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Los diosecillos y la deshumanización

Presten atención a los pasos de la ventana de Overton que darán los relativistas para machacar a la sociedad con la bondad que suponen los posibles logros de los experimentos inmorales.

En la filosofía escolástica el término trascendental se emplea para referirse a alguna propiedad del «ser en cuanto ser», propiedad que, al pertenecer al ser en su máximo grado de generalidad, y no a éste o a aquel ente particular. En la filosofía moderna el término experimenta un importante cambio en su significado, a través especialmente del uso que hace Kant de él. En Kant, lo trascendental será asimilado al conocimiento que se ocupa no del conocimiento de los objetos, sino del modo de conocer a los objetos, en cuanto esto es posible «a priori». Lo trascendental deja de designar, pues, una propiedad del «ser en cuanto ser» para pasar a designar la reflexión sobre los elementos «a priori» del conocimiento humano.

De ahí, pasando por la filosofía de grandes pensadores, se llega al relativismo, tendencia ética que considera que lo que es bueno o malo depende de las circunstancias. Es decir, contrariamente a la idea de que bien y mal son cosas absolutas, que se mantienen por encima de los cambios históricos o geográficos, el relativismo considera que lo bueno y lo malo sólo puede determinarse en unas circunstancias particulares, nunca en general.

En la actualidad todo ha pasado a ser relativo. Dios estorba porque yo soy ‘dios’: me marco mis leyes, mi moral, mis principios, el bien y el mal. Si así se actúa, no cabe duda de que estamos en un momento difícil. Esos ‘diosecillos’ no solamente establecen su ‘moral personal’ sino que la quieren imponer a toda costa a los demás, se erigen dueños de la vida y la muerte, ellos son los que disponen de quien debe vivir y quien debe morir, ellos se sienten dioses y por eso al Dios que les entorpece, se le declara la »guerra’ la guerra abierta.

Y dan un paso más. Los diosecillos no se limitan a disponer quien debe vivir y quien debe morir, sino que ahora tratan de crear: Científicos españoles crean quimeras[1] de humano y mono en China. El equipo de Juan Carlos Izpisúa[2] asegura haber creado embriones de mono con células humanas, según informó el diario El País[3].  La investigación se habría realizado en China para sortear los impedimentos legales que hubiera tenido en EE.UU. (donde trabaja actualmente Izpisúa) o en España (donde trabajan los coautores del trabajo, de la Universidad Católica de Murcia o UCAM).

Aseguran que el objetivo último del proyecto es obtener órganos para trasplante, según sostiene María Estrella Núñez, colaboradora de Izpisúa en la UCAM. De momento el  experimento se habría interrumpido antes de que el mono con células humanas llegara a nacer. La investigación no se ha presentado en una publicación científica ni en un congreso. La información que ha trascendido hasta ahora no aclara con qué especie de mono se habría realizado el experimento, ni el lugar de China donde se habría hecho. No se sabe cuántos embriones de mono se habrían creado, ni hasta qué fase del desarrollo embrionario o fetal se habrían desarrollado. Ni Juan Carlos Izpisúa ni María Estrella Núñez respondieron ayer a peticiones de La Vanguardia[4]para clarificar estos datos.

Tampoco contestaron a la pregunta de si los monos pueden ser una fuente viable de órganos para trasplante teniendo en cuenta que las poblaciones de monos son escasas y que sus órganos suelen ser mucho más pequeños que los humanos. A ellos se suma que el uso de primates en investigación biomédica está cuestionado por motivos éticos y, en la Unión Europea, está restringido desde el 2013 por una directiva comunitaria. Los datos difundidos hasta ahora no precisan si estas células madre proceden de embriones humanos o son células iPS[5], que se obtienen a partir de tejidos no embrionarios pero si aseguran que el equipo ha logrado crear por primera vez quimeras de humano y mono en un laboratorio de China, lo que consideran un importante paso hacia su objetivo final de convertir a animales de otras especies en fábricas de órganos para trasplantes, según confirma a EL PAÍS su colaboradora Estrella Núñez, bióloga y vicerrectora de investigación de la Universidad Católica de Murcia (UCAM).

Las quimeras, según la mitología griega, eran monstruos con vientre de cabra y cola de dragón, capaces de vomitar fuego por las fauces de su cabeza de león. Las quimeras científicas son menos grotescas. El grupo de Izpisúa, repartido entre el Instituto Salk de EE UU y la UCAM, ha modificado genéticamente los embriones de mono para inactivar genes esenciales para la formación de sus órganos. A continuación, los científicos han inyectado células humanas capaces de generar cualquier tipo de tejido. El fruto es una quimera de mono con células humanas que no ha llegado a nacer, ya que los investigadores han interrumpido, según dicen, la gestación.

“Los resultados son muy prometedores”, asegura Estrella Núñez. Los autores no ofrecen más detalles porque están pendientes de publicarlos en una prestigiosa revista científica internacional. “Desde la UCAM y el Instituto Salk estamos tratando no ya solo de avanzar y continuar realizando experimentos con células humanas y de roedores y cerdos, sino también con primates no humanos”, explica Izpisúa. “Nuestro país es pionero y líder mundial en estas investigaciones”, celebra. Según dicen, su equipo ya llevó a cabo en 2017 “el primer experimento del mundo de quimeras entre humanos y cerdos”, aunque con menos éxito. “Las células humanas no agarraron. Vimos que contribuían muy poco al desarrollo del embrión: una célula humana por cada 100.000 de cerdo”, explica el veterinario argentino Pablo Ross, investigador de la Universidad de California en Davis y coautor de aquel experimento.

El equipo de Izpisúa sí ha logrado la creación de quimeras entre especies más emparentadas entre sí, como el ratón y la rata, cinco veces más próximas que los humanos y los cerdos. También en 2017, los investigadores utilizaron la revolucionaria técnica de edición genética CRISPR para inactivar genes de embriones de ratón fundamentales para el desarrollo del corazón, los ojos y el páncreas. Entonces, introdujeron células madre de rata, capaces de generar esos órganos. El resultado fue una serie de embriones quimera de rata y ratón, cuya gestación también fue abortada por los investigadores siguiendo el consenso internacional en este tipo de experimentos.

El primer equipo científico que creó quimeras de rata y ratón, en 2010, fue el del biólogo japonés Hiromitsu Nakauchi, de la Universidad de Stanford (EE UU). En 2017, su equipo generó páncreas de ratón dentro de ratas y demostró que estas células revertían la diabetes cuando eran trasplantadas de nuevo a ratones con la enfermedad. Nakauchi recuerda que los Institutos Nacionales de la Salud de EE UU —principales financiadores de la ciencia biomédica en el mundo— “no apoyan la investigación de quimeras humano-animales, pero hay otras agencias de financiación, como el Departamento de Defensa y el Instituto de Medicina Regenerativa de California, que sí respaldan estos estudios”.

Los trabajos de Izpisúa con monos en China han sido en buena parte financiados por la Universidad Católica de Murcia. Son estudios muy caros. “Si juntamos las investigaciones de humano/cerdo, humano/ratón y humano/mono, son muchos cientos de miles de euros”, calcula la vicerrectora de investigación de la UCAM. En España, este tipo de ensayos están muy restringidos y limitados solo a investigaciones de enfermedades mortales. “Estamos haciendo los experimentos con monos en China porque, en principio, aquí no se pueden hacer por falta de infraestructuras”, afirma Núñez, quien quita importancia a que su universidad sea católica. “Lo que queremos es progresar en pro del beneficio de las personas que tienen una enfermedad. Hemos pedido nuestros permisos y está dentro de nuestra ética”, subraya la bióloga. Núñez recuerda que las autoridades españolas ya aprobaron la creación de quimeras de cerdo y humano en Murcia en 2017.

“Si la naturaleza sabe hacer ciertas cosas, ¿por qué tenemos que hacerlas nosotros en una placa de laboratorio? Es mucho más difícil reproducir un organoide en una placa que inducir que la naturaleza fabrique un órgano donde lo está fabricando siempre”, reflexiona. Sin embargo, los experimentos con quimeras tienen el riesgo de que se formen neuronas humanas en el cerebro de los animales. Núñez es consciente de las dificultades.

El médico Ángel Raya[6], director del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona, recuerda las “barreras éticas” a las que se enfrentan estos experimentos con quimeras. “¿Qué pasa si las células madre escapan y forman neuronas humanas en el cerebro del animal? ¿Tendrá conciencia? ¿Y qué pasa si estas células pluripotentes se diferencian en espermatozoides?”, plantea Raya. Estrella Núñez asegura que el equipo de Izpisúa ha “habilitado mecanismos para que si las células humanas migran al cerebro se autodestruyan”. Para evitar estos obstáculos éticos, según relata Raya, la comunidad científica ha fijado tradicionalmente “una línea roja de 14 días” de gestación, un tiempo insuficiente para que se desarrolle el sistema nervioso central humano. Antes de llegar a esos 14 días, aseguran que los embriones quiméricos se eliminan.

Raya es escéptico sobre la posibilidad —en cualquier caso muy lejana— de convertir a los animales en incubadoras de órganos para los humanos, pero considera que estas investigaciones sí serán muy útiles para obtener modelos en los que estudiar el desarrollo embrionario y algunas enfermedades de las personas. “Se abre una vía de investigación, no una fábrica de órganos”, opina.

Como recalca Ángel Raya, los páncreas de ratón generados dentro de ratas siguen teniendo células de las propias ratas en estructuras como sus vasos sanguíneos, un posible motivo de rechazo en caso de trasplante. “El fin último sería conseguir un órgano humano que pueda ser trasplantado, pero el camino en sí es casi lo más interesante para los científicos que vivimos este momento. En estos experimentos es donde aprendes realmente la biología del desarrollo de lo que estás estudiando. “Yo soy prácticamente consciente de que no llegaré a verlo, pero para llegar a ese punto [la fabricación de órganos humanos en animales] necesariamente hay que pasar por este”, razona la vicerrectora de investigación de la UCAM.

Otros científicos, como el químico Marc Güell[7], están explorando otras vías, con un objetivo similar: solucionar la escasez de órganos trasplantables. Casi todos los mamíferos tienen dentro de su ADN virus que pasan de padres a hijos. En el caso de los cerdos, estos virus empotrados en el genoma pueden infectar células humanas. Hace ya cuatro años, cuando estaba en la Universidad de Harvard, Güell ayudó a inactivar esos virus incrustados en el ADN gracias a la herramienta de edición genética CRISPR. “Humanizamos el cerdo mediante ingeniería genética”, explica el químico, que recuerda que el año pasado un equipo de la Universidad de Múnich logró que dos monos sobrevivieran más de seis meses con corazones de cerdo trasplantados. “No veo por qué no puede ser posible hacer ingeniería para hacer más compatible el desarrollo de tejidos humanos en cerdos”, argumenta el investigador, ahora en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

“Lo que queremos es progresar en pro del beneficio de las personas que tienen una enfermedad», afirma la bióloga Estrella Núñez. Esto nos puede parecer positivo si se atuvieran a lo definido en el preámbulo de la Ley 2007: “la investigación biomédica como un instrumento clave para mejorar la calidad de vida, las expectativas de vida y el bienestar de los ciudadanos”. Lo peligroso es el loable afán de la ciencia de ir más allá. “La ciencia no es algo a lo que le puedas poner puertas. Los caminos de la ciencia te llevan luego hacia ramas en las que nunca hubieras pensado. A pesar de que podamos no llegar a conseguir órganos para trasplantes, si no pasáramos por aquí no habría un avance en la ciencia”, señala la investigadora.

El propio Izpisúa invitó a abrir la mente en una entrevista en El País en 2017: “La historia nos demuestra una y otra vez que, con el tiempo, nuestros baremos éticos y morales cambian y mutan, como nuestro ADN, y lo que ayer era éticamente inaceptable, si ello supone realmente un avance para el progreso de la humanidad, hoy ya forma parte esencial de nuestras vidas”. “Con el tiempo necesitaremos llevar las gestaciones a término”….( y terminarán creando un homúnculo, posiblemente más fácil de manipular por las clases dirigentes).

Lleva razón Izpisúa: “nuestros baremos éticos y morales cambian y mutan”. Para ello, en esta sociedad actual de la tolerancia, que no tiene ideales fijos y, como resultado, tampoco una clara división entre el bien y el mal, ponen en práctica una técnica que permite cambiar la actitud popular hacia conceptos considerados totalmente inaceptables. Esta técnica,[8] llamada ‘la ventana de Overton[9] consiste en una secuencia concreta de acciones con el fin de conseguir cambiar la percepción de su comunidad política mediante un lavado de cerebro, no directo, sino en técnicas más sofisticadas, que son efectivas gracias a su aplicación coherente y sistemática sin que la sociedad se dé cuenta del proceso.

Por lo general ese cambio de paradigma sociológico está destinado a menoscabar los fundamentos de la Ley Natural (en base al discurso “buenista” de la tolerancia). Y puesto que las técnicas de lavado de cerebro resultan demasiado ineficientes o deficitarias por su tendencia cortoplacista, el Sistema se ha servido de nuevas técnicas de manipulación más sofisticadas, de las que la “Ventana de posibilidades de Overton” es acaso la más potente, pues entraña un profundo conocimiento de los procesos de modificación de la opinión pública.

Aplicada al contexto nacional sus cinco etapas de implantación postulan el viaje de lo impensable a lo político, a través del siguiente recorrido: lo impensable – lo radical – lo aceptable – lo sensato – lo popular – lo político. Para explicar la tesis utiliza un supuesto extremo, conseguir la legalización del canibalismo.

Primera etapa: de lo impensable a lo radical:

Obviamente, actualmente la cuestión de la legalización del canibalismo se encuentra en el nivel más bajo de aceptación en la ‘ventana de posibilidades’ de Overton, ya que la sociedad lo considera como un fenómeno absurdo e impensable, un tabú. Para cambiar esa percepción, se puede, amparándose en la libertad de expresión, trasladar la cuestión a la esfera científica, pues para los científicos normalmente no hay temas tabú. Por lo tanto, es posible celebrar, por ejemplo, un simposio etnológico sobre rituales exóticos de las tribus de la Polinesia y discutir la historia del tema de estudio y obtener declaraciones autorizadas sobre el canibalismo, garantizando así la transición de la actitud negativa e intransigente de la sociedad a una actitud más positiva.

Simultáneamente hay que crear algún grupo radical de caníbales, aunque exista solo en Internet, que seguramente será promocionado y citado por numerosos medios de comunicación. Como resultado de la primera etapa de Overton, el tabú desapareceel tema inaceptable empieza a discutirse.

Segunda etapa: de lo radical a lo aceptable

En esta etapa, hay que seguir citando a los científicos, argumentando que uno no puede blindarse a tener conocimientos sobre el canibalismo, ya que si alguna persona se niega a hablar de ello será considerado un hipócrita intolerante. Al condenar la intolerancia, también es necesario crear un eufemismo para el propio fenómeno para disociar la esencia de la cuestión de su denominación, separar la palabra de su significado. Así, el canibalismo se convierte en ‘antropofagia’, y posteriormente en ‘antropofilia’.(que una vez legitimada la idea, pueda ser utilizada como prueba de que la antropofilia en principio puede ser legalizada).

Tercera etapa: de lo aceptable a lo sensato

Para esa etapa, es importante promover ideas como las siguientes: «el deseo de comer personas está genéticamente justificado», «a veces una persona tiene que recurrir a eso, si se dan circunstancias apremiantes» o «un hombre libre tiene el derecho de decidir qué come».

Los adversarios reales a esos conceptos, es decir, la gente de a pie que no quiere ser indiferente al problema, intencionadamente se convierten para la opinión pública en enemigos radicales cuyo papel es representar la imagen de psicópatas enloquecidos, oponentes agresivos de la antropofilia que llaman a quemar vivos a los caníbales, junto con otros representantes de las minorías.

Expertos y periodistas en esta etapa demuestran que durante la historia de la humanidad siempre hubo ocasiones en que las personas se comían unas a otras, y que eso era normal.

Cuarta etapa: de lo sensato a lo popular

Los medios de comunicación, con la ayuda de personas conocidas y políticos, ya hablan abiertamente de la antropofilia. Este fenómeno empieza a aparecer en películas, letras de canciones populares y vídeos. En esta etapa, comienza a funcionar también la técnica que supone la promoción de las referencias a los personajes históricos destacados que practicaban la antropofilia. Para justificar a los partidarios de la legalización del fenómeno se puede recurrir a la humanización de los criminales mediante la creación de una imagen positiva de ellos diciendo, por ejemplo, que ellos son las víctimas, ya que la vida las obligó a practicar la antropofilia.

Quinta etapa: de lo popular a lo político

Esta categoría supone ya empezar a preparar la normativa para legalizar el fenómeno. Los grupos de presión se consolidan en el poder y publican encuestas que supuestamente confirman un alto porcentaje de partidarios de la legalización del canibalismo en la sociedad. En la conciencia pública se establece un nuevo dogma: «La prohibición de comer personas está prohibida», técnica típica del liberalismo que funciona debido a la tolerancia como pretexto para la proscripción de los tabúes. Durante la última etapa del ‘movimiento de las ventanas’ de Overton de lo popular a lo político, la sociedad ya ha sufrido una ruptura, pues las normas de la existencia humana se han alterado o han sido destruidas con la adopción de las nuevas leyes.

Evgueni Gorzhaltsán, periodista ruso, concluye en un artículo[10] que el concepto de las ‘ventanas de posibilidades’, inicialmente descrito por Joseph Overton, puede ser más eficaz que la carga nuclear como arma para destruir comunidades humanas”, puede extrapolarse a cualquier fenómeno y es especialmente fácil de aplicar en una sociedad tolerante en la que la llamada libertad de expresión se ha convertido en la deshumanización por cuanto resulta una manipulación de la sociedad para conseguir fácil y disimuladamente, legalizar lo aberrante y donde, ante nuestros ojos se eliminan uno tras otro todos los límites que protegen a la sociedad del abismo de la autodestrucción.

Todos estos temas, antaño tabú, han pasado por este procedimiento o se encuentran inmersos en él en estos momentos: El aborto, los vientres de alquiler, la eutanasia, o el rechazo a comer carne, porque su industria es una de las mayores contaminantes que influyen en el cambio climático, aceptación a comer carne humana o utilizar cadáveres humanos en compost para fertilizar y salvar el planeta[11] o engullir arañas, escorpiones y todo tipo de bichos porque según van introduciendo, deberíamos copiar de los asiáticos que llevan comiéndolos toda la vida. Mientras, ellos comerán buenos chuletones y jamón de Jabugo, porque su incoherencia les lleva a proponer para los demás lo que ellos no hacen.

Así que presten atención a los pasos de la ventana de Overton que darán los relativistas para machacar a la sociedad con la bondad que suponen los posibles logros de los experimentos descritos, hasta que puedan imponer el criterio de lo provechoso que sería disponer de homúnculos, seres inferiores creados por diosecillos para que realicen aquellas tareas fatigosas, molestas o desagradables que los humanos, seres supremacistas, no quieran realizar. ¿Ejército de esclavos? Algunos aplaudirán la idea.


 

[1] En medicina se denomina «quimera» al organismo formado por células procedentes de distintos individuos. Se trata de un fenómeno frecuente en la naturaleza que puede aparecer tras la gestación, un trasplante de órganos o una transfusión.

[2] Juan Carlos Izpisúa Belmonte (Hellín, Albacete, 1960), es un farmacéutico español, especializado en el campo de la biología del desarrollo. Es profesor de investigación y ejerce la cátedra Roger Guillemin en el Laboratorio de Expresión Génica del Instituto Salk de Estudios Biológicos, en La Jolla, California. También es catedrático extraordinario de biología del desarrollo en la Universidad Católica de Murcia. En 2004 participó en la creación del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona​ del que fue director hasta enero de 2014.​

[3] Manuel Ansede : El País, 31 JUL 2019

[4] Josep Corbella , LA VANGUARDIA, 01/08/2019

[5] Una célula pluripotente inducida (iPS) es una célula extraída de cualquier tejido de un niño o un adulto que se ha modificado genéticamente para que se comporte como una célula madre embrionaria. Como sugiere el nombre, estas células son pluripotentes, lo que significa que tienen la capacidad de formar todos los tipos de células adultas.

[6] Ángel Raya se licenció en Medicina e hizo su doctorado en Fisiología en la Universidad de Valencia. Prosiguió su formación postdoctoral en el Instituto de Investigaciones Citológicas (actualmente, el Centro de Investigación Príncipe Felipe) en Valencia, de 1995 a 2000. Posteriormente fue Investigador Asociado (2000-2004) e Investigador Asociado Senior (2004-2006) en el Gene Expression Laboratory of the Salk Institute for Biological Studies, La Jolla, CA (EEUU). Regresó a España en 2006 como Profesor de Investigación ICREA. Fue Coordinador Científico del CMR[B] hasta 2009. Después se incorporó en el Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC), como investigador principal del grupo “Control de Potencia de la Células Madre”.

[7] Marc Güell es investigador en Biología Sintética de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) de Barcelona. Graduado en Química Orgánica por la Universitat Ramon Llull y doctorado en Biomedicina, Güell fue recientemente galardonado con el Premio Nacional para la Búsqueda del Talento Joven, una distinción que otorga la Fundació Catalana per a la Recerca i la Innovació. El ejecutivo, que también ha fundado las empresas Sbiomedic y eGenesis, señala que la capacidad de España para generar talento es “enorme”.

[8] Javier Mª Pérez-Roldán y Suárez-Carpegna en Ahora Información, nº 155-156, pag 56 y 57

[9] Joseph P. Overton fue vicepresidente sénior del Centro Mackinac de Políticas Públicas. Obtuvo una licenciatura en ingeniería eléctrica de la Universidad Tecnológica de Michigan y un doctorado en derecho de la Facultad de Derecho Thomas M. Cooley.Creó la te´ría política conocida con “ventana de Overton”. Murió a los 43 años en 2003.

[10] RT (https://actualidad.rt.com/sociedad/view/125437-legalizar-overton-eutanasia-incesto)

[11] Milicia de Dios Anti-Illuminati

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Valentina Orte

Licenciada en Geografía e Historia, fue profesora hasta su jubilación.

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