Balaguer, sus vicisitudes históricas y la ambigua personalidad de Porcioles Colomer (II)

Continuación del artículo publicado el 24 de noviembre pasado

 

II.- Biografía de D. José Mª de Porcioles y Colomer

Nacido en Amer (Gerona) en 1904, falleció en 1993. Fue Jurista, notario y político, se doctoró en Derecho en Barcelona y en su juventud fue dirigente de la Lliga Catalana. Estuvo en prisión durante la guerra, se afilió a Falange Española, disfrutó de un puesto en los servicios de Auxilio Social y de muchos más cargos hasta desempeñar el de alcalde de Barcelona, siendo quien más tiempo ocupó este destino durante el gobierno de Francisco Franco.

Sin embargo, por su controvertida personalidad, se ha transformado con el tiempo en una de las figuras más paradójicas y difíciles de interpretar del panorama político catalán, especialmente por la contradicción enorme de su labor. Por ello se requiere desarrollar paso a paso su biografía.

 

Jose Maria de Porcioles junto al Generalísimo Franco

Jose Maria de Porcioles junto al Generalísimo Franco

Personalidad evolutiva

En la cárcel

 

Mientras en Balaguer se producían las 125 víctimas que hemos relatado en el capítulo I, ¿qué pasó con su notario Sr. Porcioles?, aquél que el día 19 de julio de 1936 con gran perspicacia y deducción político sociológica de los hechos que se estaban produciendo en España, contestó, a instancias del teniente José Sánchez Zamora, que en Balaguer no iba a pasar nada y que, por tanto, se negaba a dirigir el Movimiento[1].

Pues sucedió que el día 10 de enero de 1937 fue detenido y encarcelado por orden del Comisario de Orden Público acusado de fascista, cargo muy peligroso porque, como hemos visto podía llevarle a la muerte. Desde la cárcel, trató, lógicamente, de rebatir la peligrosa acusación. Para ello, recurrió a dar explicación de la actitud  impasible e inactiva que mantuvo en los días próximos al 18 de julio en una carta dirigida “a su distinguido amigo y compañero” don Antonio Sitges. Tanto en ella como en su declaración de 2 de marzo de 1937 ante el Presidente del Tribunal de Justicia Popular (folios 217 a 221 de la mencionada Causa General), se desvive por desvincularse ardientemente de la causa del Movimiento, lo que nos lleva a recordar lo que Marcial Rosell a partir de noviembre de 1936 denuncia a través de una serie de artículos (algunos extraídos de la misma masonería) en los que pone de relieve la alineación de la Orden con el Frente Popular en el conflicto bélico. Oficialmente se denuncia esta postura de la secta el 6 de diciembre de 1936 con una carta del Jefe Superior de Policía que confirma la declaración de los masones como contrarios a los militares sublevados[2].

Reconoce Porcioles que dirigía la Lliga Catalana de Balaguer pero que ésta había quedado disuelta desde las últimas elecciones y protesta porque por el hecho de ser aquélla confesional, “no puede en buena lógica, ni con estricta justicia, ser indiciado (sospechoso) de complicidad con el mencionado Movimiento, tanto más cuando mi actitud y conducta se pudo exteriorizar de una manera pública y notoria que no daba lugar a duda de ninguna clase”.

En cuanto a su presidencia de Acción Social Popular afirma con rotundidad que nada tiene que ver con Acción Popular[3] (CEDA), alegando que era anterior a ésta y que, aunque sus orientaciones eran sociales católicas, de momento se veía imposibilitado de cumplir con ellas por la falta de medios económicos y que se limitaba a utilizar los locales para conferencias, veladas, concursos y funciones de teatro, llevado de su afán de predicar y patrocinar corrientes de convivencia y concordia. Insiste en que su actuación era tan poco doctrinaria que alguno de sus socios votó por el Frente Popular y, como mérito, añade que se negó a prestar sus locales ni a tradicionalistas ni a la CEDA y sí, en cambio, al frente catalán. Se manifiesta apolítico y cuenta en su descargo su negativa a la propuesta del teniente Sánchez a hacerse cargo del Movimiento en Balaguer, que reitera vehementemente y que las directrices políticas, incluso mis principios cristianos, me frenaban con bastante fuerza el camino a seguir, para que pudiese desviarme, a pesar de los ruegos, súplicas y amenazas, de mi constante línea de conducta.” ….”El hecho de que el Movimiento que nos ocupa haya desviado en un formidable social (sic), no puede ni podrá producir en mí reacciones que jamás he sentido.Se queja también y lo expone como un fundamento de hecho, haber estado en contra de la política de desahucios del gobierno Lerroux-Gil Robles y por ello hubo de soportar “una campaña indigna” y ser “acusado de anarquista blanco” y que, tanto en Gerona, donde vivió 16 años, como en su estancia en Balaguer estuvo siempre en contacto con entidades catalanistas y republicanas, “de las cuales, incluso fue socio, y que ya desde la época de la Dictadura y aún antes de la misma, fue miembro de la entidad “Protectora de la Enseñanza Catalana”, habiendo tenido que recurrir a subterfugios para continuar dando su aprobación a dicha entidad () y que llevado de su ferviente amor y admiración a las instituciones forales han sido sin número, colaborando activamente en la campaña pro Estatuto…lo que, según dice, le valió una pública amonestación con amenazas de destierro.

José María Saura Bastida, Juez de Instrucción, presidente del Tribunal de Justicia Popular, declara a su favor, asegurando que Porcioles, aunque de ideas moderadas[4], éstas eran catalanistas y aun separatistas, como según él mismo daba fe de ello. Añadió que con la intervención del detenido y la suya propia, que también se sumó a la conversación telefónica de Sánchez Zamora, “se evitó en Balaguer un día de luto!”. Es curioso que haga esta afirmación porque para entonces, 4 de marzo de 1937, ya se habían producido 80 asesinatos de personas identificadas más los que no pudieron serlo, unos 55 o 65 cadáveres, además del teniente Sánchez Zamora que lo fue el 23 de julio de 1936, a no ser que estas muertes no le parecieran significativas.

El Auto del juicio se dicta el 15 de marzo de 1937 acordando el sobreseimiento de la causa que firman L. Lucia, D. Blanco, P. Biosca (y 4 rúbricas más ilegibles) disponiendo su libertad previo pago de una multa de 2000 ptas. que fueron abonadas inmediatamente por su esposa. A partir de ese momento se pierde la pista del señor Porcioles; algunos aseguran que salió de España en julio de 1936 y que no volvió hasta finalizar la guerra civil. Sin embargo, esto no es cierto porque como hemos visto, no pudo huir en julio de 1936 puesto que estuvo detenido en la prisión de Lérida hasta el día 5 de marzo de 1937. ¿Cómo pudo pasar de negar su adhesión al Régimen a ser una de sus figuras más relevantes? Examinemos su trayectoria.

Trayectoria

 

Produce cierta perplejidad teniendo en cuenta su actitud en Balaguer y en la prisión de Lérida, observar en el itinerario vital del señor Porcioles la cantidad de cargos y el progresivo aumento de la categoría de los mismos; pero empecemos por el principio.

1.- Preso por fascista, a los dos meses se resuelve el procedimiento sin juicio, con condena pecuniaria de 2000 ptas. cosa extraña, porque en zona ocupada por los anarcorevolucionarios un acusado de fascista y católico no duraba ni 24 horas sin sentencia de muerte.

2.- Puesto en libertad en marzo de 1937 apareció en noviembre del mismo año en Valladolid, se dice que después de huir por la frontera francesa. Sin embargo, es difícil de admitir que por sí mismo y sin ayuda, consiguiera pasar con su familia a Francia, porque las abundantes patrullas de control que inspeccionaban trenes, recorrían carreteras, caminos y aun sendas en los bosques a la caza de desafectos, no tenían por qué conocer a todos los ilustres personajes que, por una razón u otra, merecían  ̶ a  su  juicio ̶ salvar la vida; naturalmente entre éstos no se encontraban los cientos de víctimas seglares de Acción Católica y religiosos de ambos sexos y diversas órdenes, incluido el obispo de Lérida, monseñor Salvio Huix Miralpeix que fue asesinado el 5 de agosto de 1936.

Una anécdota a este respecto que permite valorar la dificultad del momento. En su libro “Todos fuimos culpables” Juan Simeón Vidarte, relata una curiosa escena que refleja muy bien la complicación que suponía pasar a Francia. Este hombre, socialista y masón muy destacado, llegó a Barcelona acompañando a otro que era un sacerdote claretiano que trataba de huir. Ante la dificultad, recurrió a Companys[5] para solicitar ayuda, quien,  con jactancia, le dijo: “de ésos (se refería a los religiosos) en Barcelona ya no quedaban porque habían acabado con todos”. Ustedes se preguntarán cómo era posible que un socialista y masón tratara de proteger a un religioso que quería escapar a Francia. La explicación está en la personalidad del miembro de la Iglesia: era el P. Heriberto, hermano menor de Juan Negrín. Del relato de Vidarte, contado en primera persona, se deduce que ni siendo hermano del todopoderoso Negrín, se podía huir con facilidad y que si lo logró fue por la ayuda que el presidente de la Generalidad no pudo negar a su compañero socialista, no tanto por serlo, como por la fraternidad masónica que obligaba a ayudar a un “hermano”en solicitud de auxilio.

2.- Suscita, también, muchas dudas que por sí mismo, un joven notario (ni militar, ni carlista, ni falangista, ̶ los poderes fácticos de la zona nacional ̶) recién llegado de la zona republicana pudiera introducirse en un círculo, afín a Franco, aunque fuera secundario y mucho más discreto. “Alguien” en Valladolid le facilita el contacto con el equipo de colaboradores de Mercedes Sanz Bachiller[6]. Inmediatamente ingresa en FET y de las JONS para seguir haciendo carrera. Cumple así con las instrucciones de cambio de táctica que les inducen a infiltrarse en los Organismos del Estado con el fin de impedir que se declare confesional[7]. Obtiene, en seguida, el compromiso de Sanz Bachiller de encargarle el servicio de Auxilio Social en Balaguer, lo que aquella cumplirá a la entrada de las tropas de Franco en la ciudad. Allí, impulsado por su juventud, inteligencia y sus constantes, importantes y discretas ayudas seguirá escalando puestos. En solo un año, (de noviembre del 37, en que sale de la cárcel, al mismo mes del 38), ya le encontramos nombrado delegado provincial en Lérida.

3.-Cuesta trabajo admitir que, con los múltiples expedientes de depuración que debieron ser instruidos por tantos que, huyendo de la zona revolucionaria, volvían a entrar en España, no se actuara de igual modo en este caso. Así ocurrió hasta con hombres de iglesia; por ejemplo, mosén Arnal que volvió a nuestro país por Irún, fue conducido al campo de prisioneros de la Merced en Pamplona y allí estuvo hasta que se comprobó suficientemente la veracidad de sus datos, lo cual era lógico, dada la situación en que se encontraba España. ¿Cómo es que se olvidaron del expediente de Porcioles y de sus protestas a favor de los revolucionarios y en contra de los ideales del Movimiento?

4.- En julio de 1939 un grupo de vecinos remite un escrito al jefe de FET y de las JONS denunciando la situación política que se vivía en Balaguer de la que culpaban a José Mª de Porcioles por ser la cumbre del poder en la sombra. Él y  otros cargos les inspiraban una profunda desconfianza por su indecorosa actuación en los primeros momentos de la guerra y porque seguía manteniendo relaciones con elementos de izquierda. Los verdaderos patriotas balaguerinos describen una situación en que “estos señores infiltrados y advenedizos a la política Nacional Españolista, faltos de prestigio y cuyo solo mérito consiste en ostentar título académico y revestido de aparente buena voluntad, han adquirido la nefasta virtud prosélica, al objeto de regenerarse para situarse en situaciones privilegiadas para el mañana.[8] Sus actuaciones, según la denuncia, no estaban en consonancia con los principios fundamentales de la Nueva España, lo que tenía un efecto deprimente en el ánima de las buenas gentes de la ciudad, porque comenzaban a creer que se reproducían los mismos vicios de las influencias y recomendaciones de la “vieja política”. ”Los mismos que durante la República propagaban sus excelencias y se erigían defensores de dicho régimen, hoy infiltrados e investidos de nueva autoridad o prestigio, obran de idéntica manera.” “A estos políticos y la pervivencia de las viejas prácticas políticas habría que desterrarlos en el nuevo régimen”. Se señalaba al notario Porcioles, centro de esta situación descrita, como árbitro, al igual que estuvo en tiempos de la República. Se le calificaba de catalanista separatista, fundador de Acción Social Popular y su revista quincenal Acció, adversaria de los jóvenes falangistas y requetés de la ciudad; que se negó a encabezar el Movimiento militar de julio de 1936 en Balaguer y que, a pesar de haber sido encarcelado, disfrutó de trato preferente entre los marxistas, a muchos de los cuales ahora encubre”.[9]

5.- En vista de las protestas, la Secretaría de Orden Público del Gobierno Civil de Lérida instruye expediente e insta a Porcioles a defenderse. Éste presenta un largo escrito de descargos y moviliza un buen número de testimonios favorables de entes políticos bien cualificados, cargos religiosos y todos, incluido Juan Messegué, fundador de la Falange balaguerina, presentarán un Porcioles con una trayectoria personal y política impecable. Al final, como él mismo comenta, en sus Memorias, ese movimiento de repulsa sirvió para movilizar a su favor muchas instituciones leridanas que le ofrecieron el cargo de Presidente de la Diputación[10], es decir, fue premiado con un cargo político superior, lo que, aparte de lo irónico que resulta, no se explica con facilidad, a no ser que recordemos lo ocurrido con el masón Julián Peñalver, director del Penal de Oviedo[11].

6.- En noviembre de 1941 es nombrado un nuevo jefe provincial de FET y de las JONS, Cándido Sáez de las Moras, quien insiste en la necesidad de activar la resolución del expediente de depuración y aclara que Porcioles se aprovecha de sus cargos “para laborar en contra de la Falange y para hacer constante obstrucción a todo lo que representa un avance hacia la implantación de nuestro Estado Nacional-sindicalista. Se mantiene apartado por completo del Partido. En Balaguer, donde tiene su residencia y de donde es notario, actúa como un verdadero cacique dando impulso a actividades ajenas a la Falange y puede decirse que contrarias a la misma”.[12] Acusaciones de caciquismo, descuido de las obligaciones de sus muchos cargos….llevan, a instancia de la delegación provincial leridana, a proponer a la Vicesecretaría General del Movimiento su expulsión del partido.  Y he aquí otro hecho curioso más, dentro de su expediente: el historiador Gelonch admite no haber encontrado en sus investigaciones la resolución del expediente de depuración, por lo que supone caería en el olvido.

Pérdida de expediente u olvido, con las graves acusaciones y petición de expulsión del partido que incluía, no parece probable a no ser que fuera intencionado. Corrobora la suposición el hecho de que, al igual que en el procedimiento anterior, se vería premiado. En abril de 1943 será nombrado director general de Registros y Notariado (por el ministro de Justicia, el leridano Eduardo Aunós) y en junio de 1944 consiguió que Franco y Aunós, aprobaran el Reglamento de la Organización y Régimen del Notariado. Dos cuestiones a este respecto,

  1. En el Cap II. Sección I Art. 149 de dicho Reglamento se establecía la posibilidad “a solicitud del interesado, de redactar el instrumento público en idioma español y en la lengua del otorgante, a doble columna para que simultáneamente puedan leerse en ambas lenguas”. Sin duda un primer éxito público gracias al cual se dio un paso importante en la consecución de los ideales de la Lliga[13] que jamás olvidó, y
  2. Aunque no sea el objeto de este trabajo, si es necesario señalar que este Reglamento desmonta la mentira de que Franco había prohibido el catalán, pues una Ley franquista hecha por un catalán permitía redactar escrituras en catalán. ¿Insistirán en la mentira para seguir exacerbando sentimientos negativos aun entre los propios catalanes?

En sus memorias, el propio Porcioles comenta el malestar que este nombramiento provocó entre los falangistas, razón por la cual y para suavizar la tensión, pactó con el ministro de Agricultura, Miguel Primo de Rivera, tomar posesión del nuevo cargo vestido con el uniforme de delegado local de Auxilio Social de Balaguer. Este ascenso y la estancia en Madrid, significará un salto cualitativo en su carrera política que le permitirá alejarse de las tensiones falangistas y, sobre todo, tejer una serie de contactos que le facilitarán después de su instalación como notario en Barcelona, el nombramiento en 1950 de Secretario del Patronato de las Viviendas del Congreso Eucarístico y, posteriormente, en 1957 designado por el gobierno del general Franco, alcalde de Barcelona, cargo que no abandonaría hasta 1973.

Ayudas:

 

¿Qué fuerza tendría el vigor suficiente para preservarle con su familia en su salida desde Lérida, facilitarle en el otro extremo de España conexiones con gente bien situada en un gobierno con el que negó tener afinidad y procurarle ascensos tan significativos, ocultando, hasta al mismísimo Jefe del Estado, su actuación tan escasamente patriótica durante la guerra?

La masonería, establecida desde hacía tiempo en España, una vez derribada la monarquía, siguió trabajando a favor de la República, así que en 1931 celebró con gran alegría su triunfo. La orden masónica señala con orgullo su presencia en las primeras Cortes Republicanas: 183 diputados entre 458. El número total de logias del Gran Oriente Español ascendía a 167 y sus miembros a 5.000, eso significaba que una reducida sociedad prácticamente secreta tenía mucha más influencia, ejercida por vías opacas, que cualquier partido. Entre ellos se encontraban 17 ministros, 5 subsecretarios, 15 directores generales, 183 diputados, 5 embajadores, 9 generales de división, 12 generales de brigada y gran parte de los jefes y oficiales de la Guardia de Asalto. Masones eran también la mayoría de los que en la prensa, en la tribuna o ante el micrófono mantenían la causa republicana y aquellos que en el extranjero luchaban para hacer rectificar el acuerdo de neutralidad y los que contrarrestaban el espionaje y la acción internacional del ejército de Franco. La masonería, que tanto poder ejerció durante la II República, no podía tocarse. Aun en guerra, seguían trabajando a favor de la República y, todos formaban parte de esa hermandad que les obligaba a ayudar a “hermanos” en peligro. ¿Cómo lo hicieron?

Como un deber de gratitud de los anarquistas por la ayuda recibida. Confeccionaron un listado con el nombre de todos los miembros de las logias y de aquellos que, o estaban respaldados por cargos importantes de la secta, o bien eran simpatizantes. Su poder era gracias a ella y, por tanto, los consideraban intocables. Esta lista, elaborada por el servicio de inteligencia anarcosindicalista, se convirtió en un salvoconducto para salvar la vida ante la implacable persecución que llevaron a cabo las temibles patrullas.[14].

Posteriormente, tuvo otras significativas ayudas: de parte del sector falangista, desde su aparición en Valladolid, y, posteriormente, del emergente, pero muy poderoso grupo que en el Gobierno de la Nación se conoció con el nombre de “los tecnócratas”, los seis miembros del Opus Dei, con López Rodó a su cabeza.

 Contradicciones

 

En su juventud, Porcioles fue partidario de la Lliga Catalanista y firme defensor del Estatut Catalá; en 1936 y 1937 proclama su republicanismo de izquierdas, pero ya a mediados de noviembre su conversión a los ideales del Movimiento es tal que hasta se afilia a Falange Española y de las JONS y a partir de ahí escala puestos de manera espectacular, aun en contra de las críticas vertidas por compañeros falangistas de antiguo cuño por actuar según los parámetros de la situación durante la República.

No obstante, sus apoyos siguieron funcionando, como hemos visto. Con el apoyo del político regionalista catalán, su paisano Eduardo Aunós Pérez[15], es nombrado Director General de Registros y Notariado. Los cargos de su valedor, procurador en Cortes, miembro de la Junta Política y vocal del tribunal de Responsabilidades Políticas y ministro de Justicia en 1942, quizás permitieron que aquel expediente denunciado por Cándido Sáez de las Moras respecto a Porcioles, fuera olvidado. Al año de ser nombrado para ese cargo mencionado de Director General, introduce la posibilidad de utilizar el catalán en documentos oficiales. Es de suponer que lo hiciera llevado del recuerdo de sus años de defensor del Estatut y no porque tuviera que pagar deuda alguna, pero, en cualquier caso, parece alejado de los presupuestos falangistas y del Movimiento.

En 1950 se le nombró Secretario del Patronato de las Viviendas del Congreso Eucarístico, cargo en el que desarrolló su labor durante siete años, para pasar a ser alcalde de Barcelona, donde actuó de manera controvertida. Por un lado, participó activamente en el gobierno del general Franco, con intervenciones discutidas que dieron lugar a un desarrollo urbano descontrolado, como por ejemplo, recalificación de zonas verdes, construcción de barriadas periféricas en las que se amontonaba la población inmigrada del sur de España, (a menudo verdaderos rincones suburbanos y en las cuales muchas detectaron problemas de aluminosis), la destrucción parcial de la arquitectura modernista de Barcelona, fomentando bloques de pisos de estilo populista y los famosos remontes y sobreáticos, con un énfasis especial en el barrio del Eixample y los aparcamientos construidos y gestionados por la empresa SABA, participada en gran parte por el propio Porcioles. En el nº 4 de 16 de abril de 1973, el semanario Los Españoles publica, en su artículo “Los más ricos de España”, que su fortuna ocupaba el lugar número 10.

Quizá para compensar esta actuación, Porcioles, da apoyo a manifestaciones del folclore y la cultura popular catalana, como los prohibidos bailes de sardanas y facilita la creación del Museu Picasso, la Fundación Miró y protege y reabre, en 1968, la biblioteca Arús[16], una de las bibliotecas más importantes de Europa en el tema del movimiento social y obrero del s. XIX e inicios del s. XX y uno de los máximos exponentes de la huella de la masonería en Barcelona. Fue una donación del destacado masón Rossend Arús a la ciudad y es la primera biblioteca pública que abrió sus puertas a los barceloneses. Cerrada durante mucho tiempo por acoger el importante legado francmasónico, su reapertura, conseguida con la ayuda del secretario particular del alcalde, José Tarín Iglesias, al que algunos consideran vinculado a la secta, lo consideraron un éxito, por lo que de importante tiene el centro y, sobre todo, porque, conociendo la animadversión de Franco a los masones, para éstos suponía un doble triunfo.

A pesar de cuanto antecede y de la intransigencia que se achaca a Franco, el alcalde siguió disfrutando de su cargo y añadiendo un nuevo triunfo que culminó en 1960 con la aprobación histórica por parte de las Cortes españolas, y gracias a las negociaciones del propio regidor, de la llamada Compilación del derecho civil especial de Cataluña, de una importancia simbólica y jurídica capital. Esta Compilación se inserta en el histórico Código Civil de Cataluña y le devolvía su antigua solidez; una obra colectiva, consensuada por el Parlamento de Cataluña, que daba plena legitimidad a un derecho catalán propio. Para entenderlo, la recuperación de esta Ley, casi única y pionera a escala europea, devolvía la legitimidad a la serie de normas civiles modernas que habían sido suprimidas con la invasión borbónica de 1714; era un triunfo del catalanismo. Es decir, consiguió simbolizar en sí mismo, el retorno de la libertad civil de las personas.

La Compilación culminaba un largo proceso histórico, fruto de la Renaixença cultural y del catalanismo político y, por contradictorio que pueda parecer, salía del catalanismo, de un hombre cercano a Franco. Según el notario de Barcelona Lluis Jou, la Compilación, fue clave para la apertura del franquismo hacia nuevos esquemas políticos y económicos lo que permitió a Porcioles, gracias a la gestión posibilista de su gran Barcelona, ser imprescindible para que el Estado pudiera ingresar en las instituciones internacionales.[17] Continuando en esta línea, el alcalde fue el hombre que el año 1960 pergeñó la Operación Cataluña que significó el reconocimiento por parte del gobierno de Franco de la especificidad de la ciudad de Barcelona con la dotación de la Carta Municipal, la cesión a la ciudad del castillo de Monjuic y la compilación del derecho civil catalán (lo que llaman las tres C) y la creación de la Corporación Municipal de Barcelona que llegó a ser considerada como un contrapoder a la Generalitat.

Siempre tuvo cerca importantes ayudas y amigos influyentes. En esta última etapa queda clara su relación con miembros de la masonería como Ernest Lluch y Pascual Maragall (según el libro Masonería al descubierto” del escritor Pepe Rodríguez), o José Tarín[18], durante doce años (1957-69) secretario del alcalde; pero también de aquellos que tenían una procedencia, que podríamos decir opuesta. El principal valedor de Porcioles en Madrid, era el opusdeísta Laureano López-Rodó que le promocionó ya para el Patronato de Viviendas del Congreso Eucarístico y, posteriormente, para alcalde de Barcelona, cargo en que lo mantuvo hasta que el ministro de Gobernación, Tomás Garicano Goñi, decidió sustituirle, bien es cierto que ambos habían mantenido fuertes enfrentamientos cuando el primero fue gobernador civil de Barcelona[19]

Es de suponer que al Jefe del Estado se le ocultara el interesante bagaje de José María Porcioles Colomer, especialmente los informes judiciales y su actitud tan poco patriótica cuando negó los valores del Movimiento, para poco después verle firme defensor de Falange y, posteriormente, coquetear con el Opus Dei, todo ello, quizá para hacerse perdonar sus años de militancia juvenil en la LLiga Regionalista de Cambó, sus explícitas declaraciones en la cárcel leridana o, simplemente, como hemos visto, por seguir los dictados de la Orden. Abunda en esta idea el escritor Pepe Rodríguez cuando afirma en su libro “Masonería al descubierto” p. 336: “Quizá no será baladí recordar que algunos personajes notables que abandonaron las logias masónicas se arrimaron posteriormente al Opus Dei o a la Legión de Cristo, hermandades desde las que, al parecer, sí les pusieron el trampolín que buscaban”. Se explicaría así su carrera como la de “El resistible ascenso de Arturo Ui”,[20] porque desvela su afán por conseguir un poder que le permita llevar a efecto su catalanismo, su fin principal. Lo consiguió en buena medida y sin que Franco llegara a percatarse de su doble moral.

Este es otro punto clave de la biografía de Porcioles Colomer que ha sido silenciado, por lo que, ante la dificultad de presentar pruebas de su afiliación, se niegan tantos indicios y se prefiere hablar de “conspiranoias”. De momento, solo afirmamos que sin ayuda de la orden, no hubiera podido salir del infierno revolucionario, entrar inmediatamente en los cerrados círculos de poder y ocultar su antipatriótico bagaje a Franco. Alguien ha pretendido justificar sus “vaivenes políticos” basándose en su personalidad, digamos equívoca y evolutiva, ya que, según dicen, poseía una ambigüedad sui generis que algunos explican como “muy porciolesca”, entre lo positivo y lo negativo. En español, idioma siempre tan rotundo, su actitud podría ser definida como de un muy interesado

“ NADAR  ENTRE  DOS  AGUAS”.

 


[1] Causa General 1461 Exp. 13-217

[2] Marcial Rosell, en “Desde… La Masonería contra España” de 4XI-36, p. 3

[3] Nació el 29 de abril de 1931 como una asociación para la «salvación político-social de España», de ahí el nombre inicial de Acción Nacional, que tuvo que cambiar en abril de 1932 por el de Acción Popular, a causa de una orden del Gobierno republicano-socialista de Manuel Azaña limitando el uso de la palabra «nacional». Su promotor fue Ángel Herrera Oria, director de El Debate que pasó a ser el órgano oficial del partido. Surgió como un frente político para defender a la religión católica, a la propiedad y a la familia. Fue el núcleo aglutinante de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA).

[4] En Cataluña, un partido como la Lliga, catalanista y republicano, pero moderado, tendrá un mínimo de 281 militantes asesinados, según el estudio de Josep María Solé y Joan Villarroya.

[5] Presidente de la Generalidad, político, abogado y masón.

[6] Viuda a los 25 años de Onésimo Redondo Ortega, fundador de las JONS, creadora y delegada nacional de Auxilio Social.

[7]Los masones quieren infiltrarse en las Organizaciones Públicas españolas” en Amanecer de San Sebastián tomado de Nota 43 de Pablo Pérez López en Masonería…..en Valladolid…Diario Regional de Valladolid 1931-1939 p 403

[8] Josep Gelonch Solé: “El poder franquista en Lérida (1938-1951)” p.101. Por el desarrollo posterior de la biografía que nos ocupa, parece que los denunciantes acertaron de pleno.

[9] Ib. P 102. Sería necesario conocer nombres y saber si estaban ligados con la masonería.

[10] Porcioles, José Mª:: Mis memorias. P 53

[11] El presbítero don J. Tusquets, en “La Francmasonería, crimen de lesa patria”, conferencia pronunciada en el Teatro Principal de Burgos el día 1 de noviembre de 1936, decía: “A este Peñalver, siervo de la Masonería Internacional, traidor a su Patria, desleal y perjuro en el ejercicio de su cargo, se le conceden dos recompensas ̶ una militar y otra civil ̶ , a propuesta de las autoridades militares y civiles de Burgos, por lo bien que se había portado cuando lo del 6 de octubre (la Revolución de Asturias) y tiene el cinismo de comunicarlo, en tono irónico a la logia gaditana H. Vigor”, p. 45

[12]Josep Gelonch Solé: “El poder franquista en Lérida (1938-1951)” p.103

[13] Conviene tener en cuenta que en Cataluña la suerte de la masonería fue paralela a la de su burguesía y por ende, estuvo sujeta a los avatares de la burguesía tan vinculada a fuerzas radicales y progresistas, a fin de articular un frente común contra los tradicionalismos existentes.

[14] Resumen del libro: La llista maçònica. Indultats pels anarquistes durant la guerra civil de César Alcalá, publicado por Editorial Base

[15] En 1937 ingresó en Falange Tradicionalista y de las JONS como jefe del partido en Francia

[16] Rosendo Arús i Arderiu, (1845-91)  impulsor de la masonería en la Cataluña del s.XIX, dejó en testamento como herederos a Valentí Almirall y Antoni Farnés, notorios masones de la época, con el objetivo expreso de utilizar el legado para crear una biblioteca pública para  ofrecer conocimientos al mundo obrero. Y así lo hicieron. Unos años tras su muerte, se inauguraba en 1895 la biblioteca en el lugar que había sido su casa. Una biblioteca pequeña, con mobiliario de maderas nobles, a la que se accede a través de una majestuosa escalera, con columnas jónicas a ambos lados y con una réplica de la estatua de la Libertad que da la bienvenida, son indicios claros de inspiración masónica, así como el suelo en cuadrícula blanca y negra, y un dibujo de una figura humana con un gorro frigio junto al símbolo por excelencia de la masonería, un compás y una escuadra que quedan encima del escudo de la logia Avant, creada por el propio Arús. Posteriormente disfrutará de otras donaciones de este estilo, como la del antiguo alcalde de Madrid, Tierno Galván.

[17] Genís Sinca: “El alcalde Porcioles y la Operación Cataluña”w2.bcn.cat/bcnmetropolis/calavera/biografies/alcalde-porcioles

[18] José Tarín Iglesias nació en 1915 en el Poble Sec, hijo de un funcionario municipal radical que murió a resultas de un tiro perdido en una refriega entre anarquistas y guardias civiles en diciembre de 1933. Publicó su primer artículo en La República, revista aparecida en mayo de l93l y desde entonces se dedicó asiduamente al periodismo. Republicano, anticlerical y amigo de masones en su juventud,( http://archivo.elperiodico.com/ed/19830119/pag_020.html)  como él mismo se define, fue colaborador esporádico de El Ateo.  Su transformación política e ideológica fue similar a la de otros periodistas radicales, que evolucionaron hacia el franquismo. Así, Tarín colaboró ya en su primer número de El Correo Catalán que apareció el mismo día 27 de enero, a la mañana siguiente de la ocupación de Barcelona por las tropas de Franco.   Despedido de El Correo Catalán, volvió al periodismo activo en 1969 como director de El Noticiero Universal.

[19] Félix Martínez, Jordi Oliveres:”Jordi Pujol: en nombre de Cataluña”p.269, nota 2

[20] La famosa obra de Bertolt Brecht

Le recomendamos






Comenta

Comenta nuestras noticias con tu cuenta facebook.

entrevistas tv
logo opinion portada