Cultura

La Marquesa de O, el libro prohibido por el feminismo

En una época en que se ha hecho bandera del “no es no”, en la que se pretende abolir la presunción de inocencia de los varones, y en los que se pretende dar validez absoluta a la palabra de cualquier mujer, aunque esta contradiga las más elementales normas de la razón y la lógica, la obra de Heinrich von Kleist se encuentra de suma actualidad, por cuanto el lector comprobará lo difícil que a veces resulta descubrir la realidad.  

“En M…, ciudad importante del Norte de Italia, hizo insertar en los periódicos la marquesa de O…, señora viuda, de excelente reputación y madre de dos hijos muy bien criados, la noticia de que, hallándose embarazada, sin saber cómo ni de quién, rogaba al padre del niño que habría de dar a luz, que se presentara, pues estaba decidida, por consideraciones de familia, a casarse desde luego con él”

Así empieza la obra más conocida del autor alemán Heinrich Wilhelm von Kleist (1777- 1811), y así empieza una de las obras clásicas del romanticismo alemán, controvertida en su momento, y más controvertida hoy en día.

Kleist nos cuenta la historia (real según el autor) de una joven viuda que vive en una ciudad al norte de Italia con su padre, un militar de alto rango. En medio de las guerras napoleónicas, la ciudad es tomada por el ejército ruso, la marquesa está a punto de ser violada por unos soldados cuando es rescatada por un oficial del ejército invasor. Meses después, la marquesa descubre que está embarazada, aunque no ha conocido varón, y busca desesperadamente al padre de la criatura.

No vamos a destripar artísticamente la obra del genial autor alemán, aunque si es obligado decir que “la marquesa de O” puede considerarse un excelente ejemplo del arte de contar. La obra puede ser interpretada desde varias perspectivas, pues los dos protagonistas, la marquesa de O y el conde F, son protagonistas de unos actos dudosos, tan dudosos que ni el lector tiene la seguridad de haberse producido, y en su caso no tiene la seguridad de los autores del acto criminal.

La trama principal viene marcada por el estado de inquietud en que se encuentra la marquesa cuando comprueba que está embarazada, a pesar de no haber conocido varón desde la muerte de su esposo. Su reputación es intachable, y la educación de sus dos hijos constituye el principal desvelo de una joven viuda que decide vivir su viudedad con honra y decoro.

Kleist, como buen autor romántico, era aficionado a presentar en sus obras hechos sorprendentes, pues para Heinrich von Kleist una novela consistía en la narración de un «acontecimiento inaudito», y en el caso de la marquesa de O lo inaudito es que la misma viuda negara ante el médico de la familia su estado de embarazada pues, ¿cómo iba a ser posible si ella no había conocido varón desde la muerte de su esposo?

Evidentemente la trama se complica, por cuanto el joven, noble y apuesto conde ruso F. pide en matrimonio a la marquesa a los pocos días de haberla conocido, pero ¿cuál es la causa de tan repentino enamoramiento? El propio conde F. nos da la respuesta, su petición de matrimonio tiene un claro objetivo: salvar la honra de la marquesa.

Hemos ocultado conscientemente al lector el episodio que justifica el breve relato de Heinrich von Kleist, y que justifica igualmente el repudio de esta obra por parte del movimiento feminista contrario al amor romántico. El relato está situado en las guerras napoleónicas y nos narra como una plaza italiana es sitiada y conquista por un contingente ruso, que llega incluso hasta el palacio del comandante de la plaza (el padre de la marquesa de O). Las tropas conquistadoras saquean el palacio y acosan a la marquesa, que, amenazada por rufianes, es salvada tras perder el conocimiento por el conde ruso F.

En la obra el lector no tiene claro si se ha producido una violación grupal por parte de los soldados, si el conde ruso F. ha salvado a la condesa de los rufianes, o si por el contrario ha intervenido activamente en la violación de la joven viuda. Evidentemente la incógnita parece despejarse al constatarse que la marquesa ha quedado embarazada, pues cualquier lector podría secar la conclusión que la violación fue un hecho cierto y el embarazo es la consecuencia de tan nefasto crimen, pero ¿y si el embarazo no es el fruto de una violación, y sí de un desliz no confesado, ni relatado?

En este misterio, ¿existió o no violación?, e ¿intervino o no el conde en la misma?, reside la trama central del relato, reside parte de la maestría de Kleist y reside el rechazo de la obra por el movimiento feminista.

El lector tras el disfrute de la obra se dará cuenta que cualquier versión es posible, pues la única realidad indubitada es que la condesa está embarazada y que el conde F. desea casar con ella, sin saberse a ciencia cierta si su intención trata de lavar su culpa, trata de salvar a la condesa del deshonor, o es fruto de un enamoramiento romántico y arrebatado.

Cuando la familia empieza a sospechar de la posible existencia de una violación, y considera que el conde F. es el salvador de la marquesa, tratan de indagar sobre la identidad de los posibles agresores; en esta investigación nada se podrá avanzar, pues la marquesa perdió la conciencia, y su salvador, el joven conde ruso, solo fue capaz de confesar “que ignora sus nombres [de los agresores], porque el débil reflejo de las luces del patio del castillo le impidió distinguir sus rostros”, y aunque por otros procedimientos se logra identificar a los supuestos agresores, lo cierto es que la rápida aplicación de la justicia militar y su acelerado fusilamiento impiden conocer la realidad de los hechos.

Ante este escenario ¿qué posibilidades tiene el lector para interpretar los hechos? Existen cuatro posibilidades:

  • La interpretación heteropatriarcal. Esta interpretación, evidentemente, es la favorita del feminismo radical, y el lector no tiene ninguna duda en considerar que la condesa ha sido violada por un grupo de soldados ruso, que una vez sorprendidos por un oficial superior dejaron a este (el conde F.) que violara igualmente a la víctima. En esta interpretación cualquier varón es violento, y sin duda aprovecha la circunstancia de encontrarse ente una joven apuesta para violarla; en esta interpretación en igualdad están tanto la chusma de la milicia, como la élite de la oficialidad: un varón es un varón, y su propia constitución moral le obliga a agredir a una mujer. Igualmente, el padre de la joven viuda es responsable, pues siendo el comandante de la plaza, no supo, o no pudo, defender a su hija de una agresión machista; e igualmente el médico que diagnosticó el embarazo, como varón que es, es culpable por cuanto no practicó un aborto que hubiera redimido a la víctima.
  • La interpretación romántica: En la conquista de la ciudadela un grupo de soldados acosa a la marquesa de O, que ante la violencia pierda la conciencia, y es salvada en extremis por un noble oficial ruso, que rescata a la víctima de sus agresores, y que caballerosamente decide casarse con la marquesa para evitar la deshonra de su embarazo en soltería. Sin duda alguna para el feminismo esta interpretación es imposible por cuanto la nobleza y la masculinidad son incompatibles, y necesariamente el conde F. ha tenido que ser partícipe de la violación grupal. La interpretación romántica salva al héroe, que decide responsabilizarse de la culpa de los demás, y salva a la mujer, que encuentra en el conde ruso un protector.
  • La interpretación legalista: Si la violación grupal no aparece descrita en el texto, si el conde F. reconoce que salvó a la marquesa de la amenaza de los rufianes, pero no fue testigo directo de ningún acto de violación, ¿no cabe entender que algo oculta la marquesa, y que su embarazo es fruto de una relación no confesado con un hombre que ni siquiera aparece en la trama? Esta interpretación vuelve a salvar al conde ruso, que se convierte así en héroe, al pretender casarse con la marquesa y ocultar así su desliz, salvando su honra, y deja en mala situación a la marquesa, que, en lugar de reconocer su pecado, se obstina en reconocer que no ha conocido hombre alguno tras la muerte de su esposo.
  • La interpretación paranormal. Efectivamente la condesa tiene toda la razón al considerar que es imposible su embarazo, pues no conoció varón alguno desde la muerte de su esposo, ni recuerda ningún tipo de violación o agresión sexual, por tanto, su embarazo es uno de esos hechos inauditos que tanto gustaba a los autores románticos. En esta interpretación de la obra, el varón vuelva a salir airoso, al ofrecerse generosamente para simular ser el padre del hijo de la joven viuda, y la marquesa acaba con ser la víctima de un hecho inexplicable científicamente.

En una época en que se ha hecho bandera del “no es no”, en la que se pretende abolir la presunción de inocencia de los varones, y en los que se pretende dar validez absoluta a la palabra de cualquier mujer, aunque esta contradiga las más elementales normas de la razón y la lógica, la obra de Heinrich von Kleist se encuentra de suma actualidad, por cuanto el lector comprobará lo difícil que a veces resulta descubrir la realidad.

Datos de libro
Titulo: La marquesa de O y otros cuentos.
Autor: Heinrich von Kleist
Editorial: Valdemar, Madrid 2007
Paginas: 360
PVP: 22,70 €
ISBN: 97884-7702-579-5
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Carlos Pérez- Roldán Suanzes- Carpegna

Abogado, académico de la Academia Internacional de Ciencias, Tecnología, Educación y Humanidades y colaborador de numerosas publicaciones y revistas, exdirector de la sección cultura del periódico digital Minutodigital, e impulsor de numerosas iniciativas de la sociedad civil para fomentar la participación ciudadana real en la vida política y social, como el Centro Jurídico Tomás Moro, el Centro de Estudios Históricos General Zumalacárregui, o la Asociación Editorial Tradicionalista. Actualmente es director de Tradición Viva

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