Contacte con nosotros

¿Qué quieres buscar?

Opinión

Todo se trata de estatus

¿Cómo combatir el liberalismo?

Hoy intentaremos explicar cómo, detrás de cada ordenamiento político-social, todo es una cuestión de estatus. Todo depende de cómo se distribuya el estatus, de qué (cuanto es lo distribuido) y para quién. Una vez tratado este punto central, veremos cómo puede resultarnos útil en nuestra realidad práctica.

A lo largo del escrito hablaremos demasiado del leninismo, por tanto, es necesario especificar que entendemos por él. El leninismo, como veremos, bien puede simplificarse en la siguiente frase: Hacer lo que sea necesario para llegar al poder. Por supuesto, esto es una definición muy vaga, así que profundicemos un poco más. Históricamente, la estrategia leninista de poder consistió en tomar a los marginados y resentidos sociales, utilizar su pésima posición social para generar en ellos un sentido común de pertenencia a una clase, una identidad de común, “los excluidos”, y, a partir de ahí, utilizarlos como fuerza de choque letal, como milicia paramilitar -e incluso directamente militar- para tomar el Poder. Es decir, consiste en dividir y enfrentar a la sociedad internamente, poniendo a los hermanos a matarse entre sí, con el objetivo de ganar en el proceso. Esto es, para toda sociedad donde se aplique, una auténtica política del suicidio colectivo. Como vemos, el leninismo lleva a otra dimensión el significado de “hacer todo lo que sea necesario para llegar al Poder”, y no sólo para obtenerlo, sino para resguardarlo y reforzarlo una vez tomado, incluso si ello implica la aniquilación de tu propia sociedad.

El leninismo, por tanto, consiste en una “politica de la anormalidad”. Reivindicar, ponderar y enarbolar en la cima del mástil del estatus social la bandera de los “excluidos”, con todos los vicios que caracterizan a los marginados expresados en forma de virtudes. Si antes no tenías nada, la elite leninista, al menos, te da “algo”, comprando así tu lealtad, pues si no tenías nada, ese “algo”, para ti, es realmente mucho.

En términos generales, las sociedades más desiguales, en términos de su respectiva distribución de estatus, son especialmente sensibles al leninismo. Las sociedades occidentales, en su mayoría, sino es que todas, están divididas en tres (arriba, medio, abajo), por tanto, son sociedades bastante desiguales en cuanto a la distribución de estatus, dando lugar fácilmente a una lógica política leninista.

Ahora, tomemos un breve recaudo. Aquí utilizamos bastante el análisis de clases y nos centramos en su distribución. Para el lector que no está familiarizado con este blog –y no lo culpo en absoluto ¿Quién podría perder su tiempo en leerme?- esto podría resultar confuso. En realidad, para todo lector podría serlo puesto que, dado el meinstream de ideas reinante, las “clases sociales” solo nos son inteligibles en términos económicos. Pero la economía no lo es todo. En Occidente, la distribución de estatus político está fuertemente mapeada con las clases socioeconómicas. Esto, porque es un efecto propio del modus operandi de la organización social liberal, pero no necesariamente debe ser así. En general, quienes se hayan en la cima del estatus poseen gran poder económico, pero esto es un defecto propio de la distribución de estatus, que genera la convergencia en su cima del poder económico y también del político, pero no significa que la distribución de estatus sea lineal o dependiente de la económica; de hecho, al menos a priori, el estatus es, en principio, independiente de toda otra condición, y será este, una vez fijado, quien determinara los medios para ascender en él, y no al revés. Es decir, la economía como medio principal de ascenso en el escalafón del estatus quo, en caso de serlo, es producto y, por tanto, posterior, a la fijación de un determinado status político, a un Estado.

Publicidad.

Por esto, para los fines que aquí nos proponemos, no debe entenderse por sociedades más iguales solamente a las sociedades con economías o ingresos más o “mejor” distribuidos, de hecho, a menudo ocurre lo contrario. Comprendemos el nivel de igualdad/desigualdad de una sociedad en términos de su distribución de estatus. Confiamos en que ya nos entenderemos mejor.

Las sociedades más iguales, al contrario de las desiguales, son menos proclives al vicio leninista. Estas se caracterizan por un amplio y muy mayoritario medio social, casi indiferenciado del abajo. De hecho, prácticamente se definen entre un arriba y un gran único abajo. La política, por tanto, de estas sociedades, es lo que podríamos llamar “política de normalidad”, donde todo está orientado al mantenimiento del mismo estatus político-social y, por esto, a la preservación de todo lo que a ello hace, porque esto es lo que resulta rentable a la élite vigente. Es decir, poseen una clase gobernante que se nutre de mantener las costumbres vivas, de mantener todo como está. Son sociedades, por defecto, no conservadoras, sino reaccionarias. Esto genera que estas sociedades sean más estables y, por tanto, más duraderas a largo plazo, pues tienden a reforzar la cohesión dentro de la clase de los propios gobernantes en torno al mantenimiento y la defensa de lo normal y, a su vez, de estos para con los gobernados, quienes, a cambio, mantienen su fidelidad. Sin un importante abajo social marginado y resentido respecto de un medio social más exitoso, ninguna casta pretendiente puede utilizarlos como clientes para la construcción de su Poder. El suicidio leninista queda abortado de cuajo.

Las sociedades leninistas son, entonces, por naturaleza, sociedades degenerativas, puesto que la base de su existencia, del sostén de su elite como tal, es la depredación constante de su propio seno social. Son sociedades auténticamente suicidas. Cuidado, con esto no queremos decir que toda sociedad desigual sea leninista sino que, como dijimos es más proclive a serlo. Las sociedades más iguales, por el contrario, tienen más posibilidades de ser procreativas, puesto que su fundamento organizacional es el refuerzo constante de los lazos que unen al seno social. De esta forma permiten un tipo de acumulación mucho más importante que la material, la inmaterial, el conocimiento ancestral acumulado a lo largo de la historia y transmitido en forma práctica de generación en generación, la tradición. Este tipo de acumulación es, según el propio Maurras, la base de la civilización como tal.

¿Cómo vemos en nuestra realidad contemporánea? Bueno, el sistema imperante es el liberalismo ¿Qué nos dice al respecto nuestro breve análisis previo?

Publicidad.

El liberalismo lleva inevitablemente al comunismo, o más específicamente, al leninismo, porque su efecto a nivel social es la profundización de las desigualdades de todo tipo, a la vez que la ruptura de todos los lazos de cohesión social. En lugar de preservar una sociedad que se ve a sí misma como una sola, con los mismos intereses, y con vecinos que sienten un fuerte compromiso para con el otro, con la comunidad y, por ello, mantienen un fuerte sentido de pertenencia; se obtiene una sociedad individualista, más precisamente, atomista, conflictuada entre sí, donde toda la coexistencia social cae dentro de un juego de suma cero, es decir, una competencia o, más precisamente, una lucha, en que cada uno piensa que lo que tiene el otro solo lo ha podido conseguir a costa mía, convirtiéndolo, así, en mi enemigo. La retroalimentación del Poder de esta elite proviene de lograr que las dos clases de abajo se vean como enemigas mutuas, utilizando el estatus como uniforme de guerra para cada ejército, ganando ella en el proceso mediante la propagación de un dependiente y, por tanto, sometido abajo, y la supresión de un competitivo y, por ello, riesgoso medio.

Es la propia élite liberal quién, una vez en el Poder, descubre que la estrategia política más rentable, ya no sólo para mantener su posición, sino para fortalecerse, es el leninismo. El liberalismo, en la práctica, se asesina a sí mismo porque, al consistir en la desunión humana, en el corte de los lazos históricos y su reemplazo por la mera competencia, por la introducción del hombre en un genuinamente recreado estado de naturaleza, en una guerra civil, lleva congénitamente en sí la semilla del comunismo.

Si la élite liberal es, como explicamos, naturalmente incapaz de encarar una estrategia de Poder compatible con la cohesión social y la construcción de comunidad; y que, por el contrario, sólo concibe rentabilidad en la destrucción ¿Qué podemos hacer al respecto?

El único modo de parar al asesino leninista es que el medio y el abajo descubran que, más que enemigos, realmente son, o deberían ser, amigos, y que el único y genuino enemigo es la élite antisocial. Que el abajo es sólo uno, un pueblo, una comunidad, siendo explotada y destruida desde arriba y que, por tanto, sus intereses son comunes y empiezan por el desplazamiento, derrocamiento, total de la élite traidora. Esto, por supuesto, requiere de una nueva elite que entienda a su estrategia de Poder como el mantenimiento de la cohesión del abajo y su identificación como uno sólo, que halle su seguridad, su estabilidad como elite, en la defensa y protección del pueblo llano.

Publicidad.

En esta línea, los movimientos nacionalpopulistas son excelentes para esta tarea, puesto que han leído a la perfección esta realidad. Un pueblo abandonado y traicionado por una elite que lo ha despreciado en favor de los ajenos, que solo puede concebir a la politica como la humillación de todo lo que algún día fue normal y que esta avocada a la subversión de todo lo relacionado a lo que ellos alguna vez llamaron “patria”. Indudablemente, en la encrucijada entre globalismo/nacionalismo, que hoy en día está perfectamente alineado con el clivaje elite/pueblo, el nacionalpopulismo está del lado del pueblo.

No obstante, nuestras objeciones no pueden faltar. La principal de ellas es que, fácticamente, populismo resulta un sinónimo de democracia, y realmente, al menos a largo plazo, nada bueno puede provenir de ella, en ninguna de sus formas. La democracia no puede contener el instinto predador de la politica, por lo que no es demasiado afín al proceso acumulativo civilizacional, y es particularmente susceptible a los instintos subversivos. Por esto, si bien el populismo puede resultar muy atractivo dada nuestra débil posición actual, dudo seriamente de su favorable desempeño una vez en el Poder.

Claramente, no estamos en posición de ser exquisitos, de exigir mucho, por eso, en este sentido, debemos ser leninistas: Una vez identificado el enemigo, el globalismo/progresismo, tenemos que apoyar férreamente todo lo que sirva para derribarlo. Si el nacionalpopulismo es hoy en día la única defensa politica posible capaz de articularse al punto de plantar cara al globalismo, allí debemos estar; si estos contribuyen a su derrota, quizá, una vez caído el enemigo, la oportunidad de algo mejor se manifieste ante nosotros. Mientras tanto, si bien nuestras simpatías deben estar con todos los estadistas que plantan cara al globalismo en defensa de sus pueblos, seguimos firmes en la convicción de que propuestas superadoras son posibles, y que han de venir, no como nuevas ideas, sino en forma de reivindicaciones de las eternas verdades que jamás debimos perder.

COMPARTE

Publicidad.

EMBÁRCATE EN LA LUCHA CONTRARREVOLUCIONARIA:

Si quieres defender la cristiandad y la hispanidad, envíanos tus artículos comentando la actualidad de tu país hispano desde una perspectiva tradicionalista, y nosotros los publicaremos. También puedes enviarnos artículos sobre la fe católica y la cultura, entendiendo cultura como amor a la verdad y la belleza, reseñas de libros, artículos de opinión … Ya somos más de 9.000.000 de lectores en todo el mundo, únete a nuestro equipo de voluntarios y difunde la verdad compartiendo en redes sociales, o remitiendo tus colaboraciones a redaccion@tradicionviva.es

Te necesitamos

Somos un espacio de análisis lejos de los dogmas de la corrección política; puedes colaborar haciendo una DONACIÓN.

 

Te puede interesar:

Click para comentar

También puedes comentar con facebook:

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

BOLETÍN GRATUITO

Recibirá nuestros artículos en su correo.

Gracias por suscribirse.

Algo ha fallado.

Revista gratuita

Revista Soberanía Social

Reciba gratuitamente la revista "Soberanía Social", y la selección de artículos del editor.

Agenda

No hay próximos eventos actualmente.

LIBRO

Carlismo para principiantes

Revista Tradición Viva

EL NUEVO ORDEN MUNDIAL (NOM)

Podcast

HISTORIA DEL CARLISMO

Publicidad

Rafapal: El carlismo

Opinión

El idiota presumido se convence que por haber sido elegido en las urnas ya tiene patente de corso para hacer lo que le venga...

Economía

Cuando la pequeña propiedad sufre en todo el mundo y en Italia es probable que cientos de miles de negocios cierren para siempre, Bezos...

Actualidad

Entrevista con Alain de Benoist.

Análisis

Es necesaria una aristocracia del alma, del pensamiento y de la educación que enarbole la bandera de contrarrevolución católica mientras se sacuden por debajo...

Publicidad

Copyright © 2020. Creado por la Asociación Editorial Tradicionalista - redaccion@tradicionviva.es Revista de historia, actualidad y análisis tradicionalista. Editada en Madrid (Spain). Fundación: 2010. - ISSN 2253-8569 - Director: Carlos Pérez- Roldán Suanzes. Director honorario: Jose Antonio Pérez- Roldán y Rojas. TradicionViva.es un espacio de resistencia civil que pretende crear estados de opinión, análisis y debate en donde las imposiciones políticas no existen. Garantizar esta libertad de pensamiento depende de ti, querido lector. Por ello te pedimos que difundas nuestra publicación, y colabores remitiéndonos artículos y estudios que no tienen cabida en otros medios de comunicación.