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Daniel Marín: «La Iglesia censura tanto al capitalismo como al socialismo»

El portal colombiano Razón+Fe entrevista a Daniel Marín.

Reproducimos por su interés la entrevista realizada por el excelente portal colombiano Razón+Fe  Daniel Marín Arribas, notable economista español que combate al liberalismo y propaga las enseñanzas sociales de la Iglesia. Hablamos sobre problemas económicos y morales del mundo actual, el legado de la Escuela de Salamanca y la tergiversación de esta por los liberales.

Daniel Marín es docente universitario y economista profesional en ejercicio. Colabora en diversos medios de comunicación y es miembro de la AEDOS (Asociación para el Estudio de la Doctrina Social de la Iglesia). Logró los títulos de Máster en Escuela Austriaca de Economía, Doctrina Social de la Iglesia y Psicología. Es además experto en la Escuela de Salamanca y el Magisterio de la Iglesia, y conoce en profundidad el pensamiento liberal. En estos campos se sitúa su labor divulgativa y apostolado cristiano. Ha publicado varios libros sobre el pensamiento social católico de los doctores hispanos del Siglo de Oro, y ha brindado ponencias, homenajes y campañas para difundir a estos personajes tan importantes para la historia y para la actualidad.

Entre los libros que ha publicado, están:

  • España puede salir ya de la crisis: en seis sencillos pasos (2012)
  • La Iglesia y el liberalismo: ¿es compatible la enseñanza social católica con la Escuela Austriaca? Apéndice a la Edición Hispana: La Iglesia, el Liberalismo y la Escuela de Salamanca (2017)
  • Destapando al liberalismo: la Escuela Austriaca no nació en Salamanca (2018)
  • Juan de Mariana y la defensa de la Cristiandad Hispana (2020)

R+F: ¿Cuál es la situación de la comunidad de economistas en España? ¿Hay indicios rescatables de compromiso con la fe?

DanielLa situación en España no es muy diferente a la de otros lugares de los llamados países Occidentales. Economistas con un enfoque netamente católico hay una ínfima cantidad, y ninguno debatiendo en los medios de difusión masiva o aportando su granito de arena en proyectos políticos. A lo más que se llega en ambientes conservadores es a la llamada economía social de mercado, pero que de fondo acaba mezclando conceptos y cosmovisiones liberales; teóricos inspirados en muchas ocasiones por economistas del ordoliberalismo como Wilhelm Röpke. Sin duda, es verdad, menos desencaminados que otras escuelas más radicalmente liberales como los anarcocapitalistas o libertarios de la Escuela Austriaca, pero al fin y al cabo con esa raíz liberal moderna que dista de la cosmovisión clásica aristotélico-tomista de la que mi amada Escuela de Salamanca es deudora y promotora, amén por supuesto de los postulados más genuinos de la Doctrina Social de la Iglesia. ¿Indicios rescatables? En todo error siempre hay un indicio rescatable; pues todo error parte de alguna verdad que hace apetecerlo a un hombre que por naturaleza está creado para la verdad. ¿Compromiso con la Fe? Dígame usted a cuantos economistas ha escuchado poner en el centro a la piedra angular, que es Nuestro Señor Jesucristo (Mt 21, 42). Si no se construye empezando por la afirmación del fin último del hombre, perfectamente resumido por San Ignacio de Loyola al inicio de sus Ejercicios Espirituales, todo el resto del edificio podrá tener “indicios rescatables” pero no un orden en su sentido más pleno, verdadero y bueno. ¿Hacia qué ordenan los economistas la economía moderna? Desde luego no a elevar la mirada del trabajo, la compraventa, la publicidad, los ritmos y costumbres de vida hacia el servicio de la voluntad de Dios y la salvación del alma… Las más de las veces a los deseos desordenados, el consumismo, la avaricia, la envidia, la lujuria, la gula… Por poner este tipo de cuestiones de manifiesto, yo mismo he sido expulsado del doctorado en Economía en una universidad católica española, alegando que mi doctorado no era de Economía. Es la gran tristeza de nuestra área de las ciencias humanas, invadida de ateísmo, como mínimo práctico (como si Dios no existiera).

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R+F: Muchos preguntan confundidos qué sistema económico concreto defiende la Iglesia Católica, creyendo que debemos encasillarnos a un sistema existente y defenderlo doctrinalmente; ¿cuál cree que sea el origen de esa equivocación y cómo corregirla?

Daniel: La Iglesia no defiende ningún sistema económico concreto; ni lo defiende ni puede defenderlo; pues lo concreto corresponde a la razón práctica, y ésta se mueve en el terreno flexible de la virtud de la prudencia. Defender sistemas económicos encorsetados es propio de la mentalidad racionalista de la modernidad. He ahí el origen, y también la explicación de porqué los antiguos no tenían ni este debate. La corrección es fácil: abandonar el racionalismo moderno. Hay que saber que las soluciones para los problemas concretos deben meditarse en la situación concreta, alumbrando la reflexión, eso sí, con los principios perennes. Esto es lo que hizo por ejemplo un Francisco de Vitoria en su Relectio de Indis, disertando sobre la presencia española en el Nuevo Mundo, apoyándose en principios enseñados por el Magisterio de la Iglesia, Santo Tomás de Aquino y otras autoridades relevantes. Por tanto, la Iglesia Católica no defiende ningún sistema económico concreto. Ahora bien, sí censura ciertos sistemas por ir tanto en sus fundamentos como en sus consecuencias contra los principios perennes del orden creado por Dios. Aquí tenemos, evidentemente, al capitalismo y al socialismo.

R+F: ¿Qué cree que es lo que motiva a algunos individuos a considerarse ‘conservador en lo moral y liberal en lo económico’?

Daniel: A “muchos individuos” la pura ignorancia. Piensan que ser liberal en lo económico es defender la economía de mercado. Hay otros que saben lo que hay detrás; otros que como Michael Novak acaban admitiendo que es “el sistema que, hasta el momento en la historia, es el mejor diseñado para cumplir las premisas del pecado original”. Es muy grave que un católico, a sabiendas de esto, se proponga como tarea personal el defenderlo, el considerarse liberal en lo económico. El liberalismo es la plasmación teórica y práctica del pecado original; no en vano el Papa León XIII en su encíclica Libertas llamó a sus seguidores “imitadores de Lucifer”. ¿Qué pasa, se puede ser “imitador de Lucifer” sólo en lo económico? En cuanto a lo de conservador en lo moral…, hay que hacerse una pregunta: conservar, ¿el qué? En lo moral, es decir, en la actuación del bien, uno debe ser virtuoso. Y la virtud también debe practicarse en la praxis económica. Su ausencia, se deja notar en las injusticias e iniquidades que vemos todos los días, desde el gobierno y también desde el mercado.

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R+F: ¿Cuáles son las características de un consumo moral y católicamente responsable?

Daniel: El consumo debe tener una pauta muy concreta, también definida por San Ignacio de Loyola en sus Ejercicios Espirituales, el “tanto en cuanto”. Tanto debo yo desear, poseer, consumir, cuanto me ayude para el fin para el que fui creado, que es el servicio a Dios y la salvación de mi alma. El P. Francisco Suárez, jesuita, también nos lo indicaba siguiendo al santo: “Para ordenar la voluntad, hay que observar una indiferencia de afecto acerca de estos bienes, ya sea para tenerlos o para carecer de ellos, considerados en sí mismos, y, en consecuencia, sólo quererlos en la medida en que pueden ser instrumentos de la virtud”. Las cosas han de ser deseadas, poseídas y consumidas en cuanto son útiles para el ejercicio de la virtud. Si algo nos desordena, es mejor desecharlo. Un ejemplo ilustrativo puede ser el consumo de vino. En tanto en cuanto nos sirve de alimento saludable y acompañamiento de alguna comida para celebrar algo lícito y digno, puede ser consumido; en tanto en cuanto nos emborrona la conciencia y puede ser semilla de otros pecados, debe ser desechado. Y así con todo lo que podamos pensar…

R+F: ¿Cuál diría que es la mayor dificultad que ha encontrado usted al poner en práctica la ética cristiana en sus hábitos económicos?

DanielMi mayor cavilación está en aquellos bienes que han sido producidos mediante medios injustos o vendidos a través de métodos inicuos. El ejemplo claro se puede ver en aquellas empresas que explotan a personas de países subdesarrollados para lograr sus prendas, o aquellas que comercializan sus productos bajo exaltaciones eróticas o campañas de propaganda de la ideología de género. Hoy en día la economía está repleta de estructuras de pecado, tal como señaló acertadamente el Papa Juan Pablo II, y es difícil, por no decir imposible, escaparse de éstas. No obstante, sí creo que debe haber un ánimo de evitarlas en lo que podamos; un ánimo que obligaría bajo precepto y su carencia sería culpa de pecado, como mínimo de omisión. Los sacerdotes en la actualidad, por desgracia, tienen poca o nula formación en moral de asuntos económicos para dirigir las almas de sus fieles, y es importante que aprendan ésta de los clásicos. Ya advertía fray Tomás de Mercado O.P. hace unos pocos siglos que “no saber en un negocio, qué es lo justo, y qué su contrario, es no entender nada de él. Porque esto es lo primero que de cualquier negocio el Cristiano debe saber, por no perder el bien eterno, tratando el temporal”. ¡Ay… cuántos pierden la vida eterna “ganando” la temporal!

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R+F: Quizás esas estructuras de pecado han llevado entre otras cosas a tener una sociedad de desposeídos… ¿Podemos pasar de ser una sociedad proletarizada a una sociedad de propietarios de nuevo? Si es así, ¿mediante qué pasos?

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DanielPor posibilidad de razón, claro que es posible. Por posibilidad real, también, pues sabemos que ya existió. No es una quimera, como los paraísos comunistas y capitalistas, donde sus ideólogos para no admitir el fracaso de sus contradicciones inherentes siempre responden que “no se aplicó puramente”. Respecto a los pasos, no me atrevo a concretar, pues la historia y la realidad siempre desbordan la mente de cualquier racionalista, y yo no lo soy. Lo que sí tengo claro es que habría varios obstáculos qué vencer para comenzar a andar el camino: Ilegalización de la usura, desvinculación del sistema monetario con el sistema crediticio de bancos centrales y abolición de éste último devolviendo la moneda de curso legal a manos de un gobierno con directrices adecuadas, supresión de los impuestos que gravan los bienes inmuebles (en España el I.B.I.), así como patrimonios y sucesiones y donaciones, legislar sobre el salario justo familiar, alentar la repartición de beneficios a la mano de obra en sociedades de capital, promover la repoblación de espacios rurales y pequeñas ciudades descongestionando los hormigueros de las grandes urbes, apoyar y desarrollar los cuerpos intermedios en forma de cooperativas, asociaciones, gremios, colegios profesionales, etc., descargando la acción “social” del Estado en pos de éstos, moderar la sociedad de consumo restringiendo la acción comercial a ámbitos concretos y fomentando el ahorro hacia la lícita inversión, entre otras acciones que encaminen en la misma línea…

R+F: Por cierto, hablando de liberales, ¿qué es lo más disparatado que le ha respondido un liberal a usted luego de preguntarle qué es la libertad?

DanielLo disparatado es que generalmente no ofrecen una definición. Muchos idolatran una cosa que luego no saben ni definir. Pero aún más disparatado es ver cómo algunas de sus cabecillas intelectuales, como Mises o Hayek, en realidad eran unos deterministas.

R+F: ¿Y qué casos conoce de liberales que hayan abandonado el liberalismo para adecuarse a la enseñanza social de la Iglesia? Ya sea personajes del pasado o de la actualidad…

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Daniel: En España podría citar el ejemplo honroso de Juan Donoso Cortés, del cual, por cierto, recomiendo la lectura de su libro: Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, considerados en sus principios fundamentales (1851).

R+F: Además de economista profesional en ejercicio, usted tiene una marcada faceta académica que ha dedicado al estudio en profundidad de las doctrinas de los teólogos y juristas católicos de la llamada Escuela de Salamanca, refutando de una manera sistemática que sean iniciadores de la ideología liberal. ¿Podría mencionar algunos momentos específicos (citas, declaraciones, etc.) en que teóricos liberales hayan tergiversado a la Escuela de Salamanca para adaptarla a su ideología?

Daniel: En efecto, son estos maestros de la Hispanidad los que han cimentado mi forma mentis, nutriendo no sólo mi visión sobre las cuestiones económicas, jurídicas, políticas o sociales, sino también la esencia de todo ello, que es la Fe. Sobre la pregunta que formula…, hay muchos ejemplos, algunos de ellos más sutiles y otros directamente burdos. Lamentablemente, a estas alturas sobre nuestros pobres maestros salamantinos he leído y escuchado una cantidad muy numerosa de despropósitos. Se les llama precursores de la democracia liberal…, cuando abiertamente se declaraban monárquicos. No solamente indiferentes ante las formas de gobierno, sino con clara decantación por la monarquía; eso sí, una monarquía ni absolutista donde el Rey concentra todo poder sin barreras, ni liberal, donde el Rey no tiene ninguna potestad de mando; más bien un régimen mixto de gobierno. También se les menciona como precursores de los derechos humanos…, cuando estaban en contra de las hoy llamadas libertades modernas, empezando por la religiosa. Unos maestros que en algunos casos como autoridades prestaban incluso servicio al Tribunal del Santo Oficio, como el P. Juan de Mariana S.I. o el P. Francisco de Vitoria O.P. En otras ocasiones les ponen como iniciadores de la economía moderna o del liberalismo económico…, cuando arengaban contra los mercaderes avariciosos y elaboraban tratados completos para encarrilar la economía por los cauces de la justicia y la religión. Estaban en contra de la usura, nervio del sistema monetario y crediticio moderno, y contra los especuladores, amos del mundo moderno. ¡Cuidado! No contra el mercader en sí, ni contra el inversor, sino contra el avaricioso, el usurero y el especulador, muy habituales en el sistema capitalista, y mucho menos en la antigua Cristiandad. No obstante, uno de los pasajes más burdos me lo encontré en uno de los profetas del austrolibertarismo, el judío Murray N. Rothbard, quien en su libro Ética de la libertad cita al P. Francisco Suárez S.I. poniendo en su boca que el Derecho Natural aplicaría aunque Dios no existiera, y abriendo así la puerta a una “ética natural” atea. Sin mencionar que en su particular “ética de la libertad” atea esté a favor de aberraciones que Suárez ni por asomo apoyaría, tales como que los padres puedan vender a sus hijos en un capitalista “floreciente mercado de niños” o que una madre pueda matar a su hijo con el aborto porque simplemente está “desahuciando” al delincuente de su propiedad privada, lo cierto es que nuestro jesuita ni siquiera defendió que el Derecho Natural pueda desligarse de su creador, que es Dios. Precisamente, esa tesis es la que explicó para posteriormente pasar a refutarla. ¡Así obraba el método de la disputación escolástica! Pero Rothbard muestra una ignorancia tal que, si seguimos su proceder, podríamos coger algún pasaje donde, por ejemplo, Santo Tomás hable de la existencia de Dios, y en la parte contraria donde explica la inexistencia, cogerla y decir que ¡el Aquinate es ateo! Rothbard podría haberse ahorrado citar al padre Suárez y manchar su nombre. Un personaje que es uno de los pilares de una escuela que algunos intentan ver como sucesora de la de Salamanca, y que ni siquiera advirtió el básico modo de disertar de la escolástica de la que supuestamente desciende…

R+F: Algunos de esos que indica que intentan ver la católica Escuela de Salamanca como precursora de la liberal Escuela Austriaca militan en España en el Instituto Juan de Mariana o en el Centro Diego de Covarrubias. ¿Ha hablado personalmente con algún miembro del Instituto o del Centro para advertirles de la tergiversación que están promoviendo? Si es así, ¿cómo reaccionaron?

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Daniel: Yo guardo amistad con alguna persona del Juan de Mariana; aquellas que saben distinguir el plano personal del doctrinal. Odio la ideología que profesan, pero procuro amar a sus personas. Es el reto y el deber, aunque unos lo hacen más fácil que otros, como en la vida misma. Santo Tomás nos enseña que “el modo de actuar de Cristo debe ser siempre el modelo de nuestra conducta. Pues bien, Dios ama y odia. En todo hombre tenemos que distinguir dos realidades, la persona y el pecado; la persona debe ser amada, y el pecado aborrecido”. El liberalismo es pecado; en tanto liberales les aborrezco, en tanto personas procuro amarles. La mayoría se retuercen cuando les haces ver las tergiversaciones que están promoviendo; claman su ira con no menor violencia que los comunistas, acusándome de esa palabra tan manida como vacía para desacreditar: “fascista”. Otra que suelen usar es la de “fundamentalista”, cuando no intentan ir al ataque personal. En última instancia liberales y socialistas son hijos de la misma rama torcida, y no es de extrañar que en suelo hispano cometieran o intentaran cometer los mismos asesinatos, unos en el siglo XIX y otros en el XX. Cuando se enfrentan a la doctrina católica se ponen agresivos como demonios. Desprecian la Cruz, con todo lo que eso conlleva. Ya nos dijo Nuestro Señor que Él es signo de contradicción para el mundo… No obstante, también tengo que decir que he podido presenciar y conocer personas a las que mis textos han ayudado a abrir los ojos, y no sólo en un plano natural, sino los ojos de la Fe. A éstas, algunas hechas amigas, les tengo especialmente presentes en mis oraciones. Hay más alegría en el Cielo por un pecador convertido que por noventa y nueve justos que no necesitan conversión. Así lo siento en lo hondo de mi corazón, y agradezco a Nuestro Señor que me permita verlo.

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R+F: También ha comentado que los escolásticos de Salamanca eran monárquicos; ¿por qué lo eran, por ejemplo, Vitoria o Suárez?

Daniel: Creo que nadie mejor que ellos para responder esta cuestión. Que hablen brevemente; Francisco Suárez S.I.: “la razón natural no señala como necesaria (…) la democracia; y muchos menos ésta, porque es la más imperfecta de todas”. Francisco de Vitoria O.P.: “resulta inevitable que allí donde son muchos los de igual rango en la administración, se vean abrumados con disensiones y sediciones, y arrastren con violencia de un lado para otro a la república”, además, “el mejor de los regímenes es el de uno solo, al modo como el orbe todo es sapientísimamente gobernado por un único príncipe y Señor”.

R+F: A su juicio, ¿hay algún país católico actual en el que sería factible aplicar las propuestas de los escolásticos salamantinos? (ejemplo: castigo de la sodomía pública y límites a la vestimenta indecente según Molina, castigo al culto de falsos dioses y confiscación de los bienes a los herejes según Vitoria, etc.)

Daniel: En la actualidad, por desgracia, antes de poder aplicar todo esto, conviene una labor de evangelización muy grande. Desconozco si hay algún país en predisposición. En Europa o en América, desde luego no. Debemos ser conscientes de que la Cristiandad ha sido tan duramente golpeada a lo largo de siglos, que ahora estamos más en el momento de rescatar las ruinas de la quema final que de coronar la cima. No obstante, al contrario de lo que hacen los modernistas, diciendo como Maritain que hay que “liquidar el ideal” de la Cristiandad, debemos tener claro dónde está el norte en la brújula. Primero, la Cristiandad no es ningún ideal, sino un real, fue una realidad no una idea. Y segundo, como obreros en la mies del Señor, debemos trabajar para que su Reino habite lo máximo posible en este mundo caído. ¡Si lo rezamos hasta en el Padre Nuestro!, diciendo: “Venga a nosotros tu Reino”. Cuando el reino de la gracia permee en las almas, es buena tierra para aplicar esas “propuestas”. De ahí la importancia y la urgencia de evangelizar. Que el bien se haga común, y se esté en disposición de protegerlo, tanto más cuanto la sociedad avance en la virtud y esté más cerca de Dios. En la Hispanidad así ocurrió…

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R+F: ¿Por qué los grandes teólogos de la Escuela de Salamanca no han sido canonizados ni beatificados aún?

DanielPara que un personaje sea canonizado debe reunir una vida ejemplar, donde sean claras las virtudes heroicas practicadas. Es una opinión personal, pero creo que en la actualidad se asiste a una inflación de canonizaciones, donde los procesos son demasiado rápidos y los criterios y requisitos se han relajado en exceso. Que alguien no esté canonizado, bien sabemos que no quiere decir que no esté en el Cielo, pero creo que el poner delante del nombre la palabra “san” debería ser una cosa muy seria y con la que no se debería jugar a degradarla. El santo es el modelo claro, nítido y ejemplar de vida cristiana que pone la Santa Madre Iglesia delante de los fieles, es el espejo en el qué mirar la Verdad de Cristo y la actuación de la gracia.

Ciertamente, de las enseñanzas que nos han legado, se puede deducir que los grandes teólogos de la Escuela de Salamanca eran sacerdotes piadosos, ministros de Dios que estaban cerca del Señor; sin embargo, de ahí a la canonización de alguno de ellos, creo que hay un paso grande que requiere más información sobre su vida personal, testimonios, devociones hacia su persona, etc. Dicho esto, sí aprovecho la pregunta para indicar que sobre uno de ellos, precisamente el P. Francisco Suárez S.I., sí se han reunido datos y planteado su proceso de beatificación por parte de los PP. de la Compañía. No obstante, después de varios impulsos a lo largo de más de un siglo, actualmente los trabajos hasta donde tengo noticia permanecen parados. No ayuda tampoco la situación en el presente de la Orden, para la cual, era el Doctor Eximio y Piadoso teólogo de cabecera junto con Santo Tomás de Aquino, y hoy mejor ni pensar en sus referentes…

R+F: Para alguien que quisiera aprender de estos escolásticos de Salamanca, ¿qué tan accesibles son para estudiarlos?

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DanielEl acceso a sus textos se logra con relativa facilidad. No evidentemente a todos sus textos, pero sí a un elenco suficientemente amplio e interesante para aprender de ellos. Ya sea en bibliotecas históricas, o traducciones más recientes, se pueden encontrar. No recomendaría, sin embargo, algunas “introducciones críticas” o trabajos en revistas o monografías, especialmente si son más contemporáneas, pues están repletas del nuevo relato rosa con el que los modernistas tratan de hacer ver a lo más florido de nuestro pensamiento católico hispano, a nuestros doctores, consultores de la Inquisición, predicadores y confesores de sana doctrina, como una suerte de simiente de toda esa avenida tan grande de herejías, errores, e iniquidades, que es el liberalismo. Lo mejor es leerles directamente, aprendiendo con ellos, que es lo que hice yo. Y en caso de consultar reflexiones, comentarios o compendios, hacerlo de la mano de autores de fehaciente rectitud, entre los cuales es más fácil hallarlos desde la primera mitad del siglo XX hacia atrás. Así mismo, cuando indico que se “aprenda con ellos”, uso la preposición “con” de una manera específicamente intencionada, pues es imprescindible sumergirse en su cosmovisión, en su vocabulario, e incluso me atrevería a decir, en su Fe, para entenderlos correctamente.

Aplicar sobre ellos esquemas modernistas, es lo que está provocando que en nuestros días se esté desarrollando una línea de pensadores que exulten lamentables disparates. Siglos después de su magisterio no ocurrió esta deshonra, pero claro, no eran tiempos de raigambre modernista… Sin embargo, hoy se nos llama al deber de luchar contra ello, para la defensa de nuestra Fe, de nuestros maestros, y de nuestra patria. Ramiro de Maeztu en su libro Defensa de la Hispanidad ya vio esto con gran claridad:

«Desde que España dejó de creer en sí, en su misión histórica, no ha dado al mundo de las ideas generales más pensamientos valederos que los que han tendido a hacerla recuperar su propio ser. Ni su Salmerón, ni su Pi Margall, ni su Giner, ni su Pablo Iglesias, han aportado a la filosofía política del mundo un solo pensamiento nuevo que el mundo estime válido. La tradición española puede mostrar modestamente, pero como valores positivos y universales, un Balmes, un Donoso, un Menéndez Pelayo, un González Arintero. No hay un liberal español que haya enriquecido la literatura del liberalismo con una idea cuyo valor reconozcan los liberales extranjeros, ni un socialista la del socialismo, ni un anarquista la del anarquismo, ni un revolucionario la de la revolución. Ello es porque en otros países han surgido el liberalismo y la revolución para remedio de sus faltas, o para castigo de sus pecados. En España eran innecesarios. Lo que nos hacía falta era desarrollar, adaptar y aplicar los principios morales de nuestros teólogos juristas a las mudanzas de los tiempos».

¡Esta es nuestra tarea! Animo a todo católico que quiera ser coherente con su Fe y a todo hombre de buena voluntad, con mayor exhortación si es hispano, a leerlos y a aprender con ellos. Lo pidió Maeztu hace un siglo, y hoy más que entonces es necesario, por nuestra Fe, por nuestra patria y por nuestros antepasados. A.M.D.G.

Este entrevista se publicó en el portal razonmasfe.com

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