La Liga Patriótica Española

Casi 100 años después algunos políticos catalanes quieren recorrer el mismo callejón sin salida.

El carlismo catalán fue muy activo a principios del siglo XX. Fotagrafía: Bendición de la bandera de la Juventud Carlista de Vich en el Santuario de Ntra. Sra de la Gleva en 1908 - Fuente: Revista Nuevo Mundo nº 751 de mayo de 1908 (Fondo: Pérez- Roldán)

El carlismo catalán fue muy activo a principios del siglo XX. Fotagrafía: Bendición de la bandera de la Juventud Carlista de Vich en el Santuario de Ntra. Sra de la Gleva en 1908 – Fuente: Revista Nuevo Mundo nº 751 de mayo de 1908 (Fondo: Pérez- Roldán)

En diciembre de 1917, los regionalistas catalanes a las órdenes de Cambó abandonaron el Congreso por el rechazo que obtuvo su propuesta de autonomía. Se produce un instante de gran confusión: el Sr. Besteiro vitorea a la República junto con los diputados de izquierda, al tiempo que algunos vitorean al Rey, y aún se oye alguna voz a favor de Cataluña. El germen de disgregación sigue avanzando. El País Vasco, Navarra, Aragón y Castilla la Nueva siguen el ejemplo de Cataluña y solicitan la autonomía. El Gobierno estudia una posible descentralización del Estado pero teme arriesgar los votos de las regiones que no desean cambiar la organización del Estado.

La sociedad civil se vio enfrentada por estas tensiones que, aunque venían de años atrás, se agravaban día a día. Ramón Sales Amenós, carlista, en los meses previos a la creación,  ̶ también por su impulso, ̶   del Sindicato Libre, promovió el primer colectivo patriota que surgió en defensa  del país: la Liga Patriótica Española [LPE]. Ésta configuró un ente de combate ultraespañol que surgió ante los desórdenes que se producían durante la campaña de demanda de autonomía promovida por la Lliga desde noviembre de 1918. Esta campaña estaba secundada por republicanos y radicalizada por los nacionalistas que lideraba Francesc Macià, oficial que dejó el Ejército tras el asalto al Cu-Cut! y fundó la ultracatalanista Federació Democràtica Nacionalista [FDN] el mismo 1918 con características similares a la Liga Patriótica pero de signo contrario. Resulta curioso observar la diferente vara de medir que muchos escritores utilizan al valorar los mismos métodos utilizados: la LPE era “fascista” y la Federación Democrática Nacionalista (FDN) de Macià, al parecer no.

Según Enric Ucelay-Da Cal, la agitación catalanista condujo a “tres meses de virtual rebelión nacionalista” entre noviembre de 1918 y febrero de 1919, al generar una espiral de manifestaciones espontáneas seguidas de represiones policiales. En diciembre de 1918 un oficial fue herido grave de bala y un sargento acabó con la cabeza abierta por un garrotazo. El diario El Imparcial retrató alarmado el clima barcelonés: “Para dar un ¡Viva a España! Hay que empuñar la browning, o hallarse dispuesto a ir a la casa de socorro”. (No parece sino que la situación actual vaya caminando hacia el mismo punto).

La Liga Patriótica editó un manifiesto fundacional titulado “¡Viva España!” dirigido “A todos los buenos españoles” denunciando que “en este trozo de España que se llama Cataluña unos malvados catalanes pretenden intervenir en la conferencia de paz [de París] para que le sea concedida a Cataluña la independencia que los villanos sueñan les llegue impuesta por el mandato de Europa”. El texto exhortaba “un día y otro día a aclamar [¡Viva España!] para ahogar con él las vociferaciones de esos perros separatistas”.

Comentario general fue la profusión con que se repartieron en las Ramblas unas octavillas que firmaba el Directorio de la Liga Patriótica Española. Decía en ella que su objeto era combatir en la Prensa, en la tribuna y en todas sus relaciones diarias con el ciudadano, las ideas separatistas que, con el equívoco de la autonomía integral para Cataluña, “está haciendo tanto daño en todos los aspectos de la vida así interior como de relación con las demás regiones”. Anuncia que se constituye en Barcelona una Liga Patriótica, un Círculo Español y, a ser posible, un periódico diario que será el portavoz de esta Liga, bajo el lema “todo por España y para España”.

Ramón Sales Amenós promotor de los Sindicatos Libres

Ramón Sales Amenós promotor de los Sindicatos Libres

En sus escritos afirman que anunciada la formación de la Liga Patriótica Española, se están recibiendo numerosas adhesiones, que, según sus noticias, pasan ya de 7.000. La Liga Patriótica contribuirá, según anuncia la hoja propagandística, a estrechar más los lazos que unen a Cataluña con las demás regiones españolas. Termina aconsejando a todos los catalanes que desechen la indiferencia de que son víctimas, ya que, si no lo hacen ahora, luego no será tiempo de arrepentirse, pues con el equívoco de la autonomía integral se va camino de la desmembración del territorio patrio, y Cataluña ha de ser la región que más de cerca toque las consecuencias de tal error. Tristemente para España nada ha cambiado en los 96 años transcurridos, excepto quizás, que la cuestión del patriotismo ya no hace vibrar a los españoles.

La llamada de los de Sales Amenós concitó contra ellos todas las furias del Averno. Partidarios de la Lliga, anarquistas, socialistas y masones repartidos por todos los grupos, se concitaron contra los miembros de la Patriótica, empleando el sistema que con tanta eficacia suelen utilizar: el agitprop.

Es este un sistema ideado por Plejánov, utilizado después por Lenin y el marxismo en general,  para llevar a efecto su estrategia política, siguiendo las doctrinas comunistas, para influenciar sobre todo a la opinión pública y de este modo obtener réditos políticos. Se conoce con el nombre de agit-prop, es decir, agitación y propaganda. Agitación,   ̶    provocando todo tipo de revueltas y ataques incluso a la autoridad  ̶  y propaganda, que venía a ser una variante de la primera por cuanto que consistía en provocar a aquellos que manifestaban una ideología contraria, arrancar sus carteles o atacar su sede. Naturalmente que los de la LPE se enfrentaron a los anarcosindicalistas en defensa de sus ideales, tan opuestos a los de aquéllos; el choque era inevitable. También tuvieron problemas con las fuerzas gubernamentales que tratando de controlar el pistolerismo, profusamente extendido en la Barcelona trágica, daba mandobles a derecha e izquierda.

Los carlistas escogieron como lema para la Liga Patriótica el estribillo de la canción  “La sangre de Malasaña” que cantaba en el teatro Goya la cupletista “Mary Focela” y que concluía así:

“Lucho como una leona/ al grito de viva España!

 Y es que por mis venas corre/ la sangre de Malasaña”.

Como dirían ahora las izquierdas (si algún valiente osara realizar una acción similar), toda una provocación dar vivas a España en pleno corazón de Barcelona. De modo que las fuerzas dolidas ante semejante desafuero de vitorear a la Patria, intentaron asaltar la sede de la LPE situada sobre el teatro Petit Pelayo, en la Rambla. Allí fueron el 25 de enero de 1919 a manifestarse las fuerzas contrarias. La caballería intentó disolverlas. Se oyeron varios toques de atención y comenzaron las cargas. Los cafés retiraron el servicio de las terrazas; en el café Continental todos los veladores quedaron destrozados. Uno de los camareros, Juan Catarrit, resultó herido con una gran brecha en la cabeza causada por un sablazo. Las cargas continuaron durante largo rato, y de ellos resultaron varios heridos, entre ellos Joaquín Cadorna, Juan Quetare y Manuel Roca, graves; Domingo Ciarench, Pedro Mora y  un miembro de la Cruz Roja, leves. Restablecida la situación en las Ramblas los vociferantes se trasladaron a la plaza de Cataluña, calle del Carmen y de la Boquería, pues algunos individuos huyeron hacia la parte vieja cantando “Els Segadors”[1]. Ese himno pacífico y fraternal que habla de “estar alerta y de afilar bien las herramientas y de que cuando convenga sieguen las cadenas” y que, por si fuera poco, después de cada estrofa lo amenizan con un terrible: ¡Buen golpe de hoz!

Los ataques a la Liga Patriótica no cesan y, en su labor de agitprop, se vuelven contra la artista y el teatro. ¿Quién era la artista de cuplés que tuvo la osadía de cantar en Barcelona una canción dando vivas a España?

Unos breves antecedentes. Las tonadillas populares, a finales del siglo XIX y por influencia de los espectáculos franceses, acabaron convirtiéndose en lo que se llamó ‘Couplet’. Esta palabra se utilizó durante el primer tercio del siglo XX hasta que se hispanizó como ‘Cuplé’. Desde 1883 a 1911 el cuplé era considerado como género ínfimo, con obras de tono picante que se representaban para un público masculino. Con la aparición de La Goya, el género se volvió “más decente’” para todos los públicos y adecuado para el teatro de variedades. Barcelona y Madrid se llevaban la palma. En Madrid y Barcelona llenaban sus salas el Apolo, la Zarzuela, el Eslava, el Romea, el Edén Concert, el Ritz…. El público estaba compuesto por la bohemia de la época (escritores, pintores, trasnochadores, etc.). En 1910 una de las cupletistas de mayor fama y gran popularidad fue Consuelo Bello, (la Chelito), Paquita Escribano, Angelita Easo, Matilde Aragón, La Fornarina, Amalia Molina o Raquel Meller, naturalmente.

La tonadillera Mary Focela

La tonadillera Mary Focela

Entre ellas y algunas más, figura Mary Focela. La Gran Guerra fue motivo para la creación de cuplés que tuvieran algo que ver con el conflicto, así que Mary aparecía en el escenario vestida de blanco, con cruces rojas en la pechera y cantaba entre compungida y abnegada:

Camillera, camillera soy, donde cae un herido, allí estoy.

Ni las balas ni el ruido del cañón han logrado que yo olvide mi sagrada obligación.

Grandes aplausos al final y ningún problema. No fue tan genial como Raquel Meller pero según el periódico El Nuevo Mundo era una artista notable, y así debió de ser cuando dos periodistas importantes Armando Oliveros y José  María Castellví, redactores del periódico El liberal y “letristas” de canciones, escribieron para ella la letra y la llevaron al maestro Padilla para que pusiera la música,  de El Relicario.  Ella estrenó el cuplé, que realmente, era un pasodoble. Después lo cantaron Conchita Ulía y Blanquita Suarez, aunque el éxito de la canción se lo daría más tarde la Meller. Sin embargo, Mary Focela, tuvo otro tema de impacto, el de “La Sangre de Malasaña”. Cada noche, en el barcelonés Goya, de la calle Poniente, la cantaba vestida de maja y cubierta por una bandera española. Su estribillo que, como hemos dicho fue adoptado como lema por la LPE causó las iras de todos los sectores de Barcelona. Y se armaba. Unos aplaudían a rabiar y otros silbaban y pateaban. Estos hechos llegaron a originar una discusión en el Congreso de Madrid. Según se asegura terminaron a bastonazos. El Sr. Federico Rahola explica en el Congreso” No puede tenerse del patriotismo en estos momentos, un concepto medieval. Cuando la patria no responde a los ideales de Justicia y Libertad, hay derecho a renunciar a la Patria (rumores). Se ha hablado de asolamientos, fieros males y de arrasar a Barcelona, dando idea, quien hizo tal afirmación, de poseer una mentalidad igual a la del hombre de las cavernas, pero no un cerebro moderno. Frente a nosotros hemos tenido a aquellos que no han sabido establecer las diferencias que existen entre el interés personal y el colectivo; los que vinculan el patriotismo en el empleo que disfrutan y el sueldo que cobran”. Se refiere a la Liga Patriótica y afirma que por la actuación de esta Liga “una cupletista de cuarto orden, Mary Focela, quedó convertida en una suprema representación de la patria”. Se interrumpe por dos veces la sesión debido a los tumultos. Continúa hablando el Sr. Rahola atacando a la Liga y a don Juan Bordas, su presidente, acusándole de “haber proporcionado carnets a los socios, para que sirvieran de talismán y protección frente a la Policía”. A continuación exige que se le obligue a presentarse ante la Cámara y se le formule expediente de suspensión en el cargo de procurador y que se estudien sus antecedentes penales”[2]. “El Señor Rahola origina un formidable escándalo en el Congreso”, titula el citado periódico.

De modo que, siguiendo su campaña de desacreditar a aquellos que no son partidarios de sus ideas, después del presidente de la LPE y de la artista, le tocó el turno al teatro. El ABC en Barcelona, publica el día 3 una reseña titulada: Boycot a un teatro. “Se ha iniciado una campaña contra la empresa del teatro Goya, en el cual actuó la cupletista Mary Focela. Se trata de declarar el boicot a dicha empresa, lo propio que a los actores que acepten contratos con la misma, y a los autores que permitan la representación de sus obras en dicho teatro”. Todo esto por vitorear a España. Duele mucho más saber que a los que querían destruir la Patria, se les permitía dar vivas a Cataluña. Todo esto fue negado dos días más tarde por el señor González Rothwos, gobernador civil de Cataluña, así como que se hubieran retirado banderas en la sede de la Asociación.

Pero lo cierto es que el boicot a la Focela no quedó sólo en Barcelona; también se amplió a Madrid. Actuó en el Teatro Lara pero el empresario no se avino a retrasar el estreno aunque desde Barcelona retrasaron la llegada de su equipaje. Tuvo que actuar el día de su presentación en traje de calle ante un público pasivo que no supo, no quiso o no pudo darle el calor que necesitaba. Terminó triste, deprimida, en el anonimato y la pobreza, sirviendo de ayudante de vestidor de Raquel Meller. Su gran pecado fue gritar ¡VIVA ESPAÑA!

El creador de la Liga Patriótica Española, fundará poco después los Sindicatos Libres y vivirá en continua pugna con los anarcosindicalistas. Capturado por milicianos de la CNT en la primavera de 1936, se escapó el 19 de julio y volvió a huir a Francia. Retornando de nuevo para organizar la quinta columna barcelonesa fue capturado el 30 de octubre y descuartizado vivo en las Ramblas, ante las oficinas de Solidaridad Obrera: “Encadenaron los pies y las manos de Sales a cuatro camiones. Acto seguido los camiones emprendieron la marcha, en direcciones distintas.”


[1] ABC 25 de enero de 1919 pg 25

[2] El Sol 5 de febrero de 1919 p.2

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