colectivos, de la sociedad, y de los otros. Como católicos creemos en la libertad, y creemos en la bondad y la maldad de los seres humanos. Creemos en la responsabilidad personal de cada individuo.

Estamos cansados del uso de dogmas marxistas en los que la responsabilidad es siempre de los colectivos, de la sociedad, y de los otros
La responsabilidad en el homicidio de Laura Luelmo es de su agresor (hombre), al igual que la responsabilidad en la muerte de Denisa es de su agresora (mujer); únicamente el agresor y la agresora son responsables, y que nadie se atreva a responsabilizarnos a los demás, que nadie se atreva a trasladar las culpas al patriarcado.

Si hay que buscar culpas, que la busquen los políticos entre su filas, que las busquen en una Constitución que cree ciegamente en la reinserción del criminal, sin comprobar si esa reinserción es posible, que la busquen en la creación de una moralidad pública permisiva con la muerte y la violencia, permisiva con el aborto, permisiva con la eutanasia, permisiva con el terrorismo, que la busquen entre aquellos que no quieren la cadena perpetua revisables.

No somos nosotros los que hemos sacado a pública subasta la dignidad de la vida, no somos nosotros los que hemos aprobado leyes que relativizan la vida de las personas, no somos nosotros los que consideramos de menor valía la vida de los discapacitados, de los niños por nacer, de los ancianos. No somos nosotros los que hemos puesto valor a las víctimas en razón de su sexo, o de su raza.

Nosotros, el verdadero pueblo, somos los que lloramos todas la víctimas, nosotros somos los que sufrimos la denigración de la vida, nosotros somos las víctimas de la manipulación ideológica del dolor. Nosotros somos los que estamos verdaderamente cansados de esta clase política sin escrúpulos. Nosotros somos los que ponemos la víctimas, nuestros hombres son los que mueren, al igual que mueren nuestras mujeres, las víctimas son nuestros madres, y nuestros padres, nuestras hermanas, y nuestros hermanos, nuestras hijas e hijos, nuestros maridos y nuestras esposas.

Reciba gratuitamente nuestras noticias en su correo electrónico

RecibA en Su e-mail todas las novedades
Ha podido leer este artículo gracias al esfuerzo de quiénes hacen posible TradicionViva, un espacio de análisis y debate lejos de los dogmas de la corrección política, que se sostiene gracias a la generosidad de sus lectores. Si quiere ayudarnos puede hacer un donativo en la Cuenta 0073/0100/52/0498126649 – IBAN ES5100730100520498126649 o realizando una donación pulsando aquí. También puede colaborar remitiéndonos sus colaboraciones, reportajes, artículos de opinión, ilustraciones, reseñas de libros, noticias de tu asociación … a nuestra dirección redaccion@tradicionviva.es.

 

Carlos Pérez- Roldán Suanzes- Carpegna

Abogado, académico de la Academia Internacional de Ciencias, Tecnología, Educación y Humanidades y colaborador de numerosas publicaciones y revistas, exdirector de la sección cultura del periódico digital Minutodigital, e impulsor de numerosas iniciativas de la sociedad civil para fomentar la participación ciudadana real en la vida política y social, como el Centro Jurídico Tomás Moro, el Centro de Estudios Históricos General Zumalacárregui, o la Asociación Editorial Tradicionalista. Actualmente es director de Tradición Viva

Añadir comentarios

Pulse aquí para comentar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Síguenos

¡SÍGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES Y ENTÉRATE DE TODO LO QUE SUCEDE EN LA HISPANIDAD TRADICIONALISTA!

Facebook

Publicidad