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Historia

La masonería contra el Valle de los Caidos

“Desde que Felipe Wharton, uno de los hombres más pervertidos de su siglo, fundó la primera logia de España, hasta nuestros días, la masonería puso su mano en todas las desgracias patrias.”

“No hay nada oculto que no se descubra algún día, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado.” (Lucas 8, 17)

La masonería es un poder enorme: está en la banca, en la prensa y en la política”(Ricardo de la Cierva: “ZP, tres años de gobierno masónico”)


El tsunami del 11M de 2004 desconcertó en tal grado a la sociedad española, que facilitó la llegada del gobierno de Rodríguez Zapatero y la debacle en que se ha despeñado España. Es cierto que ya se venían observando ciertas acciones preocupantes producidas por los mismos factores desestabilizadores que han mordido España desde el siglo XIX porque, a pesar de su reiterada letanía de que Franco  eliminó a todos los masones, no es cierto, pues algunos trabajaron desde el exilio y otros muchos pasaron a la situación de “durmientes” actuando en la política española hasta en altos cargos, pero debido a la ocultación  y discreción que les caracteriza, es difícil, a pesar del tiempo transcurrido, exponer  su personalidad.

En contra de cuanto se dice, existen referencias a la creación en aquellos años de alguna logia, como por ejemplo la que se creó en la base americana de Torrejón de Ardoz, denominada Arthur T. Weed nº 59 adscrita a la Gran Logia Nacional de Francia (GLNF), la cual, aunque tenía el compromiso de no iniciar a españoles, si transmitió sus ideas fuera de ella a través de sus amistades.

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De modo que a partir del 20 de noviembre de 1975, fecha de la muerte de Franco, los “durmientes” empezaron a despertar. Se desatan rumores−en Masonería es difícil tener pruebas evidentes− como el de que la logia masónica Unión Hispana, con sede en París, se había trasladado a Madrid[1] al tiempo que Jean Mons, Gran Maestro de la Gran Logia Nacional Francesa, había transferido las diez Logias españolas a la jurisdicción de la Gran Logia de España.

La cuestión es que finalmente, el 29 de junio de 1979, fue legalizada la masonería de facto, (el GOE), con la inscripción en el Registro Nacional de Asociaciones dependiente del ministerio del Interior. Los artífices de dicha inscripción son Villar Massó[2], abogado madrileño iniciado en la logia Unión Hispana nº 1 de París perteneciente al GOE en el exilio (GOEe); Jaime Fernández Gil de Terradillos, Gran Maestro interino del GOEe; y García Borrajo, abogado, Gran Orador y ministro de Estado del Supremo Consejo de Grado 33. Nada extraño si se tiene en cuenta que la Constitución Española de 1978 se escribió en una ‘Logia Masónica’, en el Parador de Gredos[3], según Jordi Solé Turá, uno de los siete masones necesarios para formarla.

Después de que abatieran columnas en la época de Franco, llega el tiempo contrario, el de alzar columnas, es decir, inaugurar logias por doquier y se le dedican estudios y reportajes, de manera que “amenaza con transformarse en moda e incluso en un preciado florón para más de un “currículum”, por lo que, ante tanta proliferación, de la Cierva  pidió que al igual que su retorno es consecuencia de la libertad que tanto pidieron, espera que ellos comprendan también que dentro de esa misma libertad, un historiador pueda exponer con nitidez lo que adivina sobre la masonería y un periodista  pueda manifestar su aprensión ante el poderoso cargamento de ruedas de molino con que las vanguardias masónicas se presentan estas semanas ante el general papanatismo”[4]. No andaba descaminado con su desconfianza don Ricardo: véase la LMH y la nueva vuelta de tuerca que pretenden imponer.

Bien, pues como se temía de la Cierva, aquellas ruedas de molino de las que hablaba, aumentaron en la misma medida que el papanatismo, así que después de muchas tensiones surge la catástrofe del 11M organizada y muy bien calculada para dos días antes de unas elecciones. Consecuencia de ello y de ese papanatismo que convenció a tanta gente, fue la desgraciada elección de Rodríguez Zapatero como presidente del gobierno de España. Es absolutamente imposible contrastar su posible filiación masónica, pero por sus vinculaciones familiares, sus amistades y afinidades, y, sobre todo, por aquello de “por sus obras les conocereis” es decir por la Alianza de Civilizaciones, la actitud con el independentismo y lo que aquí nos ocupa, el complejo eclesial del Monasterio y Basílica del Valle de los Caídos, que ellos, por su profundo laicismo, quieren destruir desde entonces basándose en la malhadada Ley de Memoria Histórica.

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Ahora ya estamos curados de espanto, pero entonces nos sorprendió la elección de semejante personaje, hasta que leímos a Maurice Caillet en «Yo fui masón». Él explica que a nivel europeo existe una logia de parlamentarios que decide a quién hay que promocionar. Al parecer así lo hicieron basándose en la promesa de Zapatero de que los avances sociales que iba a implantar en España provendrían de los valores masónicos.[5] El Partido Popular, partido al que perteneció, Ricardo de la Cierva asegura que en él “hay masones a punta de pala” y que “una de las razones de mi marcha es cuando me di cuenta de que aquello estaba invadido”. Por eso Rajoy no ha tocado ni una coma de todas las leyes progre-izquierdista-masónicas que aprobó el gobierno anterior del PSOE[6] .

Así las cosas, el paciente y sufrido españolito que añora vivir en  una España con los valores tradicionales que le enseñaron sus padres, se encuentra (disculpas a Machado), “entre una España que muere y otra España que bosteza”; no peor, mucho peor, una España que se descoyunta, no solo territorialmente, sino que, o quizás por ello, pierde virtudes, valores y cualidades, al agravarse la situación con la toma del poder de Pedro Sánchez, quien, aún con una victoria exigua, ha conseguido dar cumplimiento a una de las exigencias de la masonería, como era sacar a Franco de su tumba en la Basílica. No sabemos si la orden le vino dada por Soros en cualquiera de sus visitas, pero Sánchez se apresuró a cumplir: se profanó la tumba, le negaron los reconocimientos que como militar de la más alta graduación le correspondía y así estaba dispuesto por Ley y no consintieron que su féretro fuera cubierto con la bandera española.

Esta macabra afrenta han intentado justificarla por la Ley de Memoria Histórica aun cuando en puridad, no le es aplicable, ni tampoco cuanto se inventan de genocidios, mientras ocultan los que ellos sí causaron. Es una cuestión más esencial para los principios de la fraternidad. Se trata de la juramentada venganza masónica para defender a un hermano masón contra Franco por lo que consideraron un ultraje de éste a su tumba. Los hechos sucedieron así:

En 1952, el general Francisco Franco visitó el monasterio de Poblet (Tarragona), que acababa de ser restaurado de los destrozos ocasionados por guerras, revoluciones y sobre todo por los busca tesoros después del abandono del Monasterio con motivo de la Ley de desamortización dictada por otro masón, Juan Álvarez de Mendizábal de 1836 a 1837. Allí observó que la sepultura del duque de Wharton se encontraba en la Capilla del Santo Sepulcro, delante del altar, a la derecha del atrio de la Iglesia. ¿El famoso masón duque de Wharton, creador del Club del Fuego Infernal−donde se dice se adoraba al demonio−,  enterrado en lugar preferente de una iglesia católica? Sucedió que después de una azarosa vida y de dilapidaciones continuas, fue encontrado por unos monjes en la calle, enfermo y alcoholizado. Lo llevaron a la abadía y allí falleció en 1731, a los 32 años. En el momento de la visita, poco quedaba del cuerpo del duque debido a sucesivos expolios sufridos por el monasterio, pero Franco consideró que, dado el curriculum vitae del difunto, no era digno de que su tumba ocupara aquel destacado lugar del recinto cristiano y fue trasladado al lugar donde eran enterrados los monjes a su fallecimiento.

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El duque de Wharton

Los masones siempre consideraron este acto un ultraje a un histórico personaje de la masonería y, por tanto, merecedor de reparación. De ahí el interés por profanar la tumba del general Franco y, según ha contado algún diario, realizando un rito masónico. El profesor Bárcena dice que Franco, para la masonería, no es sino el “asesino” (aunque el duque murió por sus excesos), del conocimiento oculto que ellos transmiten, porque son gnósticos”. Ese “saber absoluto” que “se les ha transmitido desde Caín”. Y, en consecuencia, en la profanación− que sólo pudieron presenciar contados miembros de la familia del difunto y a la que prohibieron asistir a los monjes del propio monasterio−, actuaron siguiendo el ritual noveno (por el número de miembros participantes). Bárcena desveló quiénes fueron los participantes y el puesto que desempeñaron en el ritual[7], destacando a los tres miembros principales:

  • Ministra Dolores Delgado (1), notaria mayor del reino, representa a Salomón, que viene a vengar la muerte de su arquitecto
  • Pedro Garrido Chamorro (2), director general de registros y notariado, actúa como el inspector.
  • Félix Bolaños García (3), secretario general de la Presidencia del Gobierno, era el jefe de los nueve elegidos.
  • Antonio J Hidalgo López (4), subsecretario de la Presidencia, relaciones con las Cortes e igualdad.
  • Vidal Santos Yusta (5), médico forense.
  • Tres técnicos que estaban allí presentes para ejecutar la exhumación de los restos mortales (6, 7 y 8).
  • Miguel Ángel Oliver Fernández (9) secretario de Estado de comunicación (éste no consta en el acta levantado por la ministra porque es el “más uno” que según el rito se incorpora más adelante).

Para completar el rito, las tres máximas autoridades no estuvieron juntas en el momento clave y todos pudimos comprobar las imágenes de la explanada en las que se veía a la ministra en el centro y a ambos lados de ella los otros dos personajes guardando la misma distancia, vigilando los tres la introducción del féretro de Franco en el helicóptero.

Pero ¿quién fue el duque de Wharton? ¿Realmente puede ser considerado el depositario de la sabiduría de Salomón, o, en realidad fue una acción para disimular lo que, en realidad era un acto de odio y venganza sobre unos pobres huesos de aquel contra quien, a pesar de sus intentos, no pudieron acabar con su vida?

Phillip Wharton nació un 24 de diciembre del 1698 cerca de Oxford. De la relevancia de su familia dice mucho que en su bautizo fueran sus padrinos el Rey Guillermo III y la Princesa Ana de Dinamarca, futura Reina Ana. Su padre Thomas Wharton (1648 – 1715), participó en las negociaciones para la unión o absorción de Escocia en lo que se llamó el Reino Unido, y posteriormente fue enviado a Irlanda para ejercer el poco envidiable cargo de Lord Lugarteniente entre 1708 y 1710, época durísima y conflictiva para los irlandeses puesto que en ella se aplicaron las terribles leyes penales del 1704 que imponían a los católicos irlandeses la sumisión más absoluta.

Quizá esto marcó la personalidad de Phillip y su futura adscripción al bando católico y a los grupos militares de exiliados irlandeses y escoceses al servicio de los Estuardo, protegidos por el rey de Francia Luis XIV y luego por el que fue rey de España Felipe V. Se revela como un gran orador en una línea política de conciliación entre la Inglaterra católica partidaria de Jacobo III, sustentado por los Tories, y la anglicana sustentada por los Whigs. Y es en esta época en la que podemos fijar el inicio formal de sus actividades en Masonería pues entra en contacto con Anthony Sayer en los inicios de la llamada “Gran Logia de Londres y Westminster” constituida el 24 de junio. Había conocido a masones importantes, como Desaguliers en 1720, Payne en 1721 o a Lord Montag, en 1722, año en el que Wharton es nombrado Gran Maestro e instalado el 24 de junio para el año masónico en curso (el año masónico se toma de solsticio a solsticio).

Los masones afirman que la misión primordial de su institución consiste en preparar la Concordia Universal, para lo cual debe mejorar tanto al hombre como a la sociedad y según dicen, tiene por objeto la búsqueda de la verdad, el estudio de la moral y la práctica de la solidaridad; resulta por ello una extravagante incoherencia que, al tiempo que Wharton se inicia en la masonería, funda el  Hellfire Club (El Club del Fuego Infernal), una sociedad integrada por personas de la élite y la cultura y se conformaba como una entidad secreta, con miembros que guardaban absoluto silencio de sus rituales. Se les acusaba de la realización de rituales satánicos y orgías, y de que blasfemaban jocosamente de la religión cristiana con alcohol y prostitutas. Continuó dirigiendo el club sir Francis Dashwood[8].

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Por esta época, al parecer se arruinó con una inversión en la South Sea Company que, en principio pretendía salvar las finanzas de Inglaterra después de la Guerra de Sucesión de España pero que resultó un gran escándalo y fraude financiero con conexiones gubernamentales. Para los economistas esta bancarrota es un primer ejemplo, de un efecto burbuja en Bolsa. A pesar de la quiebra, sigue trabajando para la masonería organizando el hecho más relevante durante su periodo de Gran Maestro al mandar en 1723 organizar y publicar las llamadas Constituciones de Anderson, auténtica carta magna de todos los Masones del mundo, inicio de la masonería especulativa; y ya en 1724 y muy cerca de tener que exiliarse en 1725 por su defensa de la causa jacobita, vuelve a dar un giro de 180º al participar en el “escándalo” de los Gormogons, el Antiguo y Noble Orden de los Gormogons[9], una sociedad secreta británica cuya finalidad, al parecer, era burlarse ridiculizando a la masonería.

Actuando siempre en la prominente posición de Embajador en España del pretendiente Jacobo III, el duque, una vez más, se acerca de nuevo a la fraternal secta y funda la primera logia especulativa que se estableció en nuestro país; lo hizo en Madrid, el 15 de febrero de 1728[10]. Se le atribuye también la instauración de la Masonería en Europa continental, agrupó a las Logias, sobre todo militares, creadas en Escocia en 1688-1699, alrededor de Jacobo II Estuardo y creó la Gran Logia, siendo su primer Gran Maestro. Un hecho trascendente de esta primera época de la masonería continental es que todos sus protagonistas son partidarios del Pretendiente, Jacobo III, y todos conectados con el Duque de Wharton como figura preeminente.

Franco, conocedor de estos afanes del duque tan opuestos a la Iglesia al tiempo que propulsor de tantos males para España, vino a explicarlo en un artículo en el diario Arriba: “Desde que Felipe Wharton, uno de los hombres más pervertidos de su siglo, fundó la primera logia de España, hasta nuestros días, la masonería puso su mano en todas las desgracias patrias.”

Muy cierto, pero los masones no se lo perdonan. Olvidando los 44 años que lleva muerto, pretenden degradarle como si fuera un militar en ejercicio. Intentaron, sin éxito, que el Vaticano le retirara la Orden Suprema de Cristo condecoración concedida en 1953;  ahora presionan para que Francia le quite las dos medallas de la Legión de Honor−una por su labor en la Academia Militar de Zaragoza y otra por sus méritos en la campaña del Rif−, para lo cual, por medio de Juan Ocaña Doctor[11] han interpuesto recurso ante la justicia francesa, aunque ésta de forma expresa y sensata ha determinado que “ninguna acción de retirada puede ser emprendida o proseguida contra una persona fallecida”, a pesar de lo cual, las espadas siguen en alto porque los masones, que no se mueven tanto por su sentido patriótico como por la fraternidad a su secta y la Obediencia a sus directrices, no cejan.

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Acabado con quien fue gran defensor de la Iglesia en España, ahora continúan con todo aquello que recuerde su persona, es decir, pretenden acabar con el conjunto monumental del Valle de los Caídos por dos razones: es un monumento dedicado a la Iglesia que exalta su mayor símbolo, la Cruz, a la que odian, y es un proyecto personal de Francisco Franco al que si pretenden quitarle las medallas, cuanto más el impresionante monumento. Para ello, el siguiente paso del Gobierno de Sánchez será expulsar a los benedictinos del Valle de los Caídos que nunca se han mostrado acomodaticios al poder y mostraron su oposición a la exhumación del fallecido Jefe del Estado ya que no había acuerdo con la familia y había que pedir autorización para entrar en la Basílica. Condiciones que no fueron respetadas por el gobierno. La profanación de la Basílica ha sido recurrida por los benedictinos ante el silencio público de los obispos en España. Este posicionamiento fue clave para que, según el citado diario, el Ejecutivo reafirmase su voluntad de apartarles de la gestión del Valle de los Caídos.

Desposeído del mayor valedor que ha tenido la Iglesia católica y expulsados los valientes benedictinos con el P. Santiago Cantera al frente[12], tienen intención, seguramente sin intención alguna en contra, desacralizarán el monumento y llevarán a cabo, una vez más, la acción que están llevando a cabo con más satisfacción en otros lugares, esto es, destruir, cual talibanes de Bàmiyan, la magnífica Cruz que corona el conjunto de Basílica y monasterio.

Como en 1936, estos individuos no crean, simplemente destruyen. Y también como entonces, su odio se centra preferentemente en atacar a la Iglesia y sus símbolos. En estos momentos con un nuevo Frente Popular en el gobierno, tonto útil, como en tantas ocasiones anteriores, al servicio de la masonería para que esta consiga su ideal de establecer un gobierno mundial y una religión sincrética con poco de católica.


[1] ABC, 9 de noviembre de 1977, p. 27.(NOTA: que las sedes de las logis estuvieran radicadas en Francia, dificultaba pero no impedía que sus miembros vivieran en España.)

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[2] Antonio de Villar Massó, gran oriente español de la masonería, miembro de la VI promoción de la Academia General Militar, arma de Caballería, y abogado en ejercicio, fue uno de los primeros masones que se dieron a conocer a la opinión pública tan pronto como llegó la democracia y fue legalizada la masonería. Era comendador de la orden de Scandenberg y caballero de la orden de la Corona de Bélgica.

[3] https://mailchi.mp/3ddfc26f8dab/eloriente169-938721-8m0qlkm9r6-939161?platform=hootsuite

[4] Ricardo de la Cierva: “El día en que se alzaron las columnas”-ABC 11/06/1981

[5] https://www.abc.es/espana/abci-masoneria-partidos-politicos-sociedad-201211100000_noticia.html

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[6] https://www.religionenlibertad.com/noticias/1587/el-psoe-siempre-ha-sido-un-partido-masonico-y-en-el.html

[7] https://infovaticana.com/2019/11/09/hubo-un-ritual-masonico-en-la-exhumacion-de-franco/

[8] Francis Darshwood 1708-1781) fue un libertino acusado de satanista, filántropo, político y noble británico que fue  tesorero real, canciller y barón. El club aglutinó a gran cantidad de destacadas figuras tanto de Gran Bretaña como de Estados Unidos, incluyendo al renombrado masón, Benjamín Franklin, padre fundador de los Estados Unidos. Se desintegró tras el nombramiento de Dashwood en la Cámara de los Lores. Benjamin Franklin  fue miembro del club.

[9] Parodiando la antigüedad salomónica a que la masonería regular hace remontar su origen, la orden hizo remontar la suya a los primeros Emperadores de la China​. El origen de la palabra “Gormogon”, según el The 1811 Dictionary of the Vulgar Tongue, sería la de un “monstruo con 6 ojos, 3 bocas, 4 brazos, 8 piernas (5 de un lado y 3 del otro), 3 anos y una vagina en la espalda”. El primer gran maestro fue nombrado « Oecumenical Volgi », y fue Andrew Michael Ramsay, jacobita como Wharton, por lo que la orden fue acusada de jacobinismo.

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[10] “La Matritense” en el Hotel de las Tres Flores de Lys, que se encontraba en la calle ancha de San Bernardo, y recibió el número 50 del registro oficial de Londres, estuvo constituida por un grupo de ingleses de paso por España.

[11] Su padre Juan Ocaña Torrejón requisó el consultorio en Albacete para albergar el cuartel general de las Brigadas Internacionales dirigidas por André Malraux (“el carnicero de Albacete”), de quien era intendente. Se exilió en Francia

[12] Por la «Ley de Memoria Histórica 2.0» derogarán el decreto que permite a los monjes celebrar el culto católico en la Basílica. Según informa el diario ultraizquierdista eldiario.es, esta será una de las medidas que pondrá en marcha el Ejecutivo mediante la reforma de dicha Ley que esperan llevar al Congreso de los Diputados en el mes de marzo del presente año.

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