El  fenómeno del kodokushi  o la necesidad de salvar a la familia 

Satanás trabaja para neutralizar la fuerza atractiva del Crucificado-Resucitado - Cardenal Caffarra

El  fenómeno del kodokushi  o la necesidad de salvar a la familia 

¿Qué es esto del kodokushi? la muerte en soledad: morir y que nadie te eche de menos. La palabra es japonesa, pero define un concepto en el que están implicadas todas las sociedades que se dicen civilizadas y progresistas. Se llama así sólo desde 2008 en que el diccionario Koljien la registra oficialmente, definiéndola como “muerte sin nadie al lado“, aquélla de la que ningún ser humano se da cuenta durante días, semanas, meses….
Ese año, el 2008, el término kodokushi  acabó en primera página por el impacto que causó el caso de la actriz Ai Iijima, (1972-2008), personaje muy conocido, que había sido estrella del porno y que después de la publicación de su libro autobiográfico Platonic Sex se convirtió en comentarista televisiva. El libro, donde describe el sórdido mundo del porno del que logró escapar, vendió dos millones de ejemplares en Japón en el año 2000. Éxito como actriz, éxito como escritora, éxito como presentadora de televisión. Pero… la noche de Navidad de ese año, con solo 36 años, Ijima murió de pulmonía, sola, en su lujoso piso de la planta 21 de un rascacielos de Shibuya, y su cuerpo no fue hallado hasta una semana más tarde.

 Este fenómeno se produce en todos los países. En el centro de Brighton, Reino Unido, la policía encontró detrás de un sillón a Allen, un hombre de 50 años que llevaba dos años muerto. Fueron incapaces de localizar a familiares o amigos. Similar el caso de Joyce Vincent de 38 años a la que encontraron recostada en un sofá. En una esquina, el televisor aún seguía encendido; y en el piso, un montón de regalos de Navidad aún sin abrir, así como platos amontonados en el fregadero y una montaña de correspondencia detrás de la puerta. Así durante tres años sin que nadie notara su falta. 

En España hemos conocido un caso similar. Todos aquellos nacidos antes de 1980 recordarán a Sonia Martínez, una juvenil y guapa presentadora que se inició en la televisión de la mano de varios programas infantiles. Era vivaz, pizpireta y muy atractiva. Como actriz  tuvo una carrera que en su época fue muy valorada. Dirigida por Gonzalo Suárez o Luis García Berlanga, actuó en cinco películas. Su popularidad atrajo la atención de Cayetano Martínez de Irujo aunque ella prefirió tratar ese tema con discreción y se limitó a decir que solamente existía una relación de amistad. Malas decisiones y compañías inapropiadas comenzaron a socavar su vida y su carrera. Unas fotos en Interviú le apartaron de su carrera profesional y el desaforado consumo de drogas hizo el resto. Su declive vino por la heroína, vivió en la indigencia y murió víctima de SIDA a los 31 años y en completo desamparo.

No solo los jóvenes se ven en esta situación; los más afectados son los ancianos. Los bomberos de Barcelona hallan cada año a más de cien ancianos muertos en soledad. Uno de ellos, Teresa, llamó la atención de sus vecinos porque dejaron de verla y de cruzarse con ella en el vestíbulo y en el ascensor. En su buzón comenzó a acumularse un fajo que sobresalía por la ranura, todo era publicidad. A través de la ventana del patio interior, se veía una luz encendida. Pero si alguien llamaba a su puerta, no respondía. Tampoco cogía el teléfono. Con el paso de las semanas, un hedor extraño empezó a incomodar a los vecinos de su rellano. Avisaron a los bomberos que en cuanto se presentaron en la finca, reconocieron aquel olor. “Hay que entrar”, dijeron. Un bombero se descolgó desde la planta superior y se coló por la ventana. Al entrar en la casa, halló sin vida el cuerpo de Teresa. Llevaba un mes muerta. ¿Y nadie la echó de menos durante todo ese tiempo?
A los pocos días del descubrimiento de su deceso, “alguien”, explica una vecina, se presentó en el piso, se llevó lo que quiso y vació de publicidad el buzón. En la comunidad sospechan que ese alguien estaría emparentado con ella de algún modo; lo bastante cercano para tener sus llaves, pero lo bastante alejado para no echarla de menos ni preocuparse de ella, al menos, durante más de un mes.

Según la cultura japonesa hay un elemento de responsabilidad que deriva del hecho de que las muertes solitarias crean problemas. En un país donde crear problema a los otros es una culpa imperdonable, si sospechan que un inquilino piensa “hacer” kodokushi, le orientan hacia la actividad de prepararse para el final. No como se piensa generalmente, preparar su alma, sino preocuparse de cosas mucho más triviales, como anotar en unas extrañas agendas llamadas “ending noto“, cuaderno final, cosas como  “¿Qué funeral deseas?” y “¿A quién hay que dar tus pertenencias?” y, en el colmo de la banalidad y superficialidad, si ha ordenado la casa. Ninguna referencia a lo esencial y trascendente.

Quizás quienes más sufren la soledad por sentirse más débiles, son los que se encuentran al final de su camino en la tierra. Se han dado casos como el de Faustino León  autor de un cartel en el que pide una familia de acogida para acabar con su soledad: “Necesito una familia. Vivir así, no es vida. Estoy muerto». Tantos años de soledad le han llevado a pasar por periodos de depresión que siempre ha superado, aunque cada vez con mayor dificultad. O el de José Ferrer Requena que busca una familia de acogida para no sentirse solo, porque la soledad es un sentimiento que, vivido durante la vejez, puede llegar a representar importantes dependencias de tipo social, funcional, cognitivo y/o desencadenar problemas de salud que pueden causar dificultades en la vida cotidiana.

Sentir una soledad extrema puede aumentar en un 14% las posibilidades de muerte prematura de una persona mayor, según concluye una investigación realizada por el doctor John Cacioppo[1], porque el impacto de la soledad en la muerte prematura es casi tan fuerte como el impacto de la situación socioeconómica desfavorecida. No obstante, el profesor también ha señalado la importancia del beneficioso papel que la satisfacción de unas relaciones produce en estas personas y que las ayuda a recuperarse. Todos necesitamos una mano amiga; se puede vivir solo pero no abandonado.

Para combatir este estado de soledad, abandono y decaimiento, los japoneses, tan apasionados por la electrónica,  han creado una inteligencia artificial, los robots pepper, que tiene la capacidad de reconocer las emociones humanas y, hasta pueden generar, aunque sea de manera artificial, emociones. Es decir, ya se prescinde de los animales de compañía, algunos más humanos que los propios hombres (y mujeres, algunas mucho peor, como demuestran las feministas) y adoptamos en su lugar y como sucedáneo, una máquina. ¿Llegará a ser ésta sustituta del ser humano?

¿Y cómo hemos llegado a esta sociedad tan deshumanizada? La causa, por mucho que nos parezca exagerado el comentario, se debe a las normas que anda implantando por todo el orbe  lo que se conoce como Nuevo Orden Mundial, NOM, en su empeño de transformar la sociedad. De ahí la imposición a considerar el asesinato de indefensos nasciturus como un derecho de la madre (y que la otra mitad del niño, el padre, no pueda ni protestar), la confusión que, especialmente en las mentes jóvenes, crea la radical imposición de la LGTBI, la implantación también de los programas ideologizados en la enseñanza, la desintegración familiar y el anticlericalismo feroz que cada vez se acerca más al padecido en España de 1931 a 1939.

Esta pérdida de valores y la descomposición de la familia (señal olvidada de los últimos tiempos), son los detonantes para que este sector lidere la estadística de muertes violentas, adicciones, embarazos no deseados, que con frecuencia lleva primero a una depresión y termina en suicidio.

¿Había sucedido esta situación en la historia de la humanidad, con tan alta frecuencia como ahora?

La circunstancia que estamos viviendo en todo el mundo está originada por la falta de estabilidad en el matrimonio, la reducción de la idea de familia al núcleo matrimonial y sus hijos, si los tienen, que deja en el mayor desvalimiento a los mayores. Esta situación es tan grave y tiene tales consecuencias para el futuro de la sociedad, que se puede hoy sin duda considerar la estabilidad del matrimonio y de la familia, y su apoyo y reconocimiento público, como el primer problema.

Por ell0, su Eminencia el cardenal arzobispo de Valencia en su homilía de 25 de mayo de 2016, levantaba la voz diciendo: (…).  Cuando se ataca o se deteriora la familia, se pervierten las relaciones humanas más sagradas, se llena la historia personal de muchos hombres y mujeres de sufrimiento y de desesperanza y se proyecta una amarga sombra de soledad y desamor sobre la historia colectiva y sobre toda la vida social, y continuaba:

…”En la familia se juega el futuro del hombre y de toda la sociedad. Es cierto, vivimos tiempos no fáciles para la familia. La institución familiar se ha convertido en blanco de contradicción: por una parte, es la institución social más valorada, al menos en las encuestas, también entre los jóvenes, y, por otra, está sacudida en sus cimientos por graves amenazas claras o sutiles……Ahí tenemos legislaciones contrarias a la familia, la acción de fuerzas políticas y sociales, a la que se suman movimientos y acciones del imperio gay, de ideologías como el feminismo radical o la más insidiosa de todas, la ideología de género. Esa situación es tan grave, y tiene tales consecuencias para el futuro de la sociedad, que se puede sin duda hoy considerar la estabilidad del matrimonio y la familia, y su apoyo y reconocimiento público, como el primer problema social, y de atención a los más débiles y a las periferias existenciales. Cuando se ataca o deteriora la familia, se pervierten las relaciones humanas más sagradas, se llena la historia personal de muchos hombres y mujeres de sufrimiento y de desesperanza, y se proyecta una amarga sombra de soledad y desamor sobre la historia colectiva y sobre toda la vida social…..

…”La familia debería ser la primera y gran prioridad mundial. En la existencia del hombre, en sus gozos y sufrimientos, lo más determinante es la familia.…En la familia es donde el hombre crece, y donde todos aprendemos a mirar y a comprender el misterio de la vida y a ser personas, es decir, a relacionarnos con Dios y con los demás de un modo justo, amoroso y misericordioso, adecuado a la verdad de nuestro ser. La familia, santuario del amor y de la vida, existe para que cada persona pueda ser amada por sí misma, y aprenda a darse y a amar….Por eso la familia, y más exactamente el matrimonio y la verdad del matrimonio, es indispensable para que la persona pueda reconocer la verdad de su ser hombre. Es fundamento insustituible para la persona. Donde acaba la familia, empieza fácilmente la intemperie, la marginación y el dolor más sensible.… Ante la encrucijada sociocultural del matrimonio y de la familia, manifestada en tantas cosas, se hace imprescindible recordar, afirmar y defender la importancia de la familia como corazón y célula de la sociedad, como realidad básica para el desarrollo de la personalidad humana y para el futuro de la sociedad. 

La sociedad tiene la grave responsabilidad de apoyar y vigorizar la familia, y su fundamento que es el matrimonio único e indisoluble entre un hombre y una mujer, basado en el amor y abierto a la vida. La misma sociedad tiene el inexorable deber de proteger y defender la vida, cuyo santuario es la familia, así como dotar a ésta de los medios necesarios económicos, jurídicos, educativos, de vivienda y trabajo -para que pueda cumplir con los fines que le corresponden a su propia verdad o naturaleza y asegurar la prosperidad doméstica en dignidad y justicia…

…No ayudar debidamente a la familia constituye una actitud irresponsable y suicida que conduce a la humanidad por derroteros de crisis, deterioro y destrucción de incalculables consecuencias. La Iglesia tiene una especial responsabilidad en esa gran urgencia de nuestro tiempo que es, con el auxilio de la misericordia de Dios, “salvar a la familia”, potenciarla y alentarla, conforme a la verdad que la constituye, que es la inscrita por su Creador, el Dios Uno y Trino, en su más profunda entraña….Sólo la defensa de la familia abrirá el camino hacia la civilización del amor, hacia la afirmación del hombre y de su dignidad inviolable, hacia la cultura de la solidaridad y de la vida. Sólo la familia es esperanza de la humanidad”.

 

La (en parte) transcrita homilía, apoyada por el Ilmo. Sr. Obispo de Getafe, le ha costado algo más que un disgusto a su Eminencia el cardenal Cañizares. El colectivo de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales de Valencia,  Lambda, presentó una denuncia conjunta con otros colectivos contra el cardenal por sus declaraciones sobre el “imperio gay” y el movimiento feminista. Lambda ha explicado en un comunicado que la presenta “por sus comentarios homófobos y machistas que sólo hacen que incitar al odio contra las personas que no entran dentro de los arcaicos modelos que defiende la jerarquía católica“. Estas declaraciones, coreadas por los máximos dirigentes de la Generalitat Valenciana como son Ximo Puig y Mónica Oltra, fueron respondidas por el propio Cañizares acusándoles de querer censurarle como si fueran dictadores y advirtió que se quería destrozar la familia como en la URSS marxista, y que “otros, en ideologías próximas a éstos, están empeñados en repetir este fracaso“. Subrayó la necesidad de “salvar” a la familia ante “ataques” y “amenazas claras o sutiles” de “legislaciones o fuerzas contrarias. Por tanto, cree que la familia “debería ser la primera preocupación mundial a apoyar por los estados“. Ha lamentado que “no está siendo así” y que ” organismos e ideologías como la de género están uniéndose para destruirla”. “Hay que despertar“, ha reivindicado, ya que considera que “no podemos tolerar esto: que la más insidiosa ideología, la de género, destruya al hombre”. Cañizares ha defendido que su deber como obispo es “advertir a los fieles del peligro que conlleva” la ideología de género “para la paz mundial”. “A pesar de que me critiquen”, ha agregado.

Fueron más que simples críticas. Hicieron llegar sus protestas hasta el mismo Papa y eso que, prudentemente, su Eminencia no había verbalizado la respuesta a ésta, su pregunta retórica:

 

 ¿Quién puede tener interés en socavar este pilar (la familia) de toda persona, y de toda sociedad? 

¿Qué hubiera sucedido si la hubiera contestado? Viendo la radicalidad y el anticlericalismo con que se combaten los tradicionales valores de la familia, es posible que, como en tantas ocasiones, estén actuando de  “tontos útiles” de aquellos poderosos que manejan los hilos en todos los países.

Por ello no sería de extrañar que los nuevos “amigos de Durruti” o “Los Sin Dios”, (antepasados radicales de los actuales gobernantes en, prácticamente toda España republicana incluidos los valencianos), estuvieran encantados de defenestrar a su Eminencia, quizás lamentándose de que no pueda ser incorporado a la lista de los 233 mártires, religiosos, sacerdotes, monjas, seglares, de Acción Católica, de Adoración Nocturna, y de otras asociaciones de apostolado seglar, de todas las edades, profesiones y estado social, que aquellos revolucionarios causaron en su provincia (y en toda España dominada por ellos) durante la guerra civil.


[1]  Profesor de Psicología en la Universidad de Chicago, en Estados Unidos

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