Religion

El «Corpus Christi» en la Valencia Medieval

Actualmente la devoción eucarística del pueblo valenciano hace que esta festividad del “Corpus Christi”  se siga celebrando con un esplendor inusitado, siendo la manifestación religiosa más esplendorosa del calendario eclesiástico valenciano.

La institución de la celebración del “Corpus Christi” se fundamentó en el milagro de la Hostia Sangrienta de Bolsena -pequeña ciudad cerca de Orvieto (Italia)- en el pontificado de Urbano IV (1251-1264). El “Corpus” conmemoraba el triunfo de la Eucaristía. La bula “Transiturus de hoc mundo”, expedida el 11 de agosto de 1264, reconocía el valor canónico definitivo e impulsó esta celebración en la Cristiandad. El culto a la Eucaristía se propagó rápidamente por las principales villas y ciudades de la Europa cristiana y creció el fervor popular en la Corona de Aragón.

La exhibición de la Sagrada Hostia en una solemne procesión pronto se convirtió en un acto religioso-cívico suntuoso en poblaciones valencianas. En la ciudad de Valencia ya se celebró con anterioridad a 1326. Se admite que la Iglesia valentina a partir de Decreto de Urbano IV festejaba con oficio particular, el jueves después de la octava de Pentecostés, la festividad del “Corpus”, y a pesar de no poner en práctica, en principio, el Decreto de Juan XXII relativo a la procesión general, sí que se solemnizó el acto religioso-cívico, aunque no revistió la majestuosidad que merecía el Misterio.

En Valencia y su reino la devoción al Sacramento de la Eucaristía se difundió   pronto debido al profundo sentimiento religioso medieval de los valencianos, lo que propició la festividad del “Corpus”, con gran entusiasmo y esplendor. Tres hechos milagrosos acontecieron en nuestras tierras, según recoge la Tradición y cuenta la Historia, que contribuyeron a la propagación de la devoción Eucarística: El Milagro de los Corporales de Luchente o Daroca, el Milagro de las Sagradas Formas de Alboraya o “Milacre dels Peixets” y el Milagro que tuvo lugar en la villa castellonense de Torreblanca cuando los piratas berberiscos robaron la arqueta con el Santísimo Sacramento  y se organizó una expedición para rescatar las Formas en tierras africanas.

A partir del año 1355 abunda la documentación que confirma la fiesta de esta solemnidad con gran boato, como testimonian las fuentes archivísticas de los “Manuals de Consells”, los “Libres de Clavería Comuna”, la “Colecció de Letres Missives”, el “Libre de Certificacions”, “Libres Judiciaris”, “Libre de Actes”, etc., conjunto de fuentes documentales que se conservan en el Archivo Municipal de Valencia.

La documentación refleja que los gremios y cofradías, hasta su extinción, fueron participantes habituales en la festividad del “Corpus”. Llevaban grupos de música, cantantes y danzas, y desfilaban con cirios que portaban cada uno, acompañando las monumentales imágenes de sus santos patrones. El Consell General de la Ciudad de Valencia aprobó el 10 de marzo de 1377 el orden del desfile en la procesión. Ésta partía de la Catedral y seguía un recorrido por las principales calles y plazas, -volta del Corpus- participando “los honorables Justicies e Jurats e prohomens de la Ciutat de Valencia”.

La celebración de actos procesionales se fue generalizando por todo el Reino. La advocación del “Corpus” simbolizó un acto de adoración a la Eucaristía. En pocos años, numerosas poblaciones valencianas comenzaron a solemnizar fiesta. La ciudad de Morella ya la celebró en 1358 y contaba con la “Confraría del Santissim Sacrament”. Del año 1333 son las “Ordinacions” de la Cofradía de Nuestro Señor Jesucristo y la Vera Cruz de Xàtiva, y en 1406 ya se consignaron gastos en la administración municipal para sufragar la fiesta del “Corpus”. En Orihuela está datada esta festividad en 1400. El papa Martín V concedió una bula, en 1428, que se conserva en el archivo de la Catedral de Orihuela, en la que se otorga el privilegio de aumentar las indulgencias dadas por Urbano IV a quienes participasen en la celebración del Corpus. En Castellón, el Libre de Consells constata que ya en 1409 se conmemoraba, y que en 1415 el Consell municipal encargó a una serie de personas todo lo relacionado con la procesión del “Corpus”, y esta misma fuente histórica recoge la cuantificación de los gastos ocasionados ese mismo año por los objetos y vestidos que se adquirieron para la representación del “Corpus”. Segorbe, sede episcopal, tuvo una gran tradición en la celebración de esta festividad. En Alzira la documentación del Archivo Histórico Municipal registra los acuerdos y deliberaciones sobre la procesión del “Corpus” desde el siglo XV, y otras ciudades importantes valencianas como Burriana, Algemesí, Gandía Elche y Alicante también realizaban actos religiosos para conmemorar el “Corpus Christi”.

Se festejó la solemnidad con actos procesionales y manifestaciones populares. El fervor de los valencianos impulsó la realización de lujosas custodias, se representaron escenas bíblicas en las procesiones, se convocaron concursos poéticos, construyeron “roques” o carros triunfales y se danzaban bailes folclóricos, etc.

En la transición de los siglos XIV al XV, con la incorporación de misterios, alegorías y personajes, la dimensión de la celebración del “Corpus Christi” convirtió la festividad en un acto que combinaba las vertientes religiosa, popular y política, con participación de autoridades municipales.

La Devoción al Misterio Eucarístico se difundió con la veneración del Santo Cáliz de la Cena en nuestra catedral desde el año 1437, y con el desarrollo de actividades de varias cofradías del Santísimo Sacramento, la producción artística, la tradición teológica, los escritos de místicos, las leyendas del Santo Grial, etc.

Actualmente la devoción eucarística del pueblo valenciano hace que esta festividad del “Corpus Christi”  se siga celebrando con un esplendor inusitado, siendo la manifestación religiosa más esplendorosa del calendario eclesiástico valenciano.

Por José Vicente Gómez Bayarri – Académico de número de la RACV

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