Hemeroteca - 15/05/2017

  Termina Bécquer su maravilloso poema ¡qué solos se quedan los muertos! con esta desesperanzada estrofa: ¿Vuelve el polvo al polvo? ¿Vuela el alma al cielo? ¿Todo es sin espíritu podredumbre y cieno? No sé; pero hay algo que explicar no puedo, algo que repugna, aunque es fuerza hacerlo, ¡a dejar tan tristes, tan solos los muertos!   Me...

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