Ahora información

XXX Jornadas Unidad Católica: desde el XIV Centenario del Concilio de Toledo (589 – 1989 – 2019)

En pocas palabras, la sociedad católica será católica y los disidentes que ella tolere, conocerán su caridad, pero no destruirán su unidad.

Ofrecemos al lector la intervención corregida de José Fermín Garralda Arizcun en las XXX Jornadas de la Reconquista Unidad Católica de España en Zaragoza, el 4-V-2019.

ÍNDICE:

  1. Agradecimiento 2. ¿Cómo fueron las primeras Jornadas de 1989? 3. Importancia de la historia de la Unidad Católica 4. El desarrollo de las XXX Jornadas 5. Consecuencias de la apostasía de la Constitución de 1978 y las posteriores cesiones 6. El contenido fundamental de las Jornadas 7. El futuro 8. Colofón

 

  1. Agradecimiento

Es muy humano a lo divino dar las gracias a los demás. ¿Por qué las gracias entre vosotros?: porque los aquí presentes en este hermoso salón de la ciudad Zaragoza, no se han dejado solos unos a otros durante estos 30 años. Y, lo que es mucho más importante, no han dejado solo a Dios.

Hubiera sido muy duro no encontrar el calor humano en estas 30 Jornadas anuales de la Unidad Católica de España. No haber encontrado a tantas personas de diferentes procedencias detrás de las cuales hay otros muchos que se desconocen. Hubiera sido muy duro no haber hallado una parcela de católicos que represente a los muchos dispersos por lugares recónditos de esta piel de toro que es España. No haber encontrado un resto de Israel para mantener el reinado social de N. S. Jesucristo en esta Patria común. Sin estas 30 Jornadas quizás los asistentes no hubieran podido perseverar sus convicciones religiosas y también patrióticas más hondas.

Que los aquí reunidos son parte de la Iglesia católica, está claro. Que son parte de la punta de un iceberg, por eso en buena medida sumergido, también. Los aquí presentes hablan del reinado social de N S. Jesucristo, porque no son una sacristía: están en la calle y dan respuesta a toda la actividad humana, desde el ámbito de la intimidad hasta el público.

En la aparente soledad eclesial, los aquí reunidos dan las gracias a los muchos sacerdotes presentes a lo largo de estas 30 Jornadas anuales, y al arzobispo emérito de Zaragoza -Mons. Manuel Ureña Pastor- que les visitó y celebró la Santa Misa, como buen pastor, desde 2006 -tomó posesión en 2005- hasta el año 2014.

Por todo esto, es seguro que los presentes dan gracias a Dios, y también se agradecen entre sí, como católicos españoles, hermanos en la Fe de siempre, vivida con un estilo profundamente español. Gracias a los que están aquí y a los que han estado estos 30 años, a muchos de los cuales el buen Padre Dios les ha coronado con la Victoria. Tened presentes a todos ellos, con su nombre y apellidos, con sus rostros y sonrisas, con su celo por la casa de Dios y por España.

Estar aquí no es cuestión de edad. Aunque España tiene una población envejecida -ya lo avisaron los demógrafos hace 40 años-, no son pocos los jóvenes que vienen a las Jornadas, donde se transmite el relevo.

Algunos que no quieren bien a los aquí presentes, afirman que les han batido. Allá ellos. En realidad, Vd. se han mantenido en pie ante los hombres y de rodillas ante Dios durante 30 años más, aunque a veces el hombre de hoy sea su propio enemigo. Así ocurre cuando la criatura se siente tentada y abatida por  la falta de ánimo y de fe, por no compartir con esperanza, y por no apiadarse de los demás en la caridad. Ante estas dificultades, que nadie se olvide que la Historia la dirige el mismo Dios con su divina Providencia.

Durante 30 años Vds. han querido rendir culto a Dios en esta catedral que es su Patria, España. Un culto privado pero también público en las leyes e instituciones del Estado. Vuestra catedral también se ha incendiado, ennegrecido, y derribado  parcialmente, pero sigue siendo una catedral, en vuestro caso a reconstruir. Durante 30 años han dicho que no la abandonarán y que la desean restaurar.

Con motivo de los 25 años de las Jornadas en 2015, quien os habla presentó un extenso trabajo sistemático titulado: “Historia reciente de la Unidad Católica: un gran bien a conservar en España. XXV Jornadas de ‘Seglares Españoles por la Unidad Católica’ ” (1).

Los temas de las XXX Jornadas los ha diseñado Alberto Ruiz de Galarreta. Con sus aportaciones en 100 números de “Siempre P’alante” (del nº 700 al 800)  redacté otro trabajo rescatando las tesis de vida práctica, titulado “Actitud socio-política del tradicionalista español al comienzo del Tercer milenio, en el periodismo de Manuel de Santa Cruz” (69 pp.). Lo presenté en el XIII Congreso Tradicionalista carlista del pasado 2018. El trabajo ha resultado una antología de textos, extractando e introduciendo sus tesis.  Aunque en estos textos no se recogen expresamente los temas de las Jornadas, sí se advierte la forma de tratarlos, según una concreta formulación, que es lo que importa aquí.

El año 589 es el punto de partida espiritual de España. “¡Felices los pueblos de Spania!”, que en los siglos VI y VII convertisteis la patria de los godos, Patria Gothorum, en Patria Hispaniae al lograr la sincera conversión al catolicismo del rey Recaredo junto a los obispos, nobleza y pueblo godos. Luego ocurrieron muchas cosas en su historia, teniendo la Unidad Católica como centro, foco, faro y guía, saliendo al paso de los errores “modernos” porque antiguos, analizados por vosotros durante tres décadas.

Quien se encierra en su propia sacristía y sólo ve las dificultades de un mundo amenazador, no estará inclinado a recordar las realidades de ayer y hoy, y las posibilidades y necesidad de reconstrucción de lo que constituye España. La actual tendencia a lo inmediato, la despersonalización de nuestra sociedad, el que no nos conecten con imágenes del pasado que son más una losa que liberadoras -eso dicen-, y el afán por no chocar con nadie y por nada, casi borra la propia patria de la conciencia individual. Es como si se quisieran cortar con el pasado y hacer borrón y cuenta nueva, pero ¿hacia dónde?, ¿se podrá lograr?, ¿quién llenará el vacío que ellos crean por un espiritualismo mal entendido?

  1. De cómo fueron las primeras Jornadas de 1989

Fue gozosa la experiencia de esta celebración. Allí se reunieron más de 500 católicos en feliz convivencia en el hotel Beatriz de extramuros los días 24, 25 y 26 de noviembre.

Quedan testigos de aquellos tres días. Citamos a doce de ellos: José Ignacio Dallo Pbro., José Luis Díez, Isabel Picañol, Magdalena Llopis, José Silva, Jesús Ortiz, José F. Garralda, Mari Carmen Palomares, Miguel Ayuso, Fernández de la Cigoña, Sandoval, Ángel Garralda Pbro.… Los siete primeros han estado presentes en todas o casi todas las Jornadas.

En 1989 los seglares fueron a celebrar el décimo cuarto  centenario del III er Concilio toledano y la conversión de Recaredo a la fe católica:

 

“En primer lugar porque así lo exige la gloria de Dios. Secundariamente, por el carácter instrumental que la Unidad Católica tiene para la salvación de las almas, una a una. En tercer lugar, por los beneficios, lícitos, que puede proporcionar al bien común de cualquier sociedad, no solamente de la española” (2).

Se les convocó para reafirmar la doctrina y praxis tradicional de la confesionalidad católica del Estado español como primer gran tema teológico y tema vertebral del que depende la existencia de España, que ilumina y guía todos los demás. Conforme a las circunstancias de España, de él se deriva la intolerancia hacia la expresión pública de las religiones falsas (3).

El contenido doctrinal y teológico, académico de todas las XXX Jornadas, una a una, ha sido y es: el laicismo, como siempre se entendió, es la apostasía de la sociedad política española.

Toda civilización y cultura que se precie de tal, tiene sus propias intolerancias inscritas en cualquier definición. También hoy el permisivismo tiene sus grandes intolerancias. En nuestros días, el Estado español es confesional pero del agnosticismo y el relativismo. Es más, desde las instituciones se empieza a perseguir a los católicos. Por eso, que hoy se critique vuestras propias intolerancias, cuando alrededor hay numerosas imposiciones y amenazas, fuerza, trampas y hasta se está juzgando a los causantes de un golpe de Estado, es mero cinismo.

1989 eran los momentos inmediatos a la más honda traición que ha vivido España, como fue el breve período entre 1976 y 1978, la más honda decimos desde el año 711, 1833 y 1931.

El amor impulsó a los seglares por las calles de la imperial Toletum en aquel atardecer del 25 de noviembre de 1989. A la incomprensible exigencia del cardenal de Toledo de que no se rezase el Santo Rosario por la calle sobre la que carecía de jurisdicción, un sector de los organizadores, dirigido don José Ignacio Dallo, respondió que habían ido a Toledo a confesar la Fe, y no sólo a hacer actos de obediencia. Al anochecer, la marcha del Santo Rosario encabezada por la Cruz, dos antorchas y la bandera de España con el Sagrado Corazón, recorrió las calles de Toledo hasta la iglesia renacentista de San Juan de los Reyes. El coche del sr. cardenal tuvo de pararse ante la riada de los 500 seglares españoles que se encomendaban a Ntra. Sra. por las calles de la ciudad.

El amanecer del día 26 de noviembre, el destinado a hacer realidad el juramento de la Unidad Católica, alboreó lleno de vida venciendo el sol los nubarrones grisáceos de la noche. Se conserva un buen aparato gráfico de ello. Era la festividad de Cristo Rey, gozosa en la España de siempre. Era la hora de la llamada, a quienes votaron “no” a la Constitución de 1978 por agnóstica, atea práctica, que arrancó todo un pueblo a Cristo Rey -precisamente el pueblo español, que el que más le confesó en la persecución religiosa de 1936-. ¿Nos damos cuenta de la tragedia y de la importancia del momento?

Los seglares por la Unidad Católica quisieron asistir a la Santa Misa en la catedral de Toledo, donde planeaban realizar su juramento. El cardenal les ofreció un altar lateral de la capilla penitencial de San Pedro, para realizar los actos litúrgicos con la presidencia (¿fiscalizadora?) de su Sr. Deán. Ahora bien, les prohibió realizar allí sus abjuraciones y juramento: si Vds. quieren hacerlo, háganlo en otra parte.

Con esta prohibición, el cardenal desconoció a quienes mantenía la Unidad Católica en la práctica política de ese momento, a pesar de haber sido sostenida por la Iglesia en España sin excepciones hasta el último cuarto del siglo XX, y a pesar de la carta pastoral del mismo cardenal sobre la Constitución. Recordemos que al documento del cardenal primado se adhirieron ocho obispos (4).

Pero hay más y es un dato muy gozoso. Aunque según lo dicho los seglares no podían asistir en las condiciones que deseaban en la catedral de Toledo, obtuvieron permiso para celebrar la Santa Misa a las 11’45 horas -esta sí, con “abjuración de los errores modernos y manifiesto de fidelidad”- en la cripta del alcázar toledano, “relicario de heroísmos y de santidad”. Creo que quien agenció el permiso fue don José Luis Aguirre Manglano de Valencia. Se consiguió a dos escasas horas del inicio de la celebración de la Santa Misa según el horario establecido. Así, acudimos con gozo a la cripta del majestuoso alcázar, reconstruido como símbolo tras su heroica resistencia en 1936, modificado y ampliado por el emperador Carlos en el centro del viejo solar ibérico. El alcázar que no se rinde, y no por amor propio sino por amor a Dios y la patria que precisamente Él nos preparó pues nacimos en ella.

La autoridad secular concedió lo que, quizás por unos compromisos inaceptables, había sido denegado en la catedral. También se obtuvo el permiso municipal para rezar el Rosario por las calles de la ciudad. Se cumple a la letra un sino propio de una época decadente por claudicación: “Y nació en el alcázar, porque no hubo sitio para ellos en la catedral” (SP, nº 180, 16-XII-1989).

Catacumbas cristianas, recuerdos del “Sin novedad en el alcázar, mi general” en defensa de Dios y de España. Ahí hicisteis uno a uno el juramento de Recaredo, que se ha mantenido sin interrupción estos 30 últimos años, por la Gracia de Dios. Ser apóstol o mártir acaso” del himno de las Juventudes de  Acción Católica de España ha sido siempre el compromiso de los jornadistas, el mismo que el P. Ángel Garralda recordaba en el VIII Encuentro de Uniones Seglares en Javier en 1986 (5).

 

3.Importancia la historia de la Unidad Católica.

La Unidad Católica ha sido consustancial a España a lo largo de toda su historia. Los últimos 30 años lo demuestran, precisamente por el empeño de que España vaya en dirección contraria a ella misma, y por el empeño de los católico-liberales en afirmar que España como realidad temporal es posible sin la religión católica, para justificar así su defensa del Estado laico, que inútilmente lo diferencian del laicista. En este ámbito de cosas, lo peor es lo que se ha llamado la conspiración del silencio.

Pasó el tiempo, y en el año 711 la tierra de Hispania retumbó al galopar del negro alazán que antes dispersó las arenas del desierto. “¡Desdichada de ti, patria y Eclesia Spaniae!”, invadida por los sarracenos, y la traición de algunos godos incluido el Obispo don Oppas. Ntra. Sra. de Covadonga salvó los restos de Hispania e inició su recuperación o Reconquista, haciendo nacer como mil estrellas sus imágenes escondidas por miedo a la llegada del sarraceno. ¡Benditos los que mantuvieron el ideal de Cruzada cuando aparentemente todo estaba perdido tras el año 711! ¡Benditos los mártires de Córdoba, San Eulogio y compañeros, los mozárabes, las Navas de Tolosa…! Gracias a la Reconquista, y la unión de los Reinos hispánicos regidos por gobernantes católicos, se consumó uno de los principales hitos de la Historia: el descubrimiento, conquista, evangelización y nacimiento de América. Y se detuvo la herejía protestante, y la amenaza turca y berberisca, y al gran Napoleón que embridó Europa. Y España, las Españas como suma de reinos con el mismo rey, importantes instituciones comunes y al servicio al ideal católico, fue grande.

En las Jornadas se ha repasado la historia. Se ha estudiado las conmemoraciones vertebrales de España: la invasión musulmana de 711 y la vigencia de la Reconquista (J. 22, 2011; J. 23, 2012), el mensaje trenzado de Covadonga (722), las Navas de Tolosa (1212), la conquista de Granada, el descubrimiento de América (1492), y el final de nuestra unión política (1512) (J. 23, 2012). Súmense como lenguas del Infierno la revolución protestante (J. 28, 2017), la masonería (J. 28, 2017), la invasión napoleónica (J. 19, 2008), y la trágica ruptura y persecución a todo lo católico por el regalismo y luego el liberalismo de 1812 (J.23, 2012). Sobre su historia posterior, las Jornadas han estudiado el comunismo (J. 28, 2017), y el Alzamiento nacional del 18 de julio al que se adhirieron con entusiasmo a pesar de la distancia temporal (J. 20, 2009). En una perspectiva más inmediata, las Jornadas han estudiado la mal llamada ley de memoria histórica (J. 18, 2007), el actual despliegue de las sectas (J. 3, 1992; 8, 1997; y 28, 2017), y la decidida presencia y amenaza del Islam en España y Occidente (J. 15, 2004; J. 22, 2011; J. 23, 2012).

Todos estos temas han sido y son de gran actualidad en España, ya por jaleados por uno o bien silenciados por otros. A veces los temas de las Jornadas han respondido a centenarios y conmemoraciones públicas, y otras a problemas arraigados que nadie trata y se silencian. Por ejemplo, sobre la memoria histórica Juan Pablo Fusi rechazaba su utilización política:

“la idea de memoria histórica tiene un formidable problema extrínseco: el uso político que de ella se hace o puede hacerse; el problema, en suma, de ser muchas veces memoria construida, rehecha, reinventada y reimplantada desde el poder (…). La propaganda la escriben los vencedores; la historia la escriben los historiadores” (“ABC, martes, 27-VI-2006).

  1. El desarrollo de las XXX Jornadas

Quién convoca. Desde los años 1989-1991, no las han convocado las Uniones Seglares reunidas con la inicial presidencia del Sr. Montero, sino la Junta Nacional para la Reconquista de la Unidad Católica de España, presidida por Julián Gil de Sagredo, nuestro Alberto Ruiz de Galarreta, y ahora supletoriamente por Jaime Serrano de Quintana.

En 1990, quien en su día se comprometió, falló en la organización y las Jornadas no se celebraron. El P. Dallo y Ruiz de Galarreta tomaron las riendas, y decidirán continuar y celebrarlas anualmente, y no cada dos años. El plazo anual ha sido un maravilloso recuerda constante.

Carácter. Las Jornadas han sido de reafirmación pública de la Unidad Católica con una clara dimensión eclesial pero también de política católica, desde la ortodoxia doctrinal y tradicional a la praxis política temporal.

Han sido de reafirmación interior, de  estudio de la doctrina católica y de la historia, de  concreción de las aplicaciones políticas a la española, así como de adoración al Santísimo Sacramento, centro de vuestra vida. Así se forjó el alma de nuestros padres, los más comprometidos en el alzamiento de 1936, que nunca cayeron en el intelectualismo católico-liberal tan pagado de sí mismo, ni en las novedades doctrinales de los muy inteligentes, ni en el desarraigo y  espiritualismo descarnado, ni en la actual inoperancia y desorientación tan ajenas a una sana audacia. Quizás por ello, las Jornadas no han sido académicas sino de divulgación seria, de periodismo, de compromiso práctico, y en ellas se han establecido unas fructíferas relaciones humanas y sociales.

Por extraño que parezca, las Jornadas no han tenido eco en las revistas de pensamiento o divulgación (salvo una vez en la revista internacional Verbo o Ahora-Información) (6), ni en la prensa. Así de insolidarios y olvidadizos son los españoles. Quizás la culpa haya sido algo de los jornadistas. Por eso, el quincenal “Siempre P’alante” se ha convertido en el  portavoz de las Jornadas.

Las XXX Jornadas y este quincenal, ¡es lo único que existe en España centrado en la Unidad Católica! Y es de lo muy poco que se mantiene en este sentido. ¿No damos cuenta de ello para dar gracias a Dios y seguir adelante?

Lugar. Las Jornadas se han celebrado junto al Pilar de Zaragoza, salvo la primera que fue en la emblemática Toledo y la segunda junto al monasterio de gran Felipe II en El Escorial.

En Zaragoza se utilizó el gran salón de la “Casa de la Acción Católica” durante nueve años, en 2000 (Jornadas 11) la Residencia “La Milagrosa, Hijas de la Caridad”, y, en adelante hasta 2018, el salón de conferencias de las “Misioneras Eucarísticas de Nazaret” (las nazarenas). Este año es aquí, en el albergue “Cristo Rey” de los PP. Escolapios.

Cada Casa de acogida ha tenido su propio oratorio o templo, siendo hermosísima la iglesia martirial de San Juan de los Panetes custodiada por las Hnas. Misioneras de Nazaret. La Santa Misa del sábado siempre ha sido en el Pilar, ya en el altar mayor bajo su precioso retablo renacentista de Damián Forment, ya en la Santa capilla de Nuestra Señora. Han celebrado los sacerdotes que asisten a las Jornadas o bien han concelebrando con el canónigo del Pilar.

Durante 18 años la Santa Misa del domingo con el juramento se ha celebrado en San Juan de los Panetes, que tiene una clara huella martirial, y en ella Mons. Ureña Pastor ha celebrado la Misa de angelis. En ella el sábado se realiza la oración eucarístico-mariana con  la exposición del Santísimo.

Os han acompañado numerosos sacerdotes, y ocho  de ellos coincidieron en alguna ocasión como en 1996 (“Siempre P’alante” nº 319, 1-IV-1996). En todas las Jornadas destaca el perseverante celo y atención espiritual del P. don José Ignacio Dallo Larequi, de la Unión Seglar San Fco. Javier de Navarra, y del P. Francisco Suárez Fernández (Valencia), de la U.S. Virgen de los Desamparados de Valencia. El P. Dallo y don Alberto Ruiz de Galarreta, son el alma de las Jornadas desde 1991, pues gracias a ellos se continuaron dicho año y se han prolongado hasta hoy. Los temas los propone don Alberto y ahora una Junta, y la ejecución es del P. Dallo.

Durante muchos años fueron constantes en la presencia -los citamos en orden alfabético- del P. José María Alba S.J, Félix Beltrán, Braulio Manzano S.J., Baltasar Pérez Argós S.J., Francisco Suárez, y Antonio Turú.

Otros acudieron en una o varias ocasiones como Agustín Arredondo S.J. (Madrid), Gabriel Calvo, Isidoro Castellanos, Juan Antonio Cervera, Ramón Cué S.J. -quien al final no pudo asistir en 1989-, Fernández Serrano, Ángel Garralda, Pedro Jesús Lasanta, Ángel Ramos, Francisco Trell, Miguel Sagüés S.J., José Mª Serra, Bernardo Monsegú, Cristóbal Foeckler, Franciscus Novinsky y don Emilio Lamas. No pocas veces ha estado presente el presidente de la Hermandad Sacerdotal Española, que ha oficiado la Santa Misa, aunque dicha Hermandad no haya organizado ni configurado las Jornadas.

Los apoyos de los que no han podido venir, seglares y eclesiásticos, han sido numerosos, y es costumbre hacerlos presentes en el desarrollo de las sesiones.

¿Qué organizaciones, revistas y editoriales han estado unas u otras veces presentes entre los jornadistas? Han acudido las asociaciones Hispania Martyr-Siglo XX, la Hermandad de Ntra. Sra. de Paracuellos del Jarama, Miles Jesu, y las Hermandades profesionales Católicas.

Las revistas más próximas han sido:  Iglesia-Mundo, Roca-Viva, Verbo, María Mensajera, Horizonte, Covadonga Informa (TFP), Isabel, y Empenta de Gerona Inmortal, siendo esta última constante en su asistencia y propagación.

Han hecho acto de presencia las editoriales “Criterio Libros”, las Ediciones Nueva Hispanidad, y “Radio María”.

También han sido asiduas las fidelísimas hermanas Misioneras de las Doctrinas Rurales fundadas por María Isabel González del Valle, que estuvo dirigida espiritualmente por el beato Tiburcio Arnaiz S.J.

Conferenciantes. Los conferenciantes han sido numerosos y bastantes de ellos repiten el foro. El total asciende a 80 personas. Entre ellos hay no pocos del mundo académico e investigadores, la enseñanza, profesionales y abogados. De ellos, 12 han participado 5 y más veces. Según orden son: Manuel Acosta (5), Miguel Ayuso (5), Cebrián (5), Fernández de la Cigoña (8), Rafael Gambra (5), García Cuenca (6), Garralda (26), Gil de Sagredo (5), Permuy (8), de la Pisa (8), Sandoval (8), y Serrano (6). Por su parte, los presidentes exponen las conclusiones que comentan por extenso, tales como Julián Gil de Sagredo de 1989 hasta 1996, Manuel de Santa Cruz de 1997 a 2007 inclusive, y Jaime Serrano de Quintana desde 2008 hasta hoy.

La crónica de cada una de las Jornadas y sus conclusiones han sido publicadas todos los años en el quincenal “Siempre P’alante”.

El incansable don José Luis Díez tiene un módulo para mostrar las más modernas tecnologías que utiliza para difundir “Siempre P’alante”, filmoteca, y la Radio JLD.

Además de los conferenciantes, es justo destacar las siempre clarividentes aportaciones de don Carlos González de San Sebastián, que interviene activamente en los coloquios y mesas redondas, de Emilio Blanco (e.p.d.), y de otros amigos y actores de buenísimas intervenciones. A ello se suma el enorme esfuerzo de la logística, como trabajo necesario y que pasa desapercibido, de la que se ha encargado la U. Seglar San Fco. Javier de Pamplona.

Hay un buen repertorio gráfico de todas las Jornadas, y los primeros años se hacía el enorme esfuerzo de repartir impresas las conferencias del año anterior. Ahora, con los nuevos métodos, las cosas han cambiado.

El juramento de las Jornadas desde 1989. El juramento realizado el domingo es teórico-práctico: la doctrina católica de siempre y su aplicación católica y tradicional en España. Durante estos 30 años, en el ofertorio de la Santa Misa de cierre de las Jornadas, el presidente de las Jornadas realiza el juramento de la Unidad Católica de España por el Reinado Social de Jesucristo, que dice: “JURO defender la doctrina de la Unidad Católica de España y trabajar con todas mis fuerzas para su Reconquista y restauración en nuestra patria”. El alma teológica es la encíclica “Quas Primas” de Pío XI (1925) y contiene seis elementos prácticos.

Han realizado el juramento los presidentes Julián Gil de Sagredo, Alberto Ruiz de Galarreta, y Jaime Serrano de Quintana por enfermedad de este último. Se lo han recibido el P. Antonio Turú, el P. Alba, el P. Dallo Larequi, de 2006 a 2014 el arzobispo de Zaragoza Excmo. Mons. Manuel Ureña Pastor, y después nuestros sacerdotes consiliarios. Durante los últimos años quien lo realiza lo acostumbra a realizar escoltado por las banderas roja y gualda de España con el Sagrado Corazón de Jesús, y la blanca y oro con carabela de la Catolicidad e Hispanidad.

 

5.Consecuencias de la apostasía de la Constitución de 1978, y las posteriores cesiones.

Muchas veces, al amanecer, los que desean ser buenos cristianos pueden sufrir la tentación de angustiarse, sorprendiéndose con la duda de si el mundo que les rodea es el suyo.

Lo que ha ocurrido en España son las consecuencias que la Iglesia en España y los pensadores tradicionales avisaron. Y se quedaron cortos por lo que respecta a España. Si los males en la Iglesia universal están saliendo ahora por los motivos que indica el Papa emérito Benedicto XVI, y salen como globos de pus infectado, los males públicos de España son patentes desde hace décadas: la claudicación de sus élites y el engaño al pueblo tienen mucho que decir.

No hay árbol bueno que de frutos malos, y a la inversa. Las consecuencias del abandono del buen camino son pésimas, y la suerte de España es peor que la de 1931-1936. Algo dice el Evangelio sobre ello, del diablo que después de mucho discurrir quiere volver a la casa -una vez adecentada y limpia- de donde se le expulsó, entrando en ella acompañado de  otros diablos más.

Las leyes en España son de las peores del mundo. Y ante el actual estatismo, la pérdida de la Fe, y la caída en el materialismo, el Quijote español cae en el individualismo más total y cada cuál sálvese quien pueda.

El pueblo sabe que la economía cada vez va peor, aunque nunca como ahora se ha desarrollado tanto la ciencia empírica y la técnica. Lo sabe pero no acierta a manifestarlo.

El pueblo sabe que estamos llenos de contradicciones, pues se protege mucho más al lince que al niños concebido y aún no nacido, se habla del hambre en el mundo mientras se busca una drástica reducción de la natalidad, se proclama la “primavera árabe” y se llena Oriente de guerras civiles.

El pueblo sabe que se le miente y engaña, y que los que prometen no son de fiar, pero no sabe qué hacer ni a quién recurrir.

¿No es el aborto una matanza horrorosa en un estado de pie de paz? ¿Y la plaga del terrorismo y del estado islámico?.

El pueblo sabe qué ocurre, que por los frutos los conoceréis, y que esto va de mal en peor, pero no acierta a manifestarlo… porque ke han cambiado la pintura y hasta el marco.

Por eso aquí estáis. Este mundo es el vuestro, y tenéis que amarlo apasionadamente como N. S. Jesucristo amó y ama a cada uno de los hombres por sí mismos y en todas sus circunstancias de la vida. Se trata de un amor de verdad, comprometido y sacrificado, y no de blandenguería y emotivismo decadente. Un amor de reconciliación sincera y también de exigencia.

 

6.El contenido fundamental de las Jornadas

Los jornadistas tienen un doble cometido.

El primero, recordar la tesis de cuál es la realidad de las cosas, exigible en todo momento a todo lo creado.

En 1870 el P. Enrique Ramiére, con aprobación de Pío IX, escribía:

“Es un dogma de fe que Jesucristo posee una autoridad soberana sobre las sociedades civiles, lo propio que sobre los individuos de que se componen; y por consiguiente, las sociedades, en su existencia y en su acción colectiva, lo propio que los individuos, en su conducta privada, están obligados a someterse a Jesucristo y observar sus leyes” (7).

Pío XI en “Quas Primas” (11-XII-1925) enseña:

“La celebración anual de esta fiesta recordará también a los Estados que el deber del culto público y de la obediencia a Cristo no se limita a los particulares, sino que se extiende también a las autoridades públicas y a los gobernantes; a todos los cuales amonestará con el pensamiento del juicio final, cuando Cristo vengará terriblemente no sólo el destierro que haya sufrido de la vida pública, sino también el desprecio que se le haya inferido por ignorancia o malicia. Porque la realeza de Cristo exige que todo el Estado se ajuste a los mandamientos divinos y a los principios cristianos en la labor legislativa, en la administración de la justicia y, finalmente, en la formación de las almas juveniles en la sana doctrina y en la rectitud de costumbres” (nº 20).

Otra cosa es caer en la apostasía, de modo que al silencio del nombre de Cristo Redentor en las conferencias internacionales y parlamentos, le debe responder la proclamación del nombre y derechos de la real dignidad y poder de Cristo (nº 13). De lo contrario, se anuncian amargos frutos, el laicismo extenderá sus errores y propósitos, y la sociedad sufrirá violencias y conmociones.

En 1978, ante los miles de peregrinos de la peregrinación mundial organizada por las damas de la Corte de Honor y los Caballeros del Pilar, con motivo de cumplirse sus bodas de diamante y de oro respectivamente, y delante el arzobispo de Zaragoza Mons. Yanes, de su antecesor Mons. Cantero, y del obispo de Vitoria Mons. Peralta, el P. Ramón Cué S.I. dijo:

“Estamos haciendo en una constitución legal lo que va contra los derechos de Dios. Porque se parte de un punto que no se puede tratar: Dios. Hay un consenso, un acuerdo de comenzar con un silencio de Dios. Empezamos el diálogo, ignorando a Dios. Se genera así un monólogo de los que hablan sin Dios y contra Dios. Como cristianos somos traidores a Dios. Necesitamos e nuevo a María, para que nos traiga de nuevo a Dios, al hijo” (8).

El segundo cometido de los jornadistas es recordar la apostasía teórico-práctica del texto constitucional, sobre la que se escribió mucho por parte de los católicos a secas -no católico-liberales- en El Pensamiento Navarro, Roca Viva, Verbo, Iglesia-Mundo, El Alcázar, Fuerza Nueva, ¿Qué Pasa?, La Gaceta del Norte, etc. Esta  práctica incluye la concreción al caso español. Un ejemplo es Rafael Gambra, asiduo de El Pensamiento Navarro:

“En el día de ayer el país apostató públicamente de su fe. Dejó de considerarse católico en su Constitución -fruto de la soberanía popular-, y, por lo tanto, en sus leyes y actos públicos (…). Negado Cristo en su santa fe, y la religión o religación del país para con su Dios, ya todo será posible y opinable en sus leyes y en sus costumbres. Nada podrá oponerse seriamente al divorcio, ni al aborto, ni al incesto, ni a la homosexualidad legalizada, ni al nudismo, ni a la eutanasia, ni a los cultos satánicos ni a los crímenes rituales” (9).

Este segundo cometido está vinculado al primero ya de por sí ya cuando se dan las adecuadas circunstancias sociales. Luego vendrá la denuncia profética de Mons. Guerra Campos que explica la apostasía ocurrida en 1980 (10).

Este reinado social debe ser la matriz para comparar en ella todo ideario y programa político. La tesis, según recuerda Álvaro D’Ors en 1987, es la siguiente:

“1. No puede haber, después de la Redención, una potestad legítima que no se reconozca como delegación divina, de Cristo Rey, a quien compete la única soberanía de este mundo. Las otras potestades sólo merecen una obediencia provisional y relativa. 2. En todo caso, los actos concretos de la potestad no obligan moralmente más que cuando no contradicen los preceptos morales que sabemos impuestos por Dios, pues hay que obedecer a Dios más que a los hombres. 10. La Iglesia debe ser universalmente reconocida como intérprete auténtica del derecho natural. De su autoridad depende la obligación moral de acatar el poder constituido” (11).

En este mal de la apostasía no deben caer los aquí presentes y mal está que caigan otros. Vds. se opondrán a ello y recurrirán a los católicos para que cumplan sus obligaciones. Si no quieren, se las recordarán. Si no las saben, también se las enseñarán.

Hablemos un poco de las circunstancias de la aplicación. Podría ocurrir que un país protestante (Suecia), o profundamente dividido en materia religiosa (los USA), o con muchos agnósticos, estuviese en hipótesis, siendo imposible o muy imprudente urgir el reinado social de Jesucristo mientras dura esa situación. Pero España es diferente por su sociología, necesidades políticas, temperamento… que justifica que ésta exigencia práctica debe ser actual y actualizadora. La tesis es aplicable si los católicos cumplen, y además es necesaria para subsistir. En el peor de los casos, la hipótesis no debe convertirse en tesis.

Si en 1989 los jornadistas mantenían la tesis católica para la política, concretada en la confesionalidad católica del Estado y en la limitación de las falsas religiones (J.1, 1989, J. 2, 1991), también la mantenéis hoy (J. 25, 2014 y J. 30, 2019). Lo hemos demostrado estos 30 años. Si los españoles quisieran, utilizaríais como medio -no como fin- las  elecciones del actual sistema político: pero es que no quieren, nadie les ha enseñado, y hasta los maestros de Israel han retirado indignamente la tesis. Este es el gran problema, que si bien antes era un problema ad extra, ahora es ad intra. Por eso, en 1989 y 1991 la confesionalidad católica fue el título de las Jornadas como Unidad Católica, más de ocho  veces ha sido objeto de conferencias (1993, 1997, 2001, 2003, 2005, 2009, 2010, 2013…), y ha estado presente en todo momento.

El tercer lugar, este año 2019 es muy especial porque en él se celebra el centenario de la consagración de España al Corazón de Jesús. Fue consagrada por don Alfonso XIII el 30 de junio de 1919, y nuevo por Francisco Franco el 30 de mayo de 1969.

Los reyes de la dinastía legítima también realizaron sus consagraciones, según explica J. G. en su carta y publicará “Ahora-Información”. En primer lugar, dice, Carlos VII -Carlos de Borbón y Austria-Este- fue el primer rey español que consagró su persona, Ejércitos y a España entera al Sagrado Corazón de Jesús, el 16 de junio de 1875. Lo hizo en Orduña, Vizcaya (“El Cuartel Real” 16 y 19-VI-1875). Hacía ya más de dos años su hermano, el infante Don Alfonso Carlos, había ordenado que en la bandera de sus zuavos se colocara el emblema del Corazón de Jesús sobre las armas del papa y las de España, consagrándole también sus zuavos y al Ejército de Cataluña y Aragón. Don Jaime, hijo de Carlos VII, firmará un manifiesto del 24-III-1919, declarándose hijo sumiso de la Iglesia, obediente al Papa, y deseando, por encima de toda aspiración, el triunfo del reinado social de Jesucristo en el mundo. El 3-VI-1932, don Alfonso Carlos I, prometía solemnemente ante la asamblea legitimista de Toulouse, “que, si la Divina Providencia dispone que sea yo llamado a regir los destinos de España, será entronizado el Sagrado Corazón de Jesús en el escudo nacional”. Lo mismo hará con la misma solemnidad en su manifiesto de  1934.

 

7.El futuro

A ejercer la virtud de la esperanza, ayudan algunas sorpresas del ámbito temporal que Dios ofrece al mundo.

¿Quién iba a predecir lo ocurrido en el mundo y a la Iglesia estos 25 años? Por ejemplo, la caída de la URSS, su desintegración política y la caída del muro de Berlín, el dominio económico del mundo por China, la fortaleza cristiana hasta el martirio en manos de los mahometanos en el Próximo Oriente, la elevación a los altares de tantísimos beatos de la Cruzada española de 1936, la canonización de Juan Pablo II, de Juan XXIII, el Papa de Pacem in Terris y Mater et magistra, y de Pablo VI, el Papa de la Humanae vitae y de un siempre pulcro magisterio, que llegó a manifestar que “el humo de Satanás ha entrado en la Iglesia” y su  deseo a que su sucesor llevase a la Iglesia a mejor suerte (12). ¿Quién iba a imaginar cómo el pus de no pocos corazones clericales iba a salir con tal virulencia en estos últimos años?

La Providencia actúa en el tiempo, y en él purga a los hombres y corrige sus yerros. Hoy, cuando ya parece todo deshecho, los seglares católicos por la Unidad Católica ejercen año tras año su  obligación a los pies de Ntra. Sra. del Pilar.

¿Quién iba a predecir estos 30 años de Jornadas y que “Siempre P’alante” llegase al  número 827, si no es por la gracia de Dios al que únicamente deseamos servir, pues de este mundo sólo sacamos a nuestro favor boinazos y coscorrones? -así diría el buen amigo Sancho-.

Tras la negativa ya explicada de Don Marcelo en 1989, quizás presionado por algunos hermanos en el episcopado, y tras la soledad que hemos sufrido por parte de muchos pastores, ¿quién iba a imaginar que la mitra y el báculo del arzobispo de Zaragoza, mons. Manuel Ureña Pastor, haya visitado a los jornadistas, les haya alentado y pastoreado con gozo desde el año 2006 hasta 2014? En sus homilías, Mons. Ureña ha dejado claro un magisterio que tenemos presente en nuestro hacer, pues los jornadistas siempre han sido y son una parte gozosa de la Santa Iglesia. Los jornadistas han sobrevivido a aquella parte del alto clero español con el que discreparon rotundamente en este tema.

Recientemente, en 2019, y para evitar el despeñadero al que conducen los principios del liberalismo en España, algunos españoles de a pie ofrecen una mixtificación entre la revolución y el cristianismo. Pero tales mixturas no son originales ni nuevas. Álvaro D’ Ors nos advertía, pocos años antes de morir en 2004, que llegaría un momento -ya estamos en él- en el que la natural reacción iba a hacer surgir unas nuevas derechas en Europa, pero que serán paganizantes. Según él, nosotros les debíamos recordarles la doctrina social de la Iglesia de siempre, y, por parte de Navarra, el viejo Reyno debía de aportar la concepción de los Fueros a la Europa del momento. De lo contrario, la situación final sería peor que la primera.

Otras conclusiones de las XXV Jornadas

Hay tres tipos de conclusiones.

Primero, unas conclusiones conformes a los temas abordados.

Otras conclusiones son prácticas, como éstas:

  1. Promover la creación de nuevas uniones seglares (C., 1992).
  2. Potenciar el apostolado de la Prensa
  3. Agradecer la labor de la revista quincenal “Siempre P’alante” y estimular las ayudas económicas como portavoz de las Jornadas.
  4. Animar a realizar las limosnas adecuadamente.
  5. Utilizar las nuevas tecnologías
  6. Reeditar los documentos que recogen la Fe de la Iglesia
  7. Difundir el libro de Félix Sardá y Salvany El liberalismo es pecado.
  8. Realizar un censo de organizaciones, publicaciones y personas que defiendan la Unidad Católica.
  9. Pedir a los sacerdotes que no perjudiquen –saboteen- sino que recuerden la existencia de la vocación política entre los católicos.
  10. Agradecer a la jerarquía católica sus indicaciones en materia electoral (C., 1994).
  • Estimular la acción política de base católica dentro y fuera del período electoral.
  1. El contacto de los católicos de distintas ciudades, regiones, y el extranjero.
  2. Evitar la infiltración de los “sedicientes católicos que tienen conducta política mala o aun simplemente dudosa o equívoca” (C., 1994), o de los llamados pacifistas (C., 1995).
  3. Evitar invocaciones a “una falsa caridad y un falso ecumenismo” (C., 1998).

Hay conclusiones que adelantan lo que seguramente será el futuro, y por ello señalan el camino a seguir. En efecto, hoy los seglares se muestran incapaces debido a que muchos católicos han dejado el campo al liberalismo conservador o radical. La culpa no es de los que permanecen fieles, pues hacen todo lo que pueden, sino de los católicos infieles.

Si algunas conclusiones pueden parecer algo utópicas, es porque el liberalismo se ha generalizado entre los católicos, y no porque sean inconvenientes al cumplimiento de las obligaciones actuales de estos últimos. Las conclusiones simplemente atrevidas, que sirven como inicio de oposición activa a la ideología del liberalismo, son estas:

  1. Potenciar el estudio de la Historia de España sobre 1936.
  2. Crear pequeñas unidades de católicos militantes de ámbito local y regional.
  3. Aglutinar en pequeñas unidades a quienes deban utilizar los medios digitales.
  4. Promover el contacto entre los jornadistas y sus amigos mediante una Red Alerta.
  5. Crear una secretaría que vigile la expansión y actuación de las religiones falsas y que contrarreste su propaganda.
  6. Rearmar las asociaciones católicas piadosas para que no acepten a las personas que siguen una política dudosa para un católico.
  7. Proponer a la Conferencia Episcopal Española reuniones de trabajo sobre la Reconquista de la Unidad Católica de España.
  8. Sostener económicamente donde sea necesaria la ayuda política interna e internacional.
  9. Ayudar a los católicos no liberales que atraviesan todo tipo de apuros -políticos, sociales y familiares- debido a la persecución.
  10. Reforzar la comunicación con grupos análogos existentes en las actuales naciones de Europa (c. 1993, 1998).
  • Frenar “la tendencia de algunos católicos a aliarse con cualquiera, invocando un falso ecumenismo” (C., 1998).
  1. Exhortar a los católicos a que se preocupen más de la evangelización de los mahometanos, y defender a los españoles del proselitismo del Islam o sumisión.

 

8.Colofón

En estos 30 años, los perseverantes jornadistas consideran que lo mantenido en 1989 sigue vigente.

Primero, porque es básicamente lo santo y bueno mantenido por vuestros padres en una España que, aunque con grandes heridas, hoy sigue siendo básicamente la misma. Las pésimas circunstancias actuales también se dieron en 1868 y 1931, y aunque hoy son más graves, los de entonces las consideraban como igualmente dramáticas.

Segundo, consideran que lo mantenido sigue vigente porque hoy es más necesario que nunca:  sociológicamente España y los españoles sólo tendrán conciencia de sí mismos en la Fe católica hecha familia, sociedad y fundamento colectivo, y sólo en ella estarán unidos en la diversidad. El patriotismo constitucional del sr. Aznar es un pretendido remiendo que nada soluciona y sí todo lo agrava.

En tercer lugar, lo mantenido sigue vigente porque teológicamente es lo debido a Dios, al que puede responder un pueblo de bautizados aunque por decadencia de las costumbres, ignorancia y abandono de cierto clero, los católicos han llegado a asumir grandes errores teórico-prácticos.

En cuarto lugar, lo mantenido sigue vigente, porque la paulatina descristianización, muestra que España es un pueblo de contradicciones.

Los españoles deben  descubrir sus muchas cosas buenas, siendo la Fe católica lo único que les une de verdad. El clero falsamente progresista tiene mil cautelas para no influir en la política e incluso lo hay que influye mal con un clericalismo inaceptable. Mientras tanto, el pueblo se desvive en sus procesiones y la piedad popular donde hay mucho de espiritual. Si el anticlericalismo in crescendo prueba la pérdida de la Fe, también muestra la mucha Fe católica que se posee. Las decisiones de los políticos contra la vida humana del nasciturus, la familia, la educación y la fe católica son artificiales, y su empeño sólo muestra la activa presencia del maligno y que los españoles no son lo que se quiere hacer de ellos. Seguramente desean volver a declarar lo que Azaña: “España ha dejado de ser católica”. Oligarquías de fuera y dentro de España quieren cambiar por completo a España y los españoles y desmontar todo lo que ésta ha sido y sigue siendo. Pues no, no deben hacernos confundir la apariencia con la realidad. El desafío galopante -ahora la eutanasia- y la llegada  repentina de todos los males muestra que nada de esto es natural, coherente, ni propio. Es artificial como el mal mismo, importado y metido con fórceps y trampas y dinero, por lo mismo que en México el anticlericalismo es un adefesio y nada tiene que ver con el pueblo mexicano, el pueblo de Ntra. Sra. de Guadalupe. España sigue siendo la tierra de María. En España, la única manera de superar la cascada de males en cadena e in crescendo es definirse a sí misma, es corregirlos por elevación. Más todavía, si las ideologías y sectas disolventes plantean de facto proclamar el laicismo, la República y la persecución a lo católico y la misma naturaleza humana  en los espacios públicos, la justicia y la enseñanza de los hijos, los católicos no resabiados de liberalismo reclamarán una salida real a los problemas, una propia definición, como es el reconocimiento del reinado social de Jesucristo, que no por revestir formas algo diferentes a las antiguas deja de ser real como explica con claridad el magisterio de León XIII, por ejemplo.

Un gran éxito de los sectarios en España -infiltrados hoy en todos los grandes partidos políticos- ha sido convencer a muchos que la Cruz enfrenta, que la Cruz no reconcilia, y que no reconcilió a los españoles tras 1939. Además de falso, esto no sólo es una mala memoria histórica, sino una pérdida de Fé, una herejía, una dejación entre los católicos, fruto de la militancia anticristiana, de la ideología liberal, y del silencio de los “buenos”. Esto comenzó en la ley de libertad religiosa, indebida e innecesaria, de 1967.

¿Por qué el pueblo español, mal dirigido por laicos y clérigos, traicionó el reinado social  de N.S. Jesucristo en 1978? ¿Qué complejos y comodidades, compromisos con otros, miedos y vértigos, y falta de fe… y sentido de lo real, existieron entonces?

En 1978, quienes menos debían, hicieron el juego a los sectarios y la masonería, al creer que la reconciliación -los españoles ya estaban reconciliados- debía conllevar el destronamiento de N. S. Jesucristo en las leyes. Esto ha conllevado destronarlo de la misma sociedad, luego en la familia y ahora en la persona. La corrupción de la infancia en la educación es la máxima prueba de ello. Ahora vienen las lágrimas de cocodrilo entre los católicos, que ojalá estén acompañadas por algo de  nerviosismo en  la nueva evangelización y en defender los derechos imprescriptibles de los padres a la educación de sus hijos. (¿Y por qué no los derechos imprescriptibles de concebido y aún no nacido?). Vienen ahora, cuando, por abandonos culpables de los buenos, ciertas oligarquías han entronizado el anti evangelio y anti decálogo y, por ello, se han entronizado a sí mismas. Tales quitan a Dios y la religión católica y se ponen ellos, escudados en el Estado como nuevo ídolo -esto es, la ley de la democracia aunque sea agnóstica e inhumana-, a la vez que cultivan y promueven el odio y el enfrentamiento. El problema está en si los españoles han aceptado las leyes moralmente injustas, que en realidad se imponen en nombre de una Constitución que desgraciadamente todos aclaman y que algunos llaman “la mentirosa”. Si las aceptan para otros, ¿por qué no para sí mismos? Preguntémonos quién es nuestro Dios, porque allá donde Dios muere en la conciencia del hombre se sigue la muerte del hombre imagen de Dios (Juan Pablo II, Año internacional de la Juventud).

Es hermoso el Mensaje de San Juan XXIII con motivo de la consagración de la basílica del Valle de los Caídos, enviado el 5-VI-1960. Es un canto a la tradición hispánica y la reconciliación lograda, mientras reclama fidelidad al mensaje social del cristianismo, en el caso de desear como se deseaba  mantener la convivencia y los lazos de unión entre los españoles. Dice así:

“Testigo es la Historia de que los altos ideales cristianos dieron cohesión e impulso a sus antepasados para las grandes empresas; y de que, cuando decayeron tales ideales, se mermaron y debilitaron igualmente sus lazos de unión, poniéndose en peligro su límpida y heroica trayectoria secular. Nos alegramos de que la España que llevó la fe a tantas naciones quiera hoy seguir trabajando para que (…) el solar hispánico, que se ufana justamente de ser cuna de civilización cristiana y faro de expansión misionera, continúe y aun supere tales glorias, siendo fiel a (…) la realización del mensaje social del cristianismo, sin cuyos principios y doctrina fácilmente se resquebraja el edificio de la  convivencia humana” (13).

Y terminamos. Proponemos para el futuro lo mismo que aconsejó el publicista Luis Veuillot hace casi dos siglos. Sin embargo, nosotros ponemos en paralelo o simultáneamente el trabajo por la conversión personal propia de la nueva evangelización, con la recuperación de la unidad Católica por parte de los españoles convertidos y conscientes. No sabemos si Luis Veuillot fue a modo de profeta, pero pasados dos siglos desde entonces nuestro mundo se retuerce necesitando a Dios más que nunca, incluido el ámbito político –constitucional, normativo y de participación real-. El pueblo húngaro lo ha visto, y ha obrado en consecuencia, incluyendo a Dios en su Constitución e instituciones, y señalando unas realidades objetivas y no sujetas a permanente discusión. El pueblo polaco también es un adelantado. Otros políticos se van dando cuenta. España, la adormecida por su alto clero en 1978, es un desierto donde los atrevidos consideran su laboratorio de experimentación. Veuillot dice así:

“(…) cuando llegue el tiempo, cuando se cumpla la prueba y que sea preciso reconstituir el edificio social, según las reglas eternas, sea mañana, sea dentro de siglos, los católicos arreglarán las cosas, como para si mismos; sin darse cuidado de aquellos, que quisieran continuar en la muerte, establecerán leyes de vida. Colocarán a Jesucristo en su puesto, arriba, y ya no se le insultará más. Educarán a los hijos para conocer a Dios y honrar a sus padres. Sostendrán la indisolubilidad del matrimonio, y si a los disidentes les parece mal, sus hijos lo aceptarán como un bien. Impondrán la observación religiosa del domingo (sic.) para cuenta y para bien de la sociedad entera, dejando a los libre pensadores y a los judíos la libertad de celebrar, por su propia cuenta, el lunes o el sábado. Aquellos a quienes esta ley pudiera molestar serán molestados. Ya no se negará el respeto al Criador y el descanso a la criatura, con el único fin de contentar a algunos maniáticos, cuyo frenesí lleva tan neciamente y con tanta insolencia todo un pueblo al pecado. Sus casas serán, por otra parte, como las nuestras, más sólidas y sus campos más fecundos.

En pocas palabras, la sociedad católica será católica y los disidentes que ella tolere, conocerán su caridad, pero no destruirán su unidad.

Esto es cuanto se puede, de parte de los católicos, contestar a la esfinge y estas son las palabras que la matarán. La esfinge no es invulnerable; tenemos contra ella las armas, que necesitamos. El Arcángel no venció al Rebelde con las armas materiales, pero con esta palabra: ¿Quis ut Deus? Y Satanás cayó aplastado por un rayo de luz” (14).

 

“¿Qué hay cizaña? ¡No importa! / Lo sabe el Amo. / ¡Que se alegren los trigos! / Es lindo el campo. (…) / No hables de la cizaña / Ella habla demasiado. / Mira al trigo; no mires / a la cizaña tanto. / ¿Cizaña en toneladas? / De trigo, ¡hasta de grano! / Y en todo caso, / ¡lo sabe el Amo! / ¡Que se alegren los trigos! / Es lindo el campo” (…) (Ramón Cué S.J.) (15).

Dios tiene la Palabra. La única. ¡Pues que viva Cristo Rey!

J. F. G.

NOTAS:

(1) GARRALDA ARIZCUN, J.F., “Historia reciente de la Unidad Católica: un gran bien a conservar en España. XXV Jornadas de ‘Seglares Españoles por la Unidad Católica’ ” Contiene 3 Partes: Parte 1ª: 78 pp., Parte 2ª: 85 pp. y Parte 3ª: 52 pp. Está publicado el historiadenavarraacuba.blogspot.com, en la entrada del 1-VIII-2015.

(2) Avance del Manifiesto de los Seglares católicos en Toledo, 1989, “Siempre P’alante”, nº 179, 2-XII-1989

(3) Vivencias de Jesús Ortiz Ortín, “Toledo 89 en el recuerdo”, SP’ nº 694, 16-IV-2013 p. 15

(4) “El Pensamiento Navarro”, jueves 30-XI-1978

(5) “Siempre P’alante”, nº 173, 1-IX-1989 p. 11 a nº 190, 19-V-1990. Así escribieron, al cardenal arzobispo de Toledo, don Julián Gil de Sagredo (SP’ nº 180, 16-XII-1989), Eulogio Ramírez (SP’ nº 182, 19-I-1990) y la Comisión organizadora de las Jornadas de 1989 (SP’ nº 183, 3-II-1990). A continuación la Junta de Seglares por la reconquista de la Unidad Católica lo comunicó al cardenal Ratzinger en su viaje a España (SP’ nº 184, 17-II-1990).

(6) GARRALDA ARIZCUN, J. F., “Los 500 números de Siempre P’alante“, Madrid, Rev. “Verbo”, nº 423-424 (marzo-abril 2004), pág. 306-317; IDEM. “Jornadas por la Unidad Católica de España en Zaragoza, XXIXª edición desde 1989”, Rev. digital “Ahora-Información”, 17-IV-2018.

(7) RAMIÉRE, Enrique, S.I., La soberanía social de Jesucristo, Barcelona, Ed. Cristiandad, 1951, 248 pp., pág. 44-45

(8) “El Pensamiento Navarro”, martes, 23-V-1978

(9) “El Pensamiento Navarro”, 28-V-1978

(10) “El Pensamiento Navarro”, 3-I-1980, Melchor Cano

(11) Álvaro d’Ors, La violencia y el orden, Madrid, Ed. Dyrsa, 1987, 127 pp. pág. 120-121).

(12) “Un texto inédito de Pablo VI. Me llega a las manos el texto ‘Pensamiento sobre la muerte’, que fue escrito por Pablo VI casi al final de su vida y que ahora se ha hecho público en Italia. En él, leo: “El drama de mis responsabilidades parece sugerir como solución providencial, mi éxodo de este mundo para que la Providencia pueda manifestarse y llevar a la Iglesia a mejor suerte”. Estremecedor”, “El Pensamiento Navarro”, 10-VIII-1979.

(13) CABALLERO José, Corazón de España. Historia del Monumento del Cerro de los Ángeles (1900-1976), Madrid, Ed. Fe católica, 1977, 211 pp. Véase también, “Alfa y Omega”, jueves 10-IV-2014 p. 6)

(14) VEUILLOT, Luis, La ilusión liberal, Barcelona, La Propaganda Catalana, 1884, 214 pp. traducida de la 3ª ed. francesa por Luis Oliver y Riera, 165 pp., pág. 154-157

(15) CUÉ, Ramón, S. J., Yo creo en la alegría. Canciones para tiempo de angustia, Madrid, 1973, 76 pp., p. 47

APÉNDICES:

Nº 1: Relación de los temas de las Jornadas anuales

Nº 2: Relación de conferencias y conferenciantes

Nº 3: Relación onomástica de conferenciantes

Este artículo se publicó primero en Ahora Información: XXX Jornadas desde el XIV Centenario del Concilio de Toledo (589 – 1989 – 2019)

Reciba gratuitamente nuestras noticias en su correo electrónico

RecibA en Su e-mail todas las novedades
Ha podido leer este artículo gracias al esfuerzo de quiénes hacen posible TradicionViva, un espacio de análisis y debate lejos de los dogmas de la corrección política, que se sostiene gracias a la generosidad de sus lectores. Si quiere ayudarnos puede hacer un donativo en la Cuenta 0073/0100/52/0498126649 – IBAN ES5100730100520498126649 o realizando una donación pulsando aquí. También puede colaborar remitiéndonos sus colaboraciones, reportajes, artículos de opinión, ilustraciones, reseñas de libros, noticias de tu asociación … a nuestra dirección redaccion@tradicionviva.es.

 
Ahora Información

Ahora Información

La revista digital de la España tradicional

Añadir comentarios

Pulse aquí para comentar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.




Síguenos

¡SÍGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES Y ENTÉRATE DE TODO LO QUE SUCEDE EN LA HISPANIDAD TRADICIONALISTA!

Próximos eventos

  1. Dialogo Fernando III, rey y santo

    junio - 27 - 19:00 - 20:30

Facebook

Publicidad