Análisis

Alemania se pliega ante la ley de la sharia

La sentencia, que en la práctica abre las puertas a la legalización de los matrimonios infantiles basados en la sharía en Alemania, es uno de los ejemplos cada vez más numerosos de cómo los tribunales alemanes están promoviendo el establecimiento de un sistema legal islámico paralelo en el país.

Venimos comentando la influencia, la imposición más bien, de las costumbres y leyes musulmanas en contra de las propias de cada país europeo que, por lo mismo, ve disminuir sus características propias por el atropellamiento que supone dicho avasallamiento. Consideramos que este es un ejemplo de la globalización y el multiculturalismo que tratan de imponer en Europa y que, por lo mismo, puede afectar a otros estados de la Unión Europea.

Estos son los hechos:

Con fecha 19 de enero del presente año 2019, el Tribunal Federal de Justicia (Bundesgerichtshof o BGH), el tribunal más alto de Alemania de ámbito civil y penal, ha dictado que una nueva ley que prohíbe el matrimonio infantil puede ser inconstitucional porque todos los matrimonios, incluidos los basados en la ley de la sharía, están protegidos por la Ley Básica de Alemania (Grundgesetz).

La sentencia, que en la práctica abre las puertas a la legalización de los matrimonios infantiles basados en la sharía en Alemania, es uno de los ejemplos cada vez más numerosos de cómo los tribunales alemanes están –voluntaria o involuntariamente– promoviendo el establecimiento de un sistema legal islámico paralelo en el país. El caso afecta a una pareja siria –una niña siria de 14 años casada con su primo de 21– que llegó a Alemania en el apogeo de la crisis migratoria en agosto de 2015. La Oficina de Bienestar de la Juventud (Jugendamt) se negó a reconocer su matrimonio y separó a la niña de su marido. Cuando el marido presentó una demanda, un tribunal familiar de Aschaffenburg falló a favor de la Oficina de Bienestar de la Juventud, que alegó ser la tutora legal de la niña.

En mayo de 2016, una corte de apelaciones de Bamberg revocó la decisión. El tribunal dictó que el matrimonio era válido porque se había contraído en Siria, donde, según la ley de la sharia, están permitidos los matrimonios infantiles. La sentencia legalizaba en la práctica los matrimonios infantiles en Alemania por lo que algunos acusaron al tribunal de Bamberg de aplicar la ley de la sharia por encima de la ley alemana para legalizar una práctica prohibida en Alemania.

Algunas personalidades han elevado su voz protestando contra la sentencia. Por ejemplo, Rainer Wendt, que como jefe del sindicato de policía alemán sabe bien de lo que habla, dijo: «Las justificaciones religiosas o culturales oscurecen el simple hecho de que los hombres mayores, pervertidos, están abusando de niñas pequeñas». La ministra de Justicia de Hesse, Eva Kühne-Hörmann, preguntó (de manera retórica, entendemos): «Si a las personas menores de edad –con motivo– no se les permite comprar cerveza, ¿por qué los legisladores deberían permitir a los niños que tomasen esas decisiones tan profundas relacionadas con el matrimonio?

Curiosamente, las integrantes del colectivo FEMEN no han salido a protestar. Sólo Monika Michell, de Terre des Femmes, una organización en defensa de los derechos de las mujeres que hace campaña contra el matrimonio infantil, añadió: «Un marido no puede ser el tutor legal de una esposa menor porque está implicado en una relación sexual con ella: es un conflicto de intereses muy evidente». Esto, aun siendo un argumento cierto, no parece ir en contra de lo nuclear que es el matrimonio de una menor, sino de quien desempeña la tutoría legal, es decir, ¿cambiando el tutor el matrimonio lo considerarían válido? Incongruencias de las feministas que no se dan cuenta que la sentencia abriría las compuertas a un conflicto cultural en Alemania, ya que los musulmanes lo ven como un precedente para presionar por la legalización de otras prácticas islámicas, incluida la poligamia.

En un intento de proteger a las niñas que eran casadas en el extranjero, pero que solicitaban asilo en Alemania, el Parlamento alemán aprobó leyes el 1 de junio de 2017 que prohibían los matrimonios infantiles. La llamada Ley para Combatir el Matrimonio Infantil establece la edad mínima de consentimiento para casarse en Alemania en los 18 años, y anuló todos los matrimonios existentes, incluidos los contraídos en el extranjero, donde hubiese un implicado menor de 16 años en el momento de la ceremonia.

Pero los influyentes poderes en la sombra actuaron, de modo que el Tribunal Federal de Alemania, dictó sentencia el 14 de diciembre de 2018, en la que afirmaba que la nueva ley podría ser inconstitucional porque vulneraba los Artículos 1 (dignidad humana), 2 (libertad del desarrollo de la personalidad), 3 (igualdad de protección) y 6 (protección del matrimonio y la familia) de la Ley Básica, que hace las veces de Constitución en Alemania. El tribunal también dictó que la nueva ley no se podía aplicar de forma retroactiva, y que por lo tanto no podía aplicarse a la pareja siria, que se casó en febrero de 2015 y pidió al Tribunal Constitucional Federal que analizara la legalidad de la prohibición absoluta del matrimonio infantil y que determinara si las autoridades alemanas deberían, por lo tanto, valorar la validez de los matrimonios hasta ahora, caso por caso.

Dichas fuerzas oscuras tienen tanto poder que han logrado que la sentencia ignore el artículo 6 de la Introducción del Código Civil alemán que establece: “No se aplicará el estándar legal de otro Estado cuyo resultado sea manifiestamente incompatible con los principios esenciales de la ley alemana. En particular, no es aplicable si su aplicación es incompatible con los derechos fundamentales.” Los representantes del pueblo en el Bundestag, no quieren reconocer el matrimonio infantil, pero aquel poder del que hablamos tiene más fuerza que el mismo pueblo alemán y por ello impone sus “valores” por mor de conseguir el multiculturalismo paso previo al globalismo del NOM.

No ha servido de nada lo legislado por la Corte de Justicia alemana. Al blindar a la pareja ante la ley, el tribunal no sólo ha legitimado el uso de la ley de la sharia para determinar el resultado de las causas judiciales en Alemania, también ha sentado un precedente que casi sin duda utilizarán en el futuro los defensores del matrimonio infantil y otras leyes extranjeras. Además, al insistir en que la legalidad de los matrimonios infantiles se analice caso por caso, el tribunal ha abierto la puerta a las llamadas excepciones culturales, concretamente las consagradas por la ley de la sharia, que no establece ningún límite legal de edad para casarse. (Lo que no se dice es que no lo establece porque el primer incumplidor fue Mahoma cuando a los 56 años desposó a la niñita Aisha de 6).

Winfried Bausback, legislador bávaro que ayudó a redactar la ley contra el matrimonio infantil, estaba indignado por la decisión del tribunal: “Por nuestra Constitución, y por el beneficio del menor, en el caso presente, debería haber sólo una respuesta: se debe declarar nulo este matrimonio desde el principio. Alemania no puede, por un lado, estar contra el matrimonio infantil a nivel internacional, y por el otro estar a favor de ellos en nuestro país. El interés del menor no puede verse comprometido en este caso. […] ¡Se trata de la protección, establecida por la Constitución, de los niños y los menores!

El analista Andreas von Delhaes-Guenther va más allá: Al final, es una cuestión de principios hasta qué punto quiere Alemania aceptar la ley extranjera, que es completamente contraria a nuestra ley en cuestiones importantes. Costó siglos eliminar la Edad Media de nuestra ley; no debemos recuperarla ahora por motivos de supuesta tolerancia o «consideración de casos especiales». En su lugar, lo que debemos decir es que, en Alemania, las leyes alemanas se aplican para todos, especialmente en intereses legales importantes como la vida, la salud, o el bienestar del niño, con un límite de edad inmutable para casarse”.

Pero ante el aumento de las presiones externas, los tribunales alemanes se están inclinando cada vez más hacia la ley islámica porque o bien los demandantes o bien los demandados son musulmanes. No obstante, los críticos insisten asegurando que los casos –especialmente en los que la ley alemana ha quedado situada por detrás de la ley de la sharia– reflejan una peligrosa intrusión de la ley islámica en el sistema legal alemán y aventuran que dará lugar a enfrentamientos por el envalentonamiento que supone para los musulmanes.

En noviembre de 2016, por ejemplo, un tribunal de Wuppertal dictó que siete islamistas que habían formado una patrulla de vigilancia para hacer cumplir la ley de la sharia en las calles de la ciudad no habían vulnerado la ley alemana y que simplemente estaban ejerciendo su derecho a la libertad de expresión. La autoproclamada «policía de la sharia» había provocado la indignación de la opinión pública en septiembre de 2014, cuando distribuyó panfletos amarillos que declaraban el distrito de Elberfeld de Wuppertal como «zona controlada por la ley de la sharia». Los hombres conminaban a los transeúntes musulmanes y no musulmanes a acudir a las mezquitas y a abstenerse del alcohol, el tabaco, las drogas, el juego, la música, la pornografía y la prostitución.

Una ley que prohibía el matrimonio infantil es declarada inconstitucional en Alemania

El fiscal público de Wuppertal, Wolf-Tilman Baumert, arguyó que los hombres, que vestían chalecos naranjas con las palabras «POLICÍA DE LA SHARIA», habían vulnerado una ley que prohíbe llevar uniformes en los mítines públicos. La ley, que prohíbe especialmente que los uniformes expresen opiniones políticas, se diseñó originalmente para impedir que las asociaciones neonazis desfilaran en público. Según Baumert, los chalecos eran ilegales porque tenían un efecto «deliberado, intimidante y militante». Sin embargo, el Tribunal del Distrito de Wuppertal, dictó que los chalecos no eran técnicamente uniformes, y que en cualquier caso, no representaban una amenaza. El tribunal dijo que los testigos y transeúntes no podían en absoluto sentirse intimidados por los hombres, y que enjuiciarlos infringiría su libertad de expresión. La decisión «políticamente correcta», que fue apelada con éxito, autorizaba en la práctica que la policía de la sharia siguiera aplicando la ley de la sharia en Wuppertal.

Con mejor criterio el 11 de enero de 2018, el Tribunal Federal de Justicia revocó la decisión del de Wuppertal y ordenó que se volviera a juzgar a los siete individuos. El Tribunal Federal afirmó que sí habían vulnerado la ley que prohíbe llevar uniforme.

La ley de la sharia se ha estado introduciendo, prácticamente sin controles, durante casi dos lustros, en el sistema judicial alemán prevaleciendo sobre éste, aún en temas de poligamia (de momento, no reconocida en Alemania). Estos son algunos ejemplos:

*En agosto de 2000, un tribunal de Kassel ordenó a una viuda que se repartiera la pensión de su difunto marido marroquí con otra mujer con la que estaba casado a la vez. Aunque la poligamia es ilegal en Alemania, el juez dictó que las dos viudas debían compartir la pensión, según la ley marroquí.

*En marzo de 2004, un tribunal de Coblenza concedió a la segunda esposa de un iraquí que vivía en Alemania el derecho a permanecer en el país. El tribunal dictó que tras cinco años de matrimonio polígamo en Alemania, sería injusto esperar que tuviese que volver a Irak.

*En marzo de 2007, una juez de Fráncfort citó el Corán en un caso de divorcio que afectaba a una mujer alemana-marroquí que había recibido repetidas palizas de su marido marroquí. Aunque la policía ordenó que el hombre se mantuviera alejado de su mujer separada, siguió maltratándola y en un determinado momento la amenazó de muerte. La juez Christa Datz-Winter se negó a conceder el divorcio. Citó la sura 4, versículo 34 del Corán, que justifica «tanto el derecho del marido a emplear el castigo corporal contra una mujer desobediente y el establecimiento de la superioridad del marido sobre la mujer».

Sería interesante conocer las vinculaciones que motivaron a la juez para actuar de forma tan inhumana y tan alejada de las leyes alemanas, y por cuyo auto fue apartada del caso. Es muy preocupante la tendencia que se observa de una cesión hasta de la ley ante el empuje islámico que siempre hace prevalecer su ley en todos los campos, llegando, como en Siegburg, a tener que celebrar un nuevo juicio para que una pareja iraní a la que el Tribunal alemán había declarado divorciada, tuviera que someterse a otro juicio ante un clérigo iraní, para darle validez. La presidenta del Tribunal del Distrito de Siegburg, Birgit Niepmann, dijo que la ceremonia de la sharia era «un servicio del tribunal». Un servicio que significa un doble gasto para el contribuyente alemán y una negación de la validez de la ley alemana que la señora jurista debería ser la primera en defender.

¿Y esta deriva no la ven? Si, si que la ven y algunos la asumen públicamente. El experto en el islam Mathias Rohe[1], defendió en una entrevista con Spiegel Online, la existencia de estructuras legales paralelas en Alemania como una «expresión de la globalización» y añadió: «Aplicamos la ley islámica igual que lo hacemos con la ley francesa«.[2] Ya, pero olvida que la ley francesa tiene una mayor afinidad con la alemana y que ambas naciones pertenecen al mismo club como es la Unión Europea al cual, de alguna manera, están supeditadas. Además esa fraternidad en la que tanto inciden los que imponen la globalización aparece tan engañosa, que nos hace temer si estas cesiones no serán un germen para que creen su futuro estado, de momento, dentro de la República Federal de Alemania.

Por ahí camina el escritor Rainer Wendt quien lo expresa claramente en su libro “Alemania en

peligro». En el que hace una crítica al sistema judicial antes de asegurar con rotundidad que el sistema de derecho en Alemania falla.

¿Y en España? Pues siguiendo la misma ruta, aunque el pueblo tenga menos información de lo que en realidad ocurre porque hay un afán (¿impuesto?) de ocultar las infracciones a la ley que causan los inmigrantes. Hay que cumplir el Plan Kalergi por encima de todo.


[1] Mathias Rohe : Académico alemán de derecho e islamismo. Es titular de la Cátedra de Derecho Civil, Derecho Internacional Privado y Derecho Comparado en la Friedrich-Alexander-University Erlangen-Nümberg.

[2] Soeren Kern analista de política europea para el Instituto Gatestone en Nueva York.

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Valentina Orte

Licenciada en Geografía e Historia, fue profesora hasta su jubilación.

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