Opinion

Otro ilustre olvidado pero a la vez más vigente que nunca hoy en día en España, Don Marcelino Menéndez Pelayo

España en el pasado si consiguió dar con esa ''empresa colectiva'': la difusión de la fe verdadera.

Viendo la actual situación política desastrosa española y releyendo a mi paisano, el ilustre Don Marcelino Menéndez Pelayo, otra cura ante tanta estupidez política, me hacen reflexionar sobre las verdaderas raíces, esencia e incluso finalidad real de España en este mundo y que desgraciadamente hemos perdido y por eso yo creo que nos encontramos como nos encontramos hoy en día.

Para empezar, oigo todos los días a personas decir que peligra España, pero, ¿realmente sabemos lo que es España?. Este país era y debería ser mucho más que una »nación» o una patria. Ya lo decía el bueno de mi paisano, »el sentimiento de patria es moderno; no hay patria en aquellos siglos, no la hay en rigor hasta el Renacimiento;»

Su origen y lo que la mantuvo tanto tiempo unida es precisamente la empresa colectiva de la lucha contra el islam, la herejía y la expansión de la fe, »pero hay una fe, un bautismo, una grey, un pastor, una Iglesia, una liturgia, una cruzada eterna y una legión de santos que combaten por nosotros.». Al perder ese impulso yo creo que perdimos nuestro sentido de existencia. Hemos intentado buscar otro, pero no lo hay. El sentido de la vida no se puede reducir al materialismo más absurdo.

España representaba un imperio, el imperio universal, el antiguo ideal greco-romano recogido por España. Este imperio cristiano es el imperio de Dios en la Tierra, el imperio católico (»universal»). Dios gobierna en el cielo pero también debe hacerlo en la Tierra y para ello hay que hacer cumplir su ley para traer el orden, la justicia y la paz a todo el orbe, eso es lo que intentaba España en el pasado y ese extraordinario pensamiento lo ha perdido desde hace mucho tiempo perdiéndose con ello a sí misma.

En fin, unidad de los españoles ante una empresa común o colectiva, ¿tenemos alguna hoy en día?. Vale, dicen que España es esa empresa común, pero, ¿cómo se sostiene esa unidad manteniendo a su vez la rica diversidad regional?. Con justicia social y con empresas comunes exteriores, es decir con altos ideales, ¿y los hay más altos en este mundo que el servir a Dios?. Lo que si está claro es que con la constitución actual que permite los engendros autonómicos y donde encima Dios no se acuerdan de el para nada, de equilibrio ninguno.

España en el pasado si consiguió dar con esa »empresa colectiva», ¿cómo?, lo he dicho más o menos más arriba, con la doctrina social de la iglesia en la mano, es decir para empezar mediante la justicia social cristiana junto con la evangelización y la defensa de la Fe cristiana en el mundo, »ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad» como decía mi paisano, que irónicamente nos cargamos en su día aceptando el liberalismo. Y, ya lo decía también Menézdez Pelayo, »el día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vetones o de los reyes de taifas», como ahora. Además también avisaba sobre las consecuencias de haber tomado la senda liberal: »dos siglos de incesante y sistemática labor para producir artificialmente la revolución, aquí donde nunca podía ser orgánica, han conseguido no renovar el modo de ser nacional, sino viciarle, desconcertarle y pervertirle.»

Resumiendo. Igual es mucho pedir pero ojalá podamos recuperar algún día ese ideal cristiano-católico que nos impulsó a acometer las empresas más extraordinarias de la historia humana. Como decía el ilustre escritor cántabro, »y volveremos a tener un solo corazón y una alma sola, y la unidad, que hoy no está muerta, sino oprimida, tornará a imponerse, traída por la unánime voluntad de un gran pueblo, ante el cuál nada significa la escasa grey de impíos e indiferentes.», Dios quiera que así sea.

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Ivan Guerrero Vasallo

Iván Guerrero Vasallo (Santander,1984) es propietario de la Librería Virtual Iván G. y editor del blog Codex Historicum. Además de estudioso y lector voraz de libros relacionados con la Historia de la Humanidad, es un gran aficionado a la escritura. La ciudad del conocimiento es su primera novela.

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