Historia

Miembros de la justicia asesinados bajo el Gobierno de la II República (II)

«No he de callar, por más que con el dedo ya tocando la boca, ya la frente, silencio avises o amenaces miedo.»

Donde hay poca justicia es un peligro tener razón. (Francisco de Quevedo)


 

Continuamos con la relación de funcionarios asesinados que hicieron realidad la anterior frase de Quevedo. En la misma observarán que, igualitarios como son, no discriminaron en sus matanzas, de modo que continuando el artículo anterior, aparecen en un amplio abanico seres que van desde ministros a médicos forenses.  Con ellos terminamos este recordatorio.

En función de la región y del poder que las milicias tuviesen en los respectivos territorios, diferentes grupos se encargaron de administrar la vida en la retaguardia republicana durante los primeros meses de la guerra civil. De este modo, grupos de milicianos se ocuparon de controlar el devenir de ciudades y pueblos, regulando todos los aspectos de la vida que los gobiernos, ya fuese el central o los regionales, eran incapaces de hacerlo.

El objetivo de estos dos artículos dedicados a recordarles es también denunciar la presión que el poder ejerce sobre los miembros de la judicatura. Naturalmente que en época de guerra con los ánimos exaltados, la ponderación y racionalidad desaparecen, como se ve  en los casos que se exponen, pero aún hoy en época de paz y democracia, los atropellos se suceden. Con motivo de conocer las Actas de rendición del gobierno de Zapatero a la ETA, hemos tenido constancia del poder de decisión que desde La Moncloa se tiene sobre la que se supone independiente Fiscalía: el primer movimiento del presidente del Gobierno fue dar la instrucción al fiscal general del Estado, Cándido Conde Pumpido, para que destituyese al por entonces fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño, que durante los últimos años se había convertido en el auténtico terror judicial de los terroristas y sus acólitos.

En un primer momento, se aseguró que la marcha de Fungairiño se debió a «motivos estrictamente personales», pero poco se tardó en conocer la verdad sobre su salida de la Audiencia Nacional. Según desveló Libertad Digital, Conde Pumpido ofreció a Fungairiño dos únicas salidas: presentar voluntariamente la renuncia –como hizo– o asumir su destitución. Incluso el propio fiscal general del Estado reconocería que la nota de prensa emitida desde el alto tribunal para dar a conocer a destitución de Fungairiño no decía la verdad y justificaba la decisión tomada acusando al fiscal de desobedecer sus órdenes e incumplir una serie de instrucciones que le había impartido. En palabras de Conde Pumpido «la paciencia tiene un límite». La razón real de la destitución del fiscal la daba el que fuera presidente de la Ejecutiva del PNV durante más de veinticinco años, Xabier Arzalluz. «Si se está iniciando un camino de entendimiento y arreglo con el mundo de ETA el Gobierno tiene que sujetar a los fiscales para allanar el camino. Si alguien ha sido tocahuevos, ése ha sido Fungairiño», afirmó.

Conclusión: Despejado el camino con la defenestración de Fungairiño, continúa el reconocimiento de ETA que hasta entra en el Congreso de los Diputados y no hace un mes, ha visto reconocida su máxima ambición de anexionarse Navarra con el beneplácito y empuje de su sucesor en el desgobierno y traición a la nación.

Todos los gobiernos aprovechan su poder para conseguir sus fines aunque para ello tengan que presionar a las más altas instituciones del Estado que según los sacrosantos principios de esa democracia que dicen defender, deben actuar independientemente. Así que presionaron al también Fiscal General, Torres-Dulce por su postura en varios casos de corrupción, sobre todo el de Gürtel y la querella contra el presidente Artur Mas y los consejeros Ortega y Rigau. Le sustituyó Consuelo Madrigal quien se negó ante la imposición de unos nombramientos que podían ser básicos para el desarrollo del juicio sobre el 1-O, de modo que uno y otra, tuvieron que dimitir “por motivos personales”. Partidos políticos de distinto signo coinciden en favorecer a los traidores a España.

Exponemos ahora una relación de fiscales, secretarios judiciales y médicos forenses que también fueron masacrados por las hordas marxistas.

 

***MIEMBROS DEL MINISTERIO FISCAL DE ESPAÑA:

Francisco Delgado Iribarren fue una de las víctimas de la checa de Bellas Artes. No era una checa cualquiera, era la checa oficial de la República, el Comité Provincial de Investigación Pública. Este centro de detención, tortura y ejecución fue creado el 4 de agosto de 1936 por Manuel Muñoz Martínez, director general de Seguridad. Formaban parte del comité representantes de todos los partidos y sindicatos del Frente Popular, PSOE incluido. El 26 de agosto la checa fue trasladada al número 9 de la calle Fomento y pasó a conocerse como la checa de Fomento. A Delgado Iribarren, ex gobernador civil de Zamora, le señalaron miembros de la UGT porque había sido director general de Prisiones en 1934, con el gobierno de la CEDA.

Fernando González Prieto,  fiscal del Tribunal de Casación de Cataluña. El señor González Prieto y su hijo fueron asesinados  en el “túnel de Usera” en Madrid.

Juan José Barrenechea Laverón, nombrado fiscal en Toledo en mayo de 1933 fue asesinado el 24-8-36 después de sufrir cautiverio.

Pablo Calleja de la Cuesta. Fiscal del Tribunal Supremo. No fue suficiente cesarle en sus funciones el 21 de agosto de 1936, sino que poco después le asesinaron, el 24 de noviembre de 1936 después de sacarle de la cárcel de Porlier.

José Luis de Prat y de Lezcano. En marzo de 1934 estaba adscrito a la Audiencia de Barcelona. Asesinado en esta capital

Ezequiel Cuevas Pinto Teniente fiscal de casación de la audiencia territorial de Barcelona.

Juan María López de Carvajal y de Angulo fue nombrado el 30 de mayo de 1933 fiscal jefe de Guadalajara. Asesinado en Madrid

Graciano Guijarro García de la Rosa fue nombrado el 11 de agosto de 1926 Fiscal jefe de Cuenca, asesinado en esta ciudad el 2-12-36

Luis Porras Salazar, Fiscal Jefe de Almería asesinado el 25 o 26 de septiembre de 1936. Su cadáver fue arrojado al pozo de Cantraviesa sito en el término de Tahal (Almería)

Dionisio Martínez Martínez, Fiscal provincial en excedencia, asesinado en Almería.

Gabriel de la Escosura Ballarín, Fiscal de la Audiencia Nacional

Vicente Henche Yagüe, Fiscal Jefe de Gerona, asesinado en esta capital el 24-8-36

Francisco Checa Guerrero, Fiscal Jefe de Málaga, asesinado el 4 de enero de 1937

Fernando Cortés Gálvez, Fiscal en Málaga, asesinado el 13 de marzo de 1937

Jaime Prats Meseguer, Fiscal de Oviedo

Julio Fernández Divar. Fiscal de Santander

Diego José Gómez del Campillo, Fiscal Jefe de Tarragona

José de Castro Fernández, Fiscal de Valencia asesinado el 12 de septiembre de 1936

Enrique Barber Grandoga, Fiscal excedente, asesinado en Madrid

 

***SECRETARIOS JUDICIALES ASESINADOS:

Antonio Aguilar Mora asesinado el 11 de noviembre de 1936 en Madrid

Rafael López Pando Secretario del Juzgado nº 20 de Madrid el 8 de mayo de 1936

Plácido Lumbreras Cancho, Secretario del Juzgado de la Puebla de Alcocer, de 56 años, fue asesinado en la carretera de Cabeza del Buey el 31-8-36

Enrique Fagoaga Gil. Secretario de Juzgado de Requena, 44 años. Le llevaron al Comité la noche anterior a su asesinato el 21-10-1936. Junto con otros detenidos (entre  ellos el juez municipal José Berzal Martínez de 32 años), les transportaron en un camión por la carretera de Madrid a Castellón hasta Sagunto donde fueron asesinados y enterrados en el cementerio de la localidad.

Enrique Cubert Martínez, de 63 años, Secretario judicial de Villanueva de la Serena asesinado el 30 de julio de 1936 junto a su hijo Alfredo de 23 en la misma ciudad de Villanueva.

Alfredo Bárcena Llorente de 66 años, Secretario Judicial de Alzira (Valencia), asesinado el 22 de septiembre de 1936 en el cementerio de la ciudad

José Antonio Aparicio Domínguez, secretario de Denia asesinado el 28 de septiembre de 1936 en Pedreguer, figurando como implicado Vicente Ivars Ronda y otros.

Andrés Conde Gómez Secretario Judicial de Fuenteovejuna asesinado el 27 de septiembre de 1936 en dicha ciudad.

Jeremías Pastor Pérez de 66 años, Secretario Judicial de Elche asesinado el 26 de septiembre de 1936 en la carretera de Elche a Alicante.

Cándido Pequera Seriola, Secretario Judicial de Igualada de 58 años, asesinado en Montmaneu el 15-9-36 por el comité rojo de Igualada

Juan López Zafra, Secretario de San Roque de 49 años, asesinado en la ciudad el 27-7-36, junto a otras cinco personas, por marxistas llegados de Málaga más elementos afines locales.

Pablo Gómez Francés, de 62 años Secretario Judicial de Lucena del Cid fue asesinado el 12-10-36

Salvador de la Cámara García, Secretario judicial de Hinojosa del Duque fue asesinado el 27-7-36

José Benavides Vargas, Secretario Judicial de Valdepeñas de 46 años asesinado en el cementerio de la localidad el 18 de septiembre de 1936

Juan Halcón García, Secretario Judicial asesinado el 27-9-36 en Cañete de las Torres

Mariano López Cañas, Secretario Judicial de Montoro, de 46 años, asesinado el 12-9-36, encontrado junto con cadáveres de otros vecinos en el cementerio de Jaén.

Manuel Pumpido Esperante, de 27 años, Secretario Judicial de Benabarre, fue asesinado el 28-7-36 en el cementerio de Benabarre

Rafael Siles Benavides, de 63 años, Secretario Judicial de Alcalá Real, asesinado el 12-9-36  en la carretera de Arroyo de las Parras- Castillo de Locubín

Miguel Polaino Gil, de 56 años, Secretario Judicial de Cazorla asesinado el 3-10-36 en el cementerio de Peal de Becerro

Felipe Ibáñez Kábana, de 30 años, Secretario Judicial de Huelma, asesinado el 16-1-37 en Iznalloz. José López Hernández y otros implicados en el asesinato.

Eduardo de la Loma Marín, de 27 años, Secretario Judicial de Belchite, asesinado el 6-9-36 pero no se encontró su cuerpo

Esteban Villa Moreno, Secretario Judicial de Mancha Real de 67 años, fue asesinado en el cementerio de la ciudad el 4 de abril de 1937. José del Cerro Torrecilla, Juan Gómez Plaza y Lorenzo García Lobo aparecen implicados en el asesinato.

José Luis Gozálvez Checa, de 38 años, Secretario de la Audiencia de Málaga, asesinado el 26- 7- 36 en la calle de Almohalla en Archidona. Fue sacado de su domicilio por una patrulla integrada por los guardias municipales José Pacheco Morales, Brigadas Rojas (Miguel Burgueño Alba y José Ligero @ Ligerillo) y a pocos metros del mismo, fue asesinado.

Antonio Cardona López Secretario del Juzgado nº 2 de Málaga, asesinado el 24-9-36

Arturo Aznar Calixto, de 56 años, Secretario Judicial de Coín asesinado el 11-8-36

José de la Plata Vílchez, de 38 años, Secretario Audiencia de Murcia, asesinado en agosto de 1936 en el km 400 de la carretera de Cartagena a Madrid.

Julio Nieto de la Fuente, Secretario Judicial de Quintanar de la Orden de 60 años, asesinado el 25-7-36 en el cementerio de Almuradiel

Ramón Álvarez-Valdés y Castañón, Secretario Judicial en la Audiencia en Madrid En la primavera de 1934 protagonizó un agrio debate parlamentario que le hizo ganarse la enemistad de muchos diputados republicanos e izquierdistas —se negó a apoyar a los capitanes Galán y García Hernández, héroes de la República fusilados por monarquía en 1930— y que acabaría provocando su dimisión como Ministro de Justicia. Tras el 18 de julio de 1936 fue arrestado por las autoridades republicanas y encarcelado. La noche del 22 al 23 de agosto fue asesinado en la cárcel Modelo por milicianos que habían ocupado la prisión.

 

Rafael García de la Victoria, Secretario de Sala habilitado,

 

***MÉDICOS FORENSES

Puede parecer al lado de los otros grupos mencionados que el médico forense carece de la importancia de los anteriores. Nada más lejos de la realidad. Además de otros aspectos, auxilia a jueces y tribunales en la administración de justicia, determinando el origen de las lesiones sufridas por un herido o la causa de la muerte mediante el examen de un cadáver; es por eso que en la investigación criminal, la actuación del médico forense es esencial. Acude -junto o no- con el Juez de Guardia y Ministerio Fiscal cuando se procede al levantamiento del cadáver después de una muerte sospechosa de criminalidad o violenta; examina y recoge signos externos del lugar de los hechos, determina la hora probable de la muerte y realiza la necropsia del cadáver; examina de forma macroscópica las tres cavidades (craneal, torácica y abdominal) y toma muestras para su remisión a centros especializados en ciencias forenses, laboratorios, en situaciones normales y no tan convulsas como las que nos ocupan. Los médicos están capacitados para realizar múltiples diligencias, entre las que destacan:

  • Determinación de las causas, mecanismo y manera de la muerte, cuando éstas son de origen violento.
  • Ayudar en la procuración de la justicia, auxiliando al juez a resolver dudas derivadas de la actuación de los fenómenos médico-biológicos -cuando están presentes-, si se comete algún presunto hecho delictivo.

Se comprende que estas tareas significaran gran peligro para los médicos forenses por cuanto podían ayudar a determinar los autores de los asesinatos, de modo que varios se vieron en la misma situación que aquellos a los que anteriormente habían tenido que examinar.

Carmelo Serrano García, Médico Forense de Elche, de 63 años, asesinado el 26 de septiembre de 1936 en la carretera de Elche a Alicante

José Fabregat Martí, Médico Forense de Castellón de 51 años asesinado en el término de Almazora el 2-11-36

José María Vives Salas, Médico Forense de Tarragona

Luis Garreta Zanuy, Médico Forense interino en Gandesa, de 41 años, fue asesinado el 13-9-36 en el cementerio de la ciudad.

Cándido Campos García-Bajo, Médico Forense de Orgaz de 60 años, asesinado el 29-8-36 en la carretera de Mora

Feliciano Maestre Pérez, Médico Forense de La Unión, de 72 años, asesinado el 19-8-36 en la carretera de Cartagena-La Unión en el km 8

Ponemos punto final al artículo con parte de un famoso verso de Quevedo que hace honor a la actitud vital que mantuvieron estos mártires asesinados por la pacífica II República, con la esperanza de que quienes se vean presionados por los poderes públicos sepan reaccionar así de dignamente:

 

«No he de callar, por más que con el dedo
ya tocando la boca, ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.

¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?»

Miembros de justicia asesinados bajo el gobierno de la II República

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Valentina Orte

Licenciada en Geografía e Historia, fue profesora hasta su jubilación.

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