In memoriam Efraín Canella Gutiérrez (1930-2015)

Fuente: Agencia Faro

In memoriam Efraín Canella Gutiérrez (1930-2015)

El jueves 5 recibieron cristiana sepultura en Pola de Laviana los restos mortales de don Efraín Canella Gutiérrez, fallecido en Oviedo el día anterior, 4 de noviembre, festividad de San Carlos Borromeo, Patrón de la Dinastía Legítima. Tenía ochenta y cinco años.

Asturcubano de pro, había nacido en Cuba en 1930, y mantuvo hasta el final sus lazos con el exilio cubano anticastrista. De Cuba trajo, además de nostalgia, su afición a la pelota base, el baseball norteamericano. Sobrino nieto de don Fermín Canella y Secades, Rector que fue de la Universidad de Oviedo, en la misma se licenció en Derecho Efraín Canella. Ejerció como juez de primera instancia en su Laviana y en Aller; fue luego jefe de personal del Banco de Bilbao.

Era un hombre bueno que presumía buena fe en los demás. Durante muchos años miembro de la Junta Regional de la Comunión Tradicionalista del Principado de Asturias. Era también habitual de la Hermandad de Defensores de Oviedo.

Fino poeta, Efraín Canella deja varios libros publicados, entre ellos Aves de paso (2004) y La aldea perdida, transcrita en décimas (según la novela de Armando Palacio Valdés) (Excmo. Ayuntamiento de Laviana, 2007). A su faceta de historiador pertenecen otros como Juventino Rosas: sobre las olas (1981) o Santocildes, el mártir de Peralejo (Ediciones Aldecoa, 1985). Obras colectivas como A la memoria del Reverendo Padre Graciano Martínez en el centenario de su nacimiento (con Luciano López García Jove; Excmo. Ayuntamiento de Laviana, 1969); El Capitán de Navío Fernando Villaamil, asturiano en la Guerra de Cuba (con Eduardo García, Mª José Iglesias y Tomás Recio. Centro Asturiano de Sevilla, 1998); etc. Entre la historia y la poesía, su Balada del Sargento Viesca (2009). Autor asimismo de numerosos artículos, principalmente sobre asuntos históricos, carlistas, asturianistas y cubanos. Muchos de ellos aparecieron en el Boletín del Instituto de Estudios Asturianos (BIDEA) y otros en el diario La Nueva España, que le dedica un afectuosos recuerdo.

Le sobreviven su viuda doña María Dolores Díaz Suárez, cinco hijos y varios nietos.

Requiescat in pace.

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