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Maduro, Guaidó y la masonería

Juan Guaidó
Con motivo del cambio político en Venezuela y la autoproclamación de Juan Guaidó, al parecer dentro de lo establecido por su Constitución y el consiguiente esfuerzo por apartar a Maduro del gobierno, han suscitado en los medios españoles y extranjeros muy diversas opiniones.

Varias y grandes son las monstruosidades que se van descubriendo de nuevo cada día en la arriesgada peregrinación de la vida humana. Entre todas, la más portentosa es el estar el Engaño en la entrada del mundo y el Desengaño a la salida, inconveniente tan perjudicial que basta a echar a perder todo el vivir.

El Criticón, III, crisi 5


Esto decía en 1651, Baltasar Gracián, escritor y filósofo español, precursor del existencialismo y de la postmodernidad y uno de los más insignes pensadores que ha tenido la humanidad aunque no sea suficientemente conocido ni por sus compatriotas. Esta obra, El Criticón, un tratado filosófico, histórico y literario expuesto como una gran epopeya alegórica, es el impresionante colofón de toda la prosa humanística que representa la cumbre ética y estética del hombre moderno.

Con motivo del cambio político en Venezuela y la autoproclamación de Juan Guaidó, al parecer dentro de lo establecido por su Constitución y el consiguiente esfuerzo por apartar a Maduro del gobierno, han suscitado en los medios españoles y extranjeros muy diversas opiniones. En 2009, Guaidó se convirtió en uno de los miembros fundadores del partido Voluntad Popular, junto al destacado dirigente opositor Leopoldo López. Cuando la oposición venezolana logró la mayoría absoluta de la Asamblea Nacional en diciembre de 2015, los principales partidos que integraban la coalición ganadora, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) acordaron que cada año se rotarían en la presidencia del Parlamento. Este año le correspondía a Voluntad Popular.

Ya en 2015, aunque el nombre del joven diputado no sonaba como un fuerte candidato para presidir el Parlamento, los problemas judiciales y políticos que enfrentan los principales dirigentes del partido le despejaron el camino. Una vez descartados López (en arresto domiciliario), el número dos del partido Carlos Vecchio (exiliado en Estados Unidos), y el diputado Freddy Guevara, (asilado, después del fracaso de la ola de protestas antigubernamentales de 2017,  en la embajada de Chile), colocan a Guaidó al frente de la Asamblea Nacional de Venezuela, en un momento difícil para esa institución despojada de sus funciones tras varias decisiones del Tribunal Supremo y la creación impuesta por el dictador Maduro de una Asamblea Nacional Constituyente «con poderes plenipotenciarios».

Desde el principio, el joven político echó mano de la Constitución venezolana para remarcar la «ilegitimidad» de Maduro y anunció que trabajaría para lograr una «transición» pacífica hacia la democracia en el país. Y comenzó a hacer ruido tan solo una semana después. Sus palabras no fueron bien recibidas en el gobierno de Maduro, quien lo calificó de «títere«, «agente de Estados Unidos» y mandó detenerle a un grupo de agentes del Sebin que, según el gobierno (como nuevo Pilatos), actuaron de manera unilateral. El momentáneo arresto parecía vinculado al confuso discurso que había dado el día anterior: muchos entendieron que se estaba autoproclamando presidente.

No lo hizo inmediatamente. La explicación está, según sus conocidos, en su carácter reflexivo: «Es un tipo transparente que cree mucho en la institucionalidad«. Y añaden «Juan necesita una planificación, no le gusta la improvisación.

Y sucedió. El 23 de enero de 2019 se proclamó “presidente encargado de Venezuela” ante una multitud con estas palabras que a muchos nos gustaría escuchar de boca de alguno de nuestros políticos:

«Ante Dios todopoderoso, Venezuela, juro asumir formalmente las competencias del Ejecutivo Nacional como presidente encargado de Venezuela para lograr el cese de la usurpación, un gobierno de transición y elecciones libres».





Inmediatamente aprobó, con la unanimidad de la Cámara, la designación de representantes diplomáticos que propuso como jefe de la misma y presidente encargado del país, en diez países americanos que le reconocen como representante del poder Ejecutivo: Argentina, Estados Unidos, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Honduras, Panamá, Perú y ante el Grupo de Lima.

Este movimiento de Guaidó ha supuesto un revulsivo internacional obligando a los diferentes gobiernos a decantarse en favor de la continuidad de Maduro y con ello la reiteración del expolio, genocidio y muerte de los venezolanos o bien en favor de la ilusión que parece generar la irrupción de este político que pretende llevar a su nación a un período de democracia, paz y solución del terrible problema económico que acucia a Venezuela.

De modo que se han formado dos bloques: USA (Trump le reconoció enseguida y ello animó a muchas otras naciones), Canadá, Australia, Brasil, Colombia, Chile, Perú, Costa Rica, Paraguay, en general, todos los países del Grupo de Lima excepto México y Uruguay. También se ha pronunciado a favor Luis Almagro, presidente de la Organización de Estados Americanos (OEA) y uno de los críticos más feroces del régimen bolivariano: “Nuestras felicitaciones a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela. Tiene todo nuestro reconocimiento para devolver al país a la democracia”. Esta misma semana, la Asamblea Nacional venezolana nombró un “representante especial” para la OEA que, de ser aceptado, socavará todavía más la posición internacional del Gobierno de Maduro.

Enfrente están Irán y Turquia cómplices activos en el saqueo chavista del llamado Arco Minero del Orinoco que se extiende por los estados de Bolívar, Amazonas y Delta Amacuro, del que se envió a Turquía en los primeros 9 meses de 2018 cargamentos de oro por valor de 900 millones de dólares[1] que ayudan a Venezuela a superar la asfixia financiera del régimen[2]. China y Rusia también le apoyan, esta vez por evidentes intereses geoestratégicos. Produce pavor la posibilidad de que ambos bloques, con similares fuerzas destructivas, terminen enfrentados y arrastren a los demás  a una nueva guerra mundial.

La consolidación de Juan Guaidó como alternativa a la presidencia de Nicolás Maduro y la creciente presión internacional para apoyar el cambio de régimen en Venezuela han obligado a la Unión Europea a iniciar un giro hacia el reconocimiento de líder opositor como única autoridad legítima. Han seguido las indicaciones de la UE, Alemania y Portugal. ¿Y España? El detestable comportamiento del gobierno (?) de Sánchez no resulta en absoluto, sorprendente. A los dirigentes del PSOE y de Podemos les va estallar la cabeza con tantas contradicciones venezolanas y las andanzas de su patrocinado Maduro.

PP, C,s y VOX  han exigido este miércoles al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que reconozca al jefe de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, como «presidente legítimo» después de que el líder opositor se autoproclamara presidente del país sudamericano. «España tiene que estar al lado de las principales potencias que han reconocido» al presidente de la Asamblea Nacional venezolana como líder legítimo en el país», afirmó Casado; Albert Rivera, ha reclamado hoy al Ejecutivo de Sánchez que reconozca a Guaidó en sustitución de Nicolás Maduro para abrir una «transición democrática» en el país que devuelva la libertad y la voz a los venezolanos. Tenéis todo mi apoyo». También Santiago Abascal, presidente de Vox, ha compartido con sus seguidores su deseo a Sánchez para que reconozca «urgentemente» la presidencia de Guaidó. «Los españoles que amamos la libertad debemos mostrar hoy todo nuestro apoyo al pueblo venezolano. ¡Abajo la tiranía chavista! ¡Viva Venezuela libre!», señaló. Los dirigentes del PSOE y de Podemos responden con estólidas declaraciones como la de Sánchez acusando de exceso de testosterona a la oposición, tratando de afrentar, como en el 36 hizo la izquierda más radical, a todos aquellos que no participaban de sus “ideales” políticos.

Los expresidentes Aznar y González también se han manifestado a favor del reconocimiento de Juan Guaidó. El primero pidió «unanimidad y apoyo internacional»: «Con mucho gusto y alegría reconozco a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela y pido unanimidad y apoyo internacional» y Felipe González » Ve una «buena noticia» la autoproclamación de Guaidó como presidente de Venezuela y pide a Sánchez y a la UE que le reconozcan como tal. Afirma que es Maduro quien ocupa el poder de manera «ilegal», que es peor que un dictador, es un tirano arbitrario”. Ha explicado que desde las elecciones de diciembre de 2015, cuando el oficialismo perdió la Asamblea Nacional por dos tercios, Maduro «aprovechó para montar un Tribunal Supremo a su servicio y es desde ahí cuando empieza un autogolpe que tiene consecuencias internacionales».

Sin embargo, ni siquiera las palabras de González han hecho reflexionar a Sánchez quien ha seguido sin reconocer a Guaidó como muchos sectores de la población española pedía basándose en la vinculación histórica de España con los países americanos. Podemos entenderlo porque hacerlo supondría ir en contra de la actividad desarrollada durante años por su mentor ideológico, como es Rodríguez Zapatero, miembro del mismo grupo político y de quizás otras afinidades.

Su actitud ha sido motivo de rechifla hasta de aquél a quien dice apoyar, el dictador Maduro que denuncia que Pedro Sánchez, “adoptó una posición nefasta con respecto al país sudamericano que le ha situado en el trasero de Donald Trump”, el gobernante de Estados Unidos. Ante semejante varapalo el flamante presidente español no ha contestado; se ha limitado a decir que “algunos utilizan el dolor del pueblo venezolano para atacar a nuestro gobierno, la izquierda nada tiene que ver con Maduro, es todo lo opuesto, declaraciones muy propias de un ser que siempre está en las nubes, volando, quiero decir. Y el ministro Borrell acaba de declarar: “no queremos un cambio de régimen en Venezuela,  sino que los venezolanos puedan expresar libremente quién quieren que les gobierne». Habría que aclararle al ministro que es posible que dentro de poco no queden en Venezuela quien pueda expresar libremente ninguna opinión; mucho menos ejercer su derecho a voto.

Por supuesto que el comunismo y el anarquismo español con Podemos y Bildu han salido rápidamente a defender a Maduro como presidente legítimo. El trípode funciona perfectamente: Sánchez, y sus apoyos –Bildu + Podemos− ¿Alguien esperaba otra postura?




Es conocida la represión que de su pueblo hace el dictador Maduro. Solo en cinco o seis días, del 21 al 26 de enero de 2019, llevaban más de 40 muertos y 791 arrestos, muchos por el terrible SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional), de los cuales, 11 menores de edad. Algunos les acusan de estar también detrás del ataque a los participantes de una misa en la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe como denuncia la Conferencia Episcopal Venezolana. También la masonería venezolana está muy activa contra Maduro como el resto de la oposición, por lo mismo, según dicen, se ha desarrollado una cacería de brujas contra ella allanando varias logias, profanando nuestros misterios», dijo Eliezer González, gran maestro adjunto de la Logia Suroriental de los Antiguos Libres Aceptados de la ciudad, el cual acusa al dictador de la muerte del masón Óscar Pérez, el piloto rebelde abatido en un operativo militar cuestionado por la oposición y organizaciones de derechos humanos al considerar que fue una ejecución extrajudicial. Es decir, el dictador venezolano ataca a cualquiera que se le oponga, sea del signo que sea.

La actitud que parece adoptar el nuevo presidente venezolano nos motiva a recordar los escritos de Baltasar Gracián, en relación a la valentía de un hombre joven dispuesto a arrostrar peligros por salvar su patria. Uno recuerda la figura de “El Héroe” que describe Gracián como el ideal de hombre excepcional pretendiendo construir un tipo ideal de «caballero cristiano» si no fuera por unas fotografías de él que corren por la red quizá con la descarada intención de menoscabar su imagen.

Nos referimos a la noticia de su pertenencia a la masonería, que se ha convertido en uno de los rumores que más rodea al presidente de la Asamblea Nacional. Su  supuesta relación con la Gran Logia de Venezuela dio mucho de qué hablar en redes sociales. La tensión sobre el tema creció luego de que la Logia Suroriental publicara un video, el pasado jueves 17 de enero, expresando su apoyo al líder del Parlamento:

“A la gloria del gran Arquitecto del Universo. Nosotros, representantes de la Gran Logia Suroriental le brindamos el apoyo incondicional y rotundo a nuestro querido hermano Juan Gerardo Guaidó”, dice parte del video.

Preguntado directamente el presidente por su pertenencia a la secta, contesta : “Soy un pragmático apasionado en lo que hago, por el servicio. Arrastro la frase de la universidad ‘en todo, amar y servir”. No nos aclara mucho, pero podemos subrayar dos aspectos:

1) No parece su contestación tan transparente como aseguran sus amigos que es él; sino que más bien es propia de la fraternidad y discreción con que dicen actuar las logias.

2) Resulta elocuente su reivindicación de ser “pragmático” y nos preocupa. ¿Quiere decir que para él a la hora de juzgar la verdad de una doctrina moral, social, religiosa o científica, predominan los efectos prácticos antes de aquéllos?, es decir, para él ¿solo prima el valor práctico de las cosas sobre cualquier otro valor?

A aumentar nuestra perplejidad contribuyen unas fotos de Guaidó con dos personas más. Él y otro se sitúan al lado de un personaje que parece de superior categoría por los atributos que ostenta; los tres con los mandiles masónicos. Hay que aclarar para quien desconozca la simbología masónica, que, si bien por los símbolos que ostenta el personaje central tiene categoría de maestro –sin poder precisar el grado−, la otra figura puede haber alcanzado el grado menor de “compañero de oficio”. Sin embargo, Juan Guaidó demuestra por su mandil que es un “aprendiz” recién iniciado. Aunque varía según las logias, la simbología para los iniciados siempre es la más sencilla; en este caso no porta banda, ni lleva el “escudo de primer grado” (la Regla y el Martillo)[3] que en forma de aspa debería aparecer en el centro del triángulo que forma la solapa del mandil o babeta, la cual, además, como es preceptivo en los nuevos adeptos, lleva el vértice de la misma hacia arriba.

Nos queda pues la esperanza, examinadas las fotografías, de que Juan Guaidó, no esté aún contaminado por la secta y nos aferramos a esta creencia por la otra fotografía que circula por las redes en las que se le ve arrodillado en una iglesia con una imagen de San José al fondo. Deseamos que no se trate de un acto de fariseísmo masónico, ni tampoco una actitud propia de ese pragmatismo que defiende, sino que lo sienta de verdad. Esperaremos acontecimientos porque, suponiendo que los poderes mundiales fácticos y políticos se lo permitan, “por sus frutos los conoceréis” (Mt 7:16-21)

Queremos creerlo y por ello le animamos a seguir los valores que Manuel García Morente estimaba debían adornar a un caballero cristiano. Este filósofo y humanista cristiano decía: es preferible el arrojo a la timidez o la valentía al apocamiento, porque debe ser esencialmente valeroso, intrépido y

No debe sentir miedo más que ante Dios y ante sí mismo.


[1] Este expolio del tesoro nacional venezolano nos recuerda el padecido por España en octubre de 1936, llevado a cabo también por comunistas en ese caso en beneficio de Rusia.

[2] Marcel Gascón Barberá Maduro: “Erdogan, el oro venezolano e Irán” https://www.libertaddigital.com/opinion/marcel-gascon-barbera/maduro-erdogan-el-oro-venezolano-e-iran-87067/

[3] La Regla le señala la línea recta del deber y del derecho, y el Martillo representa el poder intelectual del hombre, bajo cuyo influjo trata de dominar a toda la creación, naturalmente según la retórica de la masonería.

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Valentina Orte

Licenciada en Geografía e Historia, fue profesora hasta su jubilación.

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  • Porque no enseñáis la foto, de la habláis en el texto, de Guaidó con el mandil masónico ¿Acaso porque no existe?




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