Opinion

Alea iacta est

Provoca además indignación que un grupo de golpistas plante al Rey y encima se jacte de estar ante la "oportunidad histórica de sentar al Estado a negociar".

(La suerte está echada– Julio César, 49 a.C.)


Suetonio atribuye la frase a Julio César en el momento que este cruzara el pequeño río Rubicón que separaba a Italia de la Galia Cisalpina. El Senado romano, para impedir el paso de tropas procedentes del Norte, declaró sacrílego y parricida a aquel que con una legión o con sólo una cohorte pasara el Rubicón. Sin embargo, Julio César, a quien el Senado había rehusado nombrarle Cónsul y a quien, por instigación del cónsul Pompeyo, había ordenado dejar el mando y licenciar a sus tropas, decidió marchar sobre Roma para derribar a Pompeyo.

Cuando César llegó a orillas del Rubicón, se decidió a vadearlo, diciendo: Alea iacta est. Sabía que este hecho desataría la Guerra Civil contra Pompeyo, pero no porque ese río marcara el límite de Italia con el resto de provincias, sino porque ningún gobernador podía salir con su ejército del territorio asignado sin consentimiento del Senado.

Viene a cuento esta expresión por la difícil situación que atraviesa España y porque creemos que en otra de esas transformaciones que sufre su persona, Sánchez, imaginándose un nuevo César ha pasado el Rubicón, la “raya roja” que siempre dijo que nunca traspasaría, porque eso sería violentar la Constitución: pero claro, una cosa es lo que dice y otra lo que hace. Él va a lo suyo que es permanecer en el poder, sea como sea, el mayor tiempo posible, aunque para ello ningunee al Jefe del Estado, pisotee la dignidad de España y de los españoles y humille al Rey. Sánchez no ha respetado el artículo 99 de la Constitución que establece cuál es el papel del jefe del Estado tras unas elecciones generales, porque es  incapaz de entender que las formas en democracia constituyen el cauce institucional que las dota de esencia y de sentido;  ha tratado de instrumentalizar la figura de Felipe VI porque ha supeditado a su propio interés político el papel constitucional del monarca.



Y porque a él le interesa, consiente la humillación a los españoles y al jefe del Estado, que supone la decisión de ERC de no acudir a la ronda de consultas; además de una vergüenza democrática, ha impedido que el Rey pueda formarse una opinión cabal y directa sobre los apoyos con los que cuenta Sánchez ante una eventual investidura. Y ha sido el propio interesado quien ha informado al Rey, lo que no deja de ser una anomalía democrática al hacer al tiempo, el papel de juez y parte, en tanto que la Constitución establece que serán todas las fuerzas con representación parlamentaria quienes den cuenta al jefe del Estado de su decisión. ERC, cuyo voto es crucial para que Sánchez sea investido presidente del Gobierno, se ha negado a informar al Monarca en una actitud que muchos consideran intolerable y que, según dicen, revela la degradación acelerada de la democracia española. Otros consideran que lo que es degradante es que un grupo que asegura ir contra la Constitución y el sistema de gobierno español, pase por respetuoso demócrata. Al menos, ha demostrado ser consecuente con sus ideas.

Provoca además indignación que un grupo de golpistas plante al Rey y encima se jacte de estar ante la «oportunidad histórica de sentar al Estado a negociar«. Nos indignaba especialmente que “la sentada a negociar” fuera de igual a igual, al mismo nivel que si se realizara entre Francia y España; de modo que teniendo certeza de que su fuerza va en la misma proporción que disminuye la del Presidente en funciones, el señor Torra, siguiendo su demostrado carácter racista y su afán de superioridad, −quizá solo se quede en un postureo al que tan acostumbrados nos tiene,− pero de momento, ha puesto de manifiesto su gran indignación por ser tratado al mismo nivel que los jefes de partido y presidentes de comunidad. Encima, él que exige bilateralidad en exclusiva, sería recibido en segundo lugar. Su enojo es mayúsculo, porque él es especial, él lo vale… bueno, solo por sus votos y solo para Sánchez.

El Presidente en funciones tendrá que volver a hacer una gran finta para complacer a los separatistas. Un día después de que el PSOE rehabilitara políticamente a Quim Torra comprometiéndose a «reconocer institucionalmente» a la Generalitat, el jefe del Ejecutivo catalán ha exigido a Pedro Sánchez «amnistiar a los presos» y aceptar la «autodeterminación de Cataluña» a través de un proceso de negociación supervisado por una «mediación internacional».

«Libertad, amnistía, ejercicio del derecho a la autodeterminación y mediación internacional para conseguir nuestros objetivos», ha insistido Torra, quien también ha reiterado a Sánchez la necesidad de un reconocimiento todavía más explícito que incluya una reunión entre ambos. Algo a lo que el PSOE sigue negándose, por el momento. «Falta bilateralidad, voluntad y garantías para llegar a una solución política. No tenemos la prisa que ellos tienen en su calendario», se ha defendido el republicano Sabrià. Este señor Sabriá no conoce a Sánchez. La situación de ser Presidente en funciones la puede prolongar porque parece que en la Constitución no se recoge un caso similar, solo establece tiempos una vez celebrada la investidura si esta resultara fallida; mientras esta no se celebre, puede seguir en “funciones”. Total, en funciones o no, sigue disfrutando de las mismas prebendas, como por ejemplo seguir disfrutando del Falcon. Es el presidente que más lo ha utilizado, quizá por ello ha duplicado el contrato de bebidas para su suministro, que pasa de  20.000 euros anuales a 40.000, un 100 % de incremento.

El Sánchez “cesáreo”[1] ha pasado su Rubicón sin permiso del Senado con intención de derribar a Pompeyo. Explicamos: el Rubicón ya hemos dicho que es la raya de lo que no le está permitido traspasar por muy Presidente en funciones que sea, como es su aggiornamento[2] con aquellos que no ocultan su deseo de destruir España. En principio querían “morder” una esquinita de España, pero tal como se manifiestan últimamente lo que quieren demencialmente, es desmenuzarla, atomizarla basándose en los derechos que ellos aseguran tener, sin concederle a los demás el mínimo derecho a defender los suyos. ¡Ellos, los demócratas!

Y lo ha pasado sin permiso del Senado, que en este caso se trata del Congreso, porque ni se ha molestado en preguntar a los diputados, aunque muchos ya se lo han hecho saber. Ahora dice que  va a citar a presidentes de Comunidad y de partidos políticos para “conocer su postura” que le interesa mucho. Algunos se lo han creído, cuando en realidad lo hace para encubrir sus trapicheos con Torra y Bildu, es decir, van a servir de comparsas en la teatralización de la investidura de Sánchez que parece tener ya casi atada.

Por último: derribar a Pompeyo. En este caso la Monarquía, pero no sólo, se trata de destruir España. Buscan un cambio de gobierno, una vuelta a su adorada (por desconocida) II República. Y despejando su camino, van cual legiones, sus palmeros tratando de convencer a aquel que todavía manifieste algo de criterio propio. Entre sus palmeros, Iglesias, al que ha prometido la vicepresidencia, y por ello, se bate el cobre defendiendo lo buenos que son los postulados de Sánchez.

Por cierto, que en esta su labor de palmero de Sánchez y defensor de su prometida vicepresidencia, es digno de observar el cambio, al menos aparente, con el que actualmente se manifiesta. Mantiene ahora un perfil bajo, una voz suave y una actitud conciliadora que atraerá a aquellos que hayan olvidado sus famosos exabruptos: «La guillotina es el acontecimiento fundador de la democracia».“El cielo no se toma por consenso, se toma por asalto”, «El poder nace de la boca de los fusiles«. Y lo que es peor «yo no puedo decir España» ni «utilizar la bandera rojigualda”, o también demostrando su desprecio por la Carta Magna, «El papelito ese que se escribió (Constitución) no se respeta hoy». ¿Y este figura va a ser vicepresidente del gobierno de España? No la puede nombrar pero sí cobrar de ella. Claro que como ocurre con quien parece será su jefe, todo depende de su interés personal, porque no podemos olvidar que también dijo muy ufano: «Podemos NO entrará en ningún gobierno presidido por el PSOE”[3] hasta que obtuvo la promesa de disfrutar de varios ministerios y sobre todo de una vicepresidencia. Ante este chute de poder, siguiendo su manifiesta incoherencia vital, se come sus palabras.

De modo que, efectivamente la suerte, la mala suerte, diría yo, está echada. España se va a ver des- gobernada por un nuevo Frente Popular dirigido por truhanes y malandrines que la llevarán a la balcanización y a todos sus ciudadanos, de nuevo al caos, horror y sufrimiento si Dios no lo remedia.

[1] Perteneciente o relativo al imperio o a la majestad imperial

[2] Renovación o modernización a la que se somete una cosa

[3] https://www.lainformacion.com/politica/frases-demuestran-pablo-iglesias-cordero_0_914009183.html

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Valentina Orte

Licenciada en Geografía e Historia, fue profesora hasta su jubilación.

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