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Musulmanes piden a Suiza que quiten la cruz de su bandera

Bandera de Suiza

Musulmanes suizos han pedido que se quite la cruz de la bandera de Suiza porque no respeta el multiculturalismo y la separación entre política y religión. En su lugar proponen otra. Se trata de una enseña que sólo estuvo vigente en Suiza entre 1798 y 1803, etapa de la llamada República Helvética, un régimen títere del Imperio Napoleónico y creado, de hecho, tras la invasión francesa de Suiza en 1798.

Un régimen impuesto por una invasión extranjera

Frédéric-César de La Harpe, político de la zona suiza francófona de Vaud -al oeste del país-, había vuelto de San Petersburgo (donde era tutor de los hijos del Zar Pablo I de Rusia) en 1794 para organizar un complot con París y con otros suizos de Vaud y llevar a cabo un levantamiento allí con el apoyo de las tropas francesas. A finales de enero de 1798 se produjo ese alzamiento y los franceses invadieron Vaud en apoyo de La Harpe y los suyos, que se apresuraron a proclamar la República Lemánica como estado independiente de Suiza.

Como suele ocurrir en estos casos, a los conspiradores les salió el tiro por la culata: el 5 de marzo de 1798 las tropas francesas invadían el resto de Suiza, y dos meses después la República Lemánica se desolvía en un nuevo Estado unitario. Francia, con el apoyo de 121 diputados cantonales, estableció entonces un régimen títere en Suiza bajo el nombre de República Helvética, adoptando la bandera tricolor que ahora proponen los musulmanes. Los límites a la autonomía cantonal y a la libertad de culto impuestos por el régimen republicano provocaron que los cantones de Uri, Schwyz y Nidwalden levantasen a un ejército de 10.000 hombres, comandados por Alois von Reding, contra los invasores franceses. La retirada francesa de Suiza en el verano de 1802 llevó al colapso de esa República unitaria al año siguiente y a una nueva intervención militar francesa en el país.

El origen y el significado histórico de la bandera de Suiza

El origen de la enseña nacional suiza se remonta a las postrimerías del siglo XII, cuando el Sacro Imperio Romano Germánico adoptó como estandarte de guerra una bandera roja con una cruz blanca cuyos brazos se extendían hasta los bordes. Dicho Imperio usaba de forma simultánea esta bandera y el estandarte imperial, consistente en un águila de color negro en fondo amarillo. La popularidad de éste acabó desplazando al estandarte de guerra, que dejó de usarse a mediados del siglo XIV.

En aquella época los ejércitos imperiales se formaban frecuentemente con fuerzas mercenarias. De todas ellas, los suizos eran considerados como los mejores soldados de Europa, y muchos de ellos prestaron servicio al Emperador en los campos de batalla. Fue en 1339 cuando los soldados suizos usaron por primera vez la cruz blanca como distintivo propio en la batalla de Laupen, que acabó con la victoria de cuatro cantones suizos encabezados por Berna contra las fuerzas combinadas del Imperio, del cantón de Friburgo y del Condado de Borgoña. Las banderas con la cruz blanca fueron confiscadas y prohibidas en 1798 tras la invasión francesa de Suiza y el establecimiento de la República Helvética. De este modo, y como ocurrió en otros países, la cruz se consolidó como un símbolo de libertad y de identidad nacional para los suizos.

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Islam: multiculturalismo y separación de religión y Estado, para los demás

La República Helvética está hoy asociada en Suiza a esa invasión napoleónica y a la ocupación militar, los saqueos y atrocidades que cometieron los invasores en el país alpino. Las connotaciones son tan negativas para muchos suizos que en 1995 la Asamblea Federal suiza decidió en votación que no celebraría el bicentenario de la proclamación de esa República. Desde luego, los musulmanes de ese país podrían haber escogido muchos diseños de bandera, pero fueron a elegir el más desafortunado de todos.

Por otra parte, cabe preguntarse con qué autoridad moral los musulmanes suizos piden la supresión de la cruz cuando muchos países de mayoría musulmana lucen símbolos islámicos en sus banderas y casi todos mantienen un estrecho vínculo entre la religión y el Estado, ignorando a las minorías religiosas e incluso sometiéndolas a drásticas limitaciones de su libertad para profesar sus creencias. Si los musulmanes suizos quieren promover el multiculturalismo y la separación entre religión y poder político, que empiecen con Arabia Saudí, Argelia, Marruecos, Turquía, Sudán, Indonesia, Irán o Pakistán.

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