Historia

Los profanadores de tumbas

No hay día en el que no se vandalice el recuerdo de la media España que se alzó para no ser asesinada por los abuelos de quienes hoy profanan tumbas.

«CUM IUDA PARTEM HABEAT»

A quienes violentan las tumbas siempre se les ha intentado hacer frente con la ley en la mano, pero quizá porque estas penas no resultaban lo suficientemente disuasorias, antiguamente se amenazaba a los delincuentes con una curiosa maldición: «Si alguien removiera este sepulcro, sea partícipe de la suerte de Judas», reza una lápida hallada en Córdoba y fechada en el siglo VI que incluye debajo el garabato de un ahorcado. Otros ejemplos de la misma advertencia se han encontrado en Cartagena, Alicante o Jaén.

El artículo 526 del Código Penal español dispone que «El que, faltando al respeto debido a la memoria de los muertos, violare los sepulcros o sepulturas, profanare un cadáver o sus cenizas o, con ánimo de ultraje, destruyere, alterare o dañare las urnas funerarias, panteones, lápidas o nichos será castigado con la pena de prisión de tres a cinco meses o multa de seis a 10 meses». Esa es la pena que establece para los profanadores de tumbas en España; una condena que no ha impedido que en los últimos meses se hayan violado sepulturas en los cementerios de Brenes (Sevilla), Viana (Navarra), Algar de Palancia (Valencia) o Petrer (Alicante).

Los cementerios se han convertido en un objetivo apetecible para los ladrones: lugares solitarios y poco transitados con escasa vigilancia en los que se puede encontrar gran cantidad de cobre y bronce. El hecho de que estos metales se encuentren en forma de crucifijos o vírgenes no parece frenar a los ‘cacos’.

Hoy parece difícil contener este delito. Antiguamente, si no se respetaba el descanso eterno de un ser humano, al menos, se tenía respeto a Dios. Hoy tampoco se le tiene a Él. Las carencias educacionales hacen que muchas personas no sepan guardar las normas básicas de convivencia como es el respeto a los demás y esa ausencia de valores hace que las personas basen todas sus actuaciones en conseguir unos objetivos materiales y en satisfacer sus propios deseos o caprichos sin respetar a los otros. Es preocupante el hecho de que muchas veces ya no es ni por conseguir algo de dinero con lo que roban, sino que sus destrozos los causan arrastrados por las consignas que les dan aquellos que están interesados en promover disturbios en España por cualquier causa.

De manera que los cachorros de aquéllos, que suele ser gente sin preparación y, por tanto, fácil de alienar, encuentran ahora un motivo fácil para descargar su violencia al tiempo que intentan con su actuación, ir acumulando méritos porque según ellos defienden la malhadada Ley de Memoria Histórica que según su desleal saber y poco entender les faculta para ir profanando tumbas. No hay día en el que no se vandalice el recuerdo de la media España que se alzó para no ser asesinada por los abuelos de quienes hoy profanan tumbas y persiguen cualquier símbolo y cualquier resto de una historia que pretenden anular. Baste con ver el infame tejemaneje que los sicarios del bando rojo se traen con los restos de Franco, Sanjurjo o Queipo de Llano.



La izquierda siempre ha tenido el vandalismo en las venas. Fue Bakunin quien se convirtió en el gran poeta de la barbarie; veía la Revolución como el proceso en el que se debía hacer tabla rasa del pasado para construir el futuro. Y estos bárbaros actuales consideran necesario incluir en esa destrucción hasta las tumbas. Lo último en profanación ha sido un acto que si no fuera por lo desagradable e irrespetuoso del asunto, sería risible. Pretenden imponer su criterio de lo que entienden como la Ley española de Memoria Histórica a Alemania, nación que respeta a sus soldados, porque estuvieran bajo el mando de quien fuera, murieron defendiendo su patria. Toda una lección.

Se trata de un intento de la izquierda radical de administrar lo que Pablo Iglesias llama justicia proletaria, es decir, lo que cualquier persona medio civilizada considera barbarie marxista. No hay mejor símbolo de la dictadura ideológica que hoy padecemos que el ataque a la modesta memoria de unos desconocidos soldados alemanes que murieron haciendo honor a su juramento y a su deber. Hoy ellos son los villanos, mientras que los Pieck[1], los Ulbricht[2] y los Sorge[3], los que traicionaron a su patria para defender a Stalin y a la URSS, son los héroes[4]. Y lo que resulta más estremecedor es que piaras de bestias marxistas profanen, casi ochenta años después, las tumbas de los muertos en unas guerras en la que España no participó, ni ellos murieron por luchar en la guerra civil. Sólo el veneno sectario del antifascismo (ese invento de Stalin todavía en vigor) puede explicar este crimen que ninguna autoridad perseguirá ni castigará.

El gobierno alemán, a través del organismo encargado de velar por los cementerios de guerra alemanes, decidió reunir en un único lugar los cuerpos de los soldados alemanes repartidos por España muchos de ellos soldados, aviadores y marinos alemanes de la Primera y Segunda Guerra Mundial que llegaron a las costas y tierras españolas debido a naufragios o al derribo de sus aviones. Ninguno de ellos había participado en la guerra civil española. (¿Pueden esconderse tras la malhadada ley zapaterina para escabullir su responsabilidad de profanadores de tumbas?)

Escogieron los alemanes una zona próxima al monasterio de Yuste donde falleció Carlos I de España y V de Alemania porque consideraban que el emperador Carlos simboliza los lazos que han unido históricamente a ambas naciones. Así surgió el Cementerio Alemán de Cuacos de Yuste. A la entrada del recinto nos encontramos con una placa que da la bienvenida e invita al silencio: “Deutscher Soldatenfriedhof, Cuacos de Yuste, Cementerio Militar Alemán”. A los profanadores les pareció insuficiente y pintarrajearon: «Ni nazis con honores, ni antifascistas en cunetas», Esta vez han roto cruces. Como diría un castizo “las cruces les ponen”, de modo que no podía fallar, a golpes de maza destrozaron nueve. Todo un éxito. Los psicólogos creen que una de las funciones principales del odio y/o ira, no es más que la de protegernos de una posible amenaza, sea para nosotros individualmente o para con el grupo. Por muy benevolentes que sean los expertos, esto es un hecho cierto más de vandalismo, porque resulta imposible pensar que estos pobres seres fallecidos hace 75 y hasta 100 años pueda constituir amenaza alguna para nadie.

Las obras se iniciaron en 1980, es decir, cinco años después de la muerte de Franco. Ese mismo año comienza el traslado de los cuerpos, finalizando la labor en 1983, cuando es inaugurado de forma oficial el 1 de junio, con la asistencia de representantes de la Embajada Alemana, autoridades españolas y familiares llegados desde Alemania. Todas las sepulturas son iguales y únicamente tienen una cruz en granito oscuro. Como inscripción figura el nombre del soldado, su categoría militar, así como su fecha de nacimiento y muerte.

La mayoría encontraron la muerte en los submarinos denominados U-boot. El número más elevado es el que formaba la dotación del U-77 que se hundió, bombardeado por dos aviones ingleses Lokheed A-28 Hanson con base en Gibraltar, el 28 de marzo de 1943  frente a las costas de Calpe, a 9 millas del Peñón de Ifach. En él murieron 36 de sus tripulantes, dos se dieron por desaparecidos y nueve sobrevivieron al rescatarlos el pesquero calpino Peñón de Ifach. El hundimiento en plena II Guerra Mundial de este submarino incluso desbocó la imaginación de los vecinos de Calpe, que durante muchos años dieron pábulo a la leyenda de que el U-77 llevaba a bordo un tesoro de lingotes de oro de Rommel o del propio Hitler.

El U-966 regresaba a Alemania después de hacer una serie de operaciones en la costa este de Estados Unidos, donde había realizado varias incursiones contra convoyes de suministros. Pero al llegar frente a la costa de Galicia, la Royal Air Force (RAF) británica y varios destructores detectaron al submarino nazi. Tras varias horas de ataques, la RAF acaba por hundir al submarino, que tenía solo unos meses de vida. Contaba con una tripulación de 60 personas a bordo, de las que durante los ataques aéreos y el posterior naufragio, murieron ocho − cinco de los cuales reposan en Cuacos−. Así, ayudadas por algunos barcos pesqueros, 52 marineros consiguieron llegar a tierras españolas, donde fueron internados hasta el final del conflicto bélico.

El U-760: Comienza su singladura el 24 de junio de 1943, bajo el mando del capitán Otto-Ulrich Blum. Durante meses vaga por el Atlántico. Finalmente, el 8 de septiembre de 1943, cuando intentaba regresar a su base en La Rochelle, es atacado por un hidroavión. Por más que el capitán Blum ordena una rápida inmersión, es alcanzado por una carga de profundidad que le obliga a volver a salir a la superficie, ya con importantes daños en su estructura. El U-760 queda expuesto, esperando ser rematado por el avión enemigo. Pero sorprendentemente aparecen en escena dos aviones alemanes que hacen frente al hidroavión enemigo. Blum queda al pairo, esperando un improbable remolque que milagrosa e inesperadamente le prestan el Salvador Lago y el Nuevo Florentino Lago, ambos del mismo armador, que divisan al submarino cuando se dirigían a faenar a sus caladeros habituales. Los capitanes deciden dar remolque al sumergible, hasta la ría de Vigo. La Comandancia de Vigo, tras recibir órdenes desde Madrid, se apresta a poner el submarino bajo arresto del crucero Navarra, en el muelle de la Laxe hasta que, al final de la contienda, sería llevado para su hundimiento en aguas del Atlántico Norte. De su marinería, solo uno reposa en Cuacos.

Del U-454 procede otro marinero enterrado en este cementerio alemán. El U-454 realizaría 14 patrullas. En la última, el día 1 de Agosto de 1943, sería localizado por un avión Sunderland del escuadrón 10 de la RAF al Noroeste de Cabo Ortegal. El avión sería alcanzado por la artillería antiaérea del U-454 y uno de sus motores se incendiaría, no obstante lograría lanzar sus cargas de profundidad contra el submarino antes de estrellarse en el mar. El U-454 se partiría en dos y se hundiría. Morirían 34 tripulantes, uno de los cuales está en el cementerio de Cuacos y otros trece (incluido el comandante) serían capturados por la Sloop HMS.Kite.

El U-447 en su segunda patrulla zarpa de Brest el 27 de Abril de 1943 para operar en el Atlántico formando parte del Grupo Drossel pero le ordenaron el 3 de mayo dejar el grupo y dirigirse hacia Gibraltar para patrullar en el Mediterráneo. El día 7 sería localizado por dos aviones Hudson al Suroeste de Cabo San Vicente y destruido en un ataque con cargas de profundidad. No hubo supervivientes, 48 muertos, de los cuales uno reposa en Cuacos.

El U-755 realizó 5 patrullas. El día 28 de mayo de 1943 sería avistado al Noroeste de Mallorca por un avión Hudson del escuadrón 608 que estaba equipado con cohetes. El U-755 no se sumergió, sino que atacó con su artillería antiaérea, al Hudson. El avión realizaría dos ataques que incendió el Uboot que poco después empezaría a hundirse cerca de las islas Columbretes. La tripulación sería atacada por el avión mientras abandonaba el submarino. Nueve supervivientes del U755, todos heridos, serían rescatados y desembarcados en Valencia por el Destructor español Velasco. El balance sería de 38 tripulantes muertos y nueve supervivientes.

Uno de los fallecidos del U755, Hubert Sasse (oficial de radio), aparecería en la playa de la Malvarrosa en Burriana (El 10 de julio de 1943) – otros compañeros suyos aparecieron en Sagunto – Llevaba un chaleco salvavidas y un tubo, en cuyo interior estaban sus señas y una fotografía. El comerciante alemán José Kaufer se encargó de identificarlo y fue él quien organizó un sepelio en honor a su compatriota y le pagó la lápida. La familia Kaufer, a través de su hija, Marta Kaufer, ha cuidado siempre de la lápida. El cuerpo de Hubert Sasse, no fue exhumado para trasladarlo con sus cinco compañeros a Cuacos de Yuste y sus restos siguen en Burriana. Esperemos que los profanadores no vayan a destrozar su memoria.

El U-955 fue hundido el 7 de junio de 1944 por cargas de profundidad, al norte de Cabo Ortegal en el Golfo de Vizcaya desde un Sunderland británico del escuadrón 201 de la RAF. Su tripulación de 50 miembros se perdió. Solo uno reposa en Cuacos.

En la primera patrulla que realiza el U-39, se le ordena patrullar al Oeste de Gibraltar con la 6 U-Flottille. El 20 de Agosto de 1939 trató de hundir el Portaaviones Británico HMS Ark Royal, pero debido a un defecto técnico, los torpedos explotaron antes de alcanzar su objetivo, por lo que fue inmediatamente perseguido por tres destructores británicos que causaron graves inundaciones en el submarino y escapes de gas de cloro de las baterías. El KL Gerhard Glattes se vió obligado a emerger parar salvar a la tripulación. Al salir a superficie los tres destructores abrieron fuego, los disparos terminaron cuando la tripulación del U39 empezó a abandonar el maltrecho uboot; 44 supervivientes fueron rescatados por los torpederos y hechos prisioneros.[5]

A los fallecidos reseñados hay que añadir numerosos pilotos y tripulantes de la fuerza aérea (Luftwaffe). Existen también 8 lápidas con la inscripción «Ein Unbekannter Deutscher Soldat», dedicadas a los restos de 8 hombres cuya identidad no se conoce.

En el cementerio hay una placa en su recuerdo, cuyo texto traducido del alemán, dice:

“En este cementerio de soldados descansan 26 soldados de la Primera Guerra Mundial y 154 de la Segunda Guerra Mundial. Pertenecieron a tripulaciones de aviones que cayeron sobre España, submarinos y otros navíos de la armada hundidos. Algunos de ellos murieron en hospitales españoles a causa de sus heridas. Sus tumbas estaban repartidas por toda España, allí donde el mar los arrojó a tierra, donde cayeron sus aviones o donde murieron. El Volksbund en los años 1980–1983 los reunió en esta última morada inaugurada en presencia del embajador de la República Federal de Alemania en un acto conmemorativo hispano-alemán el 1 de junio de 1983. Recordad a los muertos con profundo respeto y humildad”.

El ser humano no parece mejorar con  el tiempo. Los principios que nos permiten orientar nuestro comportamiento  en función de realizarnos como personas se han perdido. Ponemos por ello de ejemplo la actuación del emperador Carlos, vencedor de Mülhberg, entrando en  Wittenberg, la ciudad en cuya puerta Lutero había fijado, en 1517, sus 95 tesis, y quemado en 1520 la bula papal que le impelía a retractarse. Estando allí visitó el lugar de enterramiento de Lutero, quien había sido su peor enemigo. Según cierta tradición luterana, ante la misma tumba hubo peticiones de algunos consejeros del Emperador para que los restos del heresiarca fueran entregados a la hoguera, lo que constituía una práctica habitual y perfectamente legal contra los herejes difuntos en aquellos tiempos de intolerancia. Aprendan los profanadores: Ante semejantes peticiones de quienes le acompañaban, el Emperador respondió con palabras llenas de magnanimidad:

Ha encontrado su Juez. Yo hago la guerra contra los vivos, no contra los muertos.


[1] Friedrich Wilhelm Reinhold Pieck (Guben, 1876 – Berlín, 1960) Político alemán que fue el primer presidente de la República Democrática Alemana (1949-1960) tras la constitución de este Estado en 1949. Se afilió al Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), en el seno del cual inició una ascendente carrera que lo llevó, en 1912, a ser elegido diputado. Se unió a los espartaquistas pero se salvó del encarcelamiento. Con el advenimiento de la República de Weimar (1918), tras la derrota alemana en la guerra, Pieck se convirtió en uno de los principales ideólogos de las conversaciones entre los grupúsculos de izquierdas que, en 1919, acabarían con la fundación del Partido Comunista de Alemania (KPD). En el exilio criticó los excesos del gobierno nazi. Elegido presidente de la recién creada República Democrática Alemana (RDA). Los duros años de la posguerra alemana, que convirtieron a Berlín en el centro mundial del espionaje en plena Guerra Fría, hicieron que el régimen de Pieck se caracterizase por su intransigencia contra Occidente. Falleció en Berlín en 1960, cuando era todavía presidente y después de una vida dedicada a la reivindicación política del sistema comunista.

[2] Walter Ernst Paul Ulbricht fue un político alemán, destacado líder comunista durante la República de Weimar. En 1933 huyó del país tras la toma del poder por los nazis, refugiándose en la URSS junto a otros comunistas alemanes y pasando a trabajar para el aparato de la Internacional Comunista en Moscú. Tuvo un papel central en la fusión del KPD y el Partido Socialdemócrata (SPD) en el Partido el Socialismo Unificado (SED), el 23 de abril de 1946. Cuando Pieck falleció el 7 de septiembre de 1960 Ulbricht confirmó su liderazgo supremo al asumir, el día 12, la presidencia del Consejo de Estado, nueva institución que sustituía a la presidencia de la República.

Partidario de un socialismo de producción racionalizada, sujeto a una disciplina típicamente prusiana provocó, unida a la escasez de alimentos, un alzamiento popular en Berlín Oriental en junio de 1953, que hubo de ser sofocado por las tropas soviéticas. Le pareció intolerable la huida masiva de ciudadanos a la RFA, tanto por la posible dislocación del sistema productivo, como por el efecto deslegitimador de la RDA como Estado, de manera que, con el beneplácito de la URSS, en agosto de 1961 tomó la decisión drástica de levantar un muro que separaba físicamente a las dos Alemanias, y a Berlín en particular. En 1968 fue el dirigente del Pacto de Varsovia que con más entusiasmo tomó parte en la invasión militar de Checoslovaquia que aplastó el socialismo reformista de A. Dubcek.

[3] Richard Sorge (Bakú, 4 de octubre de 1895 – Tokio, 7 de noviembre de 1944) fue un espía soviético de origen alemán por su padre y ruso por su madre, conocido por haber trabajado para la inteligencia  militar soviética. Usó el nombre en clave de Ramsay. Es considerado uno de los espías más famosos e importantes de la historia.

Voluntario del ejército alemán en la PGM, de la que regresó del frente condecorado con la Cruz de Hierro y convencido del ideal socialista. Desde 1933 se asentó como periodista en Japón, donde realizó labores de espionaje durante los siguientes años. Tras el comienzo de la SGM, estando en Tokio se enteró de la inminente invasión alemana a la Unión Soviética, en 1941, pero su informe fue desoído por Stalin. Los japoneses, que desconfiaban de él, lo arrestaron en septiembre de 1941. Finalmente, sería ejecutado en noviembre de 1944.

En noviembre de 1964 fue declarado héroe de la Unión Soviética, el más alto título honorario y el grado de distinción superior de la Unión Soviética. Incluía la Orden de Lenin y, como señal de excelencia, la medalla de la Estrella Dorada con el certificado de la hazaña (grámota), concedido por el Presidium del Soviet Supremo de la Unión Soviética.

[4] Sertorio en El Manifiesto, 09-04-2019

[5] Nota: En la información sobre el cementerio figura enterrado 1 marino de U-39 de la PGM. Aclarar dos cuestiones: La tripulación del submarino fue recogida, al parecer, en su totalidad: El HMS Foxhound (que era el más cercano a U-39) recogió a 25 tripulantes, mientras que el HMS Faulknor rescató a 11 y el HMS Lung salvó a los ocho restantes miembros de la tripulación, los cuales, incluido su capitán fueron llevados a Escocia, para ser internados en diferentes prisiones y finalmente fueron trasladados a Canadá; 2ª Los U-Bootswaffe fueron creados por Karl Dönitz después de la Primera Guerra Mundial, es difícil que este muchacho que figura en su tumba de Cuacos pudiera pertenecer a la dotación de un submarino no creado.

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Valentina Orte

Licenciada en Geografía e Historia, fue profesora hasta su jubilación.

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