Opinion

El nuevo Rey Sol del siglo XXI

La frase “El Estado soy yo” resume la concepción del derecho divino de gobernar que el rey o monarca (o Sánchez en este caso) .

Luis XIV, rey de Francia y Navarra, de 1643 hasta 1715 fue conocido como ‘el rey Sol’, debido a su apabullante, absolutista y longevo mandato de 72 años. Es conocido como el máximo exponente de la monarquía absoluta, y consiguió hacer de Francia un régimen centralizado.

Una de las citas más célebres que se le atribuyen es la de “El Estado soy yo”, (l’Etat c’est moi) es el lema del absolutismo que se interpreta en el sentido de identificar al rey con el Estado, en el contexto de la monarquía absoluta. La frase pronunciada el 13 de abril de 1655 por el joven rey ante el Parlamento de París refleja la esencia del apogeo del absolutismo.

Así está actuando Sánchez. Lleva tiempo en que su ego lo traiciona cometiendo graves errores de protocolo. Como está convencido de que su puesto es el de Felipe VI, intentó lo que se llama “chupar cámara”. Junto a su esposa protagonizó la imagen más bochornosa de la festividad del 12 de octubre de 2018: tras su turno en el besamanos ofrecido por los Reyes en el Palacio Real, ambos se han quedado junto a los monarcas en la línea de saludo, llegando incluso a saludar a los siguientes invitados, entre ellos, la entonces presidenta del Congreso, Ana Pastor. Para mayor humillación de su soberbia, fue un asistente del jefe de Protocolo quien tuvo que ir a recordarle que ese no era su lugar; un humilde becario de protocolo fue quien ‘desalojó’ a Pedro Sánchez del besamanos. Tremendo, no sé como no sufrió una alferecía.

Por el contrario, un año después volvió a reincidir cuando el Rey se acercó a saludar a los paracaidistas, que habían sufrido un percance en la exhibición del desfile del 12 de octubre pasado. Sánchez se acerca tanto a los Reyes mientras saludaba a los paracaidistas que, de nuevo, fue apercibido por protocolo. Le pidieron que mantuviera cierta distancia y no invadiera un momento tan íntimo de Felipe VI y Letizia con los militares. Las infantas también mantuvieron una muy breve conversación con el paracaidista accidentado para intentar subirle el ánimo. A pesar de la advertencia, Pedro Sánchez va detrás muy pegado. Protocolo le dice que no es su sitio. Sánchez no se va, considera que él, por méritos propios está al mismo nivel que el Jefe del Estado cuyo puesto quiere ocupar con la llegada de la III República.

Las formas, y en este caso también la cortesía debida al Rey, que sigue siendo el Jefe del Estado pese a la querencia indisimulada de Sánchez por suplantarle en sus atribuciones, le obliga a otros comportamientos. En sus 10 meses en el Gobierno, Sánchez ha suplantado a Don Felipe en la más alta representación de España en el exterior, acaparando él solito casi todos los viajes al extranjero. Ha ejercido de jefecillo de Estado bis en ceremonias como el homenaje ante su tumba al presidente de la República Azaña, o en la Cumbre de líderes mundiales en París por el centenario del armisticio que puso fin a la I Guerra Mundial –Begoña Gómez incluida-. El colmo es que también le dejara sin su papel en la formación de Gobierno, (después de las elecciones de abril) algo que se estableció en la Transición durante el debate constitucional. Que no se olvide Sánchez, esto sigue siendo una Monarquía parlamentaria. Y en democracia siguen siendo importantes sus formas y él debe ser el primero en respetarlas.

Pero le es difícil porque con el aumento del poder, su ego también se multiplica. Ya no se conforma con suplantar a un rey que ejerce en una monarquía parlamentaria; esto se le queda pequeño. Él quiere emular a Luis XIV en un absolutismo monárquico, que se caracterizó por la concentración de todo el poder en el monarca o gobernante; es la esencia del apogeo del absolutismo que representaba. La frase “El Estado soy yo” resume la concepción del derecho divino de gobernar que el rey o monarca (o Sánchez en este caso) tenía de nacimiento, transmitido por herencia, lo que lo situaba por encima de la ley. Esto es lo que, sin título alguno está desarrollando Sánchez, de modo que, si bien es difícil que lo veamos como rey, es muy posible que lo veamos como dictador caribeño tipo Castro o Maduro.

Y por el temor a que esto ocurra, ahora que de nuevo nos vemos obligados a practicar el deporte de votar, han surgido voces de asociaciones como “El Club de los Viernes” y otros, que claman por unas elecciones limpias y transparentes. Exigen más control y llevan razón. En tiempos de González y Aznar hubo un pequeño movimiento de gente que conocía el operativo del voto por correo y denunció las lagunas existentes en la inspección del proceso. Ningún partido les hizo caso. Ahora la situación ha empeorado ostensiblemente al ejercer de Director General de Correos un gran amigo de Sánchez, ajeno totalmente a las labores propias de la corporación. De momento ya se han producido hechos significativos de lo que puede suceder:

  • Un cartero en Cataluña destruye propaganda electoral de Ciudadanos
  • El artículo 73.4 de la Ley Electoral deja la custodia de los votos por correo a la Sociedad de Correos y Telégrafos S.A. controlado al 100% por el SEPI, perteneciente al Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, es decir, al afín y dependiente de quien ostenta el poder. Sería conveniente que tuvieran la garantía de su custodia por la Guardia Civil, pero parece que no interesa.
  • Una vez recibida la documentación, cualquiera puede votar por otra persona, sin ningún tipo de autorización por parte de la primera hacia terceros, que no tienen por qué presentar su DNI, y pudiendo firmar o inventarse las firmas en el modelo de correo certificado.
  • Una sola persona puede presentarse en Correos con cientos de votos y enviarlos sin ningún tipo de control como ya ocurrió en Melilla o en Turre (Almería).

No sólo no se ha hecho nada para controlar la transparencia del tema, sino que se ha previsto volcar los datos del voto por correo directamente al monto general, con lo que el control y la limpieza en las elecciones se dificulta enormemente.

Y si hablamos del voto presencial, aún puede ser peor ¿Se podrá votar en libertad en toda España? Lo dudo. Vistas actuaciones pasadas de los CDR en su ayuda independentista y el afán del nuevo rey Sol por no defender a pacífica gente que se consideran españoles libres e iguales, me temo lo peor especialmente en la Cataluña interior.

Es difícil confiar. Más bien tememos se deje llevar de sus amigos soliviantadores de tantos países en la América hispana y de los hechos que allí suceden. Por ejemplo en Bolivia desde la Habana y Caracas, según Jaime Bayly,  ordenaron a Evo Morales que no suelte el poder […] “Él solo es una pieza dentro del imperio cubano”, expresó durante el monólogo inicial de su programa y añade el hecho de que el conteo de los votos haya sido paralizado por el órgano electoral de Bolivia durante más de 20 horas es una prueba de que la “inteligencia cubana” alteró los resultados, porque no quieren que su imperio se pierda como sucedió con el ex presidente Rafael Correa en Ecuador, según la tesis del periodista Bayly.

La perplejidad internacional con esa actuación quedó patente. Mientras, la misión de observadores de la OEA tildó de “inexplicable” el giro en el resultado, la UE expresó “serias preocupaciones” y EE.UU. acusó al gobierno de “subvertir la democracia”.

En la última actuación del absolutista de “l’Etat c’est moi” presume de que la Fiscalía depende del Gobierno para prometer que traerá a Puigdemont de regreso a España para ser juzgado por sedición y malversación. Engolado y soberbio incidió en una entrevista concedida a RNE, en que hará «todo lo posible» para poner a Puigdemont frente a la Justicia española. Para lograrlo se escudó en la Fiscalía: Y entrevistando al entrevistador, le preguntó al presentador, Íñigo Alfonso, «¿De quién depende la Fiscalía»? a lo que éste respondió «del Gobierno» y Sánchez zanjó el tema con un más que significativo «Pues ya está».

Esas palabras, en las que venía a reconocer de forma clara que el Gobierno controlaba la Fiscalía, provocó un auténtico revuelo en el Ministerio Fiscal, hasta el punto de que Sánchez se vio obligado a matizar en Twitter pocas horas después que la Fiscalía no es que dependiese del Ejecutivo, sino que contaba con «el respaldo del Gobierno en la defensa de la Ley y del interés general».

Con esa actitud entregó un arma impagable para el abogado de Puigdemont que podrá alegar que esa orden de regreso de este no es una orden judicial, sino política del gobierno. Los bienintencionados creen que como el mismo Sánchez dice en su disculpa, fue fruto del cansancio; otros que van más allá, recuerdan las taimadas pero sucesivas concesiones al independentismo que por un pequeño puñadito de votos ha hecho este nuevo Rey Sol: recordamos con dolor la entrega de Navarra a los bilduetarras, la sentencia sobre la exhumación de Franco y su reinhumación donde dictatorialmente obligó a la familia, un hecho que supera a los de Stalin, Mao Zedong, Xi Jinping o Kim Jong-un; o la sentencia del procés rebajando penas y concediendo que puedan no cumplir sino una mínima parte de ellas como ya ocurre con otro recluso famoso del que es rehén de los votos de su grupo, Oriol Pujol.

De modo que muchos tienen la seguridad de que el “desliz por cansancio” del presidente no fue tal, sino un acto preconcebido, preparado para ayudar a los golpistas que sin ningún pudor reconocen su interés en romper España por cualquier medio por violento que sea. Y el “Rey Sol” permite los atropellos, hasta el punto que pretende castigar a las fuerzas de orden que protegían a la indefensa población civil. Todo sea por conseguir los apoyos necesarios para que el squatter continúe disfrutando de sus privilegios: utilización desaforada del Falcon, el complejo de la Moncloa, etc. Vimos clara la deriva desde el momento que en las Cortes anteriores, al saludo de Junqueras Sánchez contestó con un “no te preocupes”. Efectivamente, todo el gobierno de España en pleno, tratando de rebajar su pena por rebelión…quizá en pocos años le veamos en efigie homenajeado como a Companys, asesino de entre ocho y nueve mil seres inocentes.

La matización o rectificación del presidente no paraba las duras críticas realizadas al unísono por todas las asociaciones de fiscales. La Fiscalía General del Estado, (con “Los Cuatro Magníficos” al frente) emitió una breve nota en la que señalaba que las actuaciones desarrolladas por los fiscales en el juicio del «procés», «como el resto de las que realizan a diario los fiscales», se han producido en el ámbito de la autonomía funcional del Ministerio Fiscal y con sujeción a los principios constitucionales de legalidad e imparcialidad». Desde la Unión Progresista de Fiscales –a la que pertenecía la ministra de Justicia, Dolores Delgado, cuyo Departamento guardó ayer silencio por toda esta polémica–subrayó que «la Fiscalía es un órgano constitucional que ejerce sus funciones de acuerdo con el Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal».

Y la mayoritaria Asociación de Fiscales recordó al presidente del Gobierno en funciones que la Fiscalía es independiente y solo depende de la legalidad, «y no cumple órdenes del Gobierno». Además, lamenta el «desconocimiento de las funciones conferidas al Ministerio Fiscal por parte de quien hace tales manifestaciones», es decir, Pedro Sánchez, «que no se ajustan a la realidad y generan en la ciudadanía una confusión inaceptable».«Sorpresa» y «estupefacción» por lo dicho por el presidente en funciones, al tiempo que deploran que Pedro Sánchez transmita al exterior «una imagen de injerencia del Gobierno brazo ejecutor del Gobierno, y eso es una falacia y nos hace perder credibilidad», manifestó el portavoz de la Asociación Profesional e Independiente de Fiscales. Otro fiscal lo dijo con mayor claridad: Pedro Sánchez «o es un sumo ignorante, lo que es malo, o está comprometiendo a sabiendas la extradición de Puigdemont, lo que sería peor». Este era el objetivo.

Ya cuando Llarena activó la euroorden contra Puigdemont fuentes del Ejecutivo atribuyeron la decisión al impulso de la Fiscalía General, pero el presidente no lo había verbalizado con esta claridad hasta ahora. Es más, Sánchez nunca había presumido de una manera tan cristalina de controlar la Fiscalía. Al contrario, ha proclamado siempre su independencia, sobre todo ante las acusaciones en este sentido realizadas por los independentistas.

«Nadie está por encima de la ley» dice Sánchez al tiempo que pone infinitas zancadillas para que la ley no se cumpla. Sin embargo, si echamos la vista atrás debemos reconocer que es propio de la deriva del PSOE. No retrocederemos a sus hechos durante la II República; nos limitamos al periodo que se dice democrático y ya gobernando quien, a la vista de lo que ha venido después, ha pasado a ser el gran gobernante. Entonces. 1985, Alfonso Guerra enterró a Montesquieu, cuando, aprovechando la mayoría parlamentaria que poseía reformó la Ley del Poder Judicial, destruyeron su independencia y jactándose de ello, enterraron a Montesquieu, el filósofo que defendió la independencia de los tres poderes del Estado. El «pacto por la justicia» acometido después por los populares, a través de una fórmula de elección mixta, ni acabó con el corporativismo, ni garantizó la independencia del poder judicial.

Quizás sea hora ya de resucitar a Montesquieu. Para él, las leyes políticas y su conveniente ordenamiento producen la libertad. Dicho ordenamiento se construye sobre la base de la separación de los poderes principales del Estado. Colocar el máximo órgano de gobierno de los jueces en manos de los partidos no garantiza precisamente la libertad e independencia de este órgano para servir a los ciudadanos. El predominio constante del poder ejecutivo y su intromisión en los demás poderes conduce, sin remisión, a la tiranía.

Y si quien la ejerce es un ser con un ego como el del nuevo Rey Sol, España va mal, la ciudadanía debe saber que, al menos, no oculta sus intenciones. En su necesidad de demostrar su absolutísimo poder ha advertido, quizá sería más apropiado decir amenazado, que si consigue mantenerse en el Ejecutivo tras el 10 de noviembre propondrá una reforma del Código Penal para «tipificar como delito la apología del franquismo» (cuatro años de cárcel para el que discrepe de su verdad de la memoria histórica) y además iniciar los cambios legales necesarios para disolver la Fundación Nacional Francisco Franco.

ESPAÑA, PATRIA DE CIUDADANOS LIBRES E IGUALES

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Valentina Orte

Licenciada en Geografía e Historia, fue profesora hasta su jubilación.

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