Balaguer, sus vicisitudes históricas y la ambigua personalidad de Porcioles Colomer

Balaguer, como tantos otros pueblos y regiones de España, sufrió el terror rojo.

 

Billete de 25 céntimo emitido por el Ayuntamiento de Balaguer (1937)

Billete de 25 céntimo emitido por el Ayuntamiento de Balaguer (1937)

 BALAGUER Y SUS VICISITUDES HISTÓRICAS

 

 

El domingo 19 de julio por la mañana, con la noticia del levantamiento del ejército de África el día antes, el ejército ocupó las calles de Lérida, tal como hizo en Barcelona. La guarnición estaba compuesta por el Regimiento de Infantería l’Albuera nº 16, la Caja de Recluta y el Centro de Movilización y Reserva. Era comandante de la plaza el coronel de Infantería Rafael Sanz García, comprometido con el alzamiento. Por orden del general Miguel Cabanellas, ordenó a las fuerzas, a las 9 de la mañana del 20 de julio de 1936, declarar el estado de guerra.

Se plantaron delante de la Paeria (el gobierno municipal), donde proclamaron el estado de guerra y ocuparon los edificios del Ayuntamiento, la delegación de la Generalidad, la prisión, Radio Lérida, la estación de tren, la central de teléfonos, telégrafos y correos y algunos otros puntos estratégicos, entradas y salidas a la ciudad, como el puente y las carreteras y vías principales.

 

La huelga general convocada el día antes por los sindicatos (la CNT dirigida por César Broto Villegas[1] y Justiniano Villaverde Campos, la UGT por Joaquín Vilá Claramunt, y por Juan Farré Gassó[2], José Rodés Bley y Sebastián Garsaball Falcó, el POUM, principal partido y nervio de la revolución en Lérida), se hacía efectiva desde primera hora de la mañana. Pequeños grupos de obreros, mujeres y niños irían saliendo a las calles engrosando a medida que iban pasando las horas. Por su parte, la Guardia Civil comandada por Acacio Sandoval Asensio y por el teniente José Sánchez Zamora salió con dos camionetas con la intención de reprimir el movimiento obrero y republicano,  clausuró los locales sindicales y de los partidos.

 

La ocupación de la ciudad fue relativamente rápida. En un principio, también la comandancia de carabineros participó con una veintena de efectivos a la sublevación; sin embargo, el cambio de situación en Barcelona, ​​que se fue produciendo durante la tarde del domingo y se confirmó durante la noche y madrugada del lunes con la alocución del general Goded por la radio anunciando la derrota, hizo que Martínez Vallespí cogiera el relevo en el mando militar a Rafael Sanz y el protagonismo entre los militares. El teniente coronel Enrique Bosch Grassi decidió cambiar de bando, de modo que junto a los guardias de asalto, siempre fieles a la República, encabezados por el socialista teniente Ruperto Montoro, atacaron el edificio de la delegación de la Generalidad tomado por partidarios del Movimiento. Se produjo un tiroteo. Los guardias de asalto fueron desarmados con facilidad, pero desde un balcón cercano se oyó un grito de “Muera España” e inmediatamente una serie de ráfagas acabaron con el civil que disparaba y resultaron heridos varios soldados.

La modificación en el mando supuso que algunos oficiales como el comandante Antonio Gil Otero, el capitán Rodríguez Bosmediano, el sargento Santiago González, el oficial Jaime Monclús o el comandante Pérez Salas y el teniente coronel José Martínez Vallespí, decidieran situarse en el lado republicano.

 

El teniente coronel Martínez Vallespí,  el sargento José Barrachina, el comandante Gil Otero, liberaron al teniente Montoro y al resto de efectivos de la Guardia de Asalto detenidos después de ocupada la delegación de la Generalidad, y se sumaron inmediatamente a los resistentes contra el golpe, con lo que consiguieron dominar el pequeño foco de resistencia protagonizado por algunos militares, falangistas y requetés.

 

Ese grupo de resistencia estaba compuesto por: Entre los militares el comandante de infantería Luis Josa de Gomar, el capitán leridano Jesús Martínez Lage, el capitán del gobierno militar Manuel Martínez García, el coronel Rafael Sanz (que hacía viajes a Pamplona, ​​centro de operaciones del golpe con Mola a la cabeza), el capitán Emilio Lláser Gómez, y el teniente Joaquín Mora Gaya (más tarde ejecutado en El Campo de Marte, en Barcelona, pero al quedar solo malherido, pudo escapar y salvarse). Los grupos de civiles lo formaban miembros pertenecientes a Acción Popular y sus Juventudes,  dirigidos por José Abizanda Puntas[3]  ̶ uno de los organizadores de la trama civil,  ̶  Manuel Larrosa Hospital (alcalde municipal) y el marqués de Navarres, diputado Manuel Álvarez de Toledo, José Baró Bonet, todos afiliados a la CEDA; los carlistas cuyos jefes eran Casimiro Sangenís, Ramón M. Bernat y Joan Recasens Ros[4], y los afiliados a Falange Española, que a pesar de su escaso número, participaron activamente  en la sublevación, (entre ellos José Abadías Pedrol[5]) dirigidos primero por Pablo Valledor Díaz, después por Francisco Boldú[6]  hasta que fue encarcelado. A éste le tomó el relevo el profesor de ciencias en Madrid, José Martínez de San Miguel Falcó,  ̶ el cual se encontraba de vacaciones en Lérida por ser natural de allí, ̶ el cual será fusilado en diciembre de 1936. Todos estos grupos habían salido a la calle y tomado posiciones estratégicas en la ciudad desde primera hora de la mañana del sábado 18 de julio, siendo muy conscientes de la escasez de sus fuerzas.

 

Comenzaba la revolución y terminaba el golpe de estado contra la República; el final de la guerra quedaba lejos todavía y el frente tardaría cerca de dos años en llegar a Lérida, durante los cuales las izquierdas, (elementos de la CNT, FAI y POUM), produjeron numerosos desmanes en la ciudad, asesinando al obispo, incendiando la catedral por orden de Buenaventura Durruti, saqueos, ‘paseos’, etc., es decir, como en tantos otros sitios, realizaron todo tipo de tropelías y destrozos. Detenidos todos los sublevados, fueron conducidos a la cárcel, siendo fusilados los cabecillas más cualificados. Rafael Sanz sería fusilado el 20 de julio en Gardeny y el capitán Ramiro Martínez, se suicidaría el mismo día.

 

Mientras esto sucedía en la capital de la provincia, en Balaguer, capital de su comarca, se produjo un hecho que merece la pena hacer constar.

 

Balaguer ante el Alzamiento Nacional

 

El día 19 de julio de 1936 el teniente José Sánchez Zamora se puso en contacto telefónico desde Lérida con el notario de Balaguer, secretario político de la Lliga y Presidente de Acción Social Popular[7], José María de Porcioles y Colomer, instándole a que se sumara al Movimiento, que debía dirigir él mismo; para facilitarle la toma del poder le mandaba fuerzas desde la capital. Porcioles contestó al teniente que se negaba a dirigir el Movimiento y que no tenía por qué pasar nada en Balaguer[8].

 

Se equivocaba. Sí que pasó. Al igual que en tantos otros sitios de la zona republicana, se produjeron los mismos trágicos sucesos. Es de suponer que su contestación fuera debida a querer quedarse a un lado, y, haciendo de Poncio Pilatos, lavarse las manos para no verse mezclado en los hechos que ya se barruntaba podrían suceder a continuación.

Así, el mismo día 18 de julio de 1936, el entonces alcalde y luego presidente del comité Francisco Verdaguer Antic, médico de la localidad, ordena la detención de don Ramiro Sellart y Novell (más tarde asesinado el 5 de agosto) y el registro del domicilio de José Graells Galcerán y se constituyó un comité revolucionario compuesto por Francisco Verdaguer Antic, Domingo Viola Lafuerza, Manuel Bosch Blanch, Salvador Bonet Ribalta, Manuel Gatnau Mata, José Cosialls (Blanquet), José Fortuny (“Patito”), Agelst (Picholá), Tomás Pamies Pla, José Ubachs Cortadella, José Rubies Macia, Domingo Viola Lafuerza, Luis Esteve (Maestu), Modesto Jené, Benito Molíns (Tercio), Juan Alemany (Meravalet), Jiménez Reyes (“Gitano”), Carlos Dolset (Zapatero), y Matías Molits (Presidente del POUM), causantes de tan viles y monstruosos asesinatos”[9] que produjeron los miembros de los comités de Salud Pública y de Milicias. El 20 ordenan al vecindario que en el Ayuntamiento procedan a  entregar las armas que tuvieran. Uno de los pocos que obedeció la orden fue Juan Vidal Capitá, hermano de un escolapio, al que quizá por ello, se le premió su obediencia al gobierno municipal, asesinándole inmediatamente.

El 21 expulsan de sus respectivos conventos a las monjas clarisas y a los frailes franciscanos a los que solo se les dio una hora para marcharse. Los Padres Escolapios, en prevención, desalojaron el convento, lo cerraron y entregaron la llave del mismo en la Alcaldía. El 24 funcionan ya en Balaguer las Milicias Obreras compuestas por unos 40 milicianos de la localidad y otros tantos forasteros que hacen guardia en los puntos sensibles de la localidad. Estos mantendrán un enfrentamiento a tiros con milicianos de la FAI procedentes de Lérida y de Artesa de Segre que capitaneados por un tal Cunes, llegaron después de aterrorizar a la comarca tras haber cometido numerosos asesinatos de sacerdotes y quemado las iglesias de varios pueblos de los alrededores. Su última hazaña fue el saqueo y profanación de la Iglesia de Os de Balaguer, de la que sacaron las vestiduras sacerdotales y vestidos con ellas se presentaron en esta ciudad, yendo a parar a una casa de prostitución. Al continuar los escándalos y los sacrilegios, una ronda de milicianos se presenta en el lugar y se produce el enfrentamiento del que resultó herido el comunista José Ruestes “Antorcha”,  al cual, fallecido a las pocas horas, se le dispensó grandes honores en su entierro, llegando a obligar a cerrar en señal de duelo a los establecimientos y comercios de la ciudad. El comité local condenó a muerte al Cunes y al resto de sus compañeros que fueron asesinados inmediatamente.

En este mismo día 24 son detenidos el párroco don Manuel Sabaté Gardeñes, de 52 años,  y el rector del colegio de los Escolapios, P. José Badía y Gabarró, a los cuales darán muerte el próximo 5 de agosto, y son expulsadas de sus conventos las monjas de la Vela, las carmelitas de la Caridad y los 300 Hermanos Maristas de su colegio de Avellanes. José Bethese Guillaumet, tradicionalista, apareció asesinado en su era, sin que nadie hiciera nada por esclarecer los hechos. Se expolian los estancos que pasan a ser propiedad de Juan Tañá Font, José Pijuan y Manuel Gatnau Mata, los tres pertenecientes a Esquerra Republicana y se impone a las personas afectas al Movimiento Nacional, una cuota de un “Presupuesto extraordinario de guerra” amenazándoles con severas sanciones, en caso de incumplimiento. En el documento constaba la firma genérica del comité, sin identificar a ningún miembro en particular y estaba refrendado con la estrella de cinco puntas.

Estos individuos procedieron inmediatamente al “saqueo de las existencias del comercio e industria de las personas pertenecientes a los partidos de derechas, principalmente de las caracterizadas por su catolicismo”. “Y la destrucción por incendio de todas las imágenes y altares de las iglesias del término municipal”[10]. Entre las imágenes destruidas se encuentra el célebre Cristo de Balaguer, objeto de gran devoción en la comarca y del que no quedó más que el pie derecho después de que los bárbaros la quemaran el 28 de julio. Según consta al folio 13 del expediente de la Causa General, el autor de semejante atropello fue Salvador Bonet Ribalta, miembro del comité revolucionario. Restablecida la paz, y debido a la veneración que en la comarca sentían por la imagen, fue reconstruida, basándose en reproducciones existentes en libros, y se le añadió el pie, que aun quemado, fue lo único que se pudo salvar del original.

La imagen del Santo Cristo de Balaguer se quemo durante la Guerra Civil Española, el 28 de julio de 1936. Se pudo salvar solamente el pie derecho.  La imagen actual corresponde al escultor Joaquín Ros y es una copia de la antigua imagen.

La imagen del Santo Cristo de Balaguer se quemo durante la Guerra Civil Española, el 28 de julio de 1936. Se pudo salvar solamente el pie derecho. La imagen actual corresponde al escultor Joaquín Ros y es una copia de la antigua imagen.

Proliferan los asesinatos. No todos fueron realizados en la propia ciudad de Balaguer; como puede apreciarse en los cuadros que se presentan, tal como acostumbraban, llevaron a sus detenidos a dar el “paseo” y cayeron en pueblos de la comarca: Bellmunt, Torrelameu y alguno fue llevado a Lérida… En el mismo mes de julio, asesinaron al anciano franciscano de 74 años, natural de Estarella (Tarragona), fray Ramón Cabús Blanch y a su hermano de Comunidad, Padre Fábregas quien tuvo la valentía de personarse ante el comité a preguntar por otros hermanos que habían sido sacados de las casas donde fueron acogidos. Allí uno de los comunistas le preguntó si quería ir donde habían ido los frailes y, al contestar el P. Fábregas afirmativamente, le ordenó:”Sígame Vd,” desapareciendo los dos sin que se haya vuelto a saber  la suerte del referido franciscano. El día cinco de agosto es uno de los más trágicos de la revolución roja en Balaguer. Llegan sesenta extremistas de la FAI, toman militarmente la plaza, pasan a la Alcaldía y discuten con el Comité quienes debían ser asesinados. Después de un regateo, deciden la lista y los milicianos forasteros, acompañados de los locales, van por distintos domicilios sacando a varios sacerdotes y religiosos a los que hacen subir en un camión con dirección a Tárrega hasta una zona entre Bellcaire y Bellmunt donde son asesinados.

En el cuadro que se expone a continuación figuran las 18 víctimas naturales de Balaguer que fueron inmoladas en la misma ciudad. En él aparecen sacerdotes, religiosos y la congregación a la que pertenecían, miembros de Acción Católica, falangistas y tradicionalistas.

Apellidos Nombre Edad Fecha asesinato Cargo
BARÓ ALDOMÁ JOSÉ 56 05/08/1936 Acción Católica
BETBESE GUILLAUMET JOSÉ 45 24/07/1936 Requeté
BORRELL ALSINA JOSÉ 50 05/08/1936 Acción Católica
CABÚS BLANCH RAMÓN 74 07/08/1936 OFMConv
ESCRIBÁ MIRÓ DANIEL 56 05/08/1936 Acción Católica
FIGUERAS SAMARRA RAMÓN 52 05/08/1936 Acción Católica
GARCÍA LUIS 40 05/08/1936
GATNAU DARBRA PEDRO 28 07/08/1936 Requeté
GATNAU TICÓ ANTONIO 60 07/09/1936 Requeté
 GOMÁ PI LUIS 40 05/08/1936 FE
LLUCH PARTEGÁS GASPAR 45 05/08/1936
MARINÉ SALOMÓ FRANCISCO 55 26/08/1936 OFMConv
MARINO ANASTASIO 48 12/08/1936 FMS
ORIOL JOSÉ 38 12/08/1936 FMS
RODRÍGUEZ DOMINGO ÁNGEL 43 12/08/1936 Acción Católica
ROMAN PAULA 40 15/08/1936 Acción Católica
SELLART NOVELL RAMIRO 43 05/08/1936
TERRÉS TRASERRA JUAN 50 05/08/1936
VIDAL CAPITÁ JUAN 50 20/07/1936

Y en el siguiente figuran los muertos ocasionados en Balaguer siendo naturales de otras localidades.

Apellidos Nombre Edad Lugar nacimiento Fecha asesinato Cargo
CABUS BLANCH RAMON 74 Estarella 07/1936 OFMConv
DESCONOCIDO se supone 08/1936 sacerdote diocesano
DESCONOCIDO Se supone 08/1936 sacerdote diocesano
FÁBREGAS SOLER RAMÓN DE 38 Villafranca del Penedés 02/08/1936 OFMConv
FONT FONTELLA FRANCISCA 42 La Seo de Urgell 05/08/1936 Acción Católica
MERINO ALBÉNIZ JESÚS 26 Bargota 02/09/1936 FMS
RIBAS PLANAS GIL 77 Alguaire 10/08/1936 OFMConv
ROCA DELORT JOSÉ 67 Dorbe 19/08/1936 OFMConv
SABATER GARDEÑES MANUEL Camarasa 05/08/1936 DIOC URGELL
SOLÉ i SOLÉ JUAN 72 Os de Balaguer* 25/08/1936 DIOC LÉRIDA

*También apareció asesinado un italiano, al parecer vendedor ambulante, del que se desconocían más datos.

Y, por último, en el siguiente cuadro figuran los liquidados que, naturales de Balaguer, fueron “paseados” a otras localidades donde hallaron la muerte.

Apellidos Nombre Edad Fecha asesinato Lugar asesinato Cargo
ALEMANY BALCELLS GUILLERMO 38 31/10/1936 Almenar CEDA
ARIMANY FERRER ALFONSO 25/10/1936 Barcelona OCD
BADIA GABARRÓ JOSÉ 40 05/08/1936 Bellmunt Escolapio
BALDILLOU BULLIT MARIA 31 08/08/1936 El Saler Escolapia
BLANCH ABÓS DOMENEC 64 28/07/1936 Alcañiz Escolapio
BOSSOMS JOSÉ GABRIEL 50 05/08/1936 Torrelameu OFMConv
ESPAR BOQUER MARIANO 46 05/08/1936 Alp Requeté
FARRENY FRANCISCO 39 05/08/1936 Bellmunt Escolapio
GALIANO CASTELLÁ ALBERTO 42 05/08/1936 Bellmunt Escolapio
GALIANO CASTELLÁ JOSÉ 32 05/08/1936 Bellmunt Escolapio
GALIANO SAURET ANTONIO 64 12/08/1936 Bellmunt OFMConv
PUIG BELLERA NADAL 70 05/08/1936 Joanet de Bellmunt DIOC URGELL
ROCA BORRÁS VICENTE 50 05/08/1936 Bellmunt Escolapio
ROCA BORRÁS PABLO 36 05/08/1936 Bellmunt Escolapio
ROIGÉ GARROFÉ JOSÉ 70 05/08/1936 Bellmunt DIOC URGELL
SABATÉ GARDEÑES MANUEL 52 05/08/1936 Bellmunt sacerdote diocesano
SALSET CANUT JUAN Castello de Farfaña sacerdote diocesano
TORREGUITART JOAQUÍN 50 05/08/1936 Bellmunt sacerdote diocesano
TORRES FARRÉ AGUSTÍN 50 22/10/1936 Puigcerdá Tradicionalista
VIDAL BORRÁS PABLO 75 05/08/1936 Bellmunt sacerdote diocesano
VIDAL CAPITÁ ELOY 41 05/08/1936 Bellmunt Escolapio
VILA ORÓ FRANCISCO 34 05/08/1936 Torrelameu OFMConv

 

Añadiré solo dos ejemplos de sucedidos en pueblos de su alfoz, el de Os de Balaguer donde se cebaron con 7 Hermanos Maristas y una pobre señora que realizaba las labores de limpieza en la casa del P. Solé i Solé, al que también habían asesinado el 25 de agosto.

Apellidos Nombre Edad Lugar nacimiento Congregación Fecha asesinato
BARÓ RIERA BALDOMERO 33 Tiurana FMS 03/09/1936
GÓMEZ MARTÍ ANTONIO 53 Os de Balaguer FMS 30/08/1936
GONZÁLEZ GARCÍA CASIMIRO 39 Torrelaguna FMS 27/08/1936
GUTIERREZ ROJO LORENZO 30 Las Hormazas FMS 03/09/1936
PASTOR MARCO JUAN 60 Barcelona FMS 03/09/1936
PERACAULA FEIXAS JUAN 50 La Cellera de Ter FMS 30/07/1936
RAMÓN VILADRICH PAULA 40 Anglesola seglar 20/02/1937
SANTIAGO PAREDES HILARIO DE 24 Cisneros de Campos FMS 03/09/1936

 

El otro ejemplo es el de Alós de Balaguer. Aquí mataron a José Gou Marsá de 55 años, el 26 de octubre de 1938 y a Miguel Pineda Almadán, de 25 años, el 26 de diciembre de 1938; lo hizo Ángel Frago que pertenecía a la Brigada Durruti. En el mismo pueblo aparecieron 65 cadáveres que no pudieron ser identificados, ni determinar la autoría de los hechos. En total 125 víctimas.

 

 


 

[1] Creador y posteriormente, secretario de los denominados “Grupos de Defensa y fundador del semanario Acracia, órgano de la CNT-FAI en el periodo 1936-39.

[2] Secretario provincial del POUM.

[3] Fue uno de los firmantes del manifiesto fundacional de Acción Social Popular  ̶ organización contraria al nacionalismo catalán y católica, con fuerte componente de reacción social, adherida a la CEDA .

[4] Al cual tenían previsto nombrar alcalde: un civil y tradicionalista.

[5] El día 2 de octubre  de 1936 fue fusilado su padre y tres tíos suyos por las hordas rojas. Posteriormente irá voluntario a la División Azul.

[6] Las fuerzas de orden público registraron la casa del jefe falangista Francisco Boldú. En el registro encontraron armas, lo que motivó su detención y la de una cincuentena de falangistas más, incluido un grupo de Falange de la Espluga Calva en la comarca de Las Garrigas.

[7] En la segunda mitad del XIX,  en sectores minoritarios de la Iglesia católica, (a raíz de  la Rerum Novarum  de León XIII),  despierta una nueva conciencia frente a la cuestión social, que se contempla, no ya como un problema de pobreza-caridad, sino como la cuestión de las relaciones capital-trabajo que hay que afrontar desde la justicia social. Esta nueva conciencia define el catolicismo social. Y se consolida en el II Congreso Eucarístico  celebrado en Zaragoza. Surgen entonces diversas asociaciones, entre ellas la Acción Social Popular  (ASP) que se inicia en Barcelona en 1907 por obra del P. Palau S. J., y que rápidamente se difundió por otras regiones. Sus propósitos eran fomentar la asociación obrera católica para conjurar los peligros de la izquierda: marxismo, revolución, y lucha de clases. A este grupo se uniría la CEDA.

[8] Causa General 1461 Exp. 13-217

[9] Causa General 1461 Exp. 13-5

[10] Causa General 1461 Exp. 13-9

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