Opinion

Venezuela: Un camino empedrado desde finales del siglo XX al siglo XXI

La independencia de poderes que estaba tocada desde mucho tiempo se afincó aún más aquí, porque el Tribunal Supremo de Justicia -TSJ- algunos de cuyos magistrados no cumplieron con los procesos para ocupar los cargos se convirtió a los ojos y opiniones de algunos en un cuerpo ilegítimo.

Por Felipe Hernández Hernández| Actuario | Caracas, Venezuela


Algunos afirman que son ciclos históricos que los países tienen que vivir para que los ciudadanos empiecen a distinguir que es lo que les conviene y lo que deben desechar. Muy caro nos ha costando comprender este ensayo, que de tener un país con cierta y real prosperidad hasta el año 1998, con algunas dificultades propias de países democráticos, íbamos a tener un cambio tan radical en el año 1999 al llegar un nuevo gobierno que fue votado por una mayoría sin duda para el momento.

Los cambios de Chávez

Al principio se mostraba que el gobierno seguiría una línea quizá muy similar a lo que había prometido el candidato señor Hugo Chávez en su programa de gobierno que le fue comprado por quienes votaron por este a la presidencia. En el primer año de gobierno una de las primeras acciones fue cambiar la Constitución de la Republica de Venezuela, llevándose por delante a la que se tenía desde 1961 -40 años de crecimiento exponencial en infraestructura en todas las áreas del territorio nacional, con algunas deficiencias sociales y económicas, obvio, porque era una democracia joven-.

Se cambia desde su nombre a la república, para matar a la IV, y que naciera una nueva la V, con el nombre de REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA, el BOLIVARIANA, en honor a Bolívar, en este paso no se disuelven todos los poderes, pero nombrándose una ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE-ANC-, esta adopta funciones supra constitucionales, toda una parafernalia política que comienza a formar opiniones en contra, pero al final nace la nueva constitución que es aprobada en referendo por mayoría de votos al SI con escasa participación de la gente, sin embargo respetada por todos.

En pocos años, menos de cuatro, empieza el giro de 360 grados de lo que había prometido el presidente Hugo Chávez en lo que se comenzaba a notar cantidad de cambios que se empezaban a sentir; cambios de los símbolos patrios, desde incorporar una estrella a la bandera nacional, de tener siete estrellas pasó a tener ocho. El escudo sufre un cambio trascendental, el caballo que se le endereza su cuello y algunos rasgos, colocándolo con la cabeza al frente corriendo.

La barrida de la industria petrolera

En economía, la industria petrolera que era nuestro bastión de sostenimiento de lo económico, generadora de casi el 95% de divisas, y de mayor aporte al PIB, que por razones de que se presumía que había trabajadores de alto nivel que no estaban en la línea de lo que el gobernante y su gabinete aspiraba, lo que hizo que más de 20 mil trabajadores, con antigüedad promedio mínima de 20 años,  fueran retirados de sus funciones, desde directores, gerentes, y altos cargos de dirección. Muy  similar ocurre que las otras empresas básicas del estado, esto se conoció como una barrida de raíz de cualquiera que venia de la IV Republica, y no comulgara con lo que ideológicamente se estaba conformando: el socialismo del siglo XXI.

La era Maduro

Terminada la era de Chávez por fallecimiento de este, se queda encargado de la presidencia Nicolás Maduro Moros, quien por constitución tuvo que llamar a elecciones, proceso que se lleva a cabo quedando ratificado el señor Maduro, ganando a su contendor más fuerte de la oposición al el señor Capriles por un margen muy estrecho. Mucho agua corrió hasta llegar a la situación cercana de la actual. Al hacer tantos cambios improvisados que no se midieran las consecuencias se multiplicaron los problemas en cinco años que nos llevó a infinidad coyunturas económicas, sociales y políticas al extremo de que se generalizara el descontento.

Dificultades de subsistencia

Lo más grave es que en el país se profundizó una escasez de alimentos y medicinas, dado que las medidas económicas diseñadas en este mandato del señor Maduro fueron tan controversiales que la devaluación monetaria, la inflación de más de un millón porciento en 2018, la  no tenencia de divisas por la baja producción petrolera, juntos estos factores y más, fueron conllevando a impagos de compromiso de la República con tenedores de deuda externa e interna del Estado y de empresas estatales, así como infinidad de medidas que no resolvían, más bien empeoraron en el tiempo al máximo la existencia de vida de los ciudadanos que sus ingresos no le dan ni para sobrevivir; subidas de salarios mínimos por decretos casi mensuales, es una larga historia de circunstancias que no son comparables con ningún otro país en el planeta tierra, al punto que estamos por debajo de los que en otrora ocupaban algunos países del África, y Haití, en los últimos puestos de clasificación de pobreza extrema.

Perversión de las instituciones

Estas ínfimas referencias, por ser más, y por presiones de toda índole, local y externa, llegamos a que el gobierno hiciera fuertes estrategias para paliar la presión de la gente, que en si fue un efecto al revés por lo que conllevó al régimen iniciar un periplo político no muy transparente, que fue hacer un llamado intempestivamente a una Asamblea Nacional Constituyente -ANC-, invocando al poder originario: al pueblo, para cambiar la actual constitución de 1999, cosa que ocurrió, pero fue cuestionada por la oposición local e internacional por no cumplir las normas que rige en la Constitución de la República.

Anular la Asamblea Nacional con mayoría  absoluta de la oposición democrática

¿Cuál era el fin del régimen? Impedir las actuaciones de la Asamblea Nacional –parlamento- que fue elegida en 2015 por una gran mayoría de votos, más de 14 millones de votantes, 70% del padrón de los electores, donde la oposición democrática logró tener una composición parlamentaria en diputados, mayoría absoluta, que le daba poderes legislativos y de contraloría de hacer un muro de contención superior al de los que en números son los que apoyan al régimen, los cuales al poco tiempo se retiraron dejando su curul vacío. Aquí comienza toda una trama política que conlleva a emerger violaciones de leyes y constitución sin precedentes en toda la vida Republicana de Venezuela.

El Tribunal Supremo a las órdenes de Maduro

La independencia de poderes que estaba tocada desde mucho tiempo se afincó aún más aquí, porque el Tribunal Supremo de Justicia -TSJ- algunos de cuyos magistrados no cumplieron con los procesos para ocupar los cargos se convirtió a los ojos y opiniones de algunos en un cuerpo ilegítimo. El gran zarpazo del TSJ consistió en  declarar en desacato a la Asamblea Nacional-parlamento- para quitarle diputados para que el número de estos de oposición no tuvieran el voto absoluto para que sus actuaciones fueran limitadas y no pudieran emprender acciones que paralizarán al poder ejecutivo, o al mismo TSJ. En vista de esto, basados en ley, no hubo otra vía que constituir otro TSJ paralelo nombrado por la legitima Asamblea Nacional-AN-legitimando al nuevo TSJ, cuyos magistrados, por ser intimidados por el régimen, se fueron al exilio, y ahora legislan desde cualquier lugar del mundo. Una cosa es medio contarlo, otra es vivirlo.

Unas elecciones fraudulentas

El 2018 en plena convulsión política lleva al régimen a hacer adelanto de elecciones para presidente de la república, que se llevaron acabo el 20 de mayo de este referido año,-usual era en el mes diciembre cuando se cumplirían 6 años de mandato- pero con una serie de irregularidades que eran consideradas como elección fraudulenta por actores locales y países que se sumaron advirtiéndolo; sin embargo,  el proceso lo llevaron adelante, resultando ganador el señor Maduro como se estimaba, con un escaso 35% de los electores de los más de 20 millones supuestamente inscritos, sin contar 4 millones en el exilio que no podían votar,  esto sin ser comprobado por nadie con credibilidad como observadores en estos procesos como son la OEA, la ONU y la UE, entre otros entes de prestigiosa validez para procesos electorales. Posterior a esto se llevaron otros procesos como gobernadores resultando que de los 24 estados del país 20 fueron ganados por el régimen, y solo 4 por un partido de la “oposición”. Similar fue para los Concejos Municipales más de 90% en manos del régimen, todo una fórmula para tener control total del Estado, y en sus instituciones, excepto con a Asamblea Nacional-parlamento.

Vacante la Presidencia de la República

Terminado 2018 con muchísimos cúmulos de problemas, dejando detalles evidentes que no se mencionan porque sería hacer un libro mayor que el del libro Gordo de Petete entramos en lo que venia con un viento soplando algo lento convirtiéndolo a una turbulencia que se siente profundamente en este primer trimestre de 2019. El periplo político comienza el inicio del año con fechas emblemáticas, una el día 5 de enero, porque por reglamento parlamentario se elige un nuevo presidente de la Asamblea Nacional, cayendo este honor en el Ingeniero Juan Guaidó Márquez, que efectivamente siguiendo el protocolo se juramentó ese mismo día. Siguen los juramentos que por Constitución por haber terminado el período presidencial del señor Maduro, habría que juramentarse según la Constitución de la la República Bolivariana de Venezuela el nuevo presidente elegido en elecciones libres, reconocidas, esto no se cumplió, porque para la oposición democrática venezolana y países de varios hemisferios no reconocieron legitima la elección del pasado 20 de mayo de 2018 del señor Maduro.

Juan Guaidó asume interinamente la Presidencia para convocar elecciones

El señor Maduro decide que el día 10 de enero 2019 que por Constitución es mandato juramentarse ante el parlamento, pero como este es desconocido por el régimen al declararlo en desacato, y la Asamblea Nacional no podía hacerlo, este paso lo hizo el señor Maduro ante el Tribunal Supremo de Justicia-TSJ-no legitimo- también desconocido por la Asamblea Nacional-parlamento- por haber sido constituido ilegítimamente, lo que evidencia en toda la trayectoria desde 2015 hasta la fecha una confrontación de poderes. Al no haber presidente constitucional según Constitución, quien le tocó asumir la presidencia ejecutiva de la República fue al ingeniero Juan Guaidó Márquez que el día 23 de enero 2019 en cabildo abierto en la calle con el pueblo junto a él juraron cumplir con la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, asumiendo como PRESIDENTE (E) de el País.  Así las cosas, estamos entre diatribas políticas que tienen convulsionado tanto a los ciudadanos de nuestro país, tanto de la oposición como del régimen que disputan la dirección de la Nación. Ahora bien, con apoyos locales e internacionales, donde tenemos un presidente legitimo encargado de las funciones ejecutivas el ingeniero Juan Guaidó Márquez que no está en el despacho usual que es el Palacio de Miraflores. No obstante, el ingeniero Guaidó ha hecho acciones de gobierno para solventar la crisis económica y social autorizando conjuntamente con la Asamblea Nacional lo primordial que es la ayuda humanitaria que países amigos enviaron a la frontera de Colombia y de Brasil punto de acopio, donde saldrían para las personas que más lo necesitan, que es sabido que esta, por impedimento de los que están en resistencia a entregar los cargos esta ayuda se evitó a la vista de todos en el mundo que no pudo entrar más allá de un punto fronterizo con consecuencias agravantes como la quema de camiones que la transportaban y de la misma, así como heridos y muertes en enfrentamientos, sobre todo, en el Sur del país, límite con Brasil.

Además el ingeniero Guaidó ha nombrado representantes diplomáticos en los países que lo han reconocido, esperando a su vez otros que están en proceso de también dar su placet. En esta última semana de febrero y primera de marzo de 2019 el ingeniero Juan Guaidó Márquez hizo una gira por varios países del sur de nuestra América, empezando por Colombia, Brasil, Argentina, Ecuador, entre otros, que lo recibieron con honores de un presidente (E) legítimo, retornando al país, dentro del tiempo que según la Constitución de la República le otorga para fines de ausencias de viajes en representación de la Patria.  Vamos bien.

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